El mundo de la violencia puede dejar desconcertado hasta el más conocedor de sus hazañas y efectos; este plano de análisis refleja las condiciones y posturas de vida de sujetos que han sido señalados como diferentes en la comunidad; jóvenes que han marcado su vida desde muy temprano, dándole a esta una significación especial dentro del mundo que habita y con la cual puede siquiera hacer languidecer al más escéptico e insipiente ser invulnerable, ubicado en un lugar en donde ni el eco de la violencia y los conflictos sociales lo han de alcanzar. Estas representaciones de lo que significa ser jóvenes en un mundo de la violencia o en un mundo dominado por crisis familiares, económicas y sociales son la muestra fehaciente de la construcción y formación ética y política de los jóvenes que con otras posibilidades han desarrollado sus sentidos y prácticas en torno a un espacio ya predeterminado mucho antes de nacer, un espacio que los señala y aparta por obligación siendo la única medida que queda frente a un ser habituado a la confrontación y al desmerito de sus capacidades que en la mayoría de los casos son ocultadas para así poder seguir dentro del mundo que lo ha caracterizado . La violencia es un imperativo social y cultural que determina los modos positivos o negativos de relacionarnos, todos los miembros e instituciones del sustrato han de concebir esta manifestación como la antítesis del orden perfecto, así mismo entorno a esta se crea otra cultura, una cultura alterna, la cultura de la violencia.
La práctica pedagógica llevada a cabo en el Centro de Orientación Juvenil Luis Amigo fue un proceso marcado por la expectación de la funcionalidad de la labor pedagógica, sobre unas juventudes caracterizadas por su situación personal y familiar. En las siguientes páginas se podrá determinar el nivel de análisis y recolección llevados a cabo por el investigador docente, proceso enfocado en la identificación de representaciones sociales de violencia, así mismo en el reconocimiento de estrategias resilientes para la formación de subjetividades que puedan dar ápices sobre cómo desarrollar un proceso de formación ético-político en la escuela y contribuyan a la prevención de la violencia. La lectura sistemática de este escrito será una muestra del aspecto explícito de la práctica; los intereses tanto institucionales como docentes llevados dentro de las diferentes clases y sesiones programadas harán parte de la primera sección de este articulo; después se mostrará el aspecto cotidiano de la escuela, queriendo con esto resaltar la cultura escolar presente en la institución y el grado de interacción presente entre los diferentes miembros de la comunidad académica. También formara parte de este documento una descripción sobre el proceso
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vivido durante la práctica, en este apartado se relatarán las vicisitudes tanto pedagógicas, disciplinares, emocionales e instrumentales que marcaron el proceso y en donde se recogió la información más relevante para determinar ¿cómo y bajo qué medida? será posible acercar a estos jóvenes y sus representaciones a un proceso de formación ético-política, que los trasforme tanto en sus contextos, mentalidades y formas de acción dentro de un grupo.
Por último, se evaluará hasta qué punto la intervención pedagógica logró corresponder a sus objetivos e intereses y de qué forma pudo acercarse a los jóvenes, entendiendo por esto las formas de evaluación y pertinencia de los contenidos, la trascendencia y efectividad de estos en el proceso pedagógico y el enlace o necesidad de este proceso dentro de la institución.
Ambiente escolar: COJLA y escuela trasformadora.
Imaginar una entidad que por decisión histórica y filosófica se dedicó a proteger y salvaguardar a los jóvenes y niños en riesgo y abandono; una comunidad terapéutica, entendiendo por esto un factor de agrupamiento para la intervención de diferentes prácticas, esta comunidad se basa en la vida y obra de Luis Amigó y Ferrer , religioso nacido en el siglo XIX, cuya labor con los infantes y población en abandono fue crucial para la instauración de comunidades enfocadas en el tratamiento de esta población, curiosamente esta orden venida de España fue una de las primeras en llegar a Colombia y dedicarse por completo al abordaje de las condiciones infantiles y adolescentes en áreas determinantes del desarrollo del país durante el siglo anterior. En un principio estos lugares a donde eran conducidos los niños solo tenían una motivación religiosa o de vigilancia, siendo en su mayoría lugares administrados por monjes de cualquier orden y también de policiales encargados de su vigilancia estricta. Cuando la entidad empieza a ser regulada también por las pretensiones del gobierno nacional, adquiere unas características tanto en su modelo de tratamiento con los jóvenes como en la educación y el propósito de esta dentro de los contextos característicos de la población.
