por su hija. Pero Robert sabe que no pagó su deuda y sus cuentas porque “es invivible”
!.Y esto va a obsesionarle y “estropearle la vida”. Quizás está ligado también a la “culpabilidad del superviviente”.
Para Claudine Vegh, el secreto, el no- dicho de la muerte fue tal que esto impidió un funcionamiento psíquico normal: más vale saber una verdad, incluso difícil, vergonzosa o trágica, en vez
de esconderla, porque lo que se oculta, los demás lo sub- olfatean o lo adivinan (porque no somos actores profesionales) y este secreto, este no- dicho se vuelve un traumatismo más grave a largo plazo.
Siempre es un problema el secreto.
Recordemos que según la mitología griega, el barbero del rey Midas no pudo guardar el secreto que hundió en la tierra, “Midas, el rey Midas, tiene orejas de burro” – secreto que fue repetido por las cañas que crecieron en este lugar.
Freud ya recordaba que “el que tiene ojos para ver y oídos para oír constata que los mortales no pueden guardar ningún secreto”. “El cuyos labios callan, charla con la punta de sus dedos. Se traiciona por todos sus poros.”
Esto nos lleva a comprender y no sub–estimar la importancia de la comunicación no verbal y del impacto de la expresión de los sentimientos por el “lenguaje del cuerpo” (ver nuestra tesis de Doctorado) y por el silencio revelador.
Frecuentemente son los escritores, los escritores auténticos quienes comprenden y descifran mejor que cualquier profesional, a veces, las agujeros negros de nuestro psiquismo. Quiero decir estos autores para quienes la escritura es como una catarsis. Para evocar a algunos: Proust, el descifrador de la memoria, Musil y la gemellidad, Virginia Woolf y la vida movida de la consciencia, o bien nuestros contemporáneos Marguerite Duras y Patrick Modiano.
Los traumatismos de la infancia fueron maravillosamente contados por Marie Cardinal en Las palabras para decirlo, y en Infancia por Françoise Dolto, la cual halla, de adulta y en psicoanálisis, los
padecimientos de una separación brusca con una “criada” o una “muchacha “au pair” – ruptura de la cual casi murió a la edad de seis meses.
El genocidio y la injusticia sufrida: esclavitud, deportación, éxodo.
El engrama psicológico del mal sufrido.
Los problemas planteados por el genocidio – los diferentes genocidios- son importantes e incluso cuando se trata de genocidios antiguos, las repercusiones y consecuencias actuales son importantes – trátese del Holocausto de los Judíos, del genocidio armeniano (dos millones) o del de los Negros durante la esclavitud y la trata61.
Ahora vemos más repercusiones de las Cruzadas y de lo vivido por los árabes de la época – vivido por los musulmanes actuales como una masacre de inocentes y un genocidio – en el momento del despertar del Islam, en este fin de siglo XX. Amin Maalouf (Las Cruzadas vistas por los Árabes), París, Lattès, re.ed. “J’ai Lu”, 1985, 304 explica:
“Cómo discernir el pasado del presente, cuando se trata de la lucha de Damasco contra Jerusalem […] En un mundo musulmán perpetuamente agredido, que coge, en ciertos fanáticos, la forma de una peligrosa obsesión: ¿No se vió el 13 de mayo de 1981, el Turco Mehemet Ali Agea disparar sobre el papa después de haber explicado en una carta: “Decidí matar a Jean-Paul II, comandante supremo de los Cruzados”.
61
El problema de los residuos de la esclavitud aún no está terminado, ni el resentimiento de los Negros contra los Blancos, a pesar de la igualdad formal de los derechos civiles, como lo demuestran sin parar los disturbios, aún en los años 90, y a pesar del hecho que la esclavitud (de Negros por Negros) existía en África, en la época de la trata de hombres y del comercio de la madera de ébano (y que aún quedarían residuos).
Más allá de este acto individual, está claro que el Oriente árabe sigue viendo en el Occidente a un enemigo natural […] … la ruptura entra hoy aún, como una violación 62.”
La memoria perdura.
La caída del muro de Berlín (10 noviembre de 1989), la “glasnost”, la caída del régimen comunista en URSS (8 diciembre de 1991), el renacimiento de Rusia (1991), de los Países Bálticos, de Ukrania, Georgia, Alto-Karabakh, Azerbaïdjan, Tadjïkistan y múltiples repúblicas que vivían en paz relativa bajo el régimen soviético (una especie de Pax soviética corresponde quizás a la Pax romana de Augusto) vio el despertar de los nacionalismos, de los odios raciales y de guerras religiosas de exterminación en la ex-Yugoslavia postcomunista (entre cristianos y musulmanes y entre católicos y ortodoxos), yendo hasta la búsqueda de la “pureza étnica del suelo” por la exterminación y la deportación, lo cual se pensaba no se vería nunca más en Europa, desde la Inquisición y la barbarie nazi.
