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Tenebris Macula, enseñar en la absoluta oscuridad.

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Academic year: 2021

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Tenebris Macula,

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Tenebris Macula, enseñar en la absoluta

oscuridad.

Angélica Suárez Enciso

Universidad Nacional de Colombia Facultad de artes

Bogotá, Colombia 2020

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Tenebris Macula, enseñar en la absoluta

oscuridad.

Angélica Suárez Enciso

Trabajo de profundización presentado como requisito parcial para optar al título de:

Magister en Educación Artística

Directora:

Magister interdisciplinar Nathali Buenaventura Granados

Universidad Nacional de Colombia Facultad de artes

Bogotá, Colombia

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Agradecimientos.

Te topas con personas que te hacen salir de ese lugar temeroso, que te hacen cruzar un umbral que no pensaste cruzar nunca. A ellas les doy las gracias...

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Pintan todo lo que puede ver el ojo tal y como lo ve. Ellos pintan lo que ven, nosotros lo que miramos.” Orhan Pamuk Entender la mirada, desde esa lejana y delgada línea del no ver; en donde los gestos, el percibir, el sentir y el interés de cómo se siente una persona con esta condición frente a las artes visuales, comienzan a ser parte fundamental de esta investigación metodológica; en donde se realiza una integración entre su ambiente exterior y sus sensaciones interiores.

La oscuridad, el miedo, la angustia, el perder la percepción del tiempo y del espacio que se habita, el sentirse perdido en ese lugar que es cotidiano y que se convierte en algo enorme e infinito; son cosas que aparecen al momento de bloquear por unos minutos el sentido de la vista, cada sonido se vuelve más agudo, se entienden los “ruidos” que en el día a día no son notorios ni con esa intensidad; el sentido del olfato, percibe hasta el más mínimo olor de ese lugar, así no se identifique totalmente; las manos empiezan a ser ese contacto directo, frente a lo que se está enfrentando, esos materiales se sienten hasta el más mínimo poro, todo esto es descubierto por esas manos; esas diferentes texturas que se logran entender de una manera más fiel.

Las texturas, los sonidos y los olores son los encargados de rememorar un espacio o simplemente crean uno nuevo, que comienzan a llenarse con una carga emocional fuerte, ya que cada experiencia permite que el cuerpo pueda generar una nueva disposición y manera de entender ese mundo. La mirada es transformada, guiada, educada o en muchas ocasiones es cesada, al momento en el que esto sucede, comienzan a aparecer una serie de dimensiones o espectros de la visión, que permiten que esas percepciones con las que se topa a diario se agudicen. Muchas veces es importante desenfocar ese entorno en donde se habita, para que así se logre captar esa “esencia” de las cosas con las que se encuentra, que necesitan esa revelación ante quien las mira, necesita de una variación dada entre lo obvio en la mirada y una revelación en la percepción.

Cuando la mirada es nublada o está en esa penumbra, el cuerpo no pude ver más allá de eso que tiene en frente; y es por eso por lo que el “no ver”, se comienza a mostrar como un poder, una potencia que aparece detrás de la idea de qué vemos cuando vemos.

A quienes les preocupa esa mirada, esas incógnitas, esas tinieblas y su oscuridad, déjeme decirle que todo esto es una manera de comprensión de ese mundo en el que se habita, con relación a este fenómeno de las imágenes.

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Maraña.

1. Inventario de la mirada. 2. El principio de todo. 3. Diccionario del mirar. 4. Visión nublada. 5. Ondas que rompen. 6. Designio en el limbo. 7. Bibliografía

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Inventario de la mirada.

Miedo Ruptura Identidad Amenaza Descomponerse Invasión Cesar División Habitar Situarse Mirar Alma Pensar Memoria Historia Tiempo Defender Tranquilidad Sentidos Marcas Pantalla Oscuridad Pensamiento Instante Enfoque Árbol Visón Poderes Texturas Tranquilidad Entenderme Conexión Extrañar Inmersión Recomponerse

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Ojos Invisibilidad Penumbra Rizoma Caos Aula Flotante Único Ser yo Líneas Dialogo Catarsis Pedagogía Limbo Dimensiones Color Nublado Reflexión Invasión Emocional Docente Visualidad Ausencia Escalas Detenerse Silencio Nebulosa Moldear Indiferencia Limites Sobrevivir Transformación Espíritu Percepción Camino Liberar Incertidumbre

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Sembrar Descubrimiento Tristeza del Pensamiento Nervios Calma Soledad Dolor Ruido Foco Plasmar Multiplicidad Sujeto Tensión Gesto Voces Creación Precisar Ciegas Tejedora Lejanía Transferir Reflexión Renunciar Construcción Contemplar Resistir Liberar Desaparecer Atención Interior Revelación

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Bípedo Crisis Ilustración Perder Paz Místico Ensombrecer Fuerza Reconocer Interponer Movimiento Esperanza Tiniebla Fluir Retícula Limites Palabras Lente Estado mental Enigma Tiempo Ocultarme Extrañar Admiración Presencia Significado Acumulación Iluminar el pensamiento Detalles Escape Vida Convertir Apartarse

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Futuro Carácter Sucesos Incertidumbre Percibir Ver Inesperado Sentir Relaciones Entender Lenguaje Experiencia Lenguaje Experiencias Reconocer Cuerpo Valorar Entender Guía Imagen Aprender Reconocer Conocimiento

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El principio de todo.

Miedo, futuro, ruptura, carácter, identidad, incertidumbre, amenaza, ver, sucesos, descomponerse, inesperado, sentir, percibir, entender, habitar, lenguaje, experiencia, relaciones, memoria, aprender, reconocer, situarse, conocimiento, cuerpo, alma, pensar, mirar, imagen, valorar, entender, guía, cesarlo, tiempo, historia, tranquilidad, invasión, marcas, escucha, recorrer, marcas, división, unión, oscuridad, iluminación, contemplar, transparencia, textura, detenerse, defender, ojos, vacíos, interior, líneas, sentidos, superficie, infinito, rizoma, dureza, visión, abstracto, abrupto, pantalla, enfoque, nublado, limbo, reducción, penumbra, cambios, instante, cotidianidad, esencia, luz, flotante, poderes, revelación, pensamiento, no ver, habitar, alineación, educar, recuperar, desenfoque.

Palabras que vienen a mi mente, que generan un estremecimiento en todo lo que soy -no solo en mi mente sino también en mi cuerpo- unas tienen más poder que otras, estas palabras generan corrientazos que me hacen sentir viva en este momento en donde todo se ha ido perdiendo lentamente; estamos en medio de una pandemia que detuvo al mundo, sin dejar a un lado, es que estamos en uno de los países en donde la cuarentena ha sido de las más largas del mundo. Este alto, hizo que esa “mirada” frente a todo ese entorno cambiara totalmente, esa mirada se transformó, cambio de enfoque y de encuadre, en donde lo más cerca que estoy de los estudiantes es esa pantalla que se divide en 40 rectángulos; mi mirada frente a ellos cambió,

ya no puedo entender cada una de esas miradas que aparecían en medio de una creación o en medio de una explicación; ahora lo único que puedo ver son algunas miradas frustradas, algunas otras que no les interesa lo que están viendo, otras más interesadas en diferentes cosas que están sucediendo alrededor y otras cuantas aún conservan ese interés. Todo este cambio es en parte por lo que el mundo está atravesando; es una situación que fue un sacudón para cada uno de los seres, que rompió con todo lo que se creía que estaba establecido, en donde la mayoría de cosas se modificaron, esto incluye el aula y que cada uno de los que está en ese rol docente tuvo que buscar la manera de volver ese nuevo espacio en algo interesante, un aula llena de sentires. También se tuvo que adaptar a esas

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nuevas miradas que se topan en este espacio de aprendizaje, tuvo que aprender a identificar esas variaciones que aparecen al momento de mirar. Esas miradas que se han ido modificando, en donde se manifiestan y aprenden de una manera poco común; miradas que son entendidas por pocos y que muchos las juzgan. Son miradas que están en constante movimiento, que no entienden ni saben cómo detenerse y poder captar cada uno de los detalles que están apareciendo frente a esos ojos que están centrados en esas pantallas que se han ido convirtiendo en el único encuadre que se puede capturar. El ver, la mirada, la visión y el no ver en mis estudiantes es cada vez un término mas lejano para ellos, como ya mencioné están en un momento en donde la pantalla genera más información, que el hecho de detenerse por unos momentos y mirar todas esas texturas ópticas que están en ese entorno en el que habitan. La virtualidad es algo que apoya y a la vez dificulta el proceso de ellos, ya que es difícil poder adaptarse a ver esos círculos, que te acercan y a la vez te alejan de todos esos cuerpos, con los que antes se compartía. Es un espacio que permite que se inicie un aprendizaje, pero que se puede convertir en un lugar en donde el cuerpo comienza a estar presente pero la mente comienza a divagar en miles de cosas que no van acorde a ese aprendizaje; es un espacio en donde uno como docente no puede darse cuenta realmente de esos pequeños espacios de dispersión.