Si bien no es el único lugar encargado de recibir a los jóvenes en condición de vulnerabilidad, riesgo y conflicto con la ley, es un espacio que desde la década de los 90 se ha entregado a esta labor con importante proyección social. Por otra parte, el desarrollo vocacional e individual de los miembros de esta comunidad ha girado en un fortalecimiento de sus valores y principios orientados siempre a ayudar a los jóvenes que por una u otra razón terminan en las instalaciones. La identidad
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amigoniana refleja en si el objetivo principal del nacimiento de esta orden religiosa, podemos ver que la misión radica en ofrecer:
“[…] atención integral y especializada a niños, adolescentes y jóvenes en estado de vulnerabilidad, inobservancia o amenaza, abordando de manera corresponsable con sus familias la restitución de sus derechos y la aceptación de sus deberes, buscando su crecimiento en las dimensiones biopsicosocial, trascendente y la vivencia de la filosofía amigoniana” (PEI, COJLA, 2015, p. 45).
El objetivo central de la institución es desarrollar un proyecto de vida en jóvenes que no conciben ni sus derechos ni sus deberes, jóvenes entregados a un mundo en donde no se concibe ni el respeto por la vida, la salud y la alimentación, etc. Dentro de su visión hacen énfasis en el fortalecimiento del proceso de intervención mediante la realización de propuestas de prevención, restablecimiento de derechos e inclusión desde la interdisciplinariedad, abogando por la investigación y sistematización de sus prácticas institucionales para así ir “generando impacto en la transformación del medio social comunitario y del entorno donde operan los programas y servicios”. La descripción anterior ofrece una mirada sobre los firmes propósitos y la manera en que estos jóvenes deben ser conducidos a la integración comunitaria.
La implementación de los procesos educativos-académicos ordenados por la ley general de educación, en concordancia con una constante actualización producto o no de decretos como el 1278, que contienen un sentido y profundidad humana basado en el interés aplicativo al abordaje terapéutico e integral de cada uno de los jóvenes de la comunidad académica, hace que la institución se divida en diferentes modalidades, ya sean las dictaminadas por la ley 1098 en donde quedan explicitadas las causas o procesos que ha de asumir un joven ya sea dentro de la modalidad SPA (consumo de drogas) o SPRE (responsabilidad penal), también es con esto que se determina qué áreas del saber tienen que ser dadas a los jóvenes teniendo siempre presente que este es un colegio de educación acelerada, cuya finalidad es adelantar en el menor tiempo posible los cursos y el tiempo académico que el joven ha perdido por sus condiciones, debido a esto el área académica recibe cada día una modalidad diferente, dejando en las manos del área técnica a la otra modalidad; mientras que los jóvenes de SPA están en actividades académicas, los de SRPE se encuentra cumpliendo las actividades del área técnica ya sean talleres de cerámica, macramé, metalistería o carpintería. Así mismo hay un gran interés en fortalecer actividades de tipo deportivo y físico en
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los jóvenes, siendo estos puntos aspectos relevantes dentro del gusto e intereses de los jóvenes, se realizan constantemente torneos o campeonatos que incluso buscan la participación de la institución en instancias externas al internado.
Para un docente de la institución, la labor debe estar guiada siempre por la idea de fortalecer en los jóvenes el sentimiento, el clima familiar, el credo en el hombre y la personalización. Es claro hasta acá, que el énfasis hecho por la institución está sujeto a determinaciones religiosas y principios de la fe cristiana, buscando así un reflejo de la palabra en lo que refiere a la prefectura del hombre y la bienaventuranza del pueblo, acá el marco de análisis se extiende a determinaciones religiosas y humanistas que fundamentan la función de la congregación y su actuar en específico en la institución, para la institución, “la base fundamental es la pedagogía porque ella es transdisciplinaria, en el sentido que atraviesa muchas disciplinas, hace una reflexión de carácter humanista y este es el punto de encuentro para todos los pedagogos” (PEI,COJLA,2015,P.30) Debido a esto, el enfoque pedagógico de la institución es una apuesta de la nueva escuela, que dentro del siglo XX adquirió gran auge para la trasformación de las condiciones de vida de las comunidades, es decir este enfoque que se ubica dentro de las variaciones de los modelos tradicionales de pedagogía, que busca innovar y acercar la escuela a ámbitos más reales como la participación y la ciudadanía activa. Este modelo denominado por algunos como modelo desarrollista es una apuesta desde los campos de la pedagogía y la psicología, inscritos a corrientes humanistas, constructivistas, histórico-social y critica, entre otras, para modificar e incidir en los contextos empíricos y de cotidianeidad infantil y estudiantil que fundamente el “compromiso bilateral, que se fundamente en el respeto por la dignidad humana” (PEI, COJLA, 2015, P.45) El espacio se podría distinguir como una propuesta o plan de intervención sobre casos específicos que han determinado las diferentes coordinaciones tanto académica como de convivencia, planes que tienen el objetivo de prevenir y delimitar casos específicos de conflicto o agresiones entre los estudiantes; en este sentido la practica pedagógica fue una propuesta centrada dentro de los márgenes disciplinares y de contenidos curriculares que buscan proponer al joven unas herramientas centradas en la identificación de la violencia, sus formas y aspectos que cruzan por esferas de la psicología, antropología, sociología y economía.
