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PRECIPITACION Y EVAPORACION TOTALES

In document Observaciones sobre el clima de Toledo (página 183-187)

CAPITULO Vil

PRECIPITACION Y EVAPORACION TOTALES

línea interior precipitación línea exterior evaporación

CAPITULO X

METEOROS

CALIMA

Con buen tiempo, especialmente durante un período estable y durade­ ro, podemos observar en dirección al horizonte una capa de color amarillo sucio que puede llegar a ser rojiza en algunas ocasiones, también en el cielo tiende a desaparecer el color azul y éste adquiere un aspecto como si estuviese cu­ bierto por un velo gris blanquecino. Esta turbiez recibe el nombre de calima.

La calima o bruma seca es un lito-meteoro que está formado por la mezcla de polvo, humo, arena y partículas de suciedad, las cuales son levanta­ das de la superficie de la tierra pasando a las capas inferiores de la atmósfera.

En la mayoría de las ocasiones, en estas partículas están mezcladas las que son de origen natural con las producidas artificialmente por las activida­ des humanas.

Estos diminutos corpúsculos pueden servir para la formación de nú­ cleos de condensación, de forma que el vapor de agua del aire se deposita en esas partículas de polvo y suciedad, por ello la calima o bruma seca puede venir frecuentemente acompañada de vapor de agua. Este fenómeno meteoro­ lógico tiende a formarse en épocas de buen tiempo.

En Toledo, la calima es el fenómeno que se da más frecuentemente, se desarrollan en su casi totalidad en la zona del NE, empezando por lo general a primeras horas de la mañana y durando hasta cerca del mediodía.

La media de días de calima que se registra al año es de 139, si bien este valor es muy relativo, dado que este fenómeno en la década de los años 40 era muy poco frecuente, habiendo aumentado extraordinariamente en las décadas sucesivas.

Sin duda, la causa de su incremento se debe a la mayor contamina­ ción atmosférica, reforzada en esa zona NE de Toledo por la aparición de un importante foco de aporte de humos y partículas de combustión a la atmósfera, que es la Central Térmica de Aceca, cuyas dos unidades entraron en servicio en 1969 y 1970, estando además en ese mismo sector las fábricas de cemen­ tos de Iberia y Asiand, que aunque a mayor distancia, constituyen también puntos de aporte permanente de partículas sólidas, humos y suciedad a nues­ tra atmósfera más próxima.

siguiente:

El número de días de calima registrado como media mensual, es el

E F M A M J J A S 0 N D

11 9 10 10 11 12 15 13 13 12 12 11

Como podemos ver en este cuadro, el número de días en los que se da este fenómeno a lo largo de los distintos meses es muy parecido (Fig. 45).

El mes que mayor número de calimas registró fue julio de 1952 y julio de 1961 con 29 días ambos.

En cuanto al período más extenso sin registrarse este fenómeno, fue de 21 meses, entre enero de 1941 a octubre de 1942.

En el cuadro n.° 84, se recoge el número de dias de calima habidos en el período de 1941 a 1981.

El número de días al año en que se ha observado este fenómeno, es: Año nS dias Año nS dias Año nS dias Año nS dias

1941 0 1951 24 1961 240 1971 201 1942 2 1952 153 1962 241 1972 205 1943 9 1953 178 1963 198 1973 254 1944 0 1954 121 1964 138 1974 211 1945 4 1955 112 1965 127 1975 196 1946 0 1956 170 1966 194 1976 195 1947 49 1957 165 1967 189 1977 194 1948 38 1958 172 1968 185 1978 226 1949 26 1959 200 1969 172 1979 169 1950 23 1960 201 1970 211 1980 189 1981 135

1973 con 254 días fue el año que registró mayor número. Por décadas el n.° de días de calima es el siguiente:

1941-1950 1951-1960 1961-1970 1971-1980

En estas cifras se ve claramente el progresivo incremento de este fenómeno, que queda todavía más patente en los valores porcentuales siguien­ tes:

Década 1941-1950, el n.° de días de calima representa el 4 % Década 1951-1960, el n.° de días de calima representa el 40 % Década 1961-1970, el n.° de días de calima representa el 51,9 % Década 1971-1980, el n.° de días de calima representa el 59 %.

LA NEBLINA

La bruma (húmeda) o neblina es un fenómeno que se produce cuando la atmósfera tiene en suspensión diminutas gotas de agua, que si llegan a alcanzar un tamaño adecuado y un espesor considerable, enturbian el aire y nos impiden la visión. Si ese enturbamiento nos permite una visibilidad de 1 km o más, entonces estamos ante una neblina, si por el contrario nuestra visión está reducida a menos de 1 km entonces se considera ya niebla.

Generalmente, basta un pequeño enfriamiento para que esas diminu­ tas gotas de agua aumenten su dimensión y si se produce condensación puede formarse la niebla a un nivel próximo al suelo.

Las neblinas pueden originarse a causa de depositarse el vapor de agua del aire sobre pequeñísimas partículas de polvo o suciedad que formen los núcleos de condensación. Las brumas o neblinas que tienen origen en esta causa, se dan frecuentemente en épocas de buen tiempo, cuando hay relativa disminución de vientos. En Toledo, neblinas de estas características son espe­ cialmente frecuentes en el cuadrante NE.

También puede formarse, si bien en este caso como consecuencia de una situación bien distinta, cuando junto a una borrasca el aire caliente cargado de vapor de agua se enfría, formándose entonces el velo característico de la neblina, que puede iniciarse con transparencia e ir poco a poco enturbiando el aire cada vez más, hasta hacerlo opalescente; en ocasiones, estas neblinas pueden evolucionar en nieblas. En Toledo, las brumas húmedas o neblinas de este tipo son propias de los meses invernales.

La cifra media de neblinas que se registran al año es de 42, que distri­ buidas en los distintos meses nos dan las medias mensuales siguientes:

E F M A M J J A S O N D

6,5 4,6 3,0 2,7 2,3 1.4 0,9 1,4 1,8 3,1 6,7 7,4 A través de estos datos vemos como la máxima incidencia se da en ■ los meses de noviembre, diciembre y enero y, por el contrario, la mínima en julio. (Fig. 45).

DIAS DE CALIMA, NEBLINA Y NIEBLA

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