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Desajuste objetivo: evolución y factores determinantes

Una visión alternativa de la sobrecualificación se basa en la comparación del nivel de estudios requerido para realizar las tareas de un puesto de trabajo y el poseído por el joven. Este indicador, en lugar de sustentarse en la visión subjetiva del joven sobre si el puesto de trabajo es adecuado o no a su cualificación, se fundamenta en la comparación de la respuesta a la pregunta sobre el nivel educativo con la ofrecida en el apartado B15 del cuestionario (y que se refiere a cada empleo de los ocupados por el joven):

Si tuvieras que aconsejar a una persona para ocupar tu puesto de trabajo, ¿qué estudios le aconsejarías realizar? Indícanos qué nivel tendrían esos estudios.

Tanto la pregunta sobre el nivel educativo como esta pregunta tienen la misma codificación, distinguiéndose entre los jóvenes que han seguido el modelo de la LOGSE y los anteriores. Para estos segundos la clasificación es la siguiente:

1. Sin estudios 2. Primaria/certificado escolar 3. Graduado escolar/EGB 4. FP1 5. FP2 6. BUP 7. COU 8. Universitario medio 9. Tres años de universidad 10. Universitario superior 11. Máster

Para los jóvenes que han seguido los itinerarios educativos de la LOGSE la clasificación es la siguiente:

1. Sin estudios

2. Educación primaria

3. Educación secundaria obligatoria ESO (primero y segundo) 4. Educación secundaria obligatoria ESO (tercero y cuarto) 5. Bachillerato

6. FP grado medio 7. FP grado superior 8. Universitario medio 9. Tres años de universidad 10. Universitario superior 11. Máster

12. Doctorado

La comparación del nivel educativo con el necesario para realizar las tareas del puesto de trabajo permite saber no sólo si los requerimientos del puesto de trabajo son mayores o menores que la formación adquirida por el trabajador sino también cual es el grado de adecuación. La medida de desajuste objetivo se calcula como la diferencia entre el nivel educativo del joven y el que requeriría el puesto de trabajo.

Algunos ejemplos pueden permitir entender mejor la interpretación de este indicador.

Ejemplo 1: Supongamos un joven que tiene estudios de EGB pero está

realizando una trabajo para el cual se requerirían estudios de FP2. En este caso el indicador toma el valor -2.

Ejemplo 2: Supongamos un diplomado en ciencias empresariales que

está realizando labores de administrativo. En este caso el indicador toma el valor 4.

Ejemplo 3: Supongamos que un joven tiene estudios secundarios (ESO hasta tercero o cuarto) pero el puesto de trabajo requiere un trabajador con estudios primarios. El valor del indicador de desajuste objetivo será 2.

Para evitar una excesiva fragmentación se ha clasificado el desajuste objetivo en cinco categorías:

a. Infracualificación objetiva. Es aquella que se produce en todos los

empleos en los que el nivel requerido por el puesto de trabajo es superior al nivel educativo del joven que lo ocupa.

b. Cualificación adecuada. Se consideran como tales los empleos en los

que el desajuste objetivo es 0.

c. Sobrecualificación débil. Se produce en los empleos en los que el

desajuste objetivo se sitúa como máximo en dos niveles de diferencia.

d. Sobrecualificación fuerte. Cuando el desajuste objetivo se sitúa entre 3 y

4 niveles de diferencia.

e. Sobrecualificación muy fuerte. Se produce en los empleos que alcanzan

un desajuste objetivo superior a 4 grados.

El cuadro VII.13 presenta la evolución del indicador de adecuación objetiva en las tres oleadas comparando todos los empleos con el primer empleo y el último empleo. Dentro de todos los empleos se consideran el primero, el último y los intermedios para aquellos en los que existan. Se debe hacer notar que en aquellos jóvenes que sólo han tenido un empleo durante el periodo considerado en el cuestionario el primer y el último empleo coinciden. El primer resultado que llama la atención en el cuadro VII.13 es la sorprendente estabilidad en la proporción de los empleos con infracualificación, entre el 10 y el 11%. Dentro de los empleos de cada oleada se observa un pequeño aumento de la infracualificación entre el primer y el último empleo.

Respecto a la cualificación adecuada se aprecia un patrón de gran variabilidad en el tiempo. En 1996 se sitúa en torno al 30% bajando en 1999 hasta el 26% para subir al 35% en 2002. En cada oleada se observa un ligero aumento entre el primer y el último empleo de la proporción de empleos donde el

Todos Primero Último Todos Primero Último Todos Primero Último

Infracualificado 11,10 12,30 14,10 10,40 10,40 10,70 10,70 11,13 12,40 Cualificación adecuada 29,70 29,00 30,50 25,70 25,70 27,30 35,40 35,69 39,83 Sobrecualificación débil 32,80 31,20 30,60 28,20 28,70 28,70 22,90 19,54 19,64 Sobrecualificación fuerte 13,70 16,10 14,90 19,50 18,90 18,30 19,40 22,12 19,50 Sobrecualificación muy fuerte 12,60 11,60 10,00 16,30 16,20 15,00 11,70 11,53 8,64

Total 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00

Fuente: Elaboración propia.