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Dentro de las ultimas divulgaciones institucionales, el área académica pretende formar un nuevo PEI y un manual de convivencia, ya que sus normas directrices se vinculan con un formato general de la institución y todas sus variables; por ejemplo, lo que implica ser un colegio ubicado en una seccional municipal y sus compromisos con las entidades correspondientes; también dentro de estos formatos existentes se encuentran medidas que quedan por fuera del poder académico, como los requisitos muchas veces estrafalarios de organismos nacionales como la determinación exhaustiva de modalidades, casos, programas, etc. La necesidad de responder a estas exigencias está en reafirmar un qué hacer basado indudablemente en las verdaderas posibilidades de un programa académico y educativo, acercando a los estudiantes a sus realidades inmediatas y posibilidades de cambio. Se describe la apuesta de una escuela trasformadora, porque grandes son los esfuerzos del personal por lograr una resocialización en estos jóvenes, muchas veces con grandes resultados, otras con muy pocas ilusiones, siendo este un determinante de la identidad institucional, mantenida viva por los deseos de sus trabajadores y claro está por la muy necesaria ayuda del gobierno o entidades interesadas.
Llegando a la escuela, momentos de observación
Las siguientes descripciones corresponden a la observación realizada durante toda la practica educativa; la incluimos acá con el firme propósito de mostrar ante ustedes un primer contacto con la población y lo que después se convertiría en diferentes unidades y núcleos de investigación. Antes de entrar en el aspecto institucional, es importante destacar que bajo la determinación y análisis, la cultura escolar podemos determinar los aportes del proceso pedagógico, esta cultura escolar es entendida como “[…] los patrones de significado trasmitidos históricamente y que incluyen las normas, los valores, las creencias, las ceremonias, los rituales, las tradiciones y los mitos comprendidos, quizás en distinto grado por las personas miembro de la comunidad escolar” ( Como se cita en Elías, M, 2015,p.288). con ello podemos preguntarnos sobre el sentido y la función de la práctica educativa, comprendiendo por esta la intencionalidad hallada en concordancia a lo que es y lo que parece ser, también reconociendo que bajo esto opera una cultura escolar que se acomoda, renueva y trasforma de acuerdo a los dictámenes institucionales permitiendo observar un cambio educativo acorde a los retos de la educación y a los valores propugnados por la escuela.
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La población joven que se encuentra dentro del centro está caracterizada por una modalidad de vida disonante ante el proceso armónico que se quiere en esta época de la vida, sujetos habituados a diferentes patrones de comportamiento y acción que los separa de la organización armónica de una sociedad, este factor ya nos permite anticipar un primer contacto con la población. Si bien ya se tenía un acercamiento y conocimiento de la institución y de la forma de ser de esta población, lo que uno puede encontrar en esta escuela es algo totalmente diferente, que sobrepasa los imaginarios y las formas de entender y vivir en el mundo. Pero detengámonos en este aspecto para dividir la descripción en dos líneas diferentes, un primer aspecto podría mencionar el acercamiento a la cultura escolar de los estudiantes, el segundo por su parte busca resaltar el desenvolvimiento de los profesionales en su labor y contacto con los estudiantes. No puedo dejar de mencionar que este segundo factor es lo que más marco los primeros contactos, ya que la vida institucional y su desenvolvimiento no dejan de ser impactantes para los desarrollos cotidianos de una escuela.
Lo primero que se advierte es el ambiente abrumador de una entidad administrativa y encargada de velar por los jóvenes que en si son el alma y vida para el funcionamiento de esta institución. Esta institución al ser un internado contiene en si muchas áreas y divisiones del trabajo que opacan en muchos casos la funcionalidad de la escuela, los personajes que laboran en la institución pueden llegar incluso a jerarquizarse por encima de otros mostrando el lado más operativo de una institución, “La mutación presente no es en realidad más que la actualización, en una fase más madura de la sociedad de mercado, de una tendencia operante desde hace demasiado tiempo”(Laval, 2004,p.39) y que en su centro tiene una labor más, la de educar a unos jóvenes que han de ser conducidos allí para el cambio y la modificación de sus conductas.
