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DIAS DE CALIMA, NEBLINA Y NIEBLA n° di as

In document Observaciones sobre el clima de Toledo (página 187-191)

CAPITULO Vil

DIAS DE CALIMA, NEBLINA Y NIEBLA n° di as

CALIMA --- neblina --- niebla --- Fig. 45

En el cuadro n.° 85 aparece la serie mensual en la que se recoge el número de días en los que se ha dado este fenómeno, destacan con el máximo los meses de enero de 1973 y noviembre de 1978, que tuvieron 21 días de nebiina respectivamente, como mínimo encontramos el período de 37 meses comprendido entre enero de 1950 a enero de 1953, en el que solamente se dió un día.

Curiosamente este fenómeno se va produciendo cada vez con mayor frecuencia, registrándose este aumento no en una época determinada, sino a lo largo de todo el año, como podemos ver reflejado en el siguiente cuadro, que nos muestra el número total de días de neblina observados en cada década, dentro de cada mes:

década E F M A M J J A S 0 N 0

1951-1960 25 21 4 2 5 2 2 0 1 13 44 42

1961-1970 65 41 19 9 6 10 4 5 5 27 44 87

1971-1980 117 85 73 71 63 34 26 42 53 60 121 115

Cada uno de los años del período contemplado, ha tenido el número total de días de neblina siguiente:

Año nS dias Ano nS dias Año nS dias Año nS dias

1941 1951 0 1961 16 1971 61 1942 - 1952 0 1962 2.0 1972 66 1943 - 1953 19 1963 40 1973 112 1944 - 1954 12 1964 48 1974 113 1945 - 1955 31 1965 14 1975 84 1946 - 1956 38 1966 27 1976 84 1947 - 1957 14 1967 42 1977 81 1948 3 1958 11 1968 36 1978 97 1949 6 1959 8 1969 34 1979 90 1950 1 1960 28 1970 45 1980 72 ; 1981 65

Como vemos, 1974 con 113 días en los que se registró neblina y 1973 con 112, nos marcan la incidencia máxima de este fenómeno, mientras que 1951 y 1952 dan la mínima al no haber tenido ningún día.

El número total de neblinas en cada década ha sido el siguiente:

1941-1950 1951-1960 1961-1970 1971-1980

— 161 322 860

Relacionando el número de días de bruma húmeda o neblina con el número total de días de cada década, obtenemos los valores porcentuales que aparecen seguidamente en los que queda reflejado el incremento de este fenó­ meno.

Década de 1951-1960, los días de neblina representan el 4,4 % Década de 1961-1970, los días de neblina representan el 8,8 % Década de 1971-1980, los días de neblina representan el 23,56 %

LA NIEBLA

La condensación del vapor de agua contenido en la atmósfera puede producirse cerca del suelo, formando la niebla que, en realidad, no es más que una suspensión de diminutas gotas de agua, que cerca del nivel del suelo, disminuyen la visibilidad horizontal a menos de 1 km.

Por su origen, hay varios tipos de niebla, si bien la más frecuente en Toledo es la niebla terrestre o de radiación, que se produce cuando el descenso nocturno de la temperatura disminuye la de la capa superficial de aire por deba­ jo del punto de rocío. Este tipo de niebla es, por lo general, de poco espesor, limitándose a 150 o 200 m sobre el nivel del suelo; el viento suave o en calma y los cielos despejados favorecen su formación.

Un punto de origen frecuente de las nieblas en Toledo es el amplio valle del Tajo al NE de la ciudad, desde donde se extienden hacia el W, saltan­ do en ocasiones sobre el barrio del Arrabal, Antequeruela y la Vega Baja y penetrando también a su vez por Alcántara, rellenando la hoz que el Tajo forma en torno a Toledo.

En ocasiones, este fenómeno meteorológico, debido a la especial con­ figuración de la ciudad y a sus distintos niveles, adquiere una especial belleza, sobre todo si puede contemplarse en su formación o al disiparse, desde un punto elevado, como la peña del Rey Moro.

Con bastante menor frecuencia se da también un tipo de niebla que se origina en las zonas próximas a las presas del río, esta niebla de vapor generalmente es más localizada y debe su formación principalmente a lo baja que puede estar la temperatura del aire con respecto a la de las aguas del río; puntos preferentes para su formación son las presas, especialmente las de Safont y Buenavista.

Para el estudio de las nieblas en Toledo se ha tomado un período de 51 años, el comprendido entre 1931 a 1981.

El número total de días de niebla que se registra a lo largo del año es muy variable, ya que oscila entre el máximo de 138 días que se registró en 1955 y el mínimo de solamente 5 días de 1935.

La media anual es de 34 días al año.

El número de días de promedio en que este fenómeno se registra en los distintos meses, es el siguiente:

E F M A M J J A S 0 N D

6 4 2 1 1 0 0 1 1 3 6 8

Como vemos, diciembre con 8 días, seguido de noviembre y enero con 6, son los meses de mayor incidencia (fig. 45).

En el cuadro n.° 86 se recoge el número de días de niebla por meses habidos en el período 1931 a 1981.

El mes de este período estudiado que tuvo mayor número de veces este fenómeno, fue diciembre de 1954, con 24 días.

El número de nieblas registradas cada año, es el siguiente: Año nS días Año nS dias Año nS dias Año dias Año rtS dias

1931 30 1941 - 1951 30 1961 31 1971 22 1932 27 1942 22 1952 85 1962 31 1972 30 1933 33 1943 10 1953 124 1963 27 1973 35 1934 18 1944 10 1954 • 97 . 1964 24 1974 42 1935 5 1945 13 1955 138 1965 18 1975 24 1936 - 1946 38 1956 53 1966 14 1976 19 1937 50 1947 35 1957 65 1967 23 1977 27 1938 73 1948 38 1958 16 1968 18 1978 18 1939 31 1949 39 1959 15 1969 24 1979 8 1940 38 1950 14 1960 20 1970 25 1980 27 1981 13

1955 y 1953 con 138 y 124 días respectivamente son los años con mayor número de veces y 1935 y 1979 con 5 y 8 días respectivamente son los de menor incidencia.

El número de días de niebla en cada década fue el siguiente:

1931-1940 1941-1950 1951-1960 1961-1970 1971-1980

333 242 643 235 252

Diremos por último que las nieblas en Toledo suelen, por lo general, adquirir su mayor densidad y como hemos dicho tienen también su mayor inci­ dencia en el cuadrante NE, debido a la especial configuración del amplio valle que se abre en esa dirección y por el que llega el Tajo a través de una zona donde forma divagantes meandros, zona que queda apantanada por el dique que forma el encintado de cerros que quedan en su flanco S y W y que deja al río teniendo como único escape el estrecho valle que el cauce ha formado a través de los siglos en torno al cerro toledano.

In document Observaciones sobre el clima de Toledo (página 187-191)

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