En las entrevistas, las mujeres señalan básicamente como dificultad del Programa, el apoyo psicosocial insuficiente.
Entenderemos el apoyo psicosocial, como el acompañamiento personalizado a las familias y personas incorporadas a Chile Solidario, por parte de un profesional o técnico idóneo, denominado “Apoyo Familiar”, durante 24 meses, con el objetivo de promover el desarrollo de las habilidades personales y familiares necesarias para satisfacer las condiciones mínimas de calidad de vida65.
Cabe mencionar que esta categoría surge al momento de realizar la consulta de cuáles fueron las mayores dificultades que presenta el Programa Puente. La mayor parte de los relatos hace referencia a las escasas visitas efectuadas por el apoyo familiar, lo que habría actuado en desmedro del logro de los objetivos del Programa.
“…mi apoyo me visitó muy pocas veces, fueron pocas veces, fueron pocas veces, cuando ella me iba a ver, obvio que yo tenía que trabajar, o si no qué hacia una, en donde yo estaba, siempre le daba mi número de teléfono, por si me necesitaba, para que ella me llamara….al Hospital cuantas veces!!! Ella allá me fue a ver dos no más y a la casa dos más, esas fueron todas la veces que ella me visitó, después creo que renunció, yo quedé como un papel volao…” (Margarita, entrevistada N°1).
Continuando con el tema del apoyo psicosocial, las mujeres en sus relatos se refieren a las visitas realizadas por sus apoyos familiares, señalando que las visitaban muy poco, lo que se habría constituido en una desventaja básica en el programa, considerando que los apoyos familiares son un pilar fundamental de éste para el logro de las metas propuestas.
“…Lo que pasa que nunca venia a verme po` y como que no me ayudó nunca en na…” (Patricia, entrevistada N°8).
En este mismo aspecto, el resultado que se logró vislumbrar a través de los relatos, es que algunas mujeres reconocen la discontinuidad del apoyo familiar en las visitas, las que están concertadas cada cierto tiempo, con un número de sesiones e incluso la duración de éstas; que las actividades no se cumplían como se habrían planteado en un principio, ya que las mujeres reconocían que los apoyos familiares no realizaban las vistas estipuladas, siendo aún más grave en este caso, ya que éstas pertenecen al sector urbano, no teniendo difícil acceso a ellas.
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“…Tengo el cartón que me dejaron y tampoco lo terminamos, no terminé el Puente, si como le digo, la única que vino, la primer apoyo era la que me venía a ver…que tenia problemas y después la cambiaron y ahí tuve muchos problemas…” (Patricia, entrevistada N°8).
“…Yo creo que fue el cambio de apoyo familiar, antes tenía a la Paty y no me visitaba, y el cambio que hubo a veces venia, me decía que fuera a visitarla y eso…” (Ana, entrevistada N°3).
El relato que continúa nos da a conocer que la metodología dinámica que tenían para trabajar con las familias, en algunos casos, no fue utilizada, aspecto importante, por cuanto dicha metodología fue diseñada para trabajar y desarrollar las siete dimensiones pilares del Programa Puente, entendiendo que todas ellas constituyen las 53 condiciones mínimos que debiera tener cada Chileno y Chilena, es decir, se trata de un conjunto de condiciones de calidad de vida que se espera que las familias puedan alcanzar como resultado de la intervención.
“…yo tengo todo lo que me han dado en el programa, me dieron un tablero que me dijeron que iba a ir mi apoyo para pintarlo, pero nunca fue, me la encontraba por ahí y me decía, no si voy a ir, la voy a llamar, pero eso no, eso no se hace, lo mismo que con la ficha de protección social, me están haciendo esperar…” (Margarita, entrevistada N°1).
En el relato antes señalado se puede ver la situación de abandono que se vive a través de un vínculo fallido con el apoyo familiar, lo que se traduce en una insatisfacción respecto al Programa Puente.
