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2.2.2. Conductas culturales y de ocio de los jóvenes

2.2.2.1. Definición del ocio

Es su propia definición, la primera dificultad que nos encontramos al comenzar un estudio acerca del ocio. Todos tenemos muy claro lo que es el ocio y el tiempo libre, pero cuando se trata de expresarlo, no resulta tan sencillo llegar a definirlos. Los teóricos y pensadores del ocio han propuesto muchas definiciones, y han tenido discusiones interminables, pero no han alcanzado la necesaria unanimidad a la hora de delimitar su objeto de estudio.

La palabra ocio procede del latín

“otium”, y se refiere al estado de la

persona que no trabaja, descanso, desocupación, horas muertas, inacción, inactividad, pausa, ratos perdidos, recreo, reposo, retiro, librar, pasar el tiempo, desocupado, vagar… El término libre viene del latín “líber”, y se aplica al que puede dirigir su conducta y por tanto es responsable de ella, independiente, suelto, vacante, libre

albedrío, autarquía, autodecisión, autodeterminación, autonomía, suelta, independencia, sin compromiso, a sus anchas, desatar, desligar, despachar, destrabar, dispensar, eludir, licenciar, rescatar, quitarse de encima, relevar, redimir. Y tiempo, del latín “tempos”, magnitud en que se desarrollan los distintos estados de una misma cosa u ocurre la existencia de cosas distintas en el mismo lugar. Sucesión de instantes que llegan y pasan inexorablemente y en los que se desenvuelve la vida y la actividad.

La primera definición de ocio de la que se tiene referencia aparece en la civilización griega, cuando Aristóteles delimita el tiempo de ocio como

"tiempo exento de la necesidad de labor". En aquel momento ese tiempo

era empleado sólo por la elite social, en la contemplación y preparación para el ejercicio de la política y las artes. Pero esta idea ha ido variando a lo largo de los siglos a medida que la sociedad se ha ido transformando. Hace tiempo que el descanso, tal y como se dice en el artículo 123 de la Constitución (fracción IV), “es uno de los Derechos Humanos, en igualdad de importancia

que el derecho a un trabajo digno y socialmente útil”.

Autores como Rodríguez, J. y Agulló, E. entienden el ocio como “toda

actividad placentera, elegida voluntariamente en el tiempo de no-trabajo”.

(Rodríguez, J.; Agulló, E., 2002, 124).

Podríamos definir el ocio como el conjunto de ocupaciones en las que una persona emplea su tiempo sin necesidad de estar obligada a realizar ninguna actividad. El tiempo libre de una persona, donde sus principales objetivos son el entretenimiento y la diversión, implica poder practicar actividades diferentes a las que hacemos a diario. El ocio es el descanso que nos permite reponernos del desgaste físico y mental que todo trabajo ocasiona, y que nos da la oportunidad de realizar las actividades que nos gustan, como disfrutar de las artes y los deportes, ver a los amigos y familiares, viajar, etc.

Aunque el ocio se identifica con descanso, vacaciones, espectáculos y diversión, fue en la primera mitad del siglo XX cuando se implantó legalmente el tiempo libre en la sociedad. Afirma el director del Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto, Roberto San Salvador que “el

ocio es una experiencia, que acompaña al hombre desde su origen, y un fenómeno social que se manifiesta en los ámbitos de la cultura, el deporte, el turismo y la recreación”. (San Salvador, Roberto, 2006).

Joseph Mª Puig Rovira y Jaime Trillas consideran que las definiciones del ocio

pueden clasificarse en función de tres dimensiones: “El tiempo de ocio, la vivencia subjetiva del ocio y los tipos de actividades de ocio”. (Puig Rovira,

J.M. y Trillas, J., 1996).

El Tiempo de ocio: El ocio es un tiempo que no está ocupado por el trabajo ni ningún otro tipo de tareas. Se trata de un tiempo a disposición de uno mismo.

La Vivencia subjetiva del ocio: Cuando el individuo decide llevar a cabo con total autonomía ciertas actividades que están relacionadas con gozar, divertirse, descansar y desarrollarse personalmente, podemos decir que estamos hablando de ocio. “El ocio equivale a tiempo libre más libertad

personal”. El ocio exige decidir de un modo autónomo en qué ocupará cada

uno su tiempo libre, controlando el propio sujeto el desarrollo de tal actividad, es decir, si no le produce suficiente disfrute, descanso o divertimento puede abandonarla. En base a esto, la definición adecuada de ocio para Puig y Trillas sería la siguiente: “El ocio es el tiempo libre en el cual,

sea cual sea la actividad desarrollada, las actitudes que predominan son las de satisfacer las necesidades personales que están relacionadas con la elección autónoma, el desarrollo libre, el disfrute, el descanso y el divertimento”. (Puig Rovira, J. M. y Trillas, J., 1996).

