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CAPÍTULO III. Los nidos y los sitios de nidificación de Streptoprocne zonaris

III. 3.1 Descripción de los sitios de nidificación

La Batata es una cueva de origen freato-fluvial que fue excavada por el río Vegas Grandes en roca caliza del Jurásico superior. En su interior se observan cuatro pequeños saltos de agua entre 70 cm y 1.78 m de altura, los que generan un spray constante en el interior de la cueva, manteniendo las paredes húmedas (Figura III.1).

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Figura III. 1. Cueva La Batata. Cartografía realizada por: Raimundo López-Silvero, Rubén D.

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Su formación se debe a la acción de las aguas sobre grietas y debilidades presentes en la formación rocosa. Su desarrollo es de 150 m que atraviesa el propio río en un cauce activo durante todo el año, fluyendo de sur a norte, formando pequeños lagos de profundidad variable en los salones interiores (Figura III. 2) de la misma (Montes y García, 2010).

Figura III.2. Segundo salón de la cueva La Batata. Fotografía: Tomás Michel Rodríguez Cabrera.

Los clastos dentro del refugio son debidos a derrumbes ocurridos del techo; pero no se descarta la posibilidad de que algunos de ellos (los más pequeños) se deban a los arrastres durante fuertes crecidas.

El sitio de Vegas Grandes (Figura III.3.) es una pequeña cueva de 25 m de profundidad. Se encuentra ubicada detrás de la cortina de agua del propio salto de unos 40 m de altura. Tiene un puntal de 12 m en la parte más profunda de la misma (Figura III. 5). Se considera como un abrigo rocoso, según la clasificación propuesta por Núñez et al. (1984) para las cuevas cubanas.

Se formó por la acción de las aguas del río Vegas Grandes al acumularse, luego de precipitarse hacia una hondonada en el terreno. En el piso se observa acumulación de sedimentos, material vegetal (troncos y ramas) y grandes bloques de roca, depositados por las frecuentes crecidas del río.

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El Cañón de El Colín (Figura III.4) fue excavado por el río Vegas Grandes en la parte baja de su cauce, a partir de una grieta en la roca caliza del Jurásico Superior. Tiene una serie de solapas, pequeños salones, saltos y lagos de hasta 3 m de profundidad (Figura III. 6).

Comprende la mayor parte del curso bajo del río Vegas Grandes, pero durante la investigación se trabajó en una sección de 160 m, donde se localizaron los nidos de vencejo de collar (S. zonaris). En el área seleccionada el agua fluye de este a oeste, manteniéndose activo el curso durante todo el año. Durante de la mayor parte de su desarrollo circunda los principales asentamientos ubicados dentro del área de Topes de Collantes, por lo que la afluencia de bañistas locales en intensa, en especial durante el período de verano.

Figura III.3. El Salto de Vegas Grandes, Topes

de Collantes. Fotografía: Raimundo López- Silvero.

Figura III.4. El Cañón de El Colín, Topes de

Collantes. Fotografía: Raimundo López- Silvero.

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Figura III. 5. El Salto de Vegas Grandes. Cartografía realizada por: Raimundo López-Silvero y Rosalina

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Figura III. 6. Cañón de El Colín. Cartografía realizada por: Raimundo López-Silvero, Rubén D. Chamizo y Rosalina Montes.

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El Sumidero del Saúco (Figura III.7) se desarrolló a partir de un paredón orientado a 335o de aproximadamente 20 m de altura, el cual es atravesado por las aguas del río Saúco, a través de una línea de falla. Su origen es freato-fluvial y clasifica como caverna con una espeleometría entre 900 y 1000 m (Núñez, 1984); la misma funciona como un sumidero de circulación forzada. Se encuentra ubicado en el límite del Valle de Yaguanabo.

Figura III.7. Entrada del Sumidero del Saúco. Fotografía: Rubén Darío Chamizo Sandar.

Contiene siete lagos y se abre en calizas marmorizadas con alto grado de esquistosidades, muy duras, de color gris, del grupo San Juan, masivas, con finas intercalaciones de pedernal; en algunos sectores se desarrolla en grietas de gran magnitud con vetas de cuarzo que corresponder con un espejo de fallas (Montes, 2006). Se formó sobre una debilidad tectónica trabajado por el río y cuenta con un puntal entre 10 y 20 m, con una orientación de norte a sur (Figura III. 8). Según Arano (com. pers.1) este sumidero debe contar con un fuerte aporte subterráneo, debido a que la corriente es permanente y por los aportes observados en varios puntos en el interior de la cueva. Se ha especulado que las aguas que recoge las entregue al curso del río Yaguanabo, como principal aportador a su torrente.

Lic. Alberto Arano. Geógrafo.

Especialista de la Dirección Municipal de Planificación Física, en el municipio Cruces, provincia Cienfuegos. Miembro del Grupo P.A.R.O.E. de la Sociedad Espeleológica de Cuba.

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El Sumidero de Codina (Figura III.9.) es una cueva de origen freato-fluvial, ubicada a 150 m de la Hacienda Codina. Se desconoce su largo total y tiene un puntal en su entrada cercano a los 8 m.

Figura III.9. Entrada del Sumidero de Codina. Fotografía: Rosalina Montes.

Aunque el cauce es intermitente en la temporada seca, en el interior de la cueva se aprecia un flujo constante de agua, cuyo volumen varía según la época del año. Funciona como un colector natural de las aguas superficiales de escurrimiento que fluyen intermitentemente durante la temporada de lluvia. Ha sido excavado en un bloque de roca caliza de color gris, formada en el período Jurásico Superior. Debido a las dificultades para acceder a su interior, a través de una vertical de aproximadamente 5 m, a causa de las constantes crecidas no fue posible realizar la cartografía de esta espelunca; motivo por el cual los datos sobre su espeleogénesis, extensión y demás características no se brindan en esta investigación.