Capítulo II: Marco teórico
2.3 Bases teóricas
2.3.2 Estrategias de aprendizaje
2.3.2.1 Delimitación conceptual
Se puede definir las estrategias de aprendizaje como “procedimientos de
mediación cognitiva encargada por una parte de controlar la selección y ejecución de métodos y técnicas de estudio, y por otra de planificar, regular y evaluar los procesos cognitivos implicados en el aprendizaje de los contenidos” (Monereo, 1998), dependiente de las características de la situación educativa en que se produce la acción.
Consecuentemente, un estudiante emplea una estrategia de aprendizaje cuando es capaz de ajustar su comportamiento (lo que piensa y hace) a las exigencias de una actividad o tarea, encomendada por el profesor y a las circunstancias y vicisitudes en que se produce esa demanda. ¿Qué determina esas exigencias a las que debe adaptarse el estudiante?
Las exigencias a las que el estudiante debe adaptarse y que marcarán el esfuerzo cognitivo que debe realizar debemos buscarlas en el objetivo educativo que tiene en mente el profesor cuando pide al estudiante que, a partir de los conocimientos que posee y en el entorno en que se encuentra o que el profesor organiza, realice esa u otra actividad.
El hecho de que el objetivo perseguido sea el punto de referencia para decidir la complejidad y profundidad con que se deben gestionar o manipular mentalmente los distintos contenidos para convertirlos en conocimientos supone que un mismo
procedimiento (por ejemplo, la anotación) pueda emplearse para la simple repetición de datos (copiar literalmente los datos), como un medio de relación con otros conocimientos previos (anotar las explicaciones del profesor), como un instrumento de identificación de la estructura de la información (anotar los datos disponiéndolos de forma jerárquica) o como
un soporte para ser más consciente de lo que se piensa mientras se anota (ir escribiendo en otra columna el motivo por el cual una información se considera digna de ser anotada).
Cada una de las actividades alternativas que acabamos de citar supone la utilización de un procedimiento similar en su expresión formal (anotar datos), pero con una exigencia cognitiva muy distinta en cada caso. Es decir, el esfuerzo mental que cada una de estas actividades exige es muy diferente. Para definir la orientación que puede recibir un mismo procedimiento en función de la intencionalidad de cada objetivo, parece explicativa
la expresión “uso estratégico de un procedimiento” (Monereo); así siguiendo con el ejemplo anterior, podemos distinguir entre utilizar el procedimiento en cuestión para replicar o copiar datos, para elaborar de forma personal una información, para identificar su estructura y emplearla para organizar nuevos datos o con el fin de ejercer un mayor control consciente sobre el propio pensamiento (Monereo, 1998: 23-28).
El concepto de estrategia de aprendizaje es polisémico y a veces confuso; se puede encontrar en la literatura muchas acepciones del mismo. Ayala y otros (2004: 1-2) después de inventariar esta situación, propusieron una definición que recoge lo
fundamental a este respecto:
Las estrategias de aprendizaje son planes de acción que el aprendiz
despliega de modo intencional y habitualmente consciente, y que comprenden la selección y uso de procedimientos, habilidades y técnicas, los cuales se utilizan de forma
relativamente flexible para atender, seleccionar, codificar, almacenar y/o recuperar la información y/o producir una respuesta (estrategias cognitivas), regular el propio funcionamiento cognitivo (estrategias socio/afectivo/ motivacionales), de manera que
permitan abordar una tarea particular de aprendizaje dando respuesta a las demandas percibidas en la misma.
A juicio de dicho autor es útil pensar, más que en un concepto estático, en uno dinámico, que enfatice el uso estratégico de procedimientos para aprender. Así, en lugar de diferenciar entre estrategias y técnicas, por ejemplo, sería más preciso decir que las técnicas y recursos se pueden utilizar o no de manera estratégica. En consecuencia, el término estrategia adquiere el sentido de utilización estratégica de procedimientos para aprender.
Bernad (1993; citado por Ayala, 2004) acepta como características definitorias del término estrategia las siguientes, que actuarían jerarquizadas y por este orden:
- Responden a una meta u objetivo claramente identificable. De hecho, la selección de unas u otras estrategias depende de la interpretación que el aprendizaje hace de las metas de la tarea.
- Exigen cierto grado de deliberación y flexibilidad (por tanto, cierto grado de
actividad metacognitiva) en la planificación, selección, supervisión y evaluación de las técnicas y tácticas empleadas.
- Se componen de fases articuladas entre sí, es decir, de diferentes actividades ordenadas y secuenciadas. Una estrategia no es nunca una actividad o una técnica puntual.
Estas tres características hacen que no se pueda considerar la actividad estratégica independientemente del campo de la metacognición, que permita conocer y
regular el establecimiento de metas y la selección y planificación de los procedimientos y técnicas para aprender.
Así pues, la ejecución mecánica de destrezas o habilidades para el estudio no es una manifestación de aprendizaje estratégico. Por el contrario, el aprendiz estratégico selecciona y aplica, de entre los recursos y procedimientos de que dispone, aquellos que, en un contexto dado y para determinada tarea, le permiten efectuar un aprendizaje más eficaz.
Por su parte, el carácter flexible de las estrategias se inscribe en la necesidad de lograr una actuación eficaz, esto es, ajustada a las condiciones contextuales: por
ejemplo, mientras que estudiar toda la materia es lo aconsejable, resulta más pragmático (y, por tanto, más estratégico) estudiar, cuando el tiempo disponible es escaso, sólo aquello que enfatiza el profesor. Por esto mismo, aunque una estrategia pueda conducir a utilizar un algoritmo, las estrategias tienen una naturaleza heurística. Entre otros aspectos, incorporan la toma de decisiones sobre las técnicas más apropiadas para un cierto propósito, y si la técnica más adecuada es un algoritmo, podrá utilizarse éste.