Y como tercera dimensión en la clasificación de las definiciones de ocio, Rovira y Trillas destacan, los Tipos de actividades o ejercicios de ocio: Es decir las actividades que se realizan en el ocio. En opinión de Puig y Trillas, “las actividades son elementos definitorios de segundo orden del ocio,

ya que cualquier actividad puede ser actividad de ocio, en función del tiempo social que ocupe y de la actitud subjetiva que predomine en ella”. (Puig

Rovira, J. M. y Trillas, J., 1996). Y estas actividades se pueden clasificar en cuatro grupos: Actividades relacionadas con el ejercicio físico (deportes, paseos, excursiones….), actividades relacionadas con las manualidades: Aquellas actividades que tienen como fin crear o producir algo (bricolaje, jardinería,….), actividades culturales: Radio, televisión, cine, teatro, música, danza, conferencias, lectura, etc. y actividades sociales y colectivas: Aquellas actividades que tienen como fin trabajar las relaciones personales (la convivencia dentro de la familia, los amigos, las sociedades, los cafés, las terrazas, las fiestas…). A estos cuatro grupos se podría añadir un quinto grupo de actividades, más relacionado con el ocio de los niños: Las actividades lúdicas, los juegos individuales (videoconsolas u otra clase de juego), y los juegos colectivos (bien de mesa o de calle: el escondite, la cuerda...)

Volviendo al tema de nuestra investigación es interesante comprobar que los jóvenes españoles valoran el tiempo libre como un elemento fundamental en sus vidas, mostrando mayor satisfacción en la forma en

que disfrutan su ocio (87%) que en la que disfrutan sus estudios (60%).

(CIS, 1999). A esto podemos añadir que los jóvenes dedican a actividades de ocio en torno a dos tercios de sus ingresos semanales, gastando la

mayor parte en salir (60,3%) y, en menor medida, en ir al cine (12,8%), en compras diversas (ropa, libros, música) y en deporte (3%). (INJUVE,

Los adolescentes (desde finales de los años 90) perciben el mundo de una manera muy diferente a como lo hacen los adultos. Configuran el ocio como un espacio fundamental en su vida, donde pueden sentirse realizados y donde afianzan su identidad tanto personal como colectiva. Es para ellos un espacio privilegiado: El tiempo con más intercambios de normas, de conducta y de valores. Resulta ser el momento más importante para fomentar y mantener sus relaciones, además de cumplir una función de evasión frente a las obligaciones cotidianas, para relajar sus mentes de la disciplina y tensiones educativas y laborales de la semana. Y este espacio está perfectamente definido. Los jóvenes se reúnen para compartir, hay una distensión después de todas las obligaciones, y se encuentran al margen del control del adulto. Tienen sus normas, sus grupos, sus preferencias y son ellos los que marcan qué hacer y cómo hacerlo. El ocio ya no es un privilegio de la elite, es un fenómeno social que nos afecta a la mayoría. Asistimos a un cambio rotundo en su concepción y en su utilización en general, y también en los jóvenes. Básicamente es un ocio asentado en el consumismo y concentrado en los fines de semana.

Autores que evaluaron el Programa “Redes para el Tiempo Libre. Otra forma de moverte” consideran que “para los jóvenes el ocio significa un espacio de

experiencias significativas dónde encuentran el protagonismo para asumir responsabilidades. Es un elemento socializador de primer orden”. (Castell

Miñana, M.; García Fernández, J.L.; Llenas García, J.; Martínez Bernat, L.; y Matarranz del Amo, M., 2001).

Según el último estudio de la Fundación Santa María (2006) sobre “Los

jóvenes españoles en 2005”, para un 92% de los jóvenes españoles “el ocio

“Para los jóvenes el ocio significa un espacio de experiencias significativas dónde encuentran el protagonismo para asumir responsabilidades. Es un elemento socializador de primer orden”

y el tiempo libre es un elemento central en su organización, funcionamiento y nivel de vida”.

También la Encuesta Europea de Valores en España (2006), refleja que “el

80,4% de los jóvenes de España señala el ocio como algo importante o muy importante, situándolo en el cuarto puesto de interés detrás de los amigos y conocidos, el trabajo y la familia”. (Morales, I., 2006)