Teniendo en cuenta todo esto que trae consigo la virtualidad, es que pienso en como puedo hacer que mis estudiantes se separen por un momento de ese encuadre establecido, para que logren disponer su cuerpo para poder entender las diferentes características que se tienen al momento de detenerse y mirar las cosas que se tienen al rededor y que a su vez logren entender y aplicar los términos que se plantean en esta búsqueda.

Durante este “acoplamiento” se ha pensado en las diferentes maneras en la que antes se topaba con esas miradas, con esos espacios de aprendizaje y la manera en la que se brindaba ese conocimiento; muchas veces este espacio se realizaba por inercia, no se pensaba realmente en la acción que se iba a ejecutar, simplemente el Ser se dejaba llevar tal vez por la multitud o simplemente por esa chispita que le decía que era por ese lado. En este momento los cuerpos cambiaron, se acomodan a unas nuevas necesidades; en donde el estar lejos es mejor, en donde se sigue un no sé qué que lo mueve, pero no de la misma manera, lo mueve más lento, con más miedos. Esos miedos que son evidentes pero que antes no se hacían tan visibles.

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En medio de esta búsqueda me he dado cuenta que soy un cuerpo que prefiere estar en una oscuridad total antes de tener ojos sobre mí, esos ojos que producen muchos cambios en mi cuerpo hacen que comience a sudar, que mis manos y pies se pongan helados, mis piernas comienzan a ponerse “chinitas” y a mandar corrientazos hasta los pies, mi mente no se detiene a entender lo que habla, simplemente deja que todo salga sin ningún filtro u orden. Ser mirada por esos otros ojos me aterra, es un miedo que no puedo entender, por más que trato de encontrar en mis recuerdos ese momento en donde todo detonó, no lo encuentro, solo me topo con muchos momentos de pánico y la sensación en mi cuerpo ha sido la misma; no entiendo porque esas miradas me entierran; puedo decir que en mi han existido esas miradas que lastiman, juzgan, confunden, derrumban, apoyan, guían, que son cómplices, aman, odian, las que esperan mucho de ti, que te llenan de energía o que te la roban, he tenido muchas miradas que no he querido mirar de manera consciente.

En este momento puedo decir que soy un cuerpo que seguramente no sabe cómo mirar a los otros, que simplemente se deja llevar por la situación; la mirada es cambiante según lo que se está sintiendo. Soy un ser bastante emocional y en ciertas ocasiones esto se convierte en algo que va en mi contra, no permitiéndome

mirar de manera adecuada o acorde al momento, gracias a esto puedo llegar a decir no sé cómo mirar. Miro con miedo, angustia, intriga y en muchas ocasiones miró con amor a quien no debo hacerlo. Mi mirada se detiene en todos los detalles que comienzan a aparecer en el mundo, muchos dicen que soy muy detallista, por el hecho de que me doy cuenta de muchas cosas que están cambiando y que nadie más nota, pero sinceramente no lo sé. No sé porque me gusta mirar, entender y percibir el mundo de esta manera; pero a la vez me aterra ser vista, ser mirada por el otro. Creo que han sido muchos ojos los que en algún momento se fijaron en mí, que me hicieron sentir este miedo; esos ojos que están atentos a que tú te equivoques para acabar contigo, esos ojos que en lugar de construir te rompen, esos ojos que te lastiman hasta lo más profundo de tu ser. Esos ojos que pesan, que generan angustia y miedo.

Debido a estos nuevos miedos, cambios o encuadres es que se replantea esa pérdida de la mirada y se pregunta:

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• ¿Cómo se puede recuperar la visión en un espacio en donde la saturación visual es la que gobierna?

• ¿En esta “nueva” aula es posible que el docente pierda la mirada?, ¿Porque se pierde esa mirada?, ¿Cómo se puede recuperar la mirada?

• ¿En esta aula es posible tener un espacio sensorial, en donde la mirada sea el medio de reflexión?

• ¿Cómo a alguien que le da “pánico” estar en los ojos de los demás, le interesa esta realizar esta búsqueda?

• ¿Cómo puedo hacer que los estudiantes comiencen a entender la diferencia que abarcan estos conceptos?

• Es posible ¿qué los estudiantes puedan llegar a aplicar estos poderes? No es posible dejar de entretejer los diferentes términos/poderes/preguntas que son fundamentales en este proceso metodológico, antes de cualquier cosa es importante hablar de esas pequeñas, pero abismales diferencias en estos términos, para poder llegar así a generar soluciones a los diferentes cuestionamientos que comienzan a surgir a lo largo de la misma.

Son poderes que van y vienen, poderes que no se entienden, que pueden lastimar, que generan dudas y soluciones a otros miles. Poderes que te sacuden, que hacen ver y sentir el mundo diferente; estos que hacen que se salga de esos espacios que son conocidos como zona de confort; debo aclarar que, así como existen estos poderes, obligatoriamente deben existir esas “debilidades” – eso que llaman equilibrio-. Estas debilidades se pueden convertir en un enemigo muy fuerte, que no es fácil de vencer y que en muchas ocasiones hace que todo cambie para mal.

Cada palabra que comienza a aparecer tiene un poder o una debilidad, cada cuerpo hace de esta palabra lo que mejor considere, la puede usar para un beneficio o para estar en contra de él. Es por eso, que es necesario darle esa importancia a estos espacios en donde ellas retumban, indagar qué es lo que hace en el cuerpo y en la mente. En muchas ocasiones lo mejor es darles esa voz a esas palabras que en cierto modo necesitan que el resto de los cuerpos logren entender la potencia que esa unión de letras pueden llegar a tener.

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Aunque se debe tener cuidado con la manera en la que se emplean esas palabras, ya que es gracias a ellas que en ciertas ocasiones surgen las imágenes –otra de las palabras de las que me interesa mencionar- ya que una imagen comienza a ser parte fundamental de esas cosas que se están mirando. Las imágenes están pensadas para evocar la apariencia de algo que es ausente, con el fin de que esto que está siendo plasmado llegue a ser visualizado y entendido de una manera más fiel, no podemos dejar de lado que muchas de las imágenes están encarnando un modo de ver ya establecido, en donde ese otro está dejando claro totalmente su punto de vista y pensamiento frente al mismo. No podemos dejar a un lado que en muchas ocasiones las imágenes que se crean en la mente parecen ser más persistentes y poderosas, en donde las emociones que se despiertan hacen que sea interiorizada y retenida de una manera más fuerte, permitiendo que el gesto de recordar tenga una potencia en cada uno de los detalles que son almacenados en esa memoria, llegando a generar espacios en donde la visión comienza a hacer esa patente de nebulosa de sensaciones que debe ser plasmada para que los otros puedan entender esto que se siente, que se tiene en esas imágenes mentales.

Las imágenes son silencios, contemplaciones, precisiones, inquietudes, tensiones, renovaciones, luces, referencias, angustias, señales, caminos, fantasmas, transformaciones, revelaciones, realidades, sensibles, pensamientos, historias, cambios, muertes, oscuridades, frecuencias.