Otro aspecto relevante de mencionar es que, al realizar la pregunta por las dificultades del Programa, las entrevistadas plantean quejas en torno a la escasa ayuda material de éste, sintiéndose poco favorecidas por el mismo.
“…además, yo creo que faltó más ayuda, a mi me dijeron que ayudarían en el forramiento de la mediagua, y aquí estoy esperando… (Ana, entrevistada N°3).
“…Pucha yo no he tenido mucho, yo, yo mucha ayuda no he tenido, sinceramente lo único que tuve de lo que yo pedí fueron tres frazadas, y eso fue todo, para mi no me dieron ni para forrar las piezas, nada…” (Patricia, entrevistada N°8).
De acuerdo a lo anterior, las familias están vinculando el Programa Puente con ayuda material, es decir, se centran sólo en este aspecto, desconociendo los otros objetivos del Programa.
“…Bueno, yo pensé que iba a terminar viviendo mejor, porque siempre decían que llegaban platas para arreglar las casas y a mi nunca me llegó…. Y yo escuchaba no más, o decían por la tele que llegó esto y lo otro, más encima decían la gente de más bajos recursos ¿y yo? nunca llegó al lado mío, hay personas que le daban su bolsa de cemento, no le faltaba y a mí nunca, no podría decir que por el Puente tengo esto…” (Margarita, entrevistada N°1).
En el relato que se presenta a continuación, queda en evidencia que hubo dificultades en la ejecución del Programa, ya que la familia sólo retuvo del mismo el tema de la asistencia material, llegando incluso a sentirse engañadas por “ayudas” que nunca llegaron.
En los discursos de las mujeres entrevistadas se puede evidenciar la queja constante hacia los apoyos familiares, por el modo en que éstos procedieron, en términos de no haber garantizado que llegara la ayuda material hacia los grupos familiares asignados. Esto representa un problema para el Programa, en el sentido que la demanda se visualiza como un derecho, lo cual se contrapone en cierta medida a la metodología del Programa Puente, ya que éste considera la movilización y el protagonismo de la familia para la obtención de los beneficios necesarios, con el soporte del apoyo familiar, y no la sola movilización de éste último.
“…entonces cuando llegó mi apoyo familiar, me dijo, usted tiene que hacer esto y esto otro, pero ella me engañó, me decía, no, si la vamos a ayudar con una mediagua, yo siempre he tenido metido en mi cabeza que una mediagua me iba a ayudar, entonces yo dije, estando inscrita en el Programa Puente, porque todos dicen…..el programa es para ayudar a las personas más afectadas y yo esas cosas, he estado totalmente afectada, hasta el momento, todavía estoy y no me ha llegado todo el beneficio…”(Margarita, entrevistada N°1).
Algunas mujeres expresan que sus apoyos familiares las engañaron al ofrecer cosas materiales que nunca llegaron, sintiéndose estafadas, engañadas, cuestionando el modo de administración de los recursos para la superación de la pobreza.
“…A me prometieron tantas cosas, que me iban a ayudar y me llegaron solo frazadas y a unas familias les llegaba de todo y me decían ¿por qué a ti no, Paty? (Patricia, entrevistada N°8).
5.4. Lineamientos de acción que apuntan a mejorar la intervención social que realiza el Programa Puente
Los discursos de las entrevistadas aluden a que el programa podría mejorar dos aspectos centrales. Por una parte, suministrar más ayudas materiales a las futuras familias que se integren al Programa y, por otro lado, aumentar las visitas de los apoyos familiares.
Con respecto al tema de las ayudas, las mujeres entrevistadas ponen espacial énfasis en otorgar más beneficios materiales a las próximas familias que ingresen al programa o -mejor dicho- que dichos beneficios sean distribuidos en forma más equitativa.
“…Y lo otro, igual es que hay a otros que les dan más ayuda, las ayudan más….se repiten los mismos….deberían ser conscientes con todos y no solo con algunos…” (Ana, entrevistada Nº3).
