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Diferentes enfoques de la logística urbana

1. Logística inversa en ciudades

1.4 Logística inversa y logística urbana

1.4.1 Diferentes enfoques de la logística urbana

Observar a la logística inversa como una actividad de ciudad hace pensar en la relación directa con la logística urbana. Si se considera un asunto de ciudad es necesario abordarlo desde un enfoque multidisciplinario. La logística inversa se ha vuelto un campo de estudio relevante por su impacto tanto en el desempeño medioambiental de las empresas como en el desarrollo de la ciudad. Ubicar las actividades logísticas en territorio, y este por contexto y como determinante de las decisiones en el diseño de los sistemas logísticos, cambia el paradigma tradicional de optimización de costos y se enfoca a una visión económica en torno a la generación de beneficio social. Por lo tanto existe una conexión tácita entre estos dos campos de la logística con implicaciones para interesados como las empresas y los consumidores.

16 Forward-reverse logistics, o en enfoque closed-loop supply chain con el objetivo de generar una

En concepto de logística urbana más utilizado en la literatura hace parte de la tendencia

city logistics japonesa, que hace referencia al estudio del impacto de los flujos de carga

que generan las empresas en el tránsito, y el medio ambiente, especialmente de la distribución de mercancías en la ciudad (Benjelloun & Crainic, 2009). Para Taniguchi (2001) la logística urbana es un proceso de optimización total de las actividades de las empresas con el soporte de tecnologías de información avanzadas en áreas urbanas; además, se considera que cada carga, empresa y vehículo deben ser contemplados como parte de un sistema logístico íntegro, coordinados bajo el objetivo de la optimización del transporte urbano, reduciendo las externalidades de las actividades logísticas (Taniguchi et al., 2003). Es un tema relativamente reciente, por lo cual se puede observar una producción académica en transporte de mercancías en la ciudad menor que en otros contextos del transporte de carga, como el transporte interregional en tren o de carga internacional en avión, aun cuando solamente se refiera al punto de vista de la logística tradicional (Hesse & Rodrigue, 2004); entonces existe un incipiente interés por la logística inversa como un suceso urbano.

En Europa, el concepto de la logística urbana se ha ampliado para asumir una visión de urbanismo, ausente en el enfoque city logistics japonés. Esta tendencia sigue la definición dada por Robusté, Campos & Galván (2000) replicada por Robusté & Anton (2005), donde se asume a la logística de flujos urbanos como el estudio de cómo las personas, las mercancías y la información se transportan eficientemente y de manera sostenible, en espacio y tiempo, en el entorno urbano. Se recoge bajo esta definición el transporte urbano en todas sus formas, incluyendo la recogida de residuos; sin embargo, esta definición se aleja del enfoque empresarial tradicional en logística y replicado en el city logistics y estudia de manera indistinta las iniciativas de la industria y del sector público en el mejoramiento del transporte urbano. Asimismo, no se hace uso de un enfoque de eficacia y efectividad, sino que conserva el enfoque de optimización al hablar eficiencia, pese a que recoge en la conceptualización los elementos sociales que el urbanismo acuña.

En el estudio de los movimientos de carga en las ciudades, la OEDC (2003) define al transporte de carga en áreas urbanas de la siguiente forma: “The delivery of consumer

areas, including the reverse flow of used goods in terms of clean waste”17. Esta definición, aunque sólo tiene en cuenta los flujos de transporte, amplía el enfoque city logistics a los flujos inversos en las ciudades; puede considerarse uno de los primeros esfuerzos para ver al interior de las ciudades a las cadenas de suministro de lazo cerrado, entendiendo que estas existen y pueden ser caracterizadas en un territorio. La sostenibilidad juega un papel determinante para entender los flujos de transporte de carga en las ciudades, y para esto se centra en la necesidad de desarrollar actividades de logística inversa en conjunto con la logística urbana.

Esta definición es interesante, además, porque es una visión holística de la logística como disciplina, y la coloca en interacción con la regulación, los stakeholders, el desarrollo urbano, la tecnología para el control del tránsito y transporte, entre otros elementos considerables. Pese a esto, se relega el papel del urbanismo como disciplina en la mejora de los flujos y se le coloca como un factor más a considerar, ya que puede afectar las interacciones oferta demanda de los servicios de transporte en las ciudades.

De manera general, la investigación en transporte en las ciudades gira en torno al transporte, público o privado, de pasajeros y al tránsito de agentes en la vía, en cambio la organización del transporte de carga se ha analizado en la historia a través de la regulación, de diferentes maneras; en primer lugar desde una mirada de los efectos y la conveniencia de la regulación punitiva como herramienta de organización de la ciudad, en segundo lugar a partir de una preocupación por los aspectos medioambientales donde se penaliza la generación de externalidades negativas de las actividades del transporte, siendo esto más una regulación ambiental que del transporte, y en un tercer lugar se identifica una regulación prestataria donde el estado interviene por medio del ordenamiento logístico (Dablanc, 2007) (Herce Vallejo, 2009), que puede estar directamente relacionado o contenido en los planes de ordenamiento territorial, lo cual da origen a lo que se ha descrito como city logistics para Taniguchi (2001), el enfoque de transporte de carga urbano de la OECD (2003) y cercano también para en enfoque de logística urbana de Robusté & Antón(2005)

17 En español: “La distribución de bienes de consumo (no solo para venta al detal sino para otros

sectores como el manufacturero) en una ciudad y en áreas sub-urbanas, incluye los flujos inversos de bienes usados en términos de basura limpia”

Esto tiene grandes implicaciones en la gestión ambiental de las empresas debido al nuevo paradigma del ciclo de material desde la reducción de desperdicios al cambio en el concepto del ciclo de vida del producto (Fleischmann et al., 1997). En términos de Dablanc (2007), la regulación del transporte de carga debe dejar de entenderse como una preocupación ambiental y debe pensarse más bien desde una perspectiva de ordenamiento logístico en las ciudades. Este es uno de los aspectos que conecta directamente la logística inversa con la logística urbana ya que la regulación se ha encargado de requerir de la industria soluciones para mitigar los efectos de la operación tanto en contaminación visual y auditiva como en polución del aire y en general en todas las formas de afectación del medio ambiente, pero esto ha evolucionado para ser parte de una visión de ciudad donde la regulación está soportada en una política pública de organización logística; por ejemplo, De Brito & Dekker (2010) describen cómo la regulación ha motivado a algunas industrias a traer de regreso sus productos desde el consumidor final, y cómo otras han sido motivadas por el valor potencial de sus productos usados. Por medio de esta relación, la logística inversa y la urbana comparten el mismo objetivo.