Centrándonos solo en el proceso realizado en el área académica, no me puedo permitir dejar de mencionar la situación de los profesores de los cuales ya conocía con antelación a algunos, pero esta vez varios eran los nuevos docentes que se habían unido al proceso. Como de costumbre lo primero que demarque es una fuerte carga en los comentarios y en los niveles de ocupación y estrés a los que se someten estos docentes durante las extenuantes jornadas. Las primeras conversaciones buscan dar ánimos al inicio del proceso, acompañado de advertencias y de recomendaciones para el abordaje, que pudieran parecer extremistas pero que en una aplicación real son útiles y necesarias. El primer contacto con la población me hace revaluar varios de los métodos o
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herramientas que se pudieran realizar más adelante con el grupo, puesto que pensarse un proceso de formación ético-política a partir de la propuesta curricular que se ha presentado es difícil de realizar, primero por la pasividad individual en los estudiantes y segundo porque la exigencia para el área académica sobre pasa las posibilidades en términos de tiempo y de recursos. Lo más relevante de este primer momento es el contacto con otras formas de ser, manifestaciones subjetivas que luchan por mantenerse en un orden de disciplina; los jóvenes con tan solo mirarlos muestran sobre si todo un mundo de experiencias y de significados de vida, posturas individuales y subjetivas que determinan al joven como “[…] un agente culturalmente activo, es decir personas que asumen su auto-creación y construcción de prácticas de libertad con formas aceptables de existencia” (Muñoz, 2011, pág. 47).
Ser para estos jóvenes significa mostrarse relevante en cualquier espacio, significa resaltar ya sea por su físico, comportamientos o el respeto que se ha infundado sobre él; así mismo la cultura en la que se inscribe la escuela está marcada por una fuerte actitud de respuesta a estas manifestaciones, “[…] el actor se identifica con las tipificaciones de comportamiento objetivadas socialmente in actu, pero vuelve a ponerse a distancia de ellas cuando reflexiona posteriormente sobro su comportamiento” (Berger y Luckmann, 2003 p.95). Es por esto por lo que las actitudes más características del proceso son el desafío y la desobediencia a la norma, también dominan en este aspecto sensaciones de extrañamiento de los jóvenes; una soledad interna y deseo de libertad contenido en la benevolencia y en el aguardo a que la situación mejore por factores como congeniar con un amigo dentro de la institución o encontrar algo agradable dentro de los que haceres de la institución. Los intereses son para los estudiantes, actividades comunes que pueden desarrollar con un par, en esto resaltan más las áreas dirigidas por la sección técnica en donde ellos laboran e incluso pueden llegar a solventar la necesidad de consumo con algún químico o liquido de manipulación “¡Ay! ¡Acéptelo! que usted le gusta trabajarle al profesor para trabarse con el alcohol o con el bóxer. Jaaaa si viera cucho que ese se mete las tapitas del bóxer dentro del culo para salir contento de técnica” (FDC.7)1. Se evidencia que ellos siempre buscan estar un paso más adelante de los que los vigilan, sus expresiones cambian de acuerdo a la situación y al personaje que se encuentre en ella, volviendo a los intereses de los estudiantes, solo a excepción de los que están comprometidos con el avance de estos en sus cursos y así poder salir acreditados con los niveles realizados dentro de la institución; el área académica es un espacio de distracción
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y aburrimiento para muchos, en las aulas prima un sentimiento de inoperancia e indiferencia a la labor docente.
Lo anterior queda solventado de manera parcial por los principios de interacción y regulación entre las diferentes partes, encontramos un currículo oculto dominado por las relaciones que se inscriben en la institución, “[…] la mutua asunción de papeles es condición sine qua non para que una comunicación y una interacción sean eficaces” (Blúmer,1982, pg.7), los jóvenes se encuentran circunscritos a una operación en donde los poderes influyen en la manera en que ellos actúan y se comportan; un aspecto relevante para demarcar es que los roles que ellos adoptan son interpretados de muchas formas entre la comunidad; están los jóvenes que se resisten al proceso y a los que la vigilancia agota, están los que se asumen en su papel y se comportan hasta cuando les digan que saldrán de reintegro y también están a los que la institución les ha dado una especie de salvedad por ser estos el apoyo para los docentes y formadores, jóvenes que son llamados “apoyos3” y que cumplen la función de asegurar que los demás jóvenes se comporten de una manera idónea, son los encargados del estricto control dado por los secuaces a la voz de mando de cualquier orden de