En el curso del año 1992 (durante el cual se conmemoró el descubrimiento de Cristóbal Colón) se vio como el rey de España Juan Carlos pedía perdón a la comunidad judía por la expulsión de los judíos de España 63, quinientos años antes (1492) (a la época, a petición de la Inquisición y por orden de los reyes católicos Fernando e Isabel). En 1992, el alcalde Americano de Salem organizó una ceremonia expiadora para “reparar” y condenar el juicio y el sacrificio de las “brujas de Salem” (juicio que será revisado en 1993 por la Alta Corte Federal). Pero al mismo tiempo, en la Europa de los Doce que prepara la unificación y su ampliación por el tratado de Maastricht, en la ex- Yugoslavia, los Serbios y los Croatas (todos cristianos) se entre- matan, y Europa impotente asiste a una tentativa de genocidio de los musulmanes de Bosnia por los Serbios y de los católicos Croatas por los ortodoxos Serbios: despertar de muy antiguos antagonismos (1896) y regreso en boomerang de las exacciones de los “oustachis” pro- alemanes en 1941-1942, durante la guerra. En el mismo momento, los disturbios raciales de Los Angeles revelaron otra vez el odio y las reivindicaciones de los Negros Americanos después de un juicio considerado como “no justo64”, herencia de la esclavitud, de la no- asimilación y de la no- reparación.
¿Se puede olvidar sin perdonar, sin que un perdón no sea pedido y aceptado?
Los asesinatos del presidente John Kennedy (22 de noviembre 1963) y de su hermano Robert, del leader negro americano Malcom X (21 de febrero de 1965), del pastor Martin Luther King (4 de abril de 1968) demuestran que no es fácil y que la solución no sólo es política o económica; quizás esté vinculada, si nos podemos permitir esta hipótesis o este postulado, a la lealtad familiar y cultural invisible, al “gran libro de las cuentas familiares, raciales y culturales, y al hecho de poder decir lo
62
Recordemos algunas fechas: 622: principio de la era musulmana; 638: el Cálifa Omar toma Jerusalem; siglos VII y VIII , imperio árabe des el Indus hasta el Pirineo; 1055: los Turcos dominan Bagdad, 1096: Pedro el Ermitaño vencido por el cálifa de Nicea (1° cruzada 1096-1099); 15 julio 1099: los “Franj” toman Jerusalem (la historia árabe cuenta que la ciudad hubiese sido saqueada y judíos y musulmanes degollados); luego los Árabes vuelven a tomar Jerusalem a los Cruzados; 1100 Bauduino se proclama rey de Jerusalem; 1115: alianza de los príncipes musulmanes y francos de Siria contra el sultán: 1148: el rey de Francia Louis VII y el emperador de Alemania Conrad están vencidos delante de Damasco; 1187: Saladino vuelve a conquistar Jerusalem; 1204: los “Franj” conquistan Constantinopla y la saquean; 1218- 1221: impulso de Gengis Khan (1167-1227) e invasión franca en Egipto; 1244: los Francos pierden Jerusalem por última vez; 1248-1250, 7° cruzada: invasión de Egipto por el rey de Francia san Luís (Luís IX) que será capturado y luego intercambiado contra rescate y volverá A Francia en 1254, y quien morirá de la peste delante de Tunez el 25 de Agosto 1270, al principio de la 8° Cruzada.
(Las ocho Cruzadas: I°, 1096-1099; 2°, 1147-1149; 3°, 1189-1192; 4°, 1202-1204; 5°, 1217- 1219; 6°, 1228-1229; 7°, 1248-1254; 8°: 1270.)
63 Un éxodo-exil-emigración, en un salva-quien-puede precario, con un final frecuentemente triste y
cercano a las huidas actuales de los “boat people” según Jacques Attali, 1492, Paris, 1992. En un contexto y una elección difíciles: salir sin equipaje dejando todos sus bienes o convertirse de buen o mal grado al catolicismo y quedarse, en un ambiente de sospecha perpetua, de los “marranos” convertidos y vigilados por la Inquisición – e incluso por mar: riesgo de abordaje de las embarcaciones por piratas, esclavitud, matanzas, naufragio. Algunos marcharon con Cristóbal colón, el último día, el 3 de Agosto de 1492.
64 Después de la absolución de dos policías blancos, acusados de haber brutalizado a un automobilista
negro, en California, en abril de 1992 – fotos de Reginald Denny tomadas por Bob Tur durante los disturbios de Los Angeles y ampliamente difundidas.
indecible y lo impensado, de poder hacerse oír, de hacer reconocer los hechos, las culpas, e intentar
“reparar la muerte”, la injusticia sufrida, la evicción, el rechazo.
Las guerras civiles, las guerras internas fratricidas también se viven como traumatismos. Las familias y los países se reponen mal, como por ejemplo de la guerra de España (1936-1939) cuyos desterrados (los “arrancados de su tierra”) y los exiliados y emigrados no volvieron. Los emigrados rusos no volvieron tampoco en 1992 (los de la emigración de 1906, ni los de 1917), ni los protestantes marchados a Alemania o a Suiza, después de la Revocación del Edito de Nantes (1685).
Y si regresaron los “pies negros”, es que era cuestión para ellos de la maleta o del ataúd en 1962, después de la guerra de Argelia.