Las imágenes al igual que todas las palabras tienen un poder, ese poder que permite captar y registrar un momento en específico que tiende a tener una repetición en el tiempo. Esta palabra es tejedora entre la narrativa y el sentir, pero tiene una gran responsabilidad frente a esa mirada, a esos ojos que se deben detener sobre ella para poder detallar cada una de las texturas que comienzan a aparecer dentro de las mismas, de igual manera es conveniente poder hablar de esa imagen que no es plasmada sobre un soporte, en

este momento el Ser esta en una constante obturación de esos momentos que quedan en ese limbo mental; en lo personal puedo decir que estas imágenes que se crean, que se capturan desde la percepción de cada quien son más poderosas, que las que ya están creadas; ya que al decidir hacer la captura de ese encuadre, los ojos comienzan a hacer un recorrido de texturas que comienzan a ser parte de este lugar, se guarda también otras cosas que están sucediendo en este espacio, ya sea un olor en peculiar o los sonidos que este encuadre trae consigo.

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Es por lo que aparece una imagen de un árbol. Un árbol que nadie nota pero que, al toparse con él, comienzo a ser parte de él y el hace parte de mí. “«Pintar según las nuevas formas requiere tanta habilidad que si reproduces uno de los árboles de este bosque cualquier curioso que viera la pintura y luego viniera hasta aquí debería poder diferenciar ese árbol de los otros si quisiera.» Yo, esta pobre imagen de árbol que veis, le doy gracias a Dios por no haber sido pintado con semejante intensión...yo no quiero ser un árbol, sino su significado”1 Esta frase fue uno de los detonantes para que me

acercara a él, para que fuera a mirarlo, a detallar cada parte que lo compone. Le di esa alma que quizás tenía ya, pero que necesitaba de mi para poder surgir.

La voz, es la vista de quien no ve.

Muchos ni me notan; mi presencia es una ausencia para ellos, no se dan cuenta cada vez que algo cambia o cuando aparece una nueva marca en mí; creo que solo se llegan a dar cuenta de mi presencia, cuando necesitan algo o simplemente la notan, cuando ya no estoy en ese lugar en donde siempre habito.

Este polo a tierra es el que no me permite tambalear en un espacio que está en constante cambio, que te obliga a modificarte, a adaptarte a todo esto que va a apareciendo día tras día; quisiera que las personas se dieran cuenta de cada uno de los cambios que aparecen en mí, que puedan entender mi existencia. He habitado este espacio por más de 10 años, realmente no recuerdo cuanto tiempo llevo acá, y solo hasta este momento, han estado visitándome a diario, llevan poco haciéndolo, pero es gratificante sentir esa otra presencia que está conmigo; me he mostrado, he permitido que me sienta, que se dé cuenta de cada una de las diferentes cosas que me componen; esa piel que es carrasposa que está hecha de muchas capas; que puede ser tan fría como un hielo o tan caliente como el fuego; ese olor que cambia según el clima, igual que ese olor de ese polo a tierra, es un aroma delicioso, especialmente cada vez que llueve – a mi visitante, le encanta, duró viendo por mucho tiempo como se levantaba con cada gota de agua que caía-; esas marcas que me han ido haciendo

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otras personas, otras que yo empiezo a formar, teniendo en cuenta las situaciones a las que me he enfrentado. Permití que mi visitante pudiera sentir esos pequeños relieves que han ido apareciendo en mi piel, también permití que jugara con ellas, ya que muchas de mis marcas dependiendo de donde se vean, forman diferentes formas de ese entorno cambiante. Ella logro ver un búho, un oso, un ojo, una casa, un cráter, un perro, cada día encontraba una forma nueva; ver en su rostro esa emoción de poder encontrar esas formas, era increíble, es por eso, que al siguiente día le mostraba otro poquito de mí. Aunque no todo lo que me compone le gusta, permití que lograra percibir lo que significa llevar tanto tiempo en este mismo lugar y esos cambios que se han hecho; los animales han construido trampas para poder alimentarse, realmente yo permito que esto suceda ya que es la única manera de tener esa compañía que en momentos me falta. A mi visitante le generó impresión y nervios, su rostro era diferente al que tenía cuando se detenía a distinguir mis cambios de color o las diferentes figuras que imaginaba con mis marcas; sus manos dejaron de sentir al momento que se toparon con ese hilo tan fino que habían construido para atrapar animales, sus ojos se centraron a detallar cada una de esas líneas que tenían atrapados zancudos, hojas, cucarrones; solo se escuchó ese suspiro nervioso que nunca había percibido de un visitante.

Mi visitante, percibe cada uno de esos cambios que he tenido en este último tiempo; esa muerte y nacimiento que he tenido en mis hojas, que se relacionan con esos lentes que ella tiene y que nunca se quita; lo digo porque con mis hojas puedo ver todo lo que me rodea, aunque ellas se cansan de estar siempre conmigo; por temporadas puedo dejar de ver y solo mi piel es la que siente, la que me ubica; cuando vuelven a mí, es en ese momento que puedo ver bien esos cambios que han ido apareciendo en mí entorno. Sus lentes van cambiando a medida que pasa el tiempo, esto permite que ella pueda entender de una manera más nítida ese entorno que la rodea.

Pero él se aparece a quienes son capaces de ver... Te miro, te siento, te entiendo, te lleno de mí, de mis cosas, hablamos, nos entendemos, nos trasmitimos cosas que nadie más puede hacer, te recupero y tú me recuperas; nadie entiende esta conexión, para el resto eres solo uno más, pero para mí eres ese refugio, ese espacio en donde logro sentirme yo misma, en donde la alegría y curiosidad es lo que me invade, quiero mirar cada detalle de ti, quiero poder explorar cada trama que aparece en ti, cada vez que mis ojos

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descansan sobre ti me doy cuenta que son miles y miles de cosas que me faltan por mirar, por observar y por entender.

Tu y yo tenemos poderes, poderes que nadie más entiende sino nosotros mismos, estamos llenos de potencias las cuales no somos totalmente conscientes de estas; pensamos que solo somos seres que habitan un espacio establecido, que le tienen miedo al cambio, que nos anclamos a esos espacios conocidos por miedo a lo desconocido; estamos en medio de una pandemia en donde los cuerpos ya no se sienten, no se ven, no hablan de la manera que se hacía, NO MIRAN, solo ven, sin percibir realmente todo lo que está a su alrededor… esto te incluye a ti.

Volver a ti, volver a ese lugar en donde el diálogo está, en donde las ideas fluyen como el viento, en donde me haces sentir segura, en donde a pesar de haber dejado de visitarte me haces sentir como en casa. Es extraño que solo al volver a ti, logres que esa paz que desapareció por un momento llegue nuevamente a mí, que me llenes de esa esperanza que había perdido por andar divagando por el mundo. Me hablas, me dices que solo debo mirarte, entenderte y lo más importante… volver a ti.

Estar frente a esta imagen, que se ha creado poco a poco y no sentir miedo de actuar de esta manera es debido a que no tengo esos ojos que me miran, esos ojos que hacen que las inseguridades salgan a flor de piel; el poder mirarte, detallarte y que exista ese silencio que en ocasiones puede llegar a ser incómodo, me hace sentir bien, me siento segura de que esos ojos jamás me van a hacer sentir incómoda.

Son diferentes momentos en donde la mirada, la visión, y el no ver han hecho que esta búsqueda sea más “caótica”, ya que el establecer esta conexión no es del todo fácil, el cuerpo y la mente deben disponerse de tal manera que permitan ese cesamiento de esa mirada y a la vez esa tactilidad de la visión, llegando a hacer que los sentidos se encuentren alineados para poder tener esa memoria infinita de la misma.

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Diccionario del mirar.

Las palabras se atrapan, se retienen, se niegan, se cierran, hacen peso, duelen, quedan entre el pecho y la lengua; también hay palabras que tienen resonancia, frecuencia, claridad, que imponen, recuperan, intercambian experiencias, crean imágenes y algunas quedan en el limbo de la mente.

Las palabras comienzan a tener ese peso en relación con cosas de la normalidad y las imágenes empiezan a ser ese vínculo con esa anormalidad en la que se vive. En muchas oportunidades los cuerpos no pueden separar estos dos conceptos que, si tienen algo que ver, pero que a la vez tienen un abismo entre ellas; es por lo que aparece en esta búsqueda una nueva manera de entender estas palabras que necesitan salir de esa nebulosa, que necesitan ser entendidas de una manera más sensible y menos universal; son palabras que piden una claridad, que quieren resistir y ser entendidas de la manera correcta en este mundo cambiante.

