1. Aproximación al concepto de capacidad
1.1. Apreciación del ser humano como un ser con capacidad
1.1.2. Derechos y la teoría de la capacidad
Al leer la lista de capacidades humanas centrales de Nussbaum (2001a, 2001b), resulta evidente que varias de estas capacidades se relacionan estrechamente con derechos establecidos en las legislaciones de países occidentales, como por ejemplo el derecho de afiliarse, de tener educación, de expresarse libremente, pero hay una diferencia importante entre lo que encontramos en las leyes y lo que pretende rescatar la lista de capacidades, y es que no es lo mismo tener derecho al sistema educativo que lograr que la persona pueda realizar una reflexión crítica; tampoco es lo mismo tener derecho a un sistema de salud, a que en realidad la persona reciba los nutrientes necesarios para tener una vida saludable.
La lista de capacidades tiene otro mérito, que consiste en preocuparse por aspectos difícilmente traducibles a un derecho legal como el apartado de emociones que le permite a la persona sentir y manifestar su sentir tanto de enojo como de alegría, y relacionarse con otros a nivel emocional. Otra capacidad interesante es el juego que es válido no sólo para los niños sino para los adultos que necesitan reír y encontrar momentos y espacios de recreación por su propia salud anímica.
La misma Nussbaum (2000) indica que la teoría de la capacidad está muy cercana a los derechos humanos, se habla de libertad religiosa, de expresión, de asociación y de ocupación, pero Nussbaum le da un enfoque más profundo a los términos puesto que va más allá de los principios legislados y se cuestiona qué es lo que la gente es capaz de hacer
y ser. La propia gente es quien tiene que determinar lo que considera valioso tanto de forma individual como colectiva.
Nussbaum (2006) indica que muchas teorías de justicia en la tradición occidental no han tomado en cuenta las necesidades de quienes tienen una discapacidad física o mental, y es necesario que todos los seres humanos del mundo sean tratados con equidad.
Si bien el tema de la justicia ha sido estudiado a través de diversas posturas filosóficas como la de Hobbes, Locke, Rousseau y Montesquieu quienes planteaban la importancia del contrato social, es John Rawls (2004) quien resulta destacable para este trabajo pues si bien se aleja de la tradición histórica del contrato social (pues señala que los humanos no tenemos derechos naturales en el estado de naturaleza), agrega que la justicia es la primera virtud de las instituciones sociales y que éstas son justas cuando no se hacen distinciones arbitrarias entre las personas, en cuanto a la asignación de derechos y deberes básicos. Los principios de justicia son propios de personas racionales y libres que se preocupan por sus intereses y que parten de una posición inicial de equidad.
Es necesario señalar que Nussbaum y Sen coinciden con muchas de las ideas de Rawls, pues relacionan el enfoque de capacidad con la teoría de justicia de este autor en lo referente a la protección de la libertad de discurso, de asociación, y de la inviolabilidad de la persona. Así mismo Nussbaum (2004a) señala que Rawls tiene presente la inquietud de que todos los ciudadanos tengan los bienes primarios necesarios para una vida en la que puedan tener logros. Todos estos aspectos son centrales en la teoría de la capacidad.
De acuerdo a Nussbaum (2006) la mayor diferencia entre el enfoque de la capacidad y la teoría de justicia de Rawls está en la estructura teórica. La aproximación de Rawls es más procedimental en cuanto a que moldea aspectos claves de justicia e imparcialidad y
confía en estos procedimientos para generar un resultado adecuado. Él usa el ejemplo de dividir un pastel en partes iguales y busca una forma para lograr este resultado. Se enfoca en procesos estables y precisos como el ingreso y la riqueza.
Por otra parte, de acuerdo a Nussbaum (2006), Rawls enfatiza los bienes primarios pero no destaca la forma en que las personas utilizan esos bienes y los transforman en algo valioso en sus vidas. En la teoría de la capacidad por el contrario, se empieza por el resultado que es algo concreto y se diseñan procedimientos para lograr este resultado tan frecuentemente como sea posible. En la teoría de la capacidad no existe una estructura procedimental tan rígida.
El enfoque de la capacidad permite observar por ejemplo unidades o núcleos básicos de interacción como la familia, pues es en ésta donde se forman en primera instancia muchos de los rasgos de la identidad personal. A este respecto Nussbaum critica que la familia tradicionalmente ha sido considerada una institución privada que más bien debería ser tratada como una institución pública, de forma que la justicia pueda intervenir con mayor facilidad. La familia es una esfera “preciosa pero no privada” (Nussbaum 2006, p.321).
Adentrarse al ámbito familiar permite desvelar aspectos delicados y valiosos que determinan muchas de las acciones, conductas, ideas, costumbres y valores de cada persona. Por ejemplo es posible detectar si existen privilegios o trato discriminatorio a los miembros de la familia de acuerdo a edad o género; si existe algún tipo de violencia física, verbal o emocional; si se presentan las oportunidades de expresar las ideas; si se percibe como un ambiente seguro desde el punto de vista físico y emocional; si se inculcan ideas políticas, religiosas, o se fomenta la participación en ciertos grupos.
Todos estos aspectos van cultivando en cada miembro de la familia ideas, actitudes y valores que conforman parte de su identidad y que al salir de este núcleo social para interactuar con otros se afirman, se afinan o se desechan de acuerdo a las necesidades. Sin embargo, a pesar de la fuerte influencia que puedan tener otros ámbitos de acción como la escuela, el barrio y los medios masivos, es necesario destacar que en muchas sociedades la familia sigue siendo una estructura importante que fomenta la repetición de las conductas aprendidas, como por ejemplo reproducir patrones de violencia.
El concepto de capacidad enfatiza la importancia de considerar los aspectos internos relativos a la persona, así como sus interrelaciones con otros individuos pertenecientes a diversos grupos y las instituciones con las que se relaciona a nivel más amplio (local, nacional o internacional). Todos estos factores permiten identificar el tipo de oportunidades, las elecciones que se pueden realizar y los funcionamientos que contribuyen a los logros valiosos.