CAPÍTULO II. M ARCO TEÓRICO
2.1.1 DEFINICIÓN Y OBJETO DE ESTUDIO
La mayoría de los autores define a la psicología comunitaria como aquella que trata de la comunidad y que es realizada con la comunidad. “Esto supone una característica esencial de la psicología comunitaria: lo comunitario incluye el rol activo de la comunidad, su participación. Y no solo como invitada, o como espectadora aceptada o receptora de beneficios, sino como agente activo con voz, voto y veto” (Montero, 2004:67).
La definición de Rappaport dice que la psicología comunitaria:
[…] es la disciplina que acentúa la importancia de la perspectiva ecológica de la interacción, sosteniendo la posibilidad de mejorar la adaptación entre las personas y su ambiente mediante la creación de nuevas posibilidades sociales y a través del desarrollo de recursos personales en vez de hacer hincapié exclusivamente en la supresión de las deficiencias de los individuos o de sus comunidades (1977:73, citado por Montero, 2004:70).
De acuerdo con Montero “la psicología social comunitaria es la rama de la psicología cuyo objeto de estudio son los factores psicosociales que permitan desarrollar, fomentar y
mantener el control y poder que los individuos pueden ejercer sobre su ambiente individual y social, para solucionar problemas que los aquejan y lograr cambios en su entorno y la estructura social” (1984:390).
Esta definición implica un rol diferente para los profesionales de la psicología: como agentes de transformación social, que comparten su conocimiento con otros actores sociales, provenientes de la comunidad, poseedores de un saber y orientados por los mismos objetivos, con los cuales trabajan conjuntamente. Así mismo, implica la ubicación de la subdisciplina como campo interdisciplinario, pues al plantear cambios sociales asume un objetivo igualmente esbozado en otras ciencias sociales. También detecta las potencialidades psicosociales y el estímulo de las mismas con un cambio en el modo de enfrentar la realidad, de interpretarla y de reaccionar ante ella. Y por último, hacer psicología para la transformación positiva, social e individual, a través de cambios en el hábitat, en el individuo, en las relaciones individuo-grupo-sociedad. Los cambios en el individuo llevan a cambios en los grupos a los cuales pertenece, entre ellos la comunidad, y viceversa, los cambios en esos grupos transforman a las personas. Se produce así una relación dialéctica de transformaciones mutuas (Montero, 2004).
Serrano García et al (1987, citado por Tovar, 2001) realiza una importante contribución a la definición del objeto de la psicología comunitaria, al acotar que se opera en el nivel de las interrelaciones sociales y no de las conductas sociales y se contemplan las formas de inserción social humana con el objetivo de introducir cambios, lo cual involucra su intencionalidad transformadora de la realidad, que constituye su razón de ser. De esta forma, Tovar (1994) propone que el campo e identidad disciplinar de la psicología social comunitaria, está dado por el estudio de la subjetividad que se genera y desarrolla en el nivel de inserción social concreto que la comunidad constituye; lo que se traduciría en estudiar a esta unidad social a partir del sentido psicológico que ésta reviste para los individuos y grupos que la conforman. Su práctica tiene la finalidad de introducir cambios dirigidos a desarrollar la capacidad -en los individuos y grupos que constituyen a la comunidad- de definir objetivos de acuerdo a sus intereses, que en una fase madura de su desarrollo, deben realizarse en un proyecto y acción consecuentes.
Montero (2004) añade que la psicología social comunitaria tiene como centro el desarrollo de comunidades autogestoras para la solución de sus problemas; estudia para ello las relaciones de poder y de control de las circunstancias de vida, su efecto sobre procesos psicosociales y, en el ámbito latinoamericano como también en ciertos centros de docencia, investigación y práctica en otros lugares del mundo, se orienta hacia la intervención crítica para la transformación social, facilitando y fortaleciendo los procesos psicosociales que posibilitan el desarrollo de comunidades autogestoras para la solución de sus problemas. 2.1.2 CARACTERÍSTICAS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL COMUNITARIA
De acuerdo con Montero (2004) los aspectos o características que tipifican la psicología social comunitaria son:
Se ocupa de fenómenos psicosociales producidos en relación con procesos de carácter comunitario, tomando en cuenta el contexto cultural y social en el cual surgen.
Concibe a la comunidad como ente dinámico compuesto por agentes activos, actores sociales relacionados, constructores de la realidad en que viven.
Hace énfasis en las fortalezas y capacidades, no en las carencias y debilidades. Toma en cuenta la relatividad cultural, incluyendo la diversidad.
Asume las relaciones entre las personas y el medio ambiente en que viven.
Tiene una orientación hacia el cambio social dirigido al desarrollo comunitario, a partir de una doble motivación: comunitaria y científica.
Incluye una orientación hacia el cambio personal en la interrelación entre individuos y comunidad.
Busca que la comunidad tenga el poder y el control sobre los procesos que la afectan. Tiene una condición política en tanto supone formación de ciudadanía y fortalecimiento de la sociedad civil.
La acción comunitaria fomenta la participación y se da mediante ella. Es ciencia aplicada. Produce intervenciones sociales.
A la vez, y por su carácter científico, produce reflexión, crítica y teoría. Tiene un carácter predominantemente preventivo.
De acuerdo con Rappaport (1977, citado por Tovar, 2001), la psicología comunitaria se ocupa del bienestar de las comunidades dentro del orden social más amplio, precisando que los componentes que le constituyen son: el desarrollo de recursos humanos, la acción política y su componente científico o aplicación de este método a entornos y grupos sociales.
Los dos primeros se refieren a propuestas de orden interventivo y a compromisos y consideraciones que originan más de una polémica acerca del cambio social y las posibilidades del quehacer científico. El tercer componente apunta al núcleo teórico conceptual propio de un campo científico, el que se compromete con el método empleado para ello. Por lo anterior, un elemento central en la psicología social comunitaria es el desarrollo humano, a que continuación abordaremos.
2.2D
ESARROLLO HUMANOSe puede considerar el desarrollo humano como los cambios cualitativos y cuantitativos que un individuo experimenta con la edad (Papalia y Wendkos, 1990). Este proceso es continuo, irreversible y completo. Distintos modelos y teorías tratan de explicar el desarrollo humano.
De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2007), el desarrollo humano es un proceso mediante el cual se busca la ampliación de las oportunidades para las personas, aumentando sus derechos y sus capacidades. Este proceso incluye varios aspectos de la interacción humana como la participación, la equidad de género, la seguridad, la sustentabilidad, las garantías de los derechos humanos y otros que son reconocidos por la gente como necesarios para ser creativos y vivir en paz.
El desarrollo humano consiste en la libertad que gozan los individuos para elegir entre distintas opciones y formas de vida. Los factores fundamentales que permiten a las personas ser libres en ese sentido, son la posibilidad de alcanzar una vida larga y saludable, poder adquirir conocimientos individual y socialmente valiosos, y tener la oportunidad de obtener los recursos necesarios para disfrutar un nivel de vida decoroso (De la Torre, 2004).
En el presente trabajo se analiza el desarrollo humano desde la propuesta de Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn del Desarrollo a Escala Humana, la cual se sustenta en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, así como en el fortalecimiento de la autonomía, desde lo personal a lo social, para lograr la transformación de la persona-objeto en persona- sujeto del desarrollo (Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn, 1998:30).