Las palabras son ciegas y al momento en el que se plasman comienzan a hacerse visibles, comienzan a tener esa potencia e importancia que se le da a cada una de ellas. Cada uno comienza a darle la fuerza

a cada una de ellas, en esta búsqueda aparecen unas palabras que retumban, que tienen la potencia suficiente para poder ser guías de lo que se quiere plasmar. Es por lo que es necesario hablar de ellas, darles esa voz/vox que necesitan para que sean entendidas de manera más sensible.

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Mirar.

Interpretar, sentir, cuerpo, simple, emoción, sensible, experimentar, transparencia, textura visual, susceptible, entendimiento, conocimiento, conciencia, experiencia, fenómeno, despertar, entender, reconocimiento, intercambio, presencia, ausencia, potencia, dimensiones, profundidad, periferia, intensidad, persistencia, parpadeo,

variación, dificultad, particular, penumbra, enfoque, apertura, distancia, disposición, despertar.

A ti, el mirar.

Letras que comienzan a tener un sentido/poder muy fuerte en quién escribe estas líneas, hace que su mente y su cuerpo comiencen a estremecerse frente a esas cuestiones que aparecen detrás de esa palabra, que se usa en el diario vivir pero que nadie cuestiona y entiende realmente. Eres una palabra que confunde, que genera una percepción diferente a quien te entiende; estas en una lucha constante con las palabras ver y observar, déjame decirte que este Ser, siente ese cosquilleo en el cuerpo al hablar de ti, al tratar de que las personas puedan entenderte. Claro está que muchos la tildan de loca, ya que piensan que esta palabra, es lo mismo que él ver y él observar; ¡Y NOO! son cosas totalmente diferentes, ella está buscando maneras para que las personas del mundo terrenal puedan comprender realmente lo que eres, lo que significas y la importancia que tienes frente a ese mundo visual que ha venido apareciendo y que se ha fortalecido en esta pandemia, en donde las pantallas de los diferentes medios electrónicos se han convertido en ese estar “cerca” de las personas. Pero no te preocupes, así como te dije antes, ella está buscando la manera de que el mundo te entienda, que sepan el poder que tienes.

Gracias a ti, este sujeto ha logrado poder establecer una serie de cuestiones, pasiones, razonamientos y enfrentamientos; que han hecho que retumbe, tiemble y piense en las diferentes palabras y las maneras que comienzan a aparecer detrás de ti; durante este tiempo, este sujeto se ha cuestionado esa “nueva” manera en la que esta palabra empieza a ser empleada, en medio de una situación que hizo que cambiara su manera de percibirte, de entenderte; la manera en la que cambian según el contexto y a la situación a la que se enfrenta; no se puede dejar a un lado que se empieza a pensarse aún más, la manera en el que

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esta palabra comienza a tener ese poder invisible en las diferentes personas con las que dialoga, esas personas que no te comprenden y que no buscan la manera de entenderte, simplemente se dejan llevar.

Estamos en un momento en donde esa saturación visual se ha apoderado del mundo y de esos micro mundos que están en las mentes de las personas que tienen que convivir con esa saturación. Realmente toparse contigo es lo mejor que puede pasar, ya que ayudas en especial a que este sujeto, para que comience a entender ese entorno en el que habita, haces que perciba lo que lo rodea de una manera más sensible, de una manera más real. Es momento de agradecer, agradecer esa manera en la que te presentaste en la vida de quien en pocas ocasiones había entendido que una imagen puede estar ligada a una palabra, y que a través de ti podía establecer esa conexión con las cosas que son “normales” para otras personas, por hacer que esos silencios al momento de hacer uso de ti fueran entendidos y usados para que se comenzara a percibir todo de una manera mucho más fiel y que cada una de esas cosas comenzaran a generar miles de sentimientos que se desbordan llegando a darse cuenta de cada detalle que esta y que no está para quien no te entiende.

Tienes fuerza, tienes poder… Al tener ese poder, esa potencia es que comienzan a aparecer diferentes maneras de entenderla, se han buscado diferentes voces que dialoguen frente a esta palabra, he llegado a estar un poco en contra de lo que mis ojos leen y ese pensamiento que se tiene frente al mismo; muchos hablan de esta palabra, pero no se está en un acuerdo frente a lo que esta significa. Gracias a esto cada cuerpo comienza a implementar esa definición en su vida, cada uno de los cuerpos comienzan a reconocer esa mirada según ese conocimiento que se tiene frente a la misma.

Aparecen miles de cuestionamientos frente a esa mirada; esa mirada que es cambiante, que es local de cada uno, esa mirada que es entendida de diferentes maneras y en la cual el cuerpo se dispone a realizar esta acción.

• ¿Que logra mirar esa mirada que mira? • ¿Cómo perdemos/ganamos la mirada? • ¿Qué constituye la mirada?

• ¿Cómo mi mirada cambió en este momento, en donde las pantallas es lo único que se ve?

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Iniciaré a hablar de los diferentes conceptos con los que me he topado al tratar de entender esta palabra. En el diccionario de la lengua española (RAE), esta palabra es definida de la siguiente manera.

Mirar: “Dirigir la vista a un objeto.”; por otro lado, en el texto “Educar la mirada” de Inés Dussel y Daniela Gutiérrez (2006) hacen referencia a esa multiplicidad de miradas y puntos de vista que comienzan a aparecer detrás de esta acción, se preguntan por la pedagogía del mirar y las diferentes cosas que traen detrás de la misma. En este texto se define el término mirar de la siguiente manera “La mirada es retícula intensa sobre una inconmensurable variedad de experiencias (...) Mirar es promover un movimiento común de acercamiento” (p.12 y 20). También encuentro a John Berger y su texto “Modos de ver” (2017) en donde se comienza a entender la mirada desde que se es niño y esa transición que se emprende hasta un punto de la vida, de igual manera hace énfasis a esos diferentes estudios en donde el ojo comenzaba a ser ese punto de fuga infinito, en donde el encuadre que se tenía era el que comenzaba a ser lo que se capturaba para mantener en la mente por un tiempo, para Berger es importante educar la mirada para poder llegar así a alcanzar una mirada liberada o crítica, llena de experiencias y sentires.

En relación con eso que se ha establecido puedo decir, que la manera en la que yo puedo describir a ese Mirar es de la siguiente manera. El mirar está relacionado con esa adaptación del cuerpo para enfrentar la mirada a esas diferentes cosas con las que se encuentra, es una disposición de los sujetos frente a esas texturas ópticas, sonidos y olores que empiezan a aparecer en un espacio que se ha tomado como encuadre personal. No es solo aprender a mirar, es aprender a entender esa mirada, llegando a habitar un espacio en donde esta acción pedagógica tenga un lugar; reconociendo que cada uno de nosotros tenemos una manera de enfrentarnos al mundo, pero que al momento de hacer esa disposición nos podemos acercar a mirar el mundo de una manera diferente.

El mundo está compuesto de texturas, esas texturas que se piensan que solo se pueden captar si el sentido del tacto hace contacto con ellas; pero no es así, realmente comienzan a aparecer frente al ojo esas diferentes micropartículas que componen un objeto; al momento de mirar es importante poder hacer ese alto, hacer un recorrido lento en ese encuadre, detallar cada partícula

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del mismo; para que esto con lo que el ojo se topó pueda ser grabado en ese limbo de imágenes y que a su vez la visión comience a hacer parte fundamental de esa rememoración.

Estamos en un momento en donde la mirada se ha enfocado en una pantalla, en donde el afán que trae el día no permite que se haga ese alto para poder hacer esta acción; se está en un instante en donde las imágenes ya son predispuestas por un otro, imágenes que no permiten ver más allá de eso que está establecido, las texturas desaparecen; la mirada no se esfuerza para entender y guardar esos intervalos que comienzan a ser fundamentales para tener ese contacto fiel con el entorno; de igual manera es importante poder hacer ese rastreo en cámara lenta para llegar así a interiorizar esos pequeños detalles que se convierten en un detonante al momento de tener esa visión de las mismas.

