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DEL SIGLO XIX HASTA LA ACTUALIDAD

V. Derrocamiento de Perón

Hacia mediados de 1955 el país atravesaba una fuerte conflictividad social, que agrupaba a los sindicalistas y a los industriales, incentivando de esta manera a la oposición política. El gobierno peronista se encontraba atravesando un fuerte conflicto político-cultural, que llevo al enfrentamiento entre la “oligarquía” y el pueblo liderado por Perón. Dentro de la oposición, las Fuerzas Armadas tenían un papel fundamental. Es así, que en septiembre de ese año se produjo el tercer golpe militar liderado por Isaac Rojas, Pedro Aramburu y Eduardo Lonardi, destituyendo a Perón. De esta manera, asumió el Poder Ejecutivo Eduardo Lonardi. En noviembre es reemplazado por Aramburu. Este golpe se autodenominó “Revolución Libertadora” y sus bases se centraban en la idea de una restauración de los principios políticos y económicos que regían antes del gobierno de Perón. Entre algunos de los objetivos de esta revolución se encontraban el aumento de las exportaciones y el fomento de la acumulación de capital. Además, el frente golpista coincidía en dos objetivos: por un lado, la necesidad de “desperonizar” a la sociedad argentina y, por el otro, la de reorganizarla políticamente bajo el mando de las Fuerzas Armadas.

43 | P á g i n a VI. La democracia entre golpes militares

Hacia mediados de 1958, Arturo Frondizi triunfo en las elecciones y asumió como presidente del país. Cumpliendo con acuerdos previos establecidos con Perón, al poco tiempo de haber asumido, logro la amnistía general y promulgo la “Ley de Asociaciones Profesionales”, que restablecía la unidad de la representación sindical. Tuvo que negociar con el poder militar y a la vez con el poder peronista, con el que mantenía un compromiso a raíz del pacto con Perón que lo había llevado a la presidencia. Si bien Frondizi se encontraba al frente del Poder Ejecutivo, el poder estaba en manos de los militares.

Frondizi impulsó un modelo denominado “integracionista y desarrollista” quesostenía que la integración era necesaria para alcanzar el desarrollo nacional y solo podría materializarse mediante la unión de las diferentes clases y sectores que conformaban la sociedad. Una vez lograda la integración, se comenzaría con la etapa del desarrollo a través de la aplicación de una serie de medidas, que revertirían la situación económica. La propuesta del desarrollismo era lograr el desarrollo nacional a través de la sustitución de importaciones. En referencia a las políticas educativas, se aplicó un plan integral de educación con el objetivo de poder brindarle a todos los sectores una mejor enseñanza, y de este modo, según se expresaba, impulsar así el desarrollo de cada estudiante alcanzando un progreso social, cultural y económico en el país. Se crearon 126 escuelas primarias, 120 colegios secundarios y se repararon 521 escuelas. Además, se creó: el Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET), con el fin de integrar la educación al desarrollo y lograr la educación técnica profesional; el Consejo Federal de Inversiones (CFI), que tenía como objetivo atender los problemas básicos de la educación nacional y provincial; el Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE) con dependencia de la Presidencia de la Nación, que elaboraba planes de desarrollo.

En 1958 se promulgó una ley que modificó el estatuto del personal docente. Dicha ley hacía hincapié en las diferentes remuneraciones según los distintos niveles de enseñanza, un régimen jubilatorio especial incorporando al personal y a los docentes adscriptos, e introdujo la licencia por un periodo de un año para aquellos docentes que quisieran perfeccionarse en sus estudios contando con goce de sueldo.

Fue en este periodo que se sanciono una ley para la creación de universidades privadas. A partir de la misma, se crearon varias universidades en todo el país, como la Universidad

44 | P á g i n a Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires, la Universidad de Mendoza, la Universidad Católica de Santa Fe, entre otras.

