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que se despliega ante nuestros ojos? La lingiifstica ha deve nido una ciencia de prim er orden entre las que se ocupan

del hombre y de la sociedad, una de las mas activas tanto en

investigation teorica como en desarrollos de nuevas tecnicas.

M as esta lingiifstica renovada es en Saussure en quien en-

cuentra su origen, es en Saussure en quien se reconoce y

unifica. En todas las corrientes que la atraviesan, en todas las

escuelas en que se diversifica, el papel iniciador de Saussure

es proclamado. Esta simiente de claridad, recogida por algu­

nos discfpulos, se ha tornado en un gran resplandor que

alum bra un paisaje lleno de su presencia. Declaramos aquf

que Saussure pertenece de ahora en adelante a la historia del

pensam iento europeo. Precursor de las doctrinas que desde

hace cincuenta anos han transform ado la historia del len­

guaje, ha proyectado intuiciones inolvidables sobre la facul­

tad mas noble y m isteriosa del hombre, al m ism o tiempo

que, al asentar en el horizonte de la ciencia y de la filosoffa la

nocion de «signo» como unidad bilateral, ha contribuido al

advenimiento del pensam iento formal en las ciencias de la

sociedad y de la cultura, y a la constitution de una semiolo-

gfa general.

Em i l e Be n v e n i s t e,

Problemes de linguis-

tique generate, libro I, cap. Ill: «Saussure

a p re s un d e m i- s ie c le » , c o l. «T el»,

Gallimard, 1986.

TEXTO N.° 181.

SIGNO, SIGNIFICADO, SIGNIFICANTE

L o que el signo lingiilstico une no es una cosa y un nombre, sino un concepto y una im agen acustica. Esta im agen no es el sonido material, cosa puramente

fisica, sino la impronta pslquica de ese sonido, la representacion que nos da e testim onio de nuestros sentidos; esa re^ presentation es sensorial, y si la liana®

EL FLORECIMIENTO DE LAS CIENCIAS HUMANAS

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[nos «m aterial» e s solam ente en este sentido y por oposicion al otro termino de la asociacion, el concepto, general- mente mas abstracto. [...]

El signo lin giilstico es por tanto una

e n tid a d p slq u ica c o n d os caras, que puede ser representado por esta figura:

Estos dos elem en to s estan Intima- mente unidos y se reclaman mutuamen- te entre si. Ya sea que bu sq uem os el sentido de la palabra latina a rb o r o la palabra por la que el latln d esigna el concepto «arbol», es claro que so lo los vlnculos consagrados por la lengua son los que nos parecen conform es con la

realidad, y descartam os cualquier otro que pudiera imaginarse.

Esta cuestion plantea un importante problem a de term inologla. Llam am os

sign o a la com b in ation del concep to y

de la im agen acustica: m as en el uso corriente, este termino designa general- m e n te la im a g e n a c u s tic a s o la , por ejem plo una palabra {a rb o r, etc.). Se olvid a que si llam am os signo a a rb o r, lo hacem os so lo en tanto que esa pala­ bra c o n llev a el c o n cep to «arbol», de manera tal que la idea de la parte sen­ sorial im plica la de la totalidad.

Esta am bigiiedad desaparecerfa si se designaran las tres n ocion es que aquf entran en ju eg o por nom bres que se re- mitieran m utuam ente entre si a la vez que se oponlan. Proponem os conservar la palabra sig n o para designar la totali­ dad, y reem plazar co n cep to e im agen

acu stica por significado y significan te,

respectivam ente; esto s u ltim os term i­ n os tienen la ventaja de marcar la opo­ sicion que separa uno de otro y de la totalidad de la que forman parte.

Sa u s s u r e, C urso de lin giiistica g en eral, l . a parte, cap. 1,

§ 1, A lianza, Madrid, 1983.

TEXTO N.° 182.

LO ARBITRARIO DEL SIGNO

El lazo que une el significante con ti sign ificad o es arbitrario; o m ejor, puesto que entendem os por signo el re- sultante total de la asociacion de un sig­ nificante con un significado, podem os

ecir mas sim plem ente: e l sig n o lin-

Suistico es a rbitrario.