La mirada está en un constante cambio, está en un vaivén de estados que hacen que se dificulte un poco el saber si se está entendiendo de forma adecuada; el mirar es poder verlo todo, es esa aparición de cosas que van más allá del ver, es una relación con la realidad, es habitar un espacio en donde emergen los sentidos y las experiencias, es generar una apertura a ese foco que se tiene establecido.

Mirar es detallar, interiorizar y entender...

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No ver.

Oscuridad, lucidez, recuerdo, miedo, inquietud, perder, vista, sentidos, guardar, impresiones, experiencias, cerrar, abrir, sensibilidad, tiempo, perdida, cambio, carga, beneficio, malentendido, transformación, capacidad, olvidar, preocupación, sabiduría, invisibilidad, silencio, incomodidad, transfiguración, modificación, texturas, intuición, angustia, fuerza, renunciar, instante, presencia.

Al, no ver.

Realmente este sujeto no entiende el verdadero poder de esta palabra o quizás la está tomando no como un poder, sino cómo una palabra que se debe derrotar. Está en un vaivén de emociones y sensaciones al escuchar ese conjunto de palabras, que no le permiten establecer realmente lo que siente y piensa al momento de escucharla, su cuerpo siente miedo, nervios, angustia de que quizás en algún momento te apoderes de él y que no pueda ver eso que siempre ha visto; este sujeto está tratando de entender el poder que tiene esta palabra, ya que no se centra a algo generalizado, sino es esa falta de conciencia al realizar esta acción, es difícil decir que ella ayudara a que el resto de las personas para que entiendan tu poder; porque este ser no lo entiende de una manera clara, está divagando en su experiencia y las diferentes cuestiones que han aparecido frente a ese mirar. Al “no ver”, quisiera poder que el mundo entendiera esa potencia que aparece detrás de esas dos palabras que no son nada para muchos, pero que para este sujeto que te escribe, es algo muy importante; ya que no puede comprenderte a totalidad, eres una palabra con incógnitas y sin respuestas, pero con ganas de que todos los seres te entiendan y te tengan quizás un poco de miedo. Que comiencen a entender las diferentes maneras de ese “no ver” en donde no es necesario llegar a esa oscuridad total para hablar de ti, sino que al decidir qué es lo que se ve en el día a día, estas en una constante transformación, esa transformación que el mundo te pide y que no te permite establecer una raíz, una base que permita que todos los que te perciben logren ese cambio sensible de esa rutina en la que ellos viven. Tu no paras, no permites que el alma pueda percibir todo antes que los ojos, en este mundo tan saturado solo los ojos son los que pueden generar esa experiencia frente a eso que se ve pero no se interioriza; pero

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quizás tu tengas ese poder de todo sea modificado, obviamente al momento en el que los sujetos solo puedan hacer uso de ti, del “no ver”, en ese momento solo se podrá ver con esos ojos de la mente, esa mente que guarda imágenes, que guarda palabras, que guarda miles de recuerdos los cuales muchos de ellos fueron capturados por esos ojos que no se detuvieron a mirar, a entender todo lo que lo rodeaba.

Es un momento de parar y no ver… Introducirse en esa oscuridad y cambiar todo lo que se conoce, para aventurarse a una nueva experiencia, requiere un poco de valor; dejar a un lado el sentido de la vista, para introducirse en este espacio de oscuridad, que genera miedo, angustia y predispone al cuerpo dentro de un radar de posibles peligros. El no ver, implica que los demás sentidos comiencen a potencializar su poder de una manera mas fuerte, pero estos no aparecen de manera inmediata, el cuerpo se toma un tiempo para hacer que estos otros sentidos se llenen de fuerza; de igual manera el cuerpo debe “acostumbrarse” a esa oscuridad a la que ha sido sometido, esa oscuridad que hace que el pensamiento vaya mas rápido que cualquier cosa, que hace que la mente y esos ojos interiores se llenen de una luz única. Oscuridad que necesita ser entendida, sentida y aceptada,

oscuridad que ayuda a que la creación sea más fiel a esos recuerdos que se tienen en la mente, oscuridad que deja que el cuerpo pueda llegar a entender esos sonidos que no se escuchan, esas texturas que no se sienten y esos olores que no se perciben cuando no se habita en esa oscuridad; una oscuridad que necesita solo un poco de espacio en este mundo que está lleno de luces.

Palpar el aire, entender que los sonidos se convierten en guías y eso que tus manos y pies sienten son ese contacto con el mundo, calores que se perciben al igual que los fríos,

oscuridad que está acompañada de silencios, pero no de esos silencios que no se escucha nada, es un silencio que hace ruido en la mente, que hace que cada pensamiento comience a pedir ese espacio en un mundo tangible.

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Visión.

Interior, cerrar, detenerse, memoria, pensar, reconstrucción, momentos, emerger, místico, ritual, problemática, silencio, oscuridad, sonidos, fibras, mnemosyne, ensueño, recuerdo, sensible, cosmos, conexión, espíritu, moldeador, creador, complejidad, ánimo, reconexión, vínculos, tiempo, habitar, enlace, relaciones, peso, constelaciones, frontera, soledad, resistir.

Para ti… la visión.

Eres un nuevo concepto o término que ha estado presente en este último tiempo en quien escribe estas líneas, ha escuchado muy poco de ti y lo que pensaba que eras, no lo eres. Eres magia, oscuridad, pero a la vez eres una luz -diferente-, un espacio que solo se puede acceder si se está en un completo equilibrio entre memoria, concentración y rememoración de alguna situación. Para poder dialogar contigo es importante estar dispuesto a cerrar los ojos, desconectarse de ese mundo que se ha convertido en algo sumamente visual, para poder así ingresar a ese estado interior, ese estado que es específico en cada uno de los seres.

Es difícil poder establecer ese diálogo fuerte contigo, el hecho de cesar la mirada es complejo; estamos en un momento en donde el sujeto necesita de ese enfoque visual para poder tener contacto con ese mundo exterior. Entrar en este espacio de oscuridad total es difícil, algo caótico y un poco desesperante, porque el cuerpo se modifica para poder relacionarse con ese espacio que se habita, todos los sentidos se modifican, se activan, se comienza a tener un contacto sensorial con ese mundo; se comienza a entablar una relación diferente, una relación en donde la oscuridad genera imágenes y recuerdos.

Cuando se establece ese diálogo contigo, es algo mágico ya que esta oscuridad que tu planteas y que necesitas, permite tener esa revelación de estos espacios que están y no están de manera presente en cada uno de los cuerpos que tratan de entrar en tu espacio.

No eres una debilidad, eres un poder que necesita que le pierdan el miedo y se den cuenta de todo lo que puedes lograr, generar y cambiar en los seres que dialogan contigo; quien escribe estas líneas se siente afortunado de haberse topado contigo, ya que dejó de pensar que eras un espacio

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que no desearía toparse en un momento, a verte como un espacio que todos los cuerpos deben entender y conocer.

Necesitas ser esa luz... Poder hablar de este espacio en donde es necesario tener los sentidos alineados, estar en un estado distinto de la conciencia, cerrar los ojos y abrir esos ojos interiores; es algo difícil, debido a que estamos en un momento en donde la luz de las pantallas hacen que no descansemos de las mismas, todo el tiempo está golpeando nuestra retina, afectándola y generando que se acostumbre a todo lo que trae consigo este uso de los diferentes encuadres que se establecieron en medio de esta pandemia. Es necesario poder tener esos momentos en donde la retina se libera de esta saturación y la oscuridad comienza a ser esa potencia de creación.

La oscuridad es un espacio que trae consigo muchas sensaciones, hace que el cuerpo comience a disponerse de una manera diferente, que entienda y perciba todo de un modo más fiel; esta oscuridad trae consigo luz y tranquilidad. Permite que todo lo que se lleva en el pensamiento y en esa imagen que fue captada en un instante sea visualizada nuevamente de una manera fiel a este registro. Las palabras empiezan a ser portadoras de esas imágenes que aparecen en esa oscuridad, al convertirse en un pensamiento más

tangible, es posible plasmarlas de alguna manera, las cosas que están en ese limbo comienzan a tener esa voz/vox con una potencia única, ya que cada palabra trae un peso, un sin sabor que no permite que salga por medio de la voz, sino que necesite otros medios para ser plasmada y que a su vez se convierta en una imagen.