2002

Cuadro VII.13 Adecuación objetiva. Evolución. Todos los empleos, primero y último. Muestra target de inserción. Distribución porcentual

1996 1999 Hombre Mujer Menor de 20 años Entre 20 y 24 años Entre 25 y 29 años Más de 29 años Hasta obligatorios Secundarios no obligatorios Superiores Infracualificado 12,65 12,18 15,57 13,80 8,70 11,11 28,13 10,05 3,33 Cualificación adecuada 41,87 38,08 32,79 36,20 45,41 53,97 51,25 31,75 46,67 Sobrecualificación débil 18,67 20,47 23,77 20,55 15,94 19,05 15,63 25,13 11,67 Sobrecualificación fuerte 19,28 19,69 22,95 20,86 17,39 12,70 5,00 27,78 15,00

Sobrecualificación muy fuerte 7,53 9,59 4,92 8,59 12,56 3,17 0,00 5,29 23,33

Total 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00

Fuente: Elaboración propia.

Sexo Edad Nivel de estudios

Cuadro VII.14 Adecuación objetiva por sexo, edad y nivel educativo. Último empleo. Muestra target de inserción. Distribución porcentual. 2002

joven tiene la cualificación apropiada con excepción de 2002 donde el salto (del 35,4% al 39,8%) es más significativo.

Dada la estabilidad de la proporción de empleos infracualificados y el aumento de la cualificación adecuada entre 1996 y 2002 el porcentaje de empleos donde el joven está sobrecualificado disminuye. La categoría que más disminuye es la de sobrecualificación débil, que pasa del 32,8% al 22,9%. Por el contrario la sobrecualificación fuerte aumenta del 13,7% al 19,4% y la muy fuerte está estabilizada. En cada oleada la proporción de sobrecualificados tiene tendencia a disminuir un poco entre el primer y el último empleo aunque el único cambio que es muy significativo se produce en la oleada de 2002.

El cuadro VII.14 detalla la situación del último empleo del joven clasificando por sexo, edad y nivel de estudios. Respecto al sexo, la infracualificación no muestra diferencias de importancia. Sin embargo, los jóvenes presentan una proporción de cualificación adecuada superior en 3,8 puntos porcentuales a la misma proporción de las mujeres jóvenes. La diferencia se concentra en la mayor sobrecualificación débil y muy fuerte de las mujeres.

El segundo panel del cuadro VII.14 muestra la distribución de la sobrecualificación objetiva por grupos de edad. En el mismo se observa inicialmente una disminución de la infracualificación con la edad, lógica si pensamos que muchos jóvenes en edades tempranas no han acabado todavía su paso por el sistema educativo. El ajuste objetivo adecuado entre la preparación y los requerimientos del puesto de trabajo aumenta de manera muy significativa con la edad pasando del 32,7% entre los menores de 20 años al 54% de los mayores de 29 años. La otra cara de la moneda es la mayor sobrecualificación entre los jóvenes de menor edad. De hecho entre los menores de 25 años el porcentaje de sobrecualificación objetiva se sitúa en el 50%.

Otro grupo de factores que tiene importancia sobre el desajuste objetivo son los relativos al tipo de trabajo y sus características. El cuadro VII.15 presenta la desagregación en función de la rama de actividad. El mayor nivel de ajuste adecuado al puesto de trabajo se produce en el sector de finanzas, educación y

Indefinido Temporal

Otros y sin

contrato Público Privado

Hasta 10 trabajadores De 11 a 49 trabajadores 50 o más trabajadores Infracualificado 10,53 11,59 17,65 11,54 12,43 16,40 8,47 8,64 Cualificación adecuada 48,99 40,85 21,32 48,72 37,83 36,98 44,07 40,12 Sobrecualificación débil 17,81 15,24 33,82 10,26 20,84 22,19 16,95 17,90 Sobrecualificación fuerte 17,41 19,82 22,06 19,23 20,14 19,29 21,47 19,75 Sobrecualificación muy fuerte 5,26 12,50 5,15 10,26 8,76 5,14 9,04 13,58

Total 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00

Fuente: Elaboración propia.

Tipo de contrato Tipo de empleador Tamaño de empresa

Cuadro VII.16 Adecuación objetiva por tipo de contrato, de empleador y tamaño de la empresa. Último empleo. Muestra target de inserción. Distribución porcentual. 2002

Agricultura Industria y construcción Comercio, restauración y transporte Finanzas, educación y sanidad Administración

pública Otros servicios

Infracualificado 5,56 12,50 8,33 12,36 30,00 16,88

Cualificación adecuada 27,78 42,76 30,83 57,30 35,00 40,26

Sobrecualificación débil 16,67 21,71 23,33 15,73 0,00 17,53

Sobrecualificación fuerte 38,89 17,11 27,50 13,48 20,00 14,29

Sobrecualificación muy fuerte 11,11 5,92 10,00 1,12 15,00 11,04

Total 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00

Fuente: Elaboración propia.

sanidad48. Por el contrario en el sector agrícola es donde se encuentra una menor proporción de cualificación adecuada y una mayor de sobrecualificación.

