Son muchas las personas que resumen la experiencia de emplear el módulo OCON con una simple frase: <<da sentido a todo>>, que es, precisamente, su objetivo fundamental. De hecho, el marco de referencia OCON fue originalmente diseñado para indexar los distintos tipos de actividad humana. Es el resultado de cerca de treinta años de investigación llevada a cabo por mí y por otros eruditos y nos proporciona una forma sencilla de clasificar e indexar
las principales modalidades del conocimiento y la experiencia (que ya hemos utilizado en este libro para explicar, por ejemplo, las distintas acepciones del término “espiritualidad”).
Pero pronto resultó evidente que era útil en muchas otras áreas y que también nos proporcionaba un mapa extraordinario de nuestra propia conciencia (porque mal funcionaría, en caso contrario, como método de indexación). Entonces lo comparamos con unos cien mapas diferentes –tanto premodernos, como modernos y postmodernos– del cuerpo y la mente humana y lo utilizamos para llenar los huecos dejados por todos los demás. Así fue como nació el enfoque OCON, un mapa que, en su versión actual, está compuesto por cinco elementos básicos. Utilicemos, pues, para ver por sí mismo si le ayuda a “dar sentido a todo”.
Consideremos, por ejemplo, el conflicto existente entre religión y ciencia. Barbara Walters dirigió un programa especial de televisión titulado Heaven, en el que comenzaba entrevistando a los maestros espirituales más conocidos de hoy en día, como el Dalai Lama, todos los cuales llegaban a la conclusión de la importancia que, para ellos, tiene la vida espiritual. En la segunda parte del programa entrevistaba a conocidos científicos, los cuales coincidían en afirmar que las experiencias espirituales no son más que el resultado de fuegos artificiales físicos que se producen en el cerebro material. En su opinión, pues, lo único que existe es la materia y quienes creen en el espíritu están evidentemente atrapados en ilusiones infantiles y bobadas similares.
Esto es muy extraño porque si uno de los bandos está en lo cierto, el otro tiene que estar equivocado. Así pues, si los científicos están en lo cierto, las autoridades espirituales deben estar atrapadas en ilusiones… y viceversa. Pero esto no tiene ningún sentido, ya que no es posible que la mitad de los seres humanos esté malgastando su vida en meras ilusiones.
Lo que si tiene sentido es que todos ellos estén en lo cierto y que los primeros estén hablando del cuadrante superior-izquierdo, mientras que los últimos lo hagan del cuadrante superior-derecho.
Veamos ahora lo que sucede en el caso de las guerras culturales. Si los ejemplos anteriores están especialmente ligados a los cuadrantes, las guerras culturales tienen mucho más que ver con los niveles porque, aunque en las guerras culturales pueda haber aspectos muy diferentes, todas ellas se centran en la oposición entre los valores tradicionales, los valores modernos y los valores postmodernos, que se corresponden, bastante exactamente, con las utilidades ámbar, naranja y verde, respectivamente. Recuerde también que todos los niveles del primer grado creen que sus valores son los únicos reales y que todos los demás están atrapados, en el mejor de los casos, en una confusión y, en el peor de ellos, en una completa ilusión. ¡Bienvenidos, pues, a las guerras interculturales!
La cosa es muy sencilla.
Lo que estamos esperando, obviamente, es el gran salto a la conciencia de segundo grado, donde empieza la primera integración verdadera de los distintos niveles y la conciencia comienza a expandirse más allá del fuego cruzado de las guerras culturales y adentrarse en la espaciosa apertura de la conciencia integral, en dirección hacia su propia realización e iluminación suprapersonal. En éste, como en muchos otros dominios, el uso de un marco de referencia integral u OCON nos permite dar sentido a las cosas, todo ocupa súbitamente –y no como un mero atisbo aquí y una pequeña vislumbre allá– el lugar que le corresponde en el Kosmos y su ser se ve invadido por una certeza y una paz profundas. Entonces es cuando la alegría regresa al pensamiento, el intelecto se aclara y el mundo integral se ve iluminado por una luminosidad resplandeciente.
Y lo que es más importante, en su vida hay lugar para todo. Y, cuando todo encaja, su vida cobra un nuevo significado. Quizás
éste sea el aspecto más importante y significativo de la visión integral porque, cuando todo encaja, su vida recupera también el sentido.
Más allá, pues, de la ironía, se encuentra el significado. Más allá del mundo fracturado y fragmentado, se encuentra el sentido. Más allá de la desesperación, está el significado. Utilice, por tanto, aunque sólo sea a modo de prueba, el marco de referencia integral y compruebe por sí mismo la veracidad de lo que estamos diciendo. Sea cual sea, pues, su marco de referencia y su visión, asegúrese de que es lo más amplio y abarcador posible, porque el significado de su vida depende de él.
Veamos ahora el módulo de un minuto para la mente o el marco de referencia integral (OCON), centrado en los tres niveles (cuerpo, mente y espíritu) y en los cuatro cuadrantes (el “Gran Tres” del yo, el nosotros y el ello), al que llamamos “experiencia OCON” porque no es una simple abstracción, sino el mapa de una realidad viva y sentida.
MÓDULO DE UN MINUTO
EXPERIMENTA OCON
La piedra angular del marco de referencia OCON es la comprensión de las perspectivas. En cualquier momento, usted puede sentir esas dimensiones básicas de su propio ser y darse simplemente cuenta de que ya están presentes.
• Sienta el espacio de su “yo”, sienta su conciencia
individual. ¿Cómo siente ahora ser un “yo”? Sienta ese yo.
• Sienta ahora el espacio del “nosotros”, sienta la
conciencia intersubjetividad. ¿Cómo experimenta la relación con los demás? (En el caso de que se encuentre sólo, evoque a familiares o compañeros de trabajo que le
interesen. También, obviamente, puede tratar de sentir que conecta con alguien que se encuentra en el otro lado del mundo). Sienta ese nosotros.
• Sienta ahora el espacio del “ello”, siente el mundo
objetivo. ¿Cómo siente el entorno que le rodea? ¿Cómo siente el suelo que le sostiene? Sienta ese ello.
• Sienta ahora su cuerpo –sus sentimientos y sensaciones. • Sienta su mente –sus pensamientos e imágenes.
• Sienta, finalmente, el testigo o Espíritu de este y de todos
los instantes –que ahora mismo es consciente de su yo, del nosotros, del ello, del cuerpo y de la mente.
• Recuerde silenciosamente que <<todas ésas son las
dimensiones de mi ser y de mi devenir y, en consecuencia, debo tenerlas en cuenta a todas, sin rechazar a ninguna>>.
Ésta ha sido una breve versión del modelo OCON – omnicuadrante (“yo”, “nosotros” y “ellos”) y omninivel (cuerpo, mente y espíritu)–. Así es como se ejercita el
cuerpo, la mente y el espíritu en los ámbitos del yo, la cultura y la naturaleza.