El disponer el cuerpo para poder tener esas revelaciones que aparecen detrás de esa retrospección; espacios de oscuridad que traen consigo luz, una luz que no es fácil de entender, solo entrando a este lugar es posible verla y entenderla, es una luz que se enciende al momento de establecer esa alineación de sentido, todo el cuerpo comienza a tener un mismo dialogo, en donde comienzan a generar esas luces que hacen que la mente, texturas ópticas, sonidos y mano empiecen a trabajar en conjunto, llegando así a generar esos espacios en donde todo es válido, en donde es necesario que el cuerpo deje que esas vibraciones lo lleven a ese lugar de transiciones, transformaciones y cambios.

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Cambiante.

Pantalla, encuadres, enfoques, entorno, aula, lentes, espacios, percepción, disposición, modificación, evidenciar, texturas, retina, ojos, planos, local, propio, reducir, tergiversar, penumbra, experiencias, quedar, esencia, relación, captar, distancia, entender, enseñar, filtro, cansancio, consecuencias, abandono, parcial, confusión, tensión, interferencia, movimiento, filtros, equilibrio, reconocer, cotidianidad.

Tu…cambiante de miradas.

Está en un mundo en donde segundo a segundo debe estar en una modificación para poder estar “acorde” a ese lugar, debe estar moviendo sus ojos, sus sentidos al ritmo en el que todo se mueve, vive en un corre corre que no le permite detenerse y mirar eso que tiene a su alrededor, está con una constante venda de indiferencia a eso que tiene en su entorno, lo cual hace que no se detenga a mirar, entender e interiorizar eso con lo que se topa en su día a día. Se ha pasado toda una vida mirando, pero apenas se ha mirado eso que ocurría alrededor nada más. Está en ese afán, ese afán que no le da la oportunidad de frenar y que sus ojos puedan posar en los lugares que le llaman la atención o simplemente posarlos en algo, no permite que ellos perciban todo lo que te rodea, cada una de las texturas que aparecen dentro de los objetos, o simplemente esos mundos que están dentro de esas cosas que se consideran “normales”. Entiendo que estamos en medio de una situación en donde lo único que nuestros ojos ven son pantallas y más pantallas, solo cambian las dimensiones de estas; pero no es una excusa para que no descanse de este encuadre ya establecido y que comience a crear sus propios encuadres, con cosas más interesantes, en donde lo que se mire no sea modificado por el pensamiento/conocimiento, sino que quede en la memoria de una manera fiel a ese momento. Nuestra vista necesita ese alto, en donde se pueda ver más allá de algo obvio, en donde se comience a jugar con los otros sentidos, pero que esa visión sea el detonante para el resto de las sensaciones que pueden surgir en ese momento.

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Estamos en un espacio en donde la mirada se transformó, en donde hubo una ruptura con todo lo que estaba

establecido, la nueva manera de acercarse y entender el mundo; nos enfrentamos a un mundo desconocido en donde el terror más grande es el poder perder las miradas de esos estudiantes que están detrás de una pantalla, o perder la mirada de ese profesor que está dictando su clase.

Las miradas se vieron obligadas a cambiar para poder entender esta nueva “normalidad” académica, personal y familiar. Ese mundo en el que se habitaba, en donde nuestros ojos iban posándose en diferentes espacios, objetos u otros ojos ha cambiado, ya estamos en un mundo en donde se corre, en donde no se puede estar muy cerca de ese otro, de ese objeto o de ese espacio por ese miedo que se tiene de esta enfermedad que paró, borro y cambió la manera de mirar este mundo.

Ahora todo está en un encuadre, se deja llevar por lo que aparezca dentro del mismo; el cuerpo no se adapta a este mirar, simplemente esta frente a una pantalla que está llena de formas, colores, palabras, líneas, movimientos, que hacen que los ojos se muevan en ese ritmo que está ya preestablecido por ese otro. En este momento la mirada pasó a estar en un segundo plano, solo se tiene tiempo para ver; ya que, si se detiene a entender cada una de estas imágenes que se han establecido en este encuadre, al estar ya modificadas, no se logrará tener esa textura óptica que se tendría al momento de percibirla de frente, sin ningún filtro. Esos filtros que dañan, empobrecen, no permiten que se vea más allá, no guían, cierran el mundo, modifican la mirada que en muchas ocasiones trata de entender y percibir eso que se le está quitando, filtros que dañan los ojos, que hacen perezoso a la acción de mirar o de la visión, filtros que se han convertido en ojos artificiales.

Aprender a mirar con esos cambios que aparecen dentro de la mirada es un reto, ya que como he mencionado antes el entorno por el cual estamos rodeados no permite que se haga ese alto y que se conviva con ese silencio que permite un diálogo real con ese mirar, estamos sobresaturados de ruidos, de imágenes y de luces que lastiman ese filtro que permite ese contacto con el entorno.

Miradas que cambian sin querer, que se dejan llevar por los diferentes encuadres y enfoques que se van estableciendo al momento de toparse con ellas. Miradas que demuestran lo que se piensa, lo que se siente, que

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hablan por sí solas, miradas que están cargadas de texturas, colores, oscuridades y luz. Miradas que van más allá, que se cargan de experiencias, texturas y enfoques.

Yo, Angélica Suárez Enciso, me considero un ser cambiante de miradas, debido a que estoy en una constante modificación de está. Mi mirada se transforma según la situación en la que me encuentre, se acostumbra a un encuadre establecido, se detiene a entender esa textura óptica de los diferentes objetos con los que los ojos se topan, en ocasiones mi mirada no mira, va en ese movimiento que el mundo le impone. Por más que trato de que la mirada no se pierda, en ocasiones no lo logro, al estar en esta saturación no puedo volver la mirada hacia atrás, para buscar ese terreno sólido desde el cual se pueda dar un salto hacia esas texturas que en pleno cambio desean ser percibidas.

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Visión Nublada.

Cambios, raíces, estructuras, anclajes, sueltas, caer, acertar, apoyo, bitácora, guía, descartar, movibles, ideas, movimientos, pensamientos, voces, cuestiones, limbo, orden, caos, lluvia, capas, conocimiento, diálogo, mente, colores, espacio, marcas, huellas, separación, módulos, levantar, archivo, hojas.

Palabras que están y no están en este espacio de creación; un espacio que es nublado que me permite transitar en ese sin fin de ideas, pensamientos y diálogos que empezaron a entretejerse para poder llegar a construir una mirada nueva, una mirada que ha cambiado y que se ha visto más nublada de lo normal.

Este espacio permite que se genere un poco más de lucidez frente a esto que se busca y se quiere aclarar. Es por esto, que está en constante cambio, sus hojas transitan por diferentes módulos creados según la importancia de este; todo el tiempo se modifica, se transporta, se guía y se construyen nuevas dudas, cuestiones, negaciones y conceptos acertados. Es una manera de poder crear un espacio en donde todo es válido, en donde los colores y la manera como se comienza a entretejer es fundamental.

Son pensamientos fugases que van y vienen, que necesitan se plasmados para ser recordados. Pensamientos que comienzan a tener un poder en esa gran nebulosa que se está formando, una nebulosa que genera caos, que quita el sueño. Son ideas sueltas que necesitan ser hiladas, unidas para generar espacios de fuerzas, de poderes que permitan poder entender esas diferentes palabras que son importantes en esta búsqueda.

Es un espacio propio, en donde se facilita organizar el pensamiento, en donde no existe ese pánico de toparse con esa hoja en blanco, en donde el ampliar el espacio hace sentir que las ideas se están entretejiendo de manera correcta; cada vez que se mira esta gran nebulosa, la mente comienza a crear hilos imaginarios que juntan todo, que hacen que cada uno de esos papeles cobren sentido, que tengan el valor que se necesita para poder ser plasmados y ser entendidos por ese otro.

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Ondas que Rompen.

Han ido apareciendo voces que suenan, que se sienten, que se quedan en el limbo de las ideas; estas resuenan, no se olvidan, unas hacen imaginar y otras que se recuerdan en el momento menos esperado; cada una de esas voces me han ido nutriendo poco a poco en esta búsqueda de recuperar la mirada que se ha estado perdiendo, en un mundo lleno de saturación visual. Son voces que en ciertos momentos se dificulta escuchar,

entender y asimilar debido a todo ese ruido que se tiene al momento de realizar esta acción.

