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DIMENSIONES DE LA PSIQUE HUMANA: CARTOGRAFIA

In document Psicologia Transpersonal -Stanislav Grof (página 67-72)

DEL ESPACIO INTERIOR

Una de las contribuciones más significativas de la investigación moderna sobre la conciencia, a la visión científica emergente del mundo, ha consistido en una visión completamente nueva de la psique humana. Mientras que el modelo tradicional de la psi-

quiatría y del psicoanálisis es estrictamente personalista y biográfico, la investigación moderna sobre la conciencia ha agregado nuevos niveles, reinos y dimensiones, que muestran la psique humana como esencialmente conmesurada con la totalidad del universo y de la existencia. Existe una presentación amplia de este nuevo modelo, que excede el alcance de esta obra, en una publicación aparte (Grof, 1975). Aquí me limitaré a esbozar sus características esenciales, con especial énfasis en su relación con el paradigma emergente en la ciencia.

A pesar de que no hay fronteras ni límites claros en el reino de la conciencia, parece útil con fines didácticos distinguir cuatro niveles o reinos de la psique humana y de sus correspondientes experiencias: 1) la barrera sensorial, 2) el inconsciente individual, 3) el nivel de nacimiento y muerte y 4) el dominio transpersonal. La experiencia de estas cuatro categorías es perfectamente accesible para la mayoría de la gente. Puede observarse en sesiones con drogas psicodélicas y en varios enfoques modernos de psicoterapia experiencial, utilizando la respiración, música, danza y trabajo corporal. Las técnicas de laboratorio alteradoras de la mente, tales como el biofeedback, privación del sueño, aislamiento o saturación sensorial y diversas técnicas kinésicas, pueden inducir también dicho fenómeno. Existe una amplia gama de prácticas espirituales antiguas y orientales, diseñadas específicamente para facilitar que esto ocurra. Muchas experiencias de este tipo pueden también ocurrir durante episodios espontáneos de estados inusuales de la conciencia. La totalidad de la gama experiencial relacionada con los cuatro reinos ha sido también descrita por historiadores y antropólogos, con respecto a diversos procedimientos shamánicos, ritos de paso aborígenes y ceremonias de curación, misterios de muerte nacimiento, y danzas de trance de religiones extáticas.

La barrera sensorial y el inconsciente individual

Las técnicas que permiten entrar experiencialmente en el reino de la mente inconsciente, inicialmente tienden a activar los órganos sensoriales. Así pues, para muchos individuos que experimentan con dichas técnicas, la exploración profunda comienza con diversas experiencias sensoriales. Estas son de una naturaleza más o menos abstracta y no tienen ningún significado simbólico personal; pueden ser estéticamente agradables, pero no con- ducen a una mayor autocomprensión.

Este tipo de cambios puede ocurrir en cualquier área sensorial, pero los fenómenos ópticos suelen ser los más frecuentes. El campo visual tras los párpados cerrados adquiere colorido y animación, y el sujeto puede ver una variedad de formas geométricas y arquitectónicas: dinámicas pautas calidoscópicas, configuraciones mandálicas, aceitunís, naves de catedrales góticas, techos de mezquitas musulmanas y complejos diseños que recuerdan hermosos grabados medievales o tapices orientales. Este género de visiones puede ocurrir durante cualquier tipo de autoexploración profunda, pero son particularmente espectacula- res después de la ingestión de sustancias psicodélicas. Los cambios en el área acústica pueden manifestarse en forma de zumbido en el oído, el canto de los grillos, silbidos, campaneos u otros sonidos continuos de alta frecuencia. A esto le pueden acompañar diversas sensaciones táctiles inusuales en distintas partes del cuerpo. También es posible que en esta etapa aparezcan olores y gustos, pero son menos comunes.

Este tipo de experiencias sensoriales son poco significativas para el proceso de autoexploración y autocomprensión. Parecen representar la barrera que uno debe cruzar, antes de poder emprender el viaje hacia su propia psique inconsciente. Algunos aspectos de dichas experiencias sensoriales pueden obedecer a ciertas características anatómicas y

fisiológicas de los órganos sensoriales. Por ejemplo, las visiones geométricas parecen reflejar la arquitectura interna de la retina y otras partes del sistema óptico.

El próximo dominio experiencial de más fácil acceso es el del inconsciente individual. A pesar de que los fenómenos pertenecientes a esta categoría son de una importancia teórica y práctica considerable, no es preciso extenderse en su descripción, ya que la mayoría de los enfoques psicoterapéuticos tradicionales se limitan a este nivel de la psique. Existe abundante literatura, aunque altamente contradictoria, sobre los matices de la psicodinámica en el reino biográfico. Las experiencias pertenecientes a esta categoría se relacionan con hechos y circunstancias biográficos significativos de la vida del sujeto, comprendidos entre el nacimiento y el momento actual, y dotados de una fuerte carga emocional. En este nivel de autoexploración, cualquier cosa de la vida del sujeto que incluya algún conflicto irresoluto, algún recuerdo traumático que no haya sido integrado, o algún tipo de proceso psicológico incompleto, puede emerger del inconsciente y convertirse en el contenido de la experiencia.

