6. Reconstituir la suspensión añadiendo el líquido lentamente para evitar la formación de espuma (Manual de Bioseguridad en el Laboratorio, Organización
2.16 Planes de contingencia y procedimientos de emergencia
2.16.3. Riesgos biológicos
2.16.3.3. Derrames y salpicaduras
Es uno de los apartados más importantes por su frecuencia y porque las medidas a tomar son responsabilidad exclusiva del Laboratorio y bajo ningún concepto del personal de limpieza. (Procedimientos en Microbiología Clínica, Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, 2003)
Los recipientes rotos contaminados con sustancias infecciosas y las sustancias infecciosas derramadas se cubrirán con paños o papel absorbente. A continuación se verterá sobre éstos un desinfectante que se dejará actuar durante tiempo suficiente, y después podrá retirarse el paño o el papel absorbente junto con el material roto; los fragmentos de vidrio deberán ser manipulados con pinzas. Después se fregará la zona contaminada con un desinfectante.
Los paños y el papel absorbente utilizados para la limpieza se colocarán en un recipiente para residuos contaminados. Habrá que utilizar guantes en todas estas operaciones. Si se contaminan los formularios del laboratorio u otros papeles manuscritos o impresos, se copiará la información en otro formulario y se tirará el original en un recipiente para residuos contaminados. (Manual de Bioseguridad en el Laboratorio, Organización Mundial de la Salud, 2005.)
2.16.3.3.1. Salpicaduras en cara y ojos
Si el accidentado no lleva lentes, lavar con abundante agua durante mucho tiempo y sólo después evacuar al Servicio de Oftalmología con la referencia del agente y con el Supervisor de Seguridad. Si lleva lentes (lo que está formalmente prohibido), lavar con agua abundante e intentar quitárselas. Si no es posible, recurrir de inmediato al Servicio de Oftalmología.
2.16.3.3.2. Salpicaduras y contacto directo
Generalmente suele ser el propio accidentado el encargado de su neutralización. Si tiene dudas debe avisar al Supervisor de Seguridad. La actuación jamás se dejará en manos de personal no cualificado (personal de limpieza).
a) Sobre piel descubierta. Lavado con abundante agua el tiempo que sea necesario. Jamás se intentará neutralizar cáusticos con bases, ya que se genera mucho calor y las consecuencias son peores. Se deberá consultar con el Supervisor de Seguridad para medidas específicas.
b) Sobre la ropa. Valorar si se debe y puede cambiar o si se requiere ducha de emergencia. Proceder según el producto y la decisión del Supervisor de Seguridad.
2.16.3.3.3. Salpicaduras en la superficie de trabajo
En la Cabina de Seguridad Biológica (CSB) se considera como de riesgo alto los derrames de gran volumen y que pasan a la bandeja inferior, en dado caso se deben seguir las siguientes indicaciones:
a) Desinfección de la CSB. No parar la cabina, debe continuar trabajando durante todo el proceso. Con guantes y bata protectora, extender un desinfectante en cantidad suficiente para empapar toda la superficie de trabajo e inundar la cubeta inferior.
En estas circunstancias no se recomienda el uso de alcohol ya que, debido al gran volumen que se necesita, puede existir peligro de incendio.
Dejar que actúe el desinfectante antes de recogerlo todo y empezar la limpieza de la cabina.
Depositar todo lo recogido en una bolsa de autoclave, incluidos los guantes utilizados y la bata protectora. Dejar funcionando la CSB durante 10 m más y, a continuación:
b) Limpieza de la CSB.
Con alcohol etílico al 70% retirando todos los restos de desinfectante.
Cuando en la Cabina de Seguridad Biológica (CSB) ocurren salpicaduras que quedan limitadas a la superficie de trabajo o que han sido absorbidas por el papel secante, se considera como de riesgo moderado y es recomendable seguir las siguientes indicaciones:
a) Desinfección de la CSB.
Exclusivamente de la zona de trabajo con un desinfectante. A continuación se limpia.
b) Limpieza de la CSB.
Con alcohol etílico al 70% retirando todos los restos del desinfectante.
A criterio del responsable, si es necesario, se practicará una descontaminación general de la CSB, incluidos los filtros. Esta acción se realiza en función de la peligrosidad del agente y del volumen del vertido (seguir las normas de descontaminación de la CSB).
