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II. Brechas de productividad y cambio estructural

4. El reciente estancamiento de la productividad

4.2. Descomposición de la evolución de la productividad

Las distintas sendas de crecimiento/decrecimiento en las productividades sectoriales pueden ser motivadas por un gran número de factores. Una forma analíticamente simple de observar las causas de los cambios en productividad, es utilizando la metodología de Timmer y otros (2014) y de Vries y otros (2015), quienes descomponen los cambios en productividad en tres términos: la variación de productividad intra-sectorial (within), la variación inter-sectorial estática (between - static) y la variación inter-sectorial dinámica (between - dynamic). El primero de los tres términos mide cuánto de los cambios en la productividad total de los países puede ser explicada por variaciones de productividad al interior de cada uno de los sectores. Los otros dos términos, en cambio, miden, el componente de “cambio estructural”, es decir, la variación en la productividad total de los países que puede ser explicada por la reasignación del empleo entre sectores. El término de cambio estructural estático (inter-sectorial estático) mide cuánto de la variación se explica

por el traslado de trabajadores a sectores con distintos niveles de productividad,

mientras que el término de cambio estructural dinámico (inter-sectorial dinámico) mide cuánto de la variación se explica por el traslado de trabajadores a sectores

con distintos ritmos de crecimiento/decrecimiento de la productividad. De esta manera,

existirían ganancias inter-estáticas si el empleo se está trasladando a sectores con mayores niveles de productividad (por ejemplo a minería o a electricidad) mientras que existirían ganancias inter-dinámicas si el empleo se mueve a sectores con un mayor crecimiento de la productividad (por ejemplo transporte o agricultura). Un análisis de este tipo basado en el promedio ponderado de 18 países de la región entre 1990 y 2014 señala que en todo este período el aumento de productividad real promedio fue de 0,9% anual, el cual es explicado principalmente por un crecimiento de 1% anual de la productividad intra-sectorial. De esta manera, se puede decir que en este cuarto de siglo el componente de cambio estructural fue casi nulo, negativo en el neto, con una ganancia estática de 0,1% anual y una pérdida dinámica de 0,2% anual (véase gráfico II.7).

De todas maneras, existen diferencias importantes según los períodos que se tomen en cuenta. Así, la primera mitad del período (1990-2002) se caracteriza por un crecimiento de la productividad muy limitado, con una variación negativa en el componente intra- sectorial. Al contrario, en la segunda mitad del período (2003-2014) el aumento en la productividad total fue mucho más notorio, teniendo el componente intra-sectorial un rol preponderante. Del cambio estructural se puede decir que mientras en la primera mitad del período ambos fueron positivos, en la segunda mitad solo el componente estático tuvo una variación positiva.

Si se observa la descomposición de la productividad en los 18 países en cada período considerado (Véase cuadro A.1 del Anexo), se evidencia que la gran mayoría de los movimientos en productividad se debieron a cambios intra-sectoriales, lo que sostiene las conclusiones para el conjunto de la región. Al mismo tiempo, puede decirse que los componentes de cambio estructural estáticos y dinámicos ejercen

fuerzas opuestas, pues cuando existió un componente estructural estático importante (empleo que se mueve a sectores de mayor productividad), generalmente el efecto en la variación de la productividad total fue positivo, y por otro lado, cuando existió un componente estructural dinámico importante, este generalmente tuvo efectos negativos en los cambios de productividad. Esto sugiere que cuando han existido cambios importantes en la composición sectorial del empleo en los países de América Latina y el Caribe, la fuerza de trabajo se ha desplazado hacia sectores de mayor productividad y hacia sectores cuya productividad crece más lentamente que la productividad global.

Gráfico II.7

RESULTADOS DE DESCOMPOSICIÓN DE PRODUCTIVIDAD PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

(En Porcentajes)

Fuente: Elaboración de los autores en base a datos oficiales de países, CEPAL y OIT.

Nota: Para el período 1990-1998 se excluyen Bolivia, Cuba y Paraguay por no disponer de información.

Una conclusión interesante de este ejercicio es que hay un sector que se repite sistemáticamente al intentar explicar estas variaciones: los servicios financieros y empresariales. En el contexto de la región, las variaciones positivas del componente estructural estático vienen dadas especialmente por este sector, ya que es uno de los que más ha ganado participación en el empleo (véase cuadro II.3), al mismo tiempo que se ha caracterizado por ser un sector cuya productividad es elevada desde el punto de vista estático, y decreciente desde el punto de vista dinámico. Esto último es especialmente importante para explicar el comportamiento de la productividad en Costa Rica, Honduras y Perú entre 1999 y 2002, El Salvador y Guatemala entre 2003 y 2008, y el Estado Plurinacional de Bolivia entre 2009 y 2014.

El movimiento hacia los servicios financieros y empresariales (lo que incluye seguros y servicios inmobiliarios) siguen un patrón similar al movimiento que experimentó el empleo hacia el comercio entre 1980-1990 y 1990-2002, cuando los ocupados en el

comercio aumentaron fuertemente su participación con una caída simultánea en la productividad relativa. Sin embargo, la diferencia entre ese movimiento y el que tiene lugar hoy en día con los servicios financieros y empresariales radica en que este último sector posee una productividad laboral de más del doble de la productividad total de la economía.