Son muchas las frases/palabras que han quedado en la mente, que son importantes, que necesitan ser desmembradas de eso que ya está establecido, que generan ese detonante en el pensamiento y en la organización de ideas frente al entender ese cesamiento de la mirada; a ese descanso de la retina que ha sido sobre expuesta a miles de estímulos visuales que comienzan a afectarla, que no permiten que se logre disponer ese cuerpo a ese mirar del entorno en el que se habita.

José Saramago en la novela “Ensayo de la ceguera”(2015); me hace topar con diferentes ideas o conceptos que me hacen sacudir, esas diferentes cosas que creía establecidas; una de ellas es el pensar en una ceguera blanca como un suceso contagioso, es algo muy difícil de entender y de comprender; aunque si uno lo piensa bien, es posible que esta ceguera blanca de la que se está hablando, es lo que está sucediendo al momento en que se ven las cosas, se pasa por alto muchas de las texturas ópticas que van apareciendo, es una ceguera blanca que no permite estar realmente en este espacio. Teniendo en cuenta esta ceguera contagiosa y esta falta de visión clara, todo el mundo como lo conocemos cambiaria totalmente, todo comenzaría con aventurarnos a cosas nuevas, un mundo nuevo, empezaríamos a confiar en ese aire que tanteamos, en el olfato de los lugares o los sonidos de las voces, esas voces que comienzan a tener un cuerpo, esas presencias- ausencias que estarían en esa niebla espesa blanca.

Por otra parte, esta frase me hace pensar, reflexionar frente a esto que se plantea, “Los ojos no son más que unas lentes, como un objetivo, es el cerebro quien realmente ve, igual que en una película la imagen aparece”;

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este pensamiento es un detonante para esa búsqueda en la que me encuentro, ya que el pensar que los ojos son ese filtro que la mente necesita, para poder captar y capturar de manera fiel ese encuadre que establece, es algo increíble. Ya que si uno se pone a pensar se da cuenta que en la mente es en donde todas esas imágenes, texturas visuales, sonidos y silencios reposan y que al momento de rememorarlas se pueda llegar a generar esa misma sensación que se obtuvo al instante en el que se uso ese filtro para entender esas diferentes cosas con las que el ojo se encuentra.

Los ojos se convirtieron en una cámara que está capturando a todo momento, en ciertas ocasiones no se tiene esa apertura en donde la mirada comienza a tener esa importancia.

Al pasar las diferentes líneas que componen la novela de Saramago, me encuentro con otro pensamiento que retumba en mí. “la diferencia entre el ver y el no ver es invisible a simple vista2”. Esta reflexión comienza a tomar

poder al momento en el que se comienza a experimentar con ese cesamiento de esa mirada; en donde la acción de despojarme de los lentes hace que estos ojos comiencen a desenfocar todo lo que está a su alrededor, que hacen que se dificulte ese verdadero contacto con ese espacio en el que se habita, no es necesario habitar en un lugar de oscuridad absoluta para poder decir que “no se ve”, realmente existen momentos en donde los ojos se encuentran en un movimiento constante, pero no se crean imágenes de esas diferentes objetos con los que se esta topando.

Otro pensamiento de Saramago. J (2015) llego a mi“ La ceguera no es solo vivir banalmente rodeado de las tinieblas, sino en el interior de una gloria luminosa” (p.69), es una de las frases que más resonancia tiene en mí; debido a que en las diferentes acciones que he realizado frente a esa ausencia de la mirada, en donde esa ceguera empieza a ser eso que ilumina el espacio en donde se habita, esa mirada interior es la que guía, la que hace que se ilumine esa oscuridad en la que se está por un momento, las palabras y las imágenes son las que comienzan a establecer esa luz, que no es visible para todos, es un luz que está en quien logra establecer esa alineación de sentidos.

Román Gubern en su texto “la mirada Opulenta” en donde, rondan de manera intensa los diferentes mitos que aparecían en relación con ese ojo y se dejaba en evidencia esa importancia del ser para tener contacto con

2Saramago, J. (2015b). Ensayo sobre la ceguera. (p. 50). Penguin Random House Grupo

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el entorno que lo rodea; Gubern, R (1987) escribe que “cada órgano de los sentidos interroga al objeto a su manera” (p.02), lo cual hace que detenga a entender y a interiorizar de manera correcta lo que se está entendiendo en esta frase. Me detengo en cada una de las palabras que componen esta frase, me tomo mi tiempo para poder entenderla bien, para poder captar eso que mis ojos están encontrando. Lo primero que viene a mi mente es la manera en la que cada uno de nuestros sentidos tiene ese contacto directo/indirecto con ese entorno, seguido a esto aparece esa alineación de esos sentidos y esa visión que viene detrás de todo esto. Esta visión que se convierte en ese espacio de revelación, que es necesario estar en una absoluta oscuridad para poder entender esa manera en la que los sentidos empiezan a establecer ese dialogo con eso que está y no está.

Dicen que uno se topa con las cosas en el momento que es más oportuno, en el momento en donde realmente se va a valorar eso con lo que se va a encontrar, es por esto, que la voz de Orhan Pamuk y su novela “Me llamo Rojo” (2007), llego en el mejor momento – al comienzo de la búsqueda- es la que más ha retumbado en mí y en esta búsqueda. La manera en la que este autor hace visible esos diferentes conceptos que empiezan a ser esos detonantes de esta búsqueda –visión, mirar, no ver-. Es increíble la manera en la que puede percibir un mundo lleno de sabiduría y de paz, al momento de estar en esa oscuridad total; esa oscuridad que muchos de los ilustradores del Imperio Turco querían llegar a tener, sin importar que el mundo se oscureciera por toda una eternidad; recuerdo una frase que comenzó a taladrar mi cabeza, “¿Pintar de otra manera, ver de otra manera?”(p.47), ya que siempre me he preguntado si las demás personas perciben el mundo como yo lo estoy haciendo o si simplemente estamos entendiendo todo de una manera totalmente diferente; partiendo de esa frase pienso si el ojo del artista plástico/docente que empieza a modificarse, que si este se comienza a ubicar según a lo que se está enfrentando, ya sea el pintar o el observar; y es por esto que surge esta pregunta ¿Cómo ese cambio de visión puede empezar a afectar/beneficiar el ojo como tal?. “La pintura es silencio para la mente y música para los ojos”(p. 88), para un ojo que está acostumbrado a toparse con las pinturas si es música, pero para un ojo que no, esta se esta se convierte en un silencio infinito; el hecho de toparse frente a algo que uno no conoce es difícil, la angustia, los nervios de no poder captar la idea de manera rápida empiezan a afectar a ese ser; claro está que en la época en la que está situada la narración de Orhan Pamuk, solo las personas que sabían algo del tema eran las únicas que podían enfrentarse a ese silencio para la mente. Es difícil de expresar lo que siente el cuerpo, cuando se enfrenta a una pintura que realmente lo deja sin palabras, el cosquilleo en las piernas, en el estómago esas “mariposas” que lo hacen poner nervioso, ese nudo en la garganta, esa piquiña en la

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nariz; todas estas cosas que comienzan a aparecer en ese cuerpo silencioso exteriormente, pero en el interior lo único que hace es gritar. La pintura se convierte en un deleite para esos ojos que la perciben, que la entienden, que hablan con ella; cada detalle es mirado y guardado de la manera más especial. De todo esto me surge la duda de ¿Ese ser ciego, como tiene esa sensación frente a algo artístico? De igual manera no puedo dejar a un lado otra de las frases con las que me topé, en donde hacían referencia a esa imagen que está colgada en una pared, que se ubica en ese espacio para ser adorada o simplemente para ser “deleitada”, pero como mencioné antes no todos los ojos están adecuados a esto, de igual manera esta “obra de arte” suspendida empieza a ser un silencio que parecía estar ocupando el espacio de una ausencia.

