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Descripción del acceso a los alimentos en la vereda La Cuchilla

La distancia geográfica de la vereda a los centros de abastecimiento119 del municipio de Marmato o de municipios aledaños; las limitaciones de transporte público que restringe la movilidad de las familias a los horarios o ‘turnos’, el costo que implica movilizarse al pueblo120, la combinación de actividades (venta de la producción y compra de insumos para la finca, mercar, visitar al médico, hacer gestiones institucionales, ir a misa, ver familiares) y el esfuerzo para trasladar ‘el mercado’ de los sitios

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Por su ubicación geográfica, La Cuchilla cuenta con interconexión vial con los municipios de Marmato, Supía y Caramanta (Antioquia). Aunque el tiempo de recorrido a estos municipios es el mismo (45 minutos), la mayor disponibilidad de transporte, las mejores condiciones de la carretera, la mayor oferta de servicios institucionales, de infraestructura y de comercio hace que las familias prefieran a Supía como el lugar para comercializar sus productos y para abastecerse de alimentos y no a Marmato como municipalidad a la que pertenecen desde el punto de vista administrativo territorial. Los medios de transporte son el bus ‘escalera’ -también llamado ‘chiva’-, las motos de propiedad de algunas familias o “mototaxis” de servicio público personalizado, con un alto costo.

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El costo del transporte en 2010 era de $10.000 mil pesos ida y vuelta (US$5). Con esta suma se puede comprar un kilo de carne.

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de compra a la chiva y de la carretera a la vivienda; influencian la organización de la vida familiar y comunitaria.

“¡ah! Pero es q allá [en la ciudad] es muy diferente porque todo es muy cerca, no es sino caminar unas cuadras y ahí está, en cambio aquí no, aquí es muy duro, hay que hacer muchas cosas” (FaReMu, nuclear, inicio, esposa/madre, 26 años).

En respuesta a estas condiciones de vida, los hombres argumentan que ellos ‘mercan’ por ser una tarea muy pesada para una mujer: se debe movilizar mucha carga (de ida al pueblo los productos para vender de los que obtienen el dinero para la compra; de regreso a la vereda, las estopas con ‘el mercado’) y estar pendientes para que no les roben, lo que la hace una jornada larga y extenuante121; en el grupo focal lo expresaron de la siguiente manera:

“…la mercada, la hecha de remesa si es más como para el hombre; me parece a mí.

Hombre 2: cuando las mujeres viven en el pueblo pues van, mercan y le dicen al del carro que se lo lleve a tal parte, pero es más complicado viviendo en el campo porque le toca a ella cargarlo hasta el carro y así. Hombre 3: En cambio en este sector donde estamos en el campo somos los hombres los que debemos de ir a la remesa al pueblo porque para la mujer es muy dificultoso. Si uno yendo a vender el café al pueblo muchas veces le quieren robar a uno, más que todo cuando uno lo pone encima del carro y así porque como ahí van sentados entonces uno cuando trae el mercado tiene que estar muy pendientes para que no lo vayan a bajar a uno. Y lo mismo pasa con la remesa si una mujer hecha una remesa al capacete como ella va adentro puede llegar sin remesa porque en el camino se la bajan, en cambio nosotros como vamos en la escalera estamos más pilas” (Grupo focal con hombres, septiembre 17 de 2010).

Las mujeres por su parte, aducen que los hombres ‘mercan’ porque es su obligación, son los que tienen el dinero y quienes van al pueblo.

“ellos son los que deben hacer el mercado, mientras estuve casada siempre iba el esposo a mercar y yo preparaba los alimentos” (FaBaAce, extensa, madre/abuela, 65 años”.

“A mí a veces me ha tocado ir a mercar, pero es muy duro uno solo. Por ejemplo cuando hemos tenido que ir a vender café y luego con la plata del café ir a mercar, entonces a veces me toca a mí vender el café, mercar, y entonces va entre uno al supermercado, que corra pa´ acá que corra pa´ allá, que hay que ir a la galería por la carne, que por la verdura, entonces todas esas bolsas una tiene que irlas dejando

121 No hay consistencia en la frecuencia de compra en las familias, puede ser semanal, quincenal o mensual, todo depende del café que haya. Sin embargo, el día de ‘mercado’ es siempre el domingo, jornada que empieza a las siete de la mañana, hora en que pasa la chiva por la vereda y dura hasta las cuatro de la tarde, cuando regresa.

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guardaditas en cada parte y luego ya recogerlas y llevarlas a donde compró uno el supermercado para que ya le lleven a uno en el carro, y el día domingo es así. No sé si a usted le ha tocado ir un domingo, entonces uno como que se cansa mucho, se cansa uno horrible, uno llega aquí ese día cansado, rendido… la mercada es dura, para mí la mercada es dura. Entonces por eso casi siempre es él, aunque cuando toca yo también voy, pero como le digo es duro… eso siempre ha sido por acá, una cosa que hacen los hombres” (FaMoAgui, nuclear, escolar, madre/esposa, 35 años).

Aunado a las condiciones materiales de vida, la inestabilidad de los ingresos que dependen de la cosecha y el precio del café, conduce a generar estrategias familiares y comunitarias que garanticen el acceso a los alimentos por vías distintas a las del mercado. En lo familiar, la huerta casera, fiar en las tiendas de la vereda, ahorrar el costo del transporte delegando la compra de los comestibles más urgentes en familiares o amigos122 y vender animales o carne (cerdo o pollo) suelen ser las estrategias más comunes.

En lo comunitario, se establecen lazos de solidaridad y apoyo entre las familias de la vereda y entre veredas aledañas, para encarar colectivamente los riesgos y situaciones que se presentan. Comprar ‘el mercado’ es una tarea que deja de ser privada y exclusiva de cada familia, para convertirse en un asunto comunitario donde el conocimiento y la confianza son fundamentales. Si bien son los hombres quienes mayoritariamente van al pueblo para comprar los productos, cuando se encarga ‘la remesa’ su llegada en condiciones óptimas al destino final es una responsabilidad compartida por la comunidad. Conocer las familias de la zona, su lugar de residencia123, los lugares en que compran, los productos que consumen, la cantidad a consumir, el dinero con el que se cuenta para pagar o la capacidad de endeudamiento para hacer crédito, son condiciones necesarias para construir la confianza y cimentar el carácter comunitario de la compra de alimentos; carácter que a su vez opera como medio de presión y control social para los hombres. 'Tiene esos hijos aguantando hambre' o

122 Cuando una familia no dispone de dinero suficiente para ir al pueblo, escribe una lista de los productos que requiere envuelta con el dinero y la entrega a algún conocido quien se encargará de llevar el mensaje al carnicero, al dueño del supermercado o del autoservicio donde compran, quienes a su vez enviarán los productos con el conductor del transporte quien se encargará de entregarlos a la familia al regreso en la zona.

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No sólo la gente de la vereda sino también de las veredas aledañas por donde la chiva hace el recorrido.

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‘resultó ser un mal marido’ son algunas de las expresiones para recriminar la incapacidad de provisión de los varones y de señalar la ‘pobreza’ de las familias.

En la vereda el Llano el acceso a los alimentos es una tarea familiar y mercantilizada, supeditada a los ingresos para la compra124. La producción para el autoconsumo es inexistente. Quienes no logran acceder al mercado, acuden a ayudas alimentarias formales e informales que ofrece la red familiar extensa, los vecinos y las iglesias, tal y como se aprecia en el

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