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10.3-DESARROLLO DE LA VOLUNTAD DEL NIÑO.

CAPÍTULO X VOLUNTAD INFANTIL

10.3-DESARROLLO DE LA VOLUNTAD DEL NIÑO.

Cualquier manifestación volitiva del ser humano posee una cierta organización didáctica en la que se aprecian momentos que indican que constituye un proceso a desplegar por el ser humano y que posee una dimensión temporal relativamente prolongada, implicando un cierto esfuerzo cognitivo.

Los momentos de la voluntad según González, Castellanos y Córdoba (1995), son: a) Motivación. b) Apropiación. c) Reflexión. d) Decisión. e) Ejecución.

A continuación se describe cada uno de estos momentos a partir de la comprensión, interpretación y sistematización de los aportes de González, Castellanos y Córdoba (1995).

Motivación:

No existe ninguna actividad que se desarrolle sin motivos, por lo tanto, la voluntad tiene que iniciarse necesariamente a partir de algún aspecto incitador, de un motivo, debe estar encaminada a satisfacer alguna necesidad de aprendizaje, independientemente de la forma psicológica concreta en que se manifieste (aspiración, ideal, convicción, etc.). Como el motivo se relaciona siempre con un cierto objeto material o espiritual que se desea o aspira alcanzar, el surgimiento de este motivo lleva aparejado el de un objetivo a través del cual el estudiante encuentra la posibilidad de satisfacer el motivo, y por consiguiente, la necesidad relacionada. En este primer momento de la voluntad es necesario crear una necesidad de aprendizaje en el estudiante, así surge el motivo que provoca el

planteamiento del objetivo y su apropiación, como segundo momento de la voluntad.

Apropiación:

El desarrollo de este proceso es muy complejo, por ejemplo, el estudiante desde el mismo momento que se plantea el objetivo de la actividad de aprendizaje analiza si podrá alcanzarlo o no y desde este mismo momento la actividad empieza a desarrollarse bajo una gran presión interna, pues él se impone una tarea de la que tiene vivencia como difícil y hasta con pocas posibilidades de éxito, pero que se empeña en tratar de cumplir.

Puede suceder en otros casos que el estudiante inhiba esta actividad, a pesar de que tal vez el objetivo le resultara muy grato de poderlo alcanzar, pero estima que no será oportuno en ese momento esforzarse tanto, y en este caso, se opondrá a sus propios deseos personales; en fin, pueden darse situaciones bastante complejas en este primer momento de la voluntad. En este segundo momento de la voluntad se produce el planteamiento del objetivo, que implica su construcción, asimilación y apropiación, basado en el surgimiento del motivo, pero por su carácter consciente la voluntad ya lleva implícita una cierta reflexión por parte del estudiante, por lo tanto, el tercer momento surge dentro del segundo, pero la reflexión del estudiante abarca aspectos más amplios.

Reflexión:

La reflexión incluye los medios adecuados para lograr el objetivo, la valoración de los posibles procedimientos a seguir y entre los que se debe elegir el análisis de las barreras, obstáculos o facilidades, las ventajas y las desventajas, etc. La reflexión del estudiante no sólo tiene en cuenta los posibles obstáculos externos y como superarlos, sino además los posibles obstáculos internos, es decir, otros deseos, tendencias, aspiraciones, etc., que pueden poseer para él una extraordinaria importancia y una mayor significación pero que están orientados en sentido opuesto al del objetivo conscientemente planteado por él y hacia el que tiende, ya sea por el reconocimiento de su valor social, por obligación, o por deber, que el desarrollo moral de su personalidad lo hace aceptar como algo que le es necesario e importante alcanzar, pero a la vez no se puede desprender de otras incitaciones que son contrarias.

La presencia de estos obstáculos internos en el estudiante es lo que se conoce como lucha o conflicto de motivos. El momento de reflexión culmina en el momento de decisión.

Decisión:

La toma de decisión puede producirse de formas diferentes, en consonancia con el desarrollo que ha tenido la voluntad. En ocasiones la toma de decisión no resalta de forma especial, lo que ocurre cuando la voluntad se ha desenvuelto si grandes dificultades, ya que el estudiante, aunque ha tenido que realizar un cierto esfuerzo volitivo, no ha tenido que enfrentar fuertes ni muy disimiles resistencias externas o internas. En otros casos, la toma de decisión se destaca por ser consecuencia de un arduo trabajo interno, de una reflexión del estudiante ante las disyuntivas de la situación por su heterogeneidad, sus cambios, sus contradicciones, etc. En estas condiciones la decisión conlleva una reestructuración valorativa y puede manifestarse en el propósito del estudiante de cambiar la situación de acuerdo con la posición con respecto a la situación. En ambas variantes de decisión se propicia una orientación más precisa para el desarrollo de la actuación, pues se busca la manera de desplegar la actuación de la forma más adecuada posible para la consecución del objetivo. Finalmente, puede pasar también que aun después de una profunda y prolongada reflexión, cada uno de los motivos en conflicto conserve su fuerza. En este caso ninguna de las motivaciones que actúan en el estudiante ha quedado eliminada o ha perdido realmente fuerza dinámica.

Cuando esto ocurre la decisión es tomada ante la necesidad de resolver el conflicto en una u otra dirección, pero como los restantes motivos no han sufrido una subordinación realmente efectiva, tanto la toma de decisión como la posterior ejecución se producen mediante un gran esfuerzo volitivo. Por último, después de la decisión se produce el momento de ejecución, que puede ser más o menos complejo en función de múltiples circunstancias.

Ejecución:

En la ejecución pueden producirse variadas situaciones, tales como la puesta en práctica de la decisión tomada hasta llegar al objetivo a pesar de los obstáculos nuevos que puedan surgir; puede ocurrir que en la ejecución el estudiante enfrente nuevas dudas o vacilaciones en si verdaderamente

la decisión tomada fue la correcta, si analizó debidamente la situación, si está ejecutando la decisión tomada tal y como debe ser; puede cuestionarse si realmente el objetivo que persigue le es necesario o no; puede también suceder que por determinadas circunstancias significativamente adversas al estudiante tenga que reconocer que no puede ejecutar hasta el final a pesar de su fuerte motivación para alcanzar el objetivo, de modo que el estudiante tiene que realizar un esfuerzo volitivo para renunciar a un objetivo que le interesa y que valora mucho.

El análisis de las posibles relaciones entre los momentos en la organización didáctica de la voluntad permite arribar a una importante consideración general: la voluntad no es un simple proceso lineal, sino que puede sufrir estancamientos, retrocesos, desviaciones y hasta omisiones de momentos. Por ejemplo, el estudiante al ejecutar puede dudar de la decisión que tomó, de su capacidad de reflexión, de si el objetivo que se planteó es lo que él desea de verdad alcanzar y puede entonces regresar a cualquiera de estos momentos, incluso puede que después de tomada la decisión los motivos relegados forzadamente a un plano secundario o subordinado cobren fuerza nuevamente, se detenga la posible ejecución y el estudiante se sumerja en nuevas y más difíciles reflexiones.

Partiendo de las consideraciones anteriores, creemos que es necesario, yo diría mejor, imprescindible, investigar la voluntad humana como proceso básico, determinante e impulsor del desarrollo de la cognición. De hecho, las competencias intelectuales, las destrezas y habilidades del estudiante, el aprendizaje de conceptos, el desarrollo de su memoria, imaginación e inteligencia, e incluso la configuración de las configuraciones cerebrales y la creación de nuevas redes y circuitos de comunicación neuronal, dependen, en alguna medida, del nivel de desarrollo de los procesos volitivos.