— Reporte del estado de la frontera: un análisis integral de la región fronteriza México-Estados Unidos
No se puede subestimar el hecho de que cada región busca satisfacer sus intereses particulares por encima de los de toda la región fronteriza México-Estados Unidos. La región es una enorme área geográfica y las comunidades que fueron creciendo en ella tradicionalmente han creído que comparten más en común con sus ciudades hermanas transfronterizas que con otras comunidades fronterizas con problemas similares que se encuentran a cientos de kilómetros hacia el este o el oeste. Los programas y proyectos, como son las misiones comerciales o delegaciones de desarrollo económico, tienden a estar más enfocadas en toda la comunidad que en la región. Las mega regiones robustas que se centran en la colaboración intracomunitaria y transfronteriza basada en la investigación altamente aplicada sobre economía y política pública, están destinadas a tener mejores oportunidades de presentar un buen caso de negocio para la inversión del sector público y privado en un área de mayor extensión.
Este enfoque no sólo puede salvar las diferencias transfronterizas, sino también abordar las arraigadas disparidades económicas entre las comunidades grandes y pequeñas en determinadas regiones, lo cual es una característica de la región fronteriza en su conjunto.
En el Foro de Competitividad Económica Regional de Texas- Chihuahua-Nuevo México realizado en El Paso el 12 de septiembre de 2014, se abogó por una más amplia definición geográfica de la región Paso del Norte y una visión integral adecuada para desarrollar tanto los grandes centros urbanos de Ciudad Juárez y el Paso, así como las numerosas comunidades medianas y pequeñas en Nuevo México, Texas y Chihuahua que se extienden más allá de las áreas metropolitanas. Muchos pidieron planes para disminuir la desigualdad, tanto a través de la frontera como hacia el interior
de las comunidades. Para algunos, la superación de la brecha de desarrollo se entiende como un requisito previo para la creación de (o quizás el regreso a) una región binacional más fluida, sin fisuras. Esto se basa en el reconocimiento de que la migración y el estado de derecho tienen retos importantes enraizados en la inequidad económica.
Recomendación
Promover la planeación urbana y el desarrollo conjunto de las comunidades fronterizas.
Las ciudades son, en muchos sentidos, la unidad natural del desarrollo económico y las áreas urbanas de la región fronteriza México-Estados Unidos no son la excepción. A medida que la región fronteriza continúa en proceso de urbanización, las ciudades fronterizas desempeñarán un papel cada vez más importante en el desarrollo de la región fronteriza México-Estados Unidos y de América del Norte en general, aunque su contribución al comercio bilateral es a menudo subestimada.
Para mejorar el desarrollo económico y la calidad de vida en las ciudades fronterizas, se requiere de una mayor coordinación binacional en materia de política pública y de planeación a nivel municipal. Si el crecimiento de la zona urbana en un lado de la frontera inevitablemente tiene importantes consecuencias en el otro, ¿por qué entonces las ciudades gemelas no se coordinan para crear planes conjuntos de desarrollo, anticipándose a la utilidad, la infraestructura de transporte, los puertos de entrada y otras necesidades que acompañan dicho desarrollo? Al hacerlo, los gobiernos locales también podrían buscar oportunidades conjuntas
para el desarrollo de negocios y de parques industriales, entendiendo que el comercio, los eventos culturales y la industria dependen de los desplazamientos transfronterizos. En algunos casos, se podría lograr un importante ahorro económico haciendo una bolsa de recursos del otro lado de la frontera. El transporte público binacional, tema que desarrollaremos con mayor detalle en el siguiente capítulo, podría ser (re) establecido.
En resumen, si se comienza con el reconocimiento de que las ciudades gemelas de la frontera entre Estados Unidos y México son verdaderamente una sola área metropolitana dividida simplemente por una frontera internacional, la planeación urbana binacional de manera conjunta sería una respuesta natural al frecuentemente descoordinado crecimiento y provisión de servicios a la región fronteriza.
Las áreas urbanas en la frontera entre Estados Unidos y México están preparadas para el crecimiento y el desarrollo. Las comunidades fronterizas están experimentando un crecimiento demográfico más rápido que los respectivos promedios nacionales, hecho que apunta a un potencial económico en el futuro (ver Tabla 1). Los avances en la manufactura y la producción de energía en América del Norte sugieren que el sector de las maquiladoras, durante muchos años el motor de la economía en las ciudades fronterizas, puede estar entrando en una nueva fase de crecimiento. Con el continuo crecimiento que se avizora, la región requiere de una planeación cuidadosa, tal vez ahora más que nunca. Los grupos que participaron en el Foro Económico Regional de Texas- Chihuahua-Nuevo México señalaron que la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez cuenta con un departamento de planeación urbana, el cual está interesado en hacer un esfuerzo en coordinación
con El Paso para desarrollar un marco para la planificación urbana conjunta. Los gobiernos federales, estatales y municipales deben impulsar iniciativas como esta mediante subvenciones para el desarrollo, incentivos para la colaboración y voluntad de los gobiernos municipales para colaborar ampliamente entre sí a través de la frontera.