2.16.3.3.4. Salpicaduras fuera de la zona de trabajo
a) Rotura de tubos con material potencialmente infeccioso en centrifugadoras carentes de portatubos de seguridad: Si se sabe o se sospecha que se ha roto un tubo mientras está funcionando el aparato, habrá que parar el motor y dejar el aparato cerrado (por ejemplo durante 30 minutos) para que se pose el material. Si la rotura se descubre cuando la máquina se ha parado, se volverá a tapar inmediatamente y se dejará cerrada (por ejemplo durante 30 minutos). En ambos
casos, habrá que informar al funcionario de bioseguridad. En todas las operaciones posteriores habrá que utilizar guantes fuertes (por ejemplo, de goma gruesa), cubiertos en caso necesario con guantes desechables apropiados. Para recoger los trozos de vidrio se utilizarán pinzas o algodón manipulado con pinzas. Todos los tubos rotos, fragmentos de vidrio, portatubos, soportes y el rotor se sumergirán en un desinfectante no corrosivo de eficacia conocida contra los microorganismos de que se trate. Los tubos intactos, con sus correspondientes tapones, pueden introducirse en desinfectante en un recipiente aparte para recuperarlos. La cubeta de la centrifugadora se limpiará con un paño empapado en el mismo desinfectante a la dilución apropiada; se repetirá la operación y después se lavará con agua y se secará. Todo el material de limpieza utilizado se tratará como si fuera material de desecho infectado
b) Rotura de tubos dentro de los portatubos de cierre hermético (portatubos de seguridad): Todos los portatubos de centrifugadora de cierre hermético se cargarán y descargarán en una CSB. Si se sospecha que se ha producido una rotura dentro del cestillo de seguridad, la tapa de seguridad se soltará cuidadosamente y se tratará el cestillo en la autoclave. También se podrá desinfectar con agentes químicos. (Manual de Bioseguridad en laboratorios de Microbiología y Biomedicina, Centro de control y prevención de Enfermedades, 2005)
2.16.3.4. Aerosoles
Los aerosoles son la causa más frecuente e importante de accidente biológico y su origen es muy variado. Muchas veces pasan inadvertidos, por lo que siempre hay que dar por hecho que existen cuando se producen derrames o salpicaduras.
La mala práctica es la fuente más común de los aerosoles: enfriar asas calientes hundiéndolas en el agar, utilizar centrífugas no herméticas, centrifugar con tubos
abiertos o mal cerrados, agitar cultivos con el asa dentro del tubo, pipetear con demasiada fuerza, oler las placas, etc.
a) Emisión de aerosoles potencialmente infecciosos (fuera de una cámara de seguridad biológica)
Todas las personas deberán evacuar inmediatamente la zona afectada; las personas expuestas serán enviadas de inmediato para recibir atención médica. Se informará inmediatamente al director del laboratorio y al funcionario de bioseguridad. Nadie podrá entrar en el local durante un tiempo prudencial (por ejemplo, una hora), de modo que los aerosoles puedan salir y se depositen las partículas más pesadas. Si el laboratorio no cuenta con un sistema central de evacuación de aire, la entrada se retrasará (por ejemplo durante 24 horas). Se colocarán señales indicando que queda prohibida la entrada. Al cabo del tiempo apropiado, se procederá a la descontaminación bajo la supervisión del funcionario de bioseguridad. Para ello habrá que utilizar ropa protectora y protección respiratoria apropiadas. (Organización Panamericana de la Salud; Área de tecnología y prestación de servicios de salud, 2005)
2.16.4 Fumigación
En ocasiones puede ser necesaria la descontaminación de laboratorios, cámaras frías o cabinas de seguridad biológica cuando, por ejemplo, ha ocurrido un gran derrame de material infeccioso o tras determinadas manipulaciones de mantenimiento (cambio de filtros HEPA de las cabinas). La fumigación debe ser siempre un proceso planificado y llevado a cabo únicamente por personal con la formación necesaria. El formaldehído es el producto más empleado, existiendo varias maneras de generar sus vapores, pero teniendo todas ellas como exigencia el mantenimiento de una humedad relativa en torno al 70%.
También existen en el mercado aparatos de nebulización y vaporización de diversos desinfectantes que pueden ser una alternativa a la descontaminación con
formaldehído. Estos productos presentan un espectro de actuación mucho más restringido que el formaldehído, por lo que resultan útiles más para el mantenimiento de un ambiente “limpio” en un determinado local (laboratorio, quirófano) que para una eficaz desinfección. (Manual de Bioseguridad en el Laboratorio, Organización Mundial de la Salud, 2005.)