Se agudizó el conflicto “laicos” vs “libres”, nombre que se auto adjudicaron los católicos. Se sucedieron múltiples debates, marchas, pintadas y enfrentamientos entre los defensores de estos proyectos antagónicos. La Iglesia Católica intentó recuperar su hegemonía en el sistema educativo, pero gran parte de la sociedad defendía el carácter público de la educación y priorizaba la responsabilidad del Estado sobre ella. De todas maneras, cómo la “Ley 1420” no estableció el monopolio estatal, la Iglesia pudo encontrar un espacio con la creación de escuelas privadas, que le permitió desarrollar su programa educativo.

Diversos estudios alertaban acerca de altas cifras de deserción escolar, tanto en el nivel primario como en el nivel secundario. A partir de un análisis realizado en el nivel primario, durante el periodo 1961-1962, se observó que la deserción escolar rondaba el 51 %; y del 48% de graduados, apenas el 20% lograba egresar en los tiempos establecidos por la escuela (siete años), es decir, sin repitencia ni deserción. En el nivel medio sucedía algo similar, se graduaba la mitad de los inscriptos en primer año (Alvarez Prieto, 2015, CEICS). Ante tal situación, se extendió a dos asignaturas la cantidad de materias previas para que los estudiantes pudieran promover al año siguiente.

En 1962 se llamó a elecciones, en las que Frondizi permitió la participación de candidatos peronistas excluidos desde 1955. El peronismo triunfo en diez provincias, lo que causo rechazo entre los militares. Como consecuencia, el gobierno anuló las elecciones e intervino dichas provincias. A raíz de este acontecimiento, las Fuerzas Armadas solicitaron la renuncia de Frondizi. Finalmente, dos semanas después, los militares lo destituyeron, deteniéndolo en la Isla Martin García. De este modo, se producía el cuarto golpe de estado, asumiendo la presidencia José María Guido, quien intervino las provincias y dispuso el receso definitivo del Congreso Nacional. Su gestión atravesó dos circunstancias: un fuerte deterioro económico y pronunciamientos de distintos sectores militares.

Se anunció, en 1963, el llamado a elecciones presidenciales que generó gran movilización por parte de los partidos políticos. Se conformó el Frente Nacional y Popular integrado por fuerzas heterogéneas, entre las que se encontraba el peronismo. Sin embargo, al contar con

45 | P á g i n a obstáculos legales, tuvo que abstenerse. Por otro lado, la Unión Cívica Radical del Pueblo presento su fórmula Illia – Perette como presidente y vicepresidente, respectivamente. Las elecciones se efectuaron en julio del mencionado año, convirtiéndose en el nuevo presidente de la nación, el candidato de la U.C.R.P, Arturo Illia.

Una de las primeras medidas que impulso Illia como presidente, fue anular los contratos petroleros con las empresas extranjeras, lo que trajo como consecuencia un grave problema de abastecimiento. Por otro lado, la tasa de desempleo rondaba el 9%. Ante esta situación, el gobierno decidió aplicar una estrategia de corto plazo y elaboro un Plan Nacional de Desarrollo que se aplicaría entre los años 1965–1969.

A nivel político, al poco tiempo de asumir, el gobierno llamó a los partidos políticos opositores a colaborar. Por su parte, el peronismo iniciaba una ofensiva para recuperar posiciones. Se comenzó a difundir el rumor del regreso de Perón al país y ante tal motivo el gobierno lo declaro persona no grata, por lo que tuvo que retornar a España, lugar donde se encontraba exiliado. Sin embargo, la principal oposición de este gobierno provino de los sindicatos y de la CGT, que a principios del año 1964 implemento el denominado Plan de Lucha. Los reclamos sindicales se basaban en la actualización de los salarios, fijación de precios máximos en los productos de la canasta familiar, plena ocupación, actualización de jubilaciones y pensiones, jerarquización de la enseñanza pública y plan de construcción de viviendas.

En el plano educativo, el presidente mostró gran interés por esta área, evidenciándose en el presupuesto destinado a la educación y la cultura, rondando el 25% anual, multiplicándose las construcciones escolares, especialmente en el interior del país. Además, se instalaron alrededor de 1.500 comedores escolares y se entregaron alrededor de 500.000 útiles. En 1965 se lanzó el Plan de Alfabetización, que consistió en la creación de 12.500 centros para 350.000 alumnos aproximadamente, desde los 16 hasta los 85 años.