Los resultados por tipo de contrato aparecen en el primer panel del cuadro VII.16. El mayor desajuste objetivo, en su conjunto, se produce entre los jóvenes que trabajan sin contrato. La proporción de infracualificación y de sobrecualificación es más elevada que en los otros grupos. Los jóvenes con contrato indefinido presentan una proporción mayor de adecuación ajustada (8,1 puntos porcentuales) a su puesto de trabajo que los contratados temporalmente. Además los contratados temporalmente presentan más del doble de sobrecualificación muy fuerte que los jóvenes que trabajan con contratos indefinidos.

El segundo panel del cuadro VII.16 muestra el desglose de las proporciones de desajuste entre preparación del joven y requerimientos del puesto de trabajo por tipo de empleador. Los jóvenes que trabajan para empresas privadas muestran mayor grado de sobrecualificación que los que trabajan para un empleador público. En concreto su proporción entre los trabajadores de empresas privada alcanza el 50,5%. Sin embargo, la proporción de sobrecualificación muy fuerte es mayor entre los empleados públicos que entre los trabajadores de empresas privada.

Finalmente, el último panel del cuadro VII.16 analiza las diferencias en proporciones de ajuste y desajuste según el tamaño de la empresa en la que trabaja el joven. Destaca el mayor nivel de infracualificación entre los trabajadores jóvenes de microempresa y pequeñas empresas (hasta 10 trabajadores). En cuanto a la sobrecualificación destaca por su elevada proporción de sobrecualificación objetiva el grupo de trabajadores en empresas de más de 50 empleados.

Pero, ¿qué sucede con el ajuste objetivo entre preparación y puesto a lo largo de la carrera profesional del joven? El cuadro VII.17 muestra la evolución, en la oleada de 2002, de la adecuación objetiva en los diferentes empleos. En principio la cualificación adecuada entre el primer y el quinto empleo aumenta en 10 puntos porcentuales y la infracualificación disminuye en casi 6 puntos. Por su parte la sobrecualificación fuerte y muy fuerte va convirtiéndose en débil y ajuste

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adecuado. No obs-tante, si hubiéramos incluido en el cuadro también el sexto contrato los resulta-dos serían diferentes: la cualificación ade-cuada cae de forma dramática y el

desa-juste (tanto por exceso como por defecto) se dispara. Este resultado no es muy significativo pues en el cuadro VII.17 existen algunos sesgos que generan una cierta tendencia a amplificar el desajuste. El motivo es que los jóvenes más desajustados, que son aquellos que tienen contratos temporales o trabajan sin contrato, suelen, por las mismas características del contrato, tener mayor número de episodios laborales que el resto. Por ese motivo gran parte del mayor desajuste que se observaría en el sexto empleo se debe a este sesgo. Para evitar, al menos en parte, esta situación, el gráfico VII.2 muestra la evolución global del ajuste entre preparación y requerimientos del puesto de trabajo, entendiendo por tal la que considera todos los empleos, incluidos los correspondientes a oleadas anteriores de la encuesta sobre inserción laboral de los jóvenes. El gráfico VII.2 muestra como la proporción de cualificación adecuada y la infracualificación aumentan con el número del empleo mientras la sobrecualificación débil va poco a poco acumulando los jóvenes que desempeñaban empleos donde tenían una sobrecualificación fuerte o muy fuerte. En cualquier caso la evolución de las proporciones es lenta. No obstante, hay que recordar que, como se mostraba al comienzo de esta sección, la sobrecualificación objetiva en 2002 disminuye en 4,7 puntos porcentuales entre el primer y el último empleo pero que este efecto podría ser causado por algún otro factor correlacionado con el número de empleo.

1 2 3 4 5

Infracualificado 14,48 11,04 10,17 6,12 8,70 Cualificación adecuada 42,06 33,74 38,14 44,90 52,17 Sobrecualificación débil 14,48 21,47 30,51 20,41 26,09 Sobrecualificación fuerte 21,73 22,70 11,02 20,41 8,70 Sobrecualificación muy fuerte 7,24 11,04 10,17 8,16 4,35

Total 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00

Fuente: Elaboración propia.

Cuadro VII.17 Adecuación objetiva por número de empleos. Muestra target de inserción. Distribución porcentual. 2002

1 2 3 4 5 6 0% 20% 40% 60% 80% 100% Infracualificado Cualificación adecuada Sobrecualificación débil Sobrecualificación fuerte Sobrecualificación muy fuerte

Fuente: Elaboración propia

Gráfico VII.2 Evolución del desajuste objetivo en función del número de empleos

VII.5. Desajuste percibido entre compensaciones y

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