Asi, la idea de «sol» no esta ligada Por ninguna relacion intema con la serie e sonidos s-o -l que le sirve de signifi- nnte, podrla ser representada igu al- p bien por cu alq u ier otra serie. la,U| a be ello son las diferencias entre enguas y la ex isten cia m ism a de «bueUaS d ' fe r e n te s ; e l s ig n if ic a d o

y>> fiene por significante b -d -f en

un lado de la frontera francesa, y o-k-s

(O chs) en otro.

El principio de la arbitrariedad del sig n o no es n egado por nadie; m as a m enudo es mas facil descubrir una ver­ dad que asignarle e l lugar que le co- rresponde. El principio enunciado mas arriba dom ina toda la lin giiistica de la lengua; sus consecuencias son innume- rables. Es verdad que no se presentan todas de inm ediato con igual evidencia; se las descubre despues de m uchos ro­ deos, y con ellas la importancia primor­ dial del principio.

S e ha u tilizad o la palabra sim b o lo para d esignar al sig n o lin g iilstico , o,

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HISTORIA DE LOS FILOSOFOS

m as exactam ente, a eso que nosotros llam am os significante. Pero hay incon- venien tes para admitir esto, justam en- te a causa de nuestro primer principio. El sfm bolo tiene por prerrogativa el no ser ja m a s a b so lu ta m en te arbitrario; n o e s v a c fo , h a y un r u d im e n to de vin cu lo natural entre el significan te y el significado. El sfm bolo de la justicia, la balanza, n o se dejarla reem plazar por cualquier otra cosa, un carro, por ejem plo.

La palabra a rb itra rio esta pidiendo tambien una observation. N o debe dar la idea de que el significante depende de la libre e le ctio n del sujeto que habla (m as adelante se vera que no esta en la mano del individuo cambiar nada en un sign o una vez establecido este por un grupo lingulstico); lo que queremos de­ cir es que es in m otivada, esto es, arbi- traria por relacion al significado, con el c u a l no tien e en la realid ad ningun vinculo natural.

Saussure, C urso d e lin giiistica g en eral, l.a parte, cap. 1,

§ 2, Alianza, Madrid, 1983.

TEXTO N.° 183.

LA LENGUA, SISTEM A

DE DIFERENCIAS

T odo lo qu e ha precedido v ien e a decir que en la len gu a no hay m as que

diferen cias. Y aun mas: una diferencia

supone en general term inos positivos entre lo s cu ales se establece; pero lo que hay en la len gu a no son m as que diferencias sin term in o s p o s itiv o s . Ya sea que se tom e el significad o o el sig ­ n ifica n te, la len g u a n o com p orta ni ideas ni so n id o s qu e preexistieran al sistem a lin gulstico, sin o solam ente di­ ferencias conceptuales y diferencias fo-

n ica s resu ltan tes d e e s e sistem a. Lo que haya de idea o de material fon ico en un sign o im porta m en os que lo que hay a su alrededor en lo s otros signos. L a prueba de e llo es que el valor de un term ino puede ser m odificad o sin tocar ni a su sentido ni a su son ido so ­ lam ente por el hecho de que algun otro termino vecin o haya sufrido una m odi­ fica tio n [...]

Mas decir que todo es negativo en el lenguaje no es cierto mas que del signi­

ficante tornado por separado: en el mo­ m ento en que se considera al signo en su totalidad, nos encontramos ante una co sa positiva dentro de su orden. Un sistem a lingulstico es una serie de dife­ rencias de sonidos com binados con una serie de diferencias de ideas; m as esta confrontation de un cierto numero de sign os acusticos con otras tantas corta- duras hechas en la masa del pensamien­ to genera un sistem a de valores; y es este sistem a e l que constituye el lazo efectivo entre lo s elem entos fonicos y pslq uicos en el interior de cada signo. Aunque el significado y el significante sean , tornados separadam ente, pura­ mente diferenciales y negativos, la com­ b in ation de los dos es un hecho positi­ v o ; e s in c lu s o la u n ic a e s p e c ie de hech os que com porta la lengua, puesto que lo propio de la institution lingiilsti- ca es justam ente mantener el paralelis- m o entre e sto s d o s ordenes de d ife­ rencias.

Saussure, C urso d e lin giiistica gen eral, 2.a parte, cap. 4,

§ 4, A lianza, Madrid, 1983.

2 1.

El florecimiento de las ciencias hum anas/BIBLIOGRAFIA

EL FLORECIMIENTO DE LAS CIENCIAS HUMANAS

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