Estos viejos odios seculares están entretenidos frecuentemente por la enseñanza de la historia nacional, los relatos y cuentos regionales, la historia de las religiones enseñada a los niños, los relatos familiares… incluso la historia sagrada (en los textos de antaño). También se despiertan con el menor pretexto en Oriente Medio, entre cristianos, judíos musulmanes, - entre Hindúes - Indios de India y musulmanes del Pakistán, haciendo cada vez centenares, incluso miles de muertos e inocentes víctimas, perpetuando el recuerdo de los mártires y manteniendo, con cierta idea del honor, el deseo de venganza, de “deuda de la sangre”, de “reparación” una especie de vendetta. Un ciclo infernal que las Naciones Unidas, impotentes, no pueden resolver ni impedir. Porque se mezcla la política y muchos problemas fueron creados por la utopía de los vencedores de 1918 y su desconocimiento de estos problemas de tipo territorial, religioso, cultural, tribal y de imbricaciones históricas, y de “deudas”.
Derecho del suelo, derecho de la sangre, derecho de los vencedores, derecho de antigüedad, derechos por herencia, tantas “reivindicaciones justas” que provocan otras muertes. La herencia de la historia bíblica diversamente contada, de los genocidios, invasiones, guerras, exterminaciones, cruzadas, conversiones forzadas, “pureza étnica”, etc. es muy pesado por llevar.
La segunda mitad del siglo XX vio el regreso de deportaciones en masa y de “campos de concentración”, y llamados de “reagrupación” y de “acogida” de refugiados salidos de su país por miedo u obligación, o expulsados, por millares, incluso millones de personas desplazadas.
Para los Negros Africanos, se calcula a 38 millones el genocidio de Africanos llevados en esclavitud65 entre 1490 y 1899, 11,7 millones exportados con una mortalidad de 13 millones, pero también más de 13,8 millones por la trata sahariana (desde el siglo VIII al siglo XIX).
Las familias de los gasificados de la Primera Guerra Mundial guardan en memoria Ypres y el 22 de Abril de 1915 (primer envío de gas en las trincheras por los Alemanes). Y las familias de los Armenianos el 24 de Abril de 1915 (genocidio hecho por los Turcos, - y negado, aunque hubo 2,5 millones de muertos en pocos días).
Fueron necesarias acciones terroristas (como por ejemplo la bomba echada en el aeropuerto de Orly) y otras reivindicaciones violentas más de medio siglo después de los hechos para que se pueda hablar y reconocerlo, o hacerlo reconocer por el mundo entero – por lo menos por la Corte de Justicia Internacional de La Haya.
Los Armenianos siguen sin país, así como los Kurdos – y ni los Negros americanos, ni los Indios de las Américas están satisfechos del “diminuto sitio” que les dejan los Blancos. África no ha resuelto nada de sus problemas de minoría y de conflictos tribales y raciales, que corren el riesgo de llevarla a la destrucción. El problema de Irlanda bipartida no está resuelto, ni el del Tibet, ni el del Kosovo (1389, 1914, 1989): Los Vascos siguen reivindicando su identidad cultural específica…
Los problemas dichos de las minorías parecían en vía de resolución, hasta su despertar brutal y sangriento del fin del segundo milenario. No aparece ninguna solución en el horizonte.
Quizás los etnólogos o los psicosociólogos, o los especialistas del genosociograma podrán aportar su piedra y su pequeña contribución a un intento de solución?
Porque se debe a la vez recordarse (remember hubiese dicho Charles I° al subir en el patíbulo) y o bien perdonar, o bien “girar la página”, y olvidar, para que muertes y violencias no se perpetúen en vendetta sin fin, ni que perdure el sufrimiento.
Y también a fin de que los descendientes no estén estorbados por “fantasmas” molestos para ellos, y/o por trastornos físicos graves (enfermedades, muertes) o por trastornos psíquicos, señalando estos sucesos, sin que se diag nada.
Tuvimos la ocasión de trabajar en genosociograma con personas teniendo problemas de salud vinculados con el genocidio de varios países y etnias (Armenianos 66, Kurdos, Judíos, Irlandeses, Árabes, etc.) y conseguido resorber las huellas físicas y psicológicas “limpiando el árbol genealógico” familiar y
65 El novelista negro americano Alex Haley describe en Roosts su búsqueda de su identidad y de sus
del grupo. Pero, naturalmente, sólo se trata de soluciones individuales, que no prejuzgan en absoluto otras eventuales aplicaciones por descubrir. Y con el cincuentenario de la liberación de los campos y el del desembarco (junio 1944), oímos a nietos que se quejan de pesadillas terribles.
66 Ver, en ejemlos clínicos, la historia de Jacqueline et del genocidio armeniano, p. 125, y p. 187 el
traumatismo de “viento de bala de cañón” transgeneracional, con las pesadillas de aniversario de los descendientes traumatizados de guerra, 50, 10, 125, 200 años después (y el Kosovo, 600 años después). * Ya dos hermanas de mi abuelo había hecho estudiso de ciencias y obtenido un doctorado en el Polytechnicum de Zurich en 1888 y tía Natalia (P.) trabajó como química en el laboratorio de su marido en Suiza poco después y luego en París.