• No se han encontrado resultados

El paso del desarrollo hacia afuera al desarrollo hacia adentro generaría mayor independencia del comercio exterior y llevaría

EN AMÉRICA LATINA*

II. LA CRISIS DEL MODELO DE DESARROLLO DE AMÉRICA LATINA 1) LAS CONDICIONES HISTÓRICAS DEL SUBDESARROLLO

1) El paso del desarrollo hacia afuera al desarrollo hacia adentro generaría mayor independencia del comercio exterior y llevaría

el centro de decisión hacia adentro de la economía.

La realidad es, sin embargo, más compleja:

En lo que se refiere al comercio exterior, se esperaba que la susti- tución de importaciones generase una situación tal que, al fabricarse los principales productos en el país y al no dependerse esencialmente de la importación de productos manufacturados, los países en desa- rrollo alcanzarían un alto grado de libertad comercial e independen- cia con respecto al comercio exterior.

Sin embargo, la situación real fue totalmente otra. La combinación entre la sustitución de importaciones y el deterioro de las divisas por las causas ya señaladas15 generó una mayor dependencia del comercio

exterior. Se produjo una situación de menor “elasticidad de la pauta de importaciones” de los países latinoamericanos. Los productos im- portados en la fase colonial-exportadora eran, en general, productos

14 CEPAL, Estudio económico de América Latina 1966, primera parte, mayo de 1967, mimeo., p.v. el extracto del informe de 1967 confirma esta tendencia. El informe de 1967 agrega un año más de disminución de la tasa de crecimiento.

15 Raúl Prebisch insiste en el papel de la baja del precio de los productos exportados (Hacia una dinámica del desarrollo latinoamericano). Otros autores insisten además con el papel predominante que representan los servicios, fletes y seguros, asisten- cia técnica y regalías en el déficit de la balanza de capitales. Ver André G. Frank, “Servicios extranjeros o desarrollo nacional”, Comercio Exterior (Banco Nacional de Comercio Exterior, México), XVI, 2, febrero de 1966, y Theotonio dos Santos, “Crisis económica y crisis política en Brasil”, CESO, 1966, mimeo.

de lujo para el consumo de las clases dominantes,16 y sus efectos sobre

la economía eran, por tanto, bastante secundarios. En la fase de la sustitución de importaciones se utilizaron las divisas para la compra de los insumos a la industria nacional, o sea maquinarias y materias primas semimanufacturadas, que son cada vez más esenciales para la supervivencia de la economía misma.

Como las divisas son escasas y existen constantes amenazas de que disminuyan, se puede comprender la importancia de esta situación básica. La interdependencia de las economías nacionales asume la forma de una dependencia en el caso de los países subdesarrollados. Ocurre así porque se trata de una relación de subordinación a aque- llos que controlan el mercado mundial, las técnicas y los medios de producción más desarrollados.

La cuestión de importar estos productos (tan vitales como petró- leo, productos químicos, aparatos de precisión, maquinaria, etc.) está profundamente ligada a los déficit de la balanza de pagos. Y estos déficit a su vez son fruto de la baja de los precios de productos prima- rios junto al alza de los precios de productos manufacturados, pero particularmente de los pagos de servicio, fletes, regalías, ayuda téc- nica, etc., de las remesas de capitales, de los crecientes servicios de una deuda externa que se agiganta con la fuerza acumulativa de esta situación deficitaria.

En cuanto a la transferencia de los centros de decisión hacia el interior de la economía, tampoco se ha producido lo que se esperaba. Un conjunto de trabajos y datos recientes demuestra que la industria- lización de los últimos años se caracteriza por el control creciente del capital extranjero sobre la gran industria.17 Este control, que se pro-

duce al mismo tiempo que se consolidan la concentración y la mono- polización del sector industrial, destruye paulatinamente las posibili- dades de un desarrollo nacional independiente y somete la sociedad y

16 Esta situación no ha sido siempre así. Era muy grande la parte de las rentas de la exportación usadas desde principios de la colonia para la compra de esclavos y máquinas e implementos de la producción exportadora.

17 Ver mi ensayo “Gran empresa y capital extranjero”, en El Nuevo Carácter de la

Dependencia, Cuadernos del CESO, núm. 10, Santiago, 1968; José Luis Ceceña, El capital monopolista y la economía de México, Cuadernos Americanos, 1963; Jaime Fu-

chs, La penetración de los trusts yanquis en la Argentina, Cartago, Buenos Aires, 1969; Celso Furtado, “La concentración del poder económico en los Estados Unidos y sus proyecciones en América Latina”, Estudios Internacionales, año I, núm. 2-4, octubre de 1967, marzo de 1968, Santiago; Fernando H. Cardoso, “Empresarios industriales y desarrollo nacional en Brasil”, CESO, mimeo; Dale Johnson, “The National and Progressive Burgeosie in Latin America: A Case Study”, manuscrito del autor; Jor- ge Child, “Subdesarrollo y ganancias monopolistas”, Pensamiento Crítico, núm. 2-3, marzo-abril de 1967, La Habana.

la opinión pública, la economía y el Estado al progresivo control del capital extranjero.

Frente a esta realidad, el control de la economía se desnacionaliza todavía más. Es decir, a pesar de que se han creado poderosas fuerzas en los países subdesarrollados, ligadas al mercado interno de tales países, esas fuerzas son internacionales y no nacionales.

Es claro que el creciente control del capital extranjero limita al mismo tiempo las posibilidades de un Estado nacional independien- te. El Estado, inmerso en una realidad del poder de los monopolios extranjeros formados por empresas internacionales que disponen del control de la tecnología, del capital y de las técnicas administrativas, no reúne las condiciones necesarias para oponerse a esta realidad y termina por ser controlado y dominado por los intereses de tales sectores. Asistimos todavía a algunas resistencias en este sentido, que creemos condenadas al fracaso por la misma evolución económica. Éstas resistencias se basan en la fuerza de capitalismo de Estado en América Latina. Las empresas estatales, creadas con el objeto fun- damental de favorecer la iniciativa privada y el desarrollo del capi- talismo, son, sin embargo, una fuerza económica en sí mismas, y en ellas se apoyan una burocracia y una tecnocracia civil y militar que procuran definir su propia orientación del desarrollo.

2) En cuanto al debilitamiento de la oligarquía y la consecuente