Sólo hay una condición para que esto ocurra: el hecho debe ser de suficiente importancia emocional. Ahí radica una enorme ventaja de la psicoterapia experiencial, comparada con los enfoques predominantemente verbales. Las técnicas que activan directamente el inconsciente parecen reforzar selectivamente el material emocional de mayor importancia y facilitar su aparición en la conciencia. De este modo facilitan una especie de radar interno que escudriña el sistema y detecta el contenido con una mayor carga emocional. Así, el terapeuta no sólo evita el esfuerzo de separar lo pertinente de lo que no lo es, sino que se protege a sí mismo al no tener que tomar la decisión, que se vería inevitablemente influida por su propio marco conceptual y por muchos otros factores.'

En general, el material biográfico que emerge con el trabajo experiencial coincide con la teoría freudiana o alguna de las derivadas de la misma. Sin embargo, existen varias diferencias primordiales. En la psicoterapia experiencial profunda, el material biográfico no se recuerda ni se reconstruye, sino que en realidad se puede vivir plenamente de nuevo. Esto implica no sólo emociones sino sensaciones físicas, elementos pictóricos del material en cuestión e información procedente de otros sentidos, que se dan típicamente en el caso de regresión completa en el tiempo, al estado de desarrollo cuando el hecho tuvo lugar. Otra distinción importante es el hecho de que los recuerdos importantes y demás elementos biográficos no emergen por separado. sino que forman constelaciones dinámicas específicas, para las cuales he ideado el término de sistemas COEX o sistemas de experiencia condensada. Un sistema COEX es una constelación dinámica de recuerdos -con sus correspondientes fantasías asociadas- de diferentes períodos de la vida del sujeto, con una fuerte carga emocional como común denominador, una misma sensación física intensa, o el hecho de que compartan otros elementos importantes. En primer lugar, comprendí que los sistemas COEX eran los principios que gobernaban la dinámica del inconsciente individual y me di cuenta de que su conocimiento era esencial, para la comprensión de los procesos internos a ese nivel. Sin embargo, más adelante pasó a ser evidente que dichos sistemas de experiencia condensada representaban un principio operacional de orden ge- neral a todos los niveles de la psique y que no se limitaban al dominio biográfico.

La mayoría de los sistemas biográficos COEX están conectados dinámicamente con facetas específicas del proceso de nacimiento. Por consiguiente, los temas perinatales y sus elementos están asociados específicamente en el material experiencial correspondiente, en el área transpersonal. No es inusual que una constelación dinámica comprenda material de disitntos períodos biográficos, del nacimiento biológico y de ciertas áreas del reino

transpersonal, tales como recuerdos de encarnaciones anteriores, identificaciones animales y secuencias mitológicas. En este caso, la similitud experiencial de estos temas de distintos niveles de la psique es más importante que el criterio convencional newtoniano-cartesiano, por ejemplo en cuanto a que años o siglos separan los hechos en cuestión, que de ordinario parece haber una diferencia abismal entre la experiencia humana y la animal, o en cuanto a que los elementos de la «realidad objetiva» se mezclen con los arquetípicos o los mitológicos.

En la psicología, la psiquiatría y la psicoterapia tradicionales existe un enfoque exclusivo en los traumas psicológicos. No se cree que los traumas físicos influyan directamente en el desarrollo psicológico del individuo, o participen en la génesis de la psicopatología. Esto contrasta violentamente con las observaciones del trabajo experiencial profundo, donde los recuerdos de traumas físicos parecen tener una importancia primordial. En el trabajo psi- codélico y otros potentes enfoques experienciales, el hecho de revivir enfermedades que hayan puesto en peligro la vida, heridas, operaciones, o el haber estado a punto de ahogarse, se manifiestan con frecuencia y su significado supera claramente el de los psi- cotraumas comunes. Los residuos emocionales y sensaciones físicas de situaciones que hayan amenazado la supervivencia o la integridad del organismo parecen jugar un papel importante en el desarrollo de diversas psicopatologías, todavía no reconocido por la ciencia oficial.

Por consiguiente, cuando un niño sufre una enfermedad grave, tal como la difteria, que está a punto de producirle la muerte por sofocación, la experiencia del peligro que ha corrido su vida y las enormes molestias físicas que ha padecido, no se considera que constituyan un trauma significativo ni duradero. La psicología convencional se centraría en el hecho de que el niño, habiendo estado separado de su madre durante su estancia en la clínica, había sido objeto de privación emocional. Sin embargo, el trabajo experiencial demuestra claramente que los traumas procedentes de situaciones en las que haya peligrado la vida dejan un rastro permanente en el sistema y contribuyen significativamente al desarrollo de desórdenes emocionales y psicosomáticos, tales como depresiones, estados de ansiedad y fobias, tendencias sadomasoquistas, problemas sexuales, jaquecas, o asma.

Las experiencias de traumas físicos graves representan la transición natural del nivel biográfico al siguiente dominnio, cuyos componentes principales los constituye el doble fenómeno del nacimiento y la muerte. Incluyen elementos de la vida del sujeto y por consiguiente su naturaleza es biográfica. Sin embargo, el hecho de haber acercado al individuo a la muerte y de incluir dolor y sufrimiento profundos, los vincula con el trauma del nacimiento. Por razones evidentes, los recuerdos de enfermedades o traumas con dificultades respiratorias, tales como neumonías, la difteria, la tos ferina, o el haber estado a punto de ahogarse, son particularmente significativos.

Encuentro con el nacimiento y con la muerte: la dinámica de las matrices perinatales

Al profundizar en el proceso experiencia) de autoexploración, los elementos del dolor emocional y físico pueden alcanzar una intensidad tan extraordinaria que se suelen identificar con la muerte. Se puede llegar a tal extremