Los niños y las niñas de cuarto grado que inician el segundo ciclo de la escuela primaria, ya han pasado el primer ciclo que corresponde a primero, segundo y tercer grados. A estas alturas han tenido bastantes experiencias con su lengua materna, tanto a nivel oral (saber escuchar y hablar), como a nivel escrito (saber leer y escribir). Sin embargo, como se ha insistido a lo largo de este manual, la enseñanza de la lengua materna no debe quedarse en los primeros grados, ni desarrollar solamente unas habilidades, sino continuar durante toda la escolaridad de la niña y el niño maya, en forma progresiva.
También se ha insistido en que el aprendizaje debe ser integral, es decir que deben desarrollarse las habilidades comunicativas relacionadas unas con otras, y en la importancia del enfoque comunicativo y funcional más que el gramatical.
La escuela tiene como función fortalecer los conocimientos sobre el idioma que las niñas y los niños traen de su hogar, para que lo utilicen mejor en el contexto de la escuela y otros ámbitos sociales. El aprendizaje de la gramática debe enfocarse de manera funcional y comunicativa, es decir con fines prácticos. Las niñas y los niños conocen la gramática de su idioma de manera intuitiva, cuando lo utilizan lo hacen gramaticalmente. Nadie habla su lengua materna de manera agramatical.
El Currículo Nacional Base establece las competencias que deben alcanzarse en el Segundo Ciclo ( º. º. y 6º. grados de primaria). Las y los docentes, a través de su creatividad e iniciativa, y auxiliándose de algunas ideas que aquí se proponen, irán diseñando las estrategias y las técnicas que lleven a las niñas y los niños a alcanzar todas las competencias.
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Estrategias y técnicas
Expresión y comprensión oral
t Teléfono descompuesto9. En este ciclo las alumnas y los alumnos ya están
en capacidad de reflexionar acerca del lenguaje y de comprender los mecanismos de la comunicación. Este es un ejercicio que permite a las niñas y a los niños analizar por qué en algunas situaciones no se logra la comunicación. En general, consiste en trasmitir un mensaje de una persona a otra para observar cómo se va perdiendo el mensaje original a medida que va llegando a la última persona. Se recomienda seguir los pasos siguientes:
>> Preparar el mensaje con anterioridad, mejor si está escrito para, al final, compararlo con el último mensaje,
>> si la clase es numerosa formar varios grupos con mensajes diferentes, >> organizar a los alumnos en fila, ya sea sentados o de pie,
>> pasar el mensaje al primer niño o a la primera niña quien lo trasmitirá al que sigue, y así sucesivamente hasta terminar con el último,
>> la última niña o el último niño, dirá en voz alta el mensaje que recibió,
>> se escribe en la pizarra este último mensaje para luego compararlo con el original. Generalmente, la actividad termina en risas al ver los cambios que ocurren al pasar un mensaje de una persona a otra.
La maestra o el maestro deben orientar a las niñas y los niños para que analicen por qué se perdió el mensaje inicial y que propongan diferentes formas para minimizar la tergiversación de los mensajes que recibimos a diario. Al final, podrá agregar algunas ideas que las y los estudiantes no hayan dicho. Entre los consejos útiles para evitar que se pierda la comunicación están: escuchar con atención; si uno no comprendió bien el mensaje, hacer preguntas para aclararlo; al trasmitirlo a otra persona, hacerlo bien, despacio y claro; etc. Este ejercicio se puede realizar varias veces y por grupos de alumnos.
t Discusión en grupo. Una forma de intercambiar ideas oralmente es la discusión por grupos. Si el grupo es numeroso es bueno organizar discusiones por grupos pequeños. Se puede seguir la técnica OIR, que significa: Observación Intergrupal Recíproca. Es muy parecida a la técnica del juego de roles. Se puede realizar de la siguiente manera:
>> Se prepara de antemano un tema para discutir, previendo dos posiciones, unos a favor y otros en contra. Al principio se pueden discutir temas sencillos como: las horas de descanso, el valor de la verdad, el trabajo bien hecho, etc.
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>> Se forman dos grupos (A y B), asegurándose de que en cada grupo queden no menos de ocho integrantes para que se pueda realizar con éxito la actividad. >> Cada grupo se subdivide en dos: los que están a favor y los que están en contra.
A cada uno de estos nuevos grupos se les dan las instrucciones por separado explicándoles la posición que van a sostener a la hora de la discusión.
>> El grupo A y el grupo B, se turnan para realizar la discusión. Se sortea a ver a quién le toca primero. El grupo al que le toca primero pasa al centro de la clase y se coloca en forma circular. Los integrantes discuten durante el tiempo que la profesora o el profesor diga, mientras que el otro grupo observa lo sucede durante la discusión.
>> Al terminar la discusión del primer grupo se analiza lo que sucedió durante la misma. Se examina lo que pasó en el grupo, los observadores dan sus puntos de vista acerca de lo que vieron, qué hicieron bien, qué hicieron mal, quiénes participaron, quiénes no, si llegaron un acuerdo o no. Al finalizar esta primera ronda, el grupo actor, da a conocer sus experiencias y si está o no de acuerdo con los integrantes del grupo observador.
>> La maestra o el maestro hace recomendaciones sobre lo que tienen que mejorar en el intercambio de ideas durante la discusión.
>> Al terminar la ronda de discusión general, el grupo observador pasa al centro a actuar y a ser observado por el primer grupo. Para concluir la actividad se pide que en una hoja de papel cada niño o niña anote cómo se sintió en el grupo, qué aprendió, qué no aprendió, qué le gustaría que se mejorara y si la actividad alcanzó el objetivo.
t Dramatizaciones. Están muy generalizadas en la escuela, solamente que se ha acostumbrado utilizarlas en actos culturales y en castellano, no como fuentes de aprendizaje. Para utilizarlas como medio para desarrollar el idioma de las niñas y de los niños, deben hacerse en idiomas mayas. Se puede dramatizar cualquier clase de narración. Se sugiere seguir el siguiente orden:
>> Selección de la narración y asignación de la participación que cada niña o niño tendrá. Se debe procurar que participen todas y todos, no los mismos de siempre. >> Elaboración de un pequeño guión donde se describa la escenografía y el
vestuario y se escriban los diálogos de los personajes.
>> Preparación de la actuación de cada niña o niño, de la escenografía y del vestuario.
>> Ensayos de la dramatización.
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t Diálogos dirigidos. Estos son dos ejemplos de diálogos dirigidos, uno es un
diálogo entre una niña y su mamá y el segundo es un diálogo entre niños y niñas en idioma q’anjob’al.