“Antes de la pintura, solo existía oscuridad, después de la pintura sólo existirá la oscuridad”(p.110) Realmente el pensar en esos ilustradores que trabajaban día y noche sin parar, para poder llegar a alcanzar un reconocimiento tanto del Sultán, como el de sus colegas y que a su vez buscaban el poder llegar a estar en esa oscuridad infinita, para mi es algo loco e indeseable, ya que al momento de entrar a esa oscuridad que no tiene fin; es perderse de muchas cosas que empieza a ofrecer el entorno en el que uno habita o simplemente el hecho de que el quehacer se vea afectado es difícil; si, entiendo que se comienza a hablar de una memoria potente, que empieza a recordar cada uno de los detalles que esos ojos vieron por mucho tiempo y que esta memoria permite que se pueda entender todas las cosas que se les están nombrando, pero aquí recuerdo la primera frase que me quedó resonando, en donde se dice que al paso del tiempo uno empieza a olvidar las cosas que no logras ver, ¿solo se puede recordar por un tiempo?, ¿Cuánto es el tiempo que guarda fielmente la mente?, ¿Cuánto tiempo uno debe observar algo para que se guarde cada detalle del objeto/situación?

“Pintan todo lo que puede ver el ojo tal y como lo ve. Ellos pintan lo que ven, nosotros lo que miramos.” (p.235), esta frase creo que es una de las que más impacto tuvo en mi mente debido a que nunca me había detenido a pensar en ese momento en donde se esta pintando. En lo personal mi mirada se concentra en cubrir cada uno de los poros que tiene la superficie, pero no estoy en esa disposición de mirar lo que se esta plasmando. Se hace un barrido rápido de eso que se desea crear, pero no se detiene a entender cada uno de esos detalles que comienzan a estar en ese estado de visión.

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Designio en el limbo.

Es un lugar que nadie conoce realmente, se sabe que es algo que está pero que no es del todo tangible, en donde se pueden producir muchas cosas; es un espacio de estar en la nada con nada, pero esa nada ayuda para que todos los pensamientos, ideas, conocimientos se muevan a medida que se cuestiona el por qué se está allí. Nadie puede saber si este espacio es del todo bueno, es un espacio en donde se ayuda a crear, en donde las ideas se organizan, es un mundo de letras y palabras que andan por la mente, este espacio hace que tomen un verdadero sentido; en la mayoría de las situaciones se entiende este espacio como un enemigo que se debe derrotar, acabar con el de manera casi inmediata, con el fin de que se pueda estar tranquilo, llegando a estar en esa calma que no se tiene, pero se cree tener.

Como la gran mayoría de sujetos, no me había dado cuenta de este poder que trae consigo este lugar, creía como el resto, que era un enemigo, pero lo analicé y entendí ese gran poder que tiene, y que realmente después de estar en ese torbellino de letras y palabras sueltas, logre darle un orden a todo ese caos y logre tener esa calma, esa calma verdadera. Se sabe que cada vez que se está en este espacio, es con más fuerza que la vez anterior, se llegaría a pensar que es para matar; pero NO, solo vienes para que ese cuerpo se organice y entienda las cosas de una manera mejor, de una manera más clara, en donde el alma empieza a hablar, a tener un diálogo con lo que ya está establecido e impuesto, logrando crear ideas claras y concisas frente a una situación en específico o en la vida en general. Eres necesario en la vida de los seres, aunque pocos te entienden, eres necesario, para que los sujetos salgan de esa zona de confort en la que se sienten seguros, haces que los seres luchen contra sí mismos -la batalla más difícil de tener- …

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Entender, pretender, espacio, miedo, sonidos que llegan y van, desequilibrio, espacialidad, texturas, caminos, miedo, matriz, oscuridad, luz, dolor, rodillas, frio, máquinas, calor, angustia, cansancio, desespero, tranquilidad, catarsis, maraña, pensamientos, palabras, nudos, llanto, susto, formato, entrada, salida, miradas, foco, encuadre, luz, contraluz, carbón natural, bípedo, rizoma, piquiña, molestia.

Al tener ese cesamiento de la mirada los demás sentidos comienzan a hacerse más fuertes, comienzan a generarse nuevas experiencias y cada una de ellas es totalmente diferente a la anterior. Son espacios que se llenan de energías y rememoraciones en torno a esos lugares que se buscan; la visión empieza a tener diferentes estados, en donde se permite que los otros sentidos puedan comenzar a agudizarse de tal manera que se escuchan cosas que en la normalidad no se escucharían, al momento de emergerse en esa visión es posible dejar de escuchar, dejar de pensar en este tiempo que en un comienzo pasa muy lento.

Es increíble cómo se puede llegar a pasar por todas estas “etapas” en un espacio establecido, en donde los silencios llegan a aturdir pero que a la vez algo resplandece del mismo, en donde la oscuridad absorbe el pensamiento por un momento, en donde la mente comienza a generar diferentes imágenes llegando así a que el cuerpo se acople a este espacio al que se enfrenta. Es un espacio que se llena de miedos, de inseguridades, de angustia y en su momento también de calma, es un espacio en donde se puede dejar que ese silencio sea quien guie y organice esas palabras que existen pero que no están en esa maraña del pensamiento, un espacio que se llena de una luz que solo es vista por quien se encuentra en medio de esta catarsis, en donde la mano se convierte en ese traductor entre la visión y esa imagen que se está plasmando.

El cuerpo pide un alto, pide que se regrese a la normalidad en la que se habita, pero la mente y la visión va más allá, va más rápido que esa mano que genera estos trazos, estas líneas que comienzan a generar ese caos que se puede ligar a eso que se tiene dentro de

ese pensamiento, que en muchas ocasiones no es posible encontrar el hilo conductor de las mismas. Son palabras que llegan como una lluvia de imágenes de luz a la mente, unas llegan de una manera más suave, otras llegan a romper con todo, rompen con esa tranquilidad que se está obteniendo, esas palabras que te hacen ese nudo en la

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garganta, que quieren salir siendo gesticuladas, pero el cuerpo no es tan fuerte para que salgan de esta manera; por más que se trata de dejarlas fuera de esta visión, se hacen más fuertes, con más dolor, con más cosquillas en la garganta, piden a gritos ser escritas en esta gran maraña.

Es una acción que no se puede llegar a tener una idea de cómo quedará. El azar, el tiempo y el pensamiento son los únicos que pueden llegar a entender cómo puede culminar esto; es una acción de largo aliento en donde la visión detalla cada una de las texturas que fueron capturadas al momento de mirar estos diferentes objetos que son detonantes en esa búsqueda. La visión se toma su tiempo, en donde se puede volver a sentir esos encuadres que van en cámara lenta, en donde los ojos se toparon con esta superficie que está llena de información, que necesita ser plasmada de alguna manera para llegar así a generar ese impacto que trae consigo el mirar.

Es un espacio en donde el detenerse es fundamental debido a que al hacer ese alto permite entender todo esto que está sucediendo tanto en la mente como alrededor, se debe hallar ese ¿por qué? llegan estas palabras o imágenes a la mente, es una búsqueda infinita de conceptos y capturas de los diferentes encuadres en los que la mirada se ha posado. Este espacio es necesario, aunque se debe tener cuidado de no querer quedarse en él. Ya que en la última “etapa” el cuerpo se emerge en ese silencio absoluto, ese silencio en el que solo se sienten los latidos del corazón. La mente y la visión hacen que el cuerpo no se sienta cansado, ni confundido; hacen que el cuerpo pase a un segundo plano, la mano solo recibe esos impulsos que la mente envía, no quiere parar, solo espera que la visión encuentre una nueva palabra o imagen que deba ser plasmada en esta gran maraña. Es un constante “buscarme hasta encontrarme” en esto que está surgiendo. Al momento de parar y volver a esa normalidad de los sentidos, mis ojos se demoran en recuperar ese enfoque que se tiene en el día a día, se les dificulta volver a toparse con esa luz que está todo el tiempo pero que en este momento duele, encandelilla y quema. El poner de nuevo esos filtros en mis ojos, hacen que ellos se demoren un poco más en poder generar esa nitidez de ese mundo en el que se habita. El volver a esa luz, a esa nitidez visual es extraño ya que por mi parte desearía quedarme sumergida en esa oscuridad que está llena de una luz visual y mental. Realmente es un espacio en donde pude surgir, en donde logré ver con los ojos de la mente, en donde la mente dejó de preocuparse por tener ese control de todo y se dejó llevar por eso que se tiene pero que no es visible.

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