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1 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

2.2 MARCO CONTEXTUAL

2.2.3 Desarrollo social

se gestionan en función de un desarrollo sostenible. Este desarrollo tiene alcance en los colaboradores del sector, proveedores de caña y comunidades de influencia de cada Ingenio, principalmente.

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Con relación al empleo, “de acuerdo con el último estudio realizado por Fedesarrollo, hay más de 750 mil compatriotas beneficiados por estos empleos. Algo que es digno de resaltar es la contratación directa a término indefinido, de los corteros de caña por parte de las empresas de las diferentes organizaciones agroindustriales azucareras en el valle geográfico del río Cauca, que implica mayor estabilidad, mejor productividad, disciplina y consolidación de los derechos y deberes de trabajadores y empresas” (Asocaña, 2012, pág. 9).

Al ampliar el número de trabajadores directos26 del sector, a razón, principalmente, de la contratación de los corteros de caña, los resultados a 2011 superan en un 50% los promedios históricos de generación de empleo directo y al mismo tiempo, favorecen nuevos retos en los modelos de la gestión humana, no sólo por la cantidad de personas, sino por las relaciones sindicales, los beneficios laborales y los enfoques de gestión (planeación, capacitación, salud y seguridad, entre otros). Estos nuevos desafíos, al igual que un enfoque de sostenibilidad sectorial liderado en los últimos años, ha llevado al sector a efectuar importantes alianzas público – privadas que benefician a los empleados de los ingenios y sus contratistas, así como a las comunidades aledañas. Uno de estas alianzas es el “programa Familias con Bienestar, que desarrolla en alianza con el I.C.B.F.” (Asocaña, 2012, pág. 90), donde se superan las 8000 familias beneficiarias.

Así mismo, la educación, pilar de la gestión sostenible del sector definido en los Informes de Gestión 2010, 2011 y 2012 de Asocaña, presenta importantes resultados: “En el 2011 se da el fortalecimiento de la red educativa azucarera ofreciendo más oportunidades a los hijos de los colaboradores de la agroindustria en diecisiete Instituciones educativas que apoya el Sector, de las cuales hay cinco que son propias de los Ingenios… se atendieron 12.591 estudiantes de básica primaria, educación media, secundaria” (Asocaña, 2012, pág. 90).

El desarrollo social gestionado y el interés del sector azucarero colombiano por los derechos humanos, derechos laborales, medio ambiente y anticorrupción, los ha llevado a adherirse a iniciativas globalmente aceptadas, reduciendo sus riesgos y fortaleciendo su espíritu de responsabilidad social. “La incorporación de los principios de sostenibilidad del Pacto Global de Naciones Unidas en la cadena de producción ha sido una de las prioridades de la Planeación Estratégica del Sector. En el 2011, Asocaña promovió con los Ingenios Azucareros y sus colaboradores la sensibilización e interiorización de los principios del Pacto Global, especialmente

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Entiéndase trabajadores directos como las personas que tienen contrato laboral con cada una de los Ingenios o sus empresas filiales.

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lo que se refiere al apoyo, respeto y protección de los derechos humanos fundamentales, reconocidos internacionalmente” (Asocaña, 2012, pág. 10).

“Para Asocaña y sus afiliados, la incorporación de los principios de sostenibilidad del Pacto Mundial de Naciones Unidas en la cadena productiva es parte integral de la agenda estratégica. En el año 2011, los ingenios adheridos a esta iniciativa presentaron sus informes de progreso (COP) indicando sus avances en los diez principios de responsabilidad social que promueve esta iniciativa” (Asocaña, 2012, pág. 100).

El interés por el ser humano es una gran prioridad en el sector como se evidencia, focalizado en la promoción y protección de sus derechos, los cuales se hace necesario su articulación a sistemas o modelos mínimos de convivencia, que al encontrarse requieren de esquemas para su respectiva gestión. Así lo argumenta el Informe Social y Ambiental 2011 – 2012 de Asocaña, “Es claro que la protección y garantía de los derechos humanos, corresponde al Estado, pero el sector privado, con base en su responsabilidad social, está obligado a velar por su respeto y promoción, sustentado en principios éticos. Estos principios, sustentados en los pilares de la sostenibilidad, posibilitan reconocer al otro como un ser con derechos, con quien hay relación y compromiso e implican tomar conciencia sobre el efecto de las acciones sobre él mismo, sobre su entorno y sobre la realidad sociocultural de la cual hace parte. Con esta visión, el Sector Azucarero ha estructurado alianzas público-privadas que permiten desarrollar programas y proyectos en las áreas de salud, educación, protección ambiental, convivencia, entre otras, para lo cual promueve acciones conducentes a la formación y fortalecimiento de las comunidades, con las que trabaja en el conocimiento y apropiación de sus derechos, el fortalecimiento de patrones socioculturales y familiares, la seguridad alimentaria y la reforestación, entre otros” (Calero, 2012).

“En materia social, el principal reto de los azucareros colombianos es contribuir para que los hogares que habitan en su región de influencia sigan siendo identificados como aquellos con mejores condiciones de calidad de vida en el País. En este sentido, las empresas del sector deben divulgar, en forma más efectiva y técnica, los impactos de sus inversiones en RSE, lo que necesariamente implica ajustar la forma en que éstas se gestionan y monitorean. En primer lugar, se referencian los resultados de Fedesarrollo (2010) en materia del impacto económico de la actividad del conjunto de las empresas del sector azucarero sobre la economía colombiana. Como se resume, es un dinamizador de la actividad económica nacional, mostrando importantes efectos multiplicadores en términos de generación de empleo y valor agregado” (Arango Sanclemente, 2010, pág. 56)

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2.2.3.1 Capital Humano. Para la Cepal27, el capital humano se mide teniendo como base la educación, salud, experiencia laboral, ingreso y atención a la niñez, principalmente “En términos de capital humano, el escalafón de competitividad de la Cepal mide la cobertura y la calidad de la educación y los servicios de salud, considerando los niveles de escolaridad, capacitación, experiencia laboral, la atención a la niñez y la relación entre la educación y el ingreso” (Arango Sanclemente, 2010). El desarrollo de los municipios está ligado a la cobertura de la escala de las necesidades básicas satisfechas, de acuerdo a ello Arango (2010) argumenta que “el departamento de Caldas ocupa el sexto lugar en esta medición, Risaralda el séptimo y el Valle del Cauca el décimo. Al igual que el indicador de infraestructura, el departamento del Cauca, en materia del capital humano, se encuentra en los últimos lugares” (Arango Sanclemente, 2010, pág. 18).

Frente a modelos de gestión, que apalanquen la gestión del capital humano, el estudio de la Cepal afirma que “La capacitación del recurso humano en los campos de trabajo específicos del cultivo de la caña y la producción de azúcar la diseña y la desarrolla cada ingenio” (Arango Sanclemente, 2010, pág. 44).

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