CAPÍTULO VI. Éxito y supervivencia de la nidada de Streptoprocne zonaris
VI.4.4. Pérdida de huevos
Marín (2016) determinó que la pérdida de huevos (rodados fuera del nido, encontrados en el suelo o flotando en el agua) fue la causa fundamental de los fracasos durante la incubación. Para Pichorim (2011) la expulsión de huevos es un mecanismo que regula el número de pichones a alimentar de acuerdo a las condiciones físicas de los progenitores, influenciadas por las condiciones climáticas que determinan la disponibilidad de alimento, que puede generar stress físico en las aves. Esta conducta en miembros de la familia Apodidae ha sido descrita por diferentes autores (Lack y Lack, 1951; Rowley y Orr, 1962; Snow, 1962; Whitacre, 1989; Marín y Stiles, 1992; Pichorim, 2002; Pichorim y Monteiro-filho, 2008; Biancalana, 2014), sugiriendo que es un comportamiento ampliamente presente en estas especies. En S. biscutata, Pichorim (2011) determinó que el descarte de huevos es la principal causa de fracaso durante la incubación. Lo mismo sucede en S. zonaris, con la diferencia de que este comportamiento fue más frecuente que en la especie anterior (12 % en S. biscutata y 20.3 % en S. zonaris). Sobre este particular no es posible establecer una comparación más profunda, debido a que las colonias estudiadas difieren en la especie, los tamaños de las colonias, la latitud y el tamaño de puesta de estas especies. El tamaño de puesta es de hasta cuatro en S. biscutata y de alrededor de dos en S. zonaris. Estas diferencias pudieran distorsionar una posible comparación y sus valores tener diferentes implicaciones para cada una de las especies.
Algunos de los huevos descartados en Topes de Collantes eran fértiles. El desarrollo embrionario de huevos descartados, fue anteriormente detectado en huevos expulsados por S. biscutata (Pichorim, 2011). Que no se detectara desarrollo embrionario en todos los huevos descartados no significa que no fuesen fertilizados. De haber sido detectados al poco tiempo de la puesta sería difícil determinar si eran fértiles, desestimando a la infertilidad de los huevos como causa principal de la expulsión de estos del nido. O’Connor (1979), realizó un experimento en el que colocó en incubadoras huevos descartados por Apus apus; al eclosionar quedó descartada la hipótesis de expulsión por infertilidad o daño del embrión.
No fue frecuente encontrar huevos descartados de S. zonaris junto al nido, en contraste a lo observado en S. biscatata por Pichorim (2011), donde si fue usual este comportamiento. En el primer caso, pudiera deberse a parejas inexpertas que manejan inadecuadamente sus huevos para
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termorregularlos y posteriormente les es imposible regresarlos al nido. Una evidencia de que S. zonaris saca sus huevos del nido con tal objetivo es un nido en el Salto de Vegas Grandes. En este se observó un adulto incubando un huevo y otro junto a él, dando a entender inicialmente que había sido descartado. Posteriormente en este nido se empollaron dos polluelos. Esta pudiera ser una de las causas de los huevos encontrados con desarrollo embrionario fuera de los nidos. Pichorim (2011) igualmente reportó la reincorporación al nido de huevos inicialmente encontrados fuera de estos en S. biscutata.
Una explicación a los huevos rotos o dañados sería la presencia de posibles depredadores (Rattus rattus y Capromis pilorides). Pichorim (2011) en su estudio sobre S. biscutata en Brasil, detectó depredadores potenciales en el área de estudio, representados por pequeños roedores, entre ellos especies del género Rattus (en concordancia con lo observado en Topes de Collantes), aves strigiformes y córvidos. Sobre estos dos últimos, aunque con representantes en el área de estudio, no se encontraron dentro o cerca de los sitios de nidificación. Silva et al. (2007) en una compilación sobre la dieta de la jutia conga (Capromis pilorides) refiere que los recursos tróficos más utilizados son las hojas de diferentes especies de plantas, corteza de árboles y lagartos del género Anolis. Se ha propuesto considerar a las jutías como omnívoras oportunistas, debido al amplio espectro de plantas y animales capaces de consumir (Borroto y Woods, 1997). Comas y Berovides (1990), reportaron que su dieta incluía moluscos, pequeños vertebrados, crustáceos y lagartos. Aunque no se ha reportado que consuma huevos y pichones en vida silvestre, por lo anteriormente expuesto, no se descarta a C. pilorides, presente dentro de los refugios, como posible depredador de nidos de S. zonaris. La existencia de cangrejos de agua dulce (Epilobocera sp.) en las cuevas usadas como refugios por el ave y su presencia cerca de nidos y junto a huevos depredados sugiere la posibilidad de una acción depredadora ocasional, considerando su presunto carácter omnívoro (Covich, 2013; Cumberlidge et al. 2009). Marín (2016) reportó a un cangrejo de la familia Pseudothelphusidae transportando a un pichón moribundo de S. zonaris, de un nido construido cerca del agua. Ambas observaciones, sugieren la necesidad de un estudio particular sobre el papel de los cangrejos de agua dulce como depredadores en los hábitats donde estos se encuentran.
Las ratas están entre las especies invasoras más agresivas en los ecosistemas naturales de Cuba, dada su capacidad de llegar hasta los nidos más inaccesibles de diferentes especies de aves (Borroto- Páez, 2009). La presencia comprobada de R. rattus pudiera estar relacionada con la afluencia de
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excursionistas a los sitios de nidificación, quienes suelen dejar restos de alimentos luego de sus visitas, atrayendo así a este roedor.
Las parejas reproductoras que perdieron huevos no los repusieron; en el caso de los nidos perdidos, estos no fueron repuestos, aun cuando la pérdida ocurrió en etapas tempranas del período reproductivo. Este comportamiento ha sido igualmente reportado por (Pichorim, 2011; Biancalana, 2014; Marín, 2016).
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CAPÍTULO VII. Cronología reproductiva de Streptoprocne zonaris en el centro sur