Por otro lado, se sugiere que se realicen más visitas a los hogares por parte del apoyo familiar y la encargada del Programa. De esta manera, las autoridades estarían informadas con exactitud respecto a las formas de enfrentar la subsistencia por parte de las familias beneficiarias, lo que contribuiría a distribuir de mejor manera las ayudas sociales.
“…Y creo que, aparte, deberían hacer más visitas, porque el hecho de que van tres o cuatro veces al mes, porque a lo mejor deberían ser más, para saber cómo uno vive, aunque el apoyo a uno le ayuda en todo lo que puede, en todas las cosas, pero igual siempre hay más, pero debería ir la Asistente social no solo el apoyo…”(Marlen, entrevistad Nº4).
Otros relatos aluden a que se deberían incrementar los cursos de capacitación socio laborales, ya que éstos les han brindado más oportunidades para insertarse en el mundo laboral.
“…Bueno, yo le agregaría más este de, esos cursos laborales, que son excelentes y lo otro que yo podría agregar es que si no hay comunicación entre el apoyo familiar y la familia, ahí como que agregaría más confianza, quizás como no tan seco, más confianza, como que supiera llegar al corazón de la otra persona y eso más que nada…” (Andrea, entrevistada Nº2).
Además, como se aprecia en el extracto anterior y en el siguiente, las mujeres entrevistadas hacen una clara alusión a la necesidad de mejorar los vínculos entre la familia y los apoyos familiares, argumentando que éstos deben tener más empatía y mayor comunicación con las familias beneficiarias.
“…Lo que yo cambiaria….a ver… saber llegar más a la gente, porque pueden a ver.... hartos apoyos que quieren llegar a las familias día a día, pero a veces los apoyos no se saben comunicar…” (Andrea, entrevistada Nº2).
Por último, el siguiente relato, propone que el apoyo familiar otorgue mayor orientación a las familias, para conocer con mayor claridad los beneficios a los que tienen acceso la familias.
“…Yo cambiaria más orientación y más beneficios, para que la ayuden a uno, sinceramente yo necesito y no tengo, mis colchones, si usted supiera, me da vergüenza que pasen para la pieza, porque a mi nunca me han ayudado y los únicos que me ayudaron es en el Hogar de Cristo, voy y al tiro me dan, yo lo agradezco harto…aparte yo soy sola con mis tres niños, es difícil salir adelante…” (Patricia, entrevistada Nº6).
5.5. Desafíos de las familias una vez egresados del Programa Puente
Respecto a los desafíos que enfrentan las familias egresadas del Programa Puente una vez egresadas de éste, las mujeres entrevistadas, en forma coherente con lo planteado en párrafos anteriores, mencionan el hecho de mejorar su calidad de vida. Ello se expresa en una serie de proyecciones familiares en el ámbito material, educacional, laboral, etc., todas las cuales apuntan a un mejoramiento de las condiciones de vida de la familia. Entre estas aspiraciones, cabe señalar:
5.5.1 La casa propia:
Disponer de una casa propia constituye el mayor desafío o sueño para las mujeres entrevistadas en su futuro próximo. La mayoría imagina la casa propia con las comodidades que, en general, no poseen en la actualidad.
“…Me gustaría tener mi casa, con mis cositas adentro, mi cocina, los dormitorios de los niños, el baño y no salir para afuera, el salir para afuera, uno cuida a los niños sobre todo, ahora sobre todo en el invierno, estar más abrigaditos…” (Ana, entrevistada Nº3).
Así, queda claramente establecido que las familias desean salir del estado en que viven. El obtener la casa propia es visualizado por las mujeres como el eje central para lograr el bienestar familiar.
El relato que se presenta a continuación, ilustra bien el “sueño” de la casa propia, particularmente para quienes han vivenciado la experiencia del allegamiento.
“…mi otro sueño digo yo, no, lo voy a cumplir, no me da, es postular a una casa de subsidio, siempre, pero veo que ando al tres y al cuatro; para mis hijas es un sueño, siempre me dicen, mamita…me gustaría que alguna vez nosotras fuéramos otras , o por último tener una casita y decir: esto es de nosotras, pero si no lo tenimos, no lo logramos, mire cuanto tiempo he andado atrás de una mediagua, para poder tener algo y estar debajo de este techo mío, porque ya no quiero estar más de allegada...”(Margarita, entrevistada Nº1).
5.5.2 Encontrar un trabajo:
Otro de los desafíos que se cruzan en los relatos de las mujeres, dice relación con la obtención de un trabajo remunerado.
“…Yo lo único que quiero es seguir superándome día a día, cada día más no más po, seguir trabajando, poniéndole más ganas y harta tinca no más, porque yo creo que cuando uno no puede trabajar, ahí uno más sufre, porque si uno no trabaja, no llegan ingresos, entones eso, mi desafío es poder conseguir un trabajo estable para tener para mi y mis hijas, y darle una mejor vida…” (Andrea, entrevistada Nº2).
En la cita anterior, se evidencia claramente el sentido de superación de las mujeres. El trabajo es el medio para garantizar el bienestar de la familia, ya que éste –si es estable- puede cubrir las necesidades básicas de la familia.
“…Tener un trabajo estable, surgir y tirar para arriba, para que a una no le falte nada, aparte yo soy la jefa de hogar ahí, y eso es súper difícil, además de tener una mejor casa…” (Margarita, entrevistada Nº1).
El relato antes citado menciona el “tirar p’ arriba”, como una aspiración a salir del estado de exclusión en que se encuentran estas familias.
Para algunas mujeres, la aspiración máxima es disponer de un trabajo compatible con los quehaceres del hogar y que, además, beneficie a la familia y a la comunidad.
“…A mi me gustaría, sabe, a mi me gustaría ponerme con un centro de llamados, porque por aquí en estas partes altas no hay, entonces que pasa, yo pienso que seria un buen beneficio para la población, pienso yo que eso me gustaría, porque sería bueno para mi y la comunidad…” (Clementina, entrevistada Nº7).
5.5.3 Los estudios:
Es necesario hablar de la educación como un punto especial, debido a la relevancia que las entrevistadas le proporcionaron a esta temática y por la relación que se establece entre ésta y la exclusión social en las familias.
Una visión bastante común entre las mujeres es la asociación entre la educación y un mejor futuro para los hijos. Una de las razones que explica esta asociación, dice relación con las expectativas que las familias pobres depositan en la educación como medio para que los hijos “surjan”, como oportunidad para cambiar la historia. Los extractos de entrevistas que se presentan a continuación, reflejan justamente la aspiración de romper con el círculo de la pobreza, lo que se expresa en deseos hacia la descendencia más que hacia sí mismas.
“…Mi sueños son que mis hijos salgan adelante, que sean otros, no como yo, pala y chuzo, quiero que sean otros…” (Patricia, entrevistada Nº8).
“…Sí, alguna profesión, yo les digo que no les pase lo que me pasó a mi, porque yo quiero lo mejor para ellos, no los quiero ver con pala ni chuzo, nada de eso, de ser un profesional, yo les digo sacar su cuarto medio pero no como yo; cuesta, pero es lo principal…” (Marlen, entrevistada Nº4).
“….Sí, que ellas tengan su profesión” (Margarita, entrevistada Nº1).
En torno a las expectativas de futuro, el relato que se presenta a continuación alude a la historia de vida, a la ausencia de educación básica completa, aspecto al cual se atribuye el fracaso, la falta de oportunidades y la pobreza.
“…Otro sueño es que los niños estudien, ojalá yo les pueda dar, que sean más que uno, que sean más que yo, yo llegué hasta octavo, que ellos tengan una carrera porque así, ver que después ellos me ayuden a mi…” (Ana, entrevistada Nº3).
En los relatos se destaca la importancia de otorgar una mejor educación a sus hijos, apuntando al estimulo y desarrollo de prácticas ligadas a la formación y acumulación de capital educativo.
“…Para mis hijos, que ellos saquen su carrera, porque si yo tuviera para mandarlos a la universidad, yo en serio que lo haría, porque ya que mis hijos grandes no lo pudieron hacer, ojalá que estos dos chicos tengan un cartón, y decirle: aquí tengo un cartón y que trabajen en lo que ellos quisieran ser, mi hija quiere ser carabinera….” (Clementina, entrevistada Nº7).
Por otro lado, al mismo tiempo que aspiran a la educación, la perciben como un sueño, a veces inalcanzable.
“….Sí, para salir adelante con mis hijas, mis niñas… me gustaría que por el sueño que tiene mi hija, la más grande…ella sueña de ser como secretaria, siempre le ha gustado…siempre, un día me dijo y me dio tanta pena, mamita ahora usted va a trabajar para nosotras, después nosotras trabajaremos para usted…..”(Margarita, entrevistada Nº1).
Así, para las mujeres jefas de hogar, la educación constituye la mejor herencia y el legado más que ellas pueden entregarles a sus hijos para que éstos tengan mejor futuro.
“…Que mis hijos terminen sus estudios, todos mis hijos, los tres, que Dios me de la fortaleza y la vida de mi hijo, que lo es lo más importante para mi, son mis hijos, los estudios, yo le digo a mi hijo mayor, que él estudie, porque es lo único que le puedo dejar como herencia…” (Marlen, entrevistada Nº4).
CAPITULO VI
CONCLUSIONES
CONCLUSIONES
Para finalizar esta investigación que apuntaba a conocer la percepción de las familias sobre su participación en el Programa Puente, pasaremos a ver las conclusiones provenientes de este estudio.
Como antecedente, es necesario recordar que el objetivo central de esta investigación apuntó a conocer los significados que tuvo para las familias su participación en el Programa Puente, programa diseñado por el gobierno de Chile para aquellos hogares en situación de pobreza extrema. La investigación se realizó en la comuna de Illapel, siendo entrevistadas un conjunto de mujeres jefas de hogar, las que aparecían como responsables y beneficiarias directas ante Chile Solidario.
El primer objetivo que se planteó esta investigación fue conocer los cambios y/o aportes del Programa, desde la perspectiva de las propias familias. En ese plano, la mayor parte de las mujeres entrevistadas señaló como principal aporte del Programa las capacitaciones recibidas. Este constituyó para ellas el tema más relevante, particularmente en términos de la habilitación sociolaboral que adquirieron, en términos de adquirir un mayor conocimiento y experiencia para obtener un mejor trabajo en el fruto, en virtud de este tema, todo lo cual aportó, de alguna manera, a un mayor desarrollo personal, expresado en un despliegue de personalidad, en fortalecimiento de su autoestima, en mayor desplante y en mejor comunicación a nivel familiar e institucional.
Es necesario señalar que, dentro de los resultados esperados por el Programa Puente, se encuentra el que una familia logre un egreso exitoso. Ello se mide en términos de indicadores concretos. Sin embargo, un tema relevante y poco considerado en términos de éxito, es que las familias, además de dichos indicadores, logran con el Programa una mayor integración social, la que repercute notablemente a nivel psicológico, ampliando su desarrollo personal.
De esta forma, las capacitaciones cumplieron su objetivo, en el sentido que lograron dotar a las mujeres de mayores herramientas para su inserción en el campo laboral y para su inclusión en la sociedad. Sin embargo no basta con la capacitación entregada, sino más bien, se debe reforzar esos procesos de inclusión logrados con las personas y no caer en un círculo vicioso de marginalidad.
En ese marco, el Programa debe plantearse nuevos desafíos. No