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Deje de confiar en la posición para empujar a la gente

Cómo sacar el mayor provecho de su posición

1. Deje de confiar en la posición para empujar a la gente

No hay nada de malo en tener una posición de liderazgo. Ese es el lugar de inicio para la mayor parte del liderazgo. Sin embargo, sí es malo tener una mentalidad posicional. Para convertirse en un líder eficaz de Nivel 1 usted debe dejar de usar su posición para presionar a los demás.

Los mejores líderes no utilizan su posición en absoluto para lograr que se hagan las cosas. Usan otras técnicas. Para ayudar a nuevos líderes a aprender esta

lección, a veces Linda Sasser pide a líderes potenciales que empiecen a liderar

antes de recibir una posición de liderazgo, solo para ver cómo reaccionan y a fin de

prepararles su avance en los niveles de liderazgo. Así describe ella lo que ocurre:

Cuando tengo un individuo a quien considero listo para dirigir le asigno un desafío que involucra sacrificio, valor y humildad. Debo asegurarme de que antes de darle un título, esa persona experimente el significado de ser líder. La decisión de liderar debe ser de ella, y necesito que compruebe que liderar no siempre es tan atractivo como parece. Por tanto, al candidato a líder le doy responsabilidad sin título, y no les digo a los demás que esta persona los estará dirigiendo. Sin tener título ni autoridad posicional, el nuevo líder tiene que averiguar cómo mejorar el rendimiento de sus compañeros de equipo.

Al principio el asunto le resulta difícil. A menudo la persona vuelve a mí con frustraciones y me pregunta: “¿Cómo puedo decirles qué hacer si no tienen obligación de seguirme?” Esto crea momentos perfectos de

enseñanza y me permite cuestionar el enfoque al futuro líder. Le digo algo así: “¿Por qué les estás diciendo qué hacer? Un líder encuentra maneras de influir acción. ¿Les has preguntado cómo les puedes ayudar? Pregúntales qué desafíos tienen en su posición. Quizás haya una manera en que puedan trabajar juntos como equipo y hacer las cosas con mayor eficacia uno para el otro. Forma una relación con estas personas y muestra interés en ellas”.

Con el tiempo es muy emocionante ver este proceso en la práctica. Lo que me asombra es lo que sucede después de que les doy el título a estos nuevos líderes. Sus compañeros de equipo a quienes estaban liderando por lo general se emocionan cuando la persona recibe una posición de liderazgo. Y la actitud de emoción en ellos se siente en todo el departamento. Todo esto ocurre debido a que el nuevo líder ha empezado a aprender que liderar no es cuestión de título o de tener una oficina, sino de influir y del hecho de que se puede impactar a otros.

Es fácil volver a caer en la situación de empujar a los demás, aunque esto no siempre sea eficaz. Christian Herter, ex gobernador de Massachusetts, lo aprendió de la manera más dura cuando se postuló para un segundo período en el cargo. Un día después de una atareada mañana de campaña en que no tuvo tiempo para almorzar, Herter asistió a un asado en una iglesia. Estaba muerto de hambre.

Mientras avanzaba por la fila de servicio extendió el plato hacia la mujer que servía el pollo. Ella le puso una presa en el plato y se volvió hacia la siguiente persona en la fila.

—Discúlpeme—dijo el gobernador—. ¿Le importaría darme otra presa de pollo?

—Lo siento—contestó la dama—. Se supone que solo dé una presa por persona.

—Pero me muero de hambre—objetó el hombre.

—Lo siento, solo una presa por persona—resaltó la mujer.

El gobernador era un hombre modesto, pero también tenía hambre, así que decidió presionar un poco.

—Señora, ¿sabe usted quién soy yo?—preguntó—. Soy el gobernador de este estado.

—¿Sabe usted quién soy yo?—replicó ella—. Soy la encargada del pollo. ¡Muévase ahora, señor!

A nadie le gusta que le estén dando órdenes ni que alguien le restregue el cargo. La mayoría de personas responden mal al liderazgo posicional. ¿Cómo saber si se tiene un enfoque posicional en el liderazgo? Revise los siguientes conceptos, los cuales representan una mentalidad posicional. Los líderes de Nivel 1 piensan:

De arriba hacia abajo: “Estoy sobre usted”.

Separación: “No dejes que la gente intime contigo”. Imagen: “Finge hasta obtenerlo”.

Fortaleza: “Nunca dejes ver que estás teniendo dificultades”. Egoísmo: “Estás aquí para colaborar conmigo”.

Poder: “Yo decido tu futuro”.

Intimidación: “¡Haz esto o sabes lo que te espera!” Normas: “El manual dice…”

Por el contrario, los líderes de alto nivel piensan de otro modo. Las siguientes frases captan cómo piensan los líderes de Nivel 2:

Hombro a hombro: “Hagámoslo juntos”. Inicio: “Te apoyaré”.

Inclusión: “¿Qué piensas?”

Cooperación: “Juntos podemos lograrlo”. Servicio: “Estoy aquí para servirte”. Desarrollo: “Deseo agregarte valor”. Ánimo: “¡Creo que puedes hacerlo!” Innovación: “Pensemos con originalidad”.

El Nivel 2 se apoya en habilidades de las personas, no en el poder, para lograr que se hagan las cosas. Trata como seres humanos a quienes se lidera, no como simples subordinados.

siempre sabrá quién es el que manda”. Bueno, creo que Whistler debió haber conocido algunos líderes de Nivel 1. La verdad es que si usted tiene que decir a los demás que es quien ordena, no es líder. Si sigue confiando en su posición para hacer que otros se muevan quizás nunca desarrolle influencia en ellos, y el triunfo que consiga siempre será limitado. Si quiere volverse un mejor líder, deje de lado el control y empiece a fomentar la cooperación. Los buenos líderes dejan de

mangonear a la gente y empiezan a animarla. Ese es el secreto de ser un líder orientado hacia las personas, porque mucho del liderazgo es animar.

“Usted nunca sabrá quién tiene la razón,

pero siempre sabrá quién es el que manda”.

—Ley de Whistler