Es un lugar que nadie conoce realmente, se sabe que es algo que está pero que no es del todo tangible, en donde se pueden producir muchas cosas; es un espacio de estar en la nada con nada, pero esa nada ayuda para que todos los pensamientos, ideas, conocimientos se muevan a medida que se cuestiona el por qué se está allí. Nadie puede saber si este espacio es del todo bueno, es un espacio en donde se ayuda a crear, en donde las ideas se organizan, es un mundo de letras y palabras que andan por la mente, este espacio hace que tomen un verdadero sentido; en la mayoría de las situaciones se entiende este espacio como un enemigo que se debe derrotar, acabar con el de manera casi inmediata, con el fin de que se pueda estar tranquilo, llegando a estar en esa calma que no se tiene, pero se cree tener.
Como la gran mayoría de sujetos, no me había dado cuenta de este poder que trae consigo este lugar, creía como el resto, que era un enemigo, pero lo analicé y entendí ese gran poder que tiene, y que realmente después de estar en ese torbellino de letras y palabras sueltas, logre darle un orden a todo ese caos y logre tener esa calma, esa calma verdadera. Se sabe que cada vez que se está en este espacio, es con más fuerza que la vez anterior, se llegaría a pensar que es para matar; pero NO, solo vienes para que ese cuerpo se organice y entienda las cosas de una manera mejor, de una manera más clara, en donde el alma empieza a hablar, a tener un diálogo con lo que ya está establecido e impuesto, logrando crear ideas claras y concisas frente a una situación en específico o en la vida en general. Eres necesario en la vida de los seres, aunque pocos te entienden, eres necesario, para que los sujetos salgan de esa zona de confort en la que se sienten seguros, haces que los seres luchen contra sí mismos -la batalla más difícil de tener- …
Entender, pretender, espacio, miedo, sonidos que llegan y van, desequilibrio, espacialidad, texturas, caminos, miedo, matriz, oscuridad, luz, dolor, rodillas, frio, máquinas, calor, angustia, cansancio, desespero, tranquilidad, catarsis, maraña, pensamientos, palabras, nudos, llanto, susto, formato, entrada, salida, miradas, foco, encuadre, luz, contraluz, carbón natural, bípedo, rizoma, piquiña, molestia.
Al tener ese cesamiento de la mirada los demás sentidos comienzan a hacerse más fuertes, comienzan a generarse nuevas experiencias y cada una de ellas es totalmente diferente a la anterior. Son espacios que se llenan de energías y rememoraciones en torno a esos lugares que se buscan; la visión empieza a tener diferentes estados, en donde se permite que los otros sentidos puedan comenzar a agudizarse de tal manera que se escuchan cosas que en la normalidad no se escucharían, al momento de emergerse en esa visión es posible dejar de escuchar, dejar de pensar en este tiempo que en un comienzo pasa muy lento.
Es increíble cómo se puede llegar a pasar por todas estas “etapas” en un espacio establecido, en donde los silencios llegan a aturdir pero que a la vez algo resplandece del mismo, en donde la oscuridad absorbe el pensamiento por un momento, en donde la mente comienza a generar diferentes imágenes llegando así a que el cuerpo se acople a este espacio al que se enfrenta. Es un espacio que se llena de miedos, de inseguridades, de angustia y en su momento también de calma, es un espacio en donde se puede dejar que ese silencio sea quien guie y organice esas palabras que existen pero que no están en esa maraña del pensamiento, un espacio que se llena de una luz que solo es vista por quien se encuentra en medio de esta catarsis, en donde la mano se convierte en ese traductor entre la visión y esa imagen que se está plasmando.
El cuerpo pide un alto, pide que se regrese a la normalidad en la que se habita, pero la mente y la visión va más allá, va más rápido que esa mano que genera estos trazos, estas líneas que comienzan a generar ese caos que se puede ligar a eso que se tiene dentro de
ese pensamiento, que en muchas ocasiones no es posible encontrar el hilo conductor de las mismas. Son palabras que llegan como una lluvia de imágenes de luz a la mente, unas llegan de una manera más suave, otras llegan a romper con todo, rompen con esa tranquilidad que se está obteniendo, esas palabras que te hacen ese nudo en la
garganta, que quieren salir siendo gesticuladas, pero el cuerpo no es tan fuerte para que salgan de esta manera; por más que se trata de dejarlas fuera de esta visión, se hacen más fuertes, con más dolor, con más cosquillas en la garganta, piden a gritos ser escritas en esta gran maraña.
Es una acción que no se puede llegar a tener una idea de cómo quedará. El azar, el tiempo y el pensamiento son los únicos que pueden llegar a entender cómo puede culminar esto; es una acción de largo aliento en donde la visión detalla cada una de las texturas que fueron capturadas al momento de mirar estos diferentes objetos que son detonantes en esa búsqueda. La visión se toma su tiempo, en donde se puede volver a sentir esos encuadres que van en cámara lenta, en donde los ojos se toparon con esta superficie que está llena de información, que necesita ser plasmada de alguna manera para llegar así a generar ese impacto que trae consigo el mirar.
Es un espacio en donde el detenerse es fundamental debido a que al hacer ese alto permite entender todo esto que está sucediendo tanto en la mente como alrededor, se debe hallar ese ¿por qué? llegan estas palabras o imágenes a la mente, es una búsqueda infinita de conceptos y capturas de los diferentes encuadres en los que la mirada se ha posado. Este espacio es necesario, aunque se debe tener cuidado de no querer quedarse en él. Ya que en la última “etapa” el cuerpo se emerge en ese silencio absoluto, ese silencio en el que solo se sienten los latidos del corazón. La mente y la visión hacen que el cuerpo no se sienta cansado, ni confundido; hacen que el cuerpo pase a un segundo plano, la mano solo recibe esos impulsos que la mente envía, no quiere parar, solo espera que la visión encuentre una nueva palabra o imagen que deba ser plasmada en esta gran maraña. Es un constante “buscarme hasta encontrarme” en esto que está surgiendo. Al momento de parar y volver a esa normalidad de los sentidos, mis ojos se demoran en recuperar ese enfoque que se tiene en el día a día, se les dificulta volver a toparse con esa luz que está todo el tiempo pero que en este momento duele, encandelilla y quema. El poner de nuevo esos filtros en mis ojos, hacen que ellos se demoren un poco más en poder generar esa nitidez de ese mundo en el que se habita. El volver a esa luz, a esa nitidez visual es extraño ya que por mi parte desearía quedarme sumergida en esa oscuridad que está llena de una luz visual y mental. Realmente es un espacio en donde pude surgir, en donde logré ver con los ojos de la mente, en donde la mente dejó de preocuparse por tener ese control de todo y se dejó llevar por eso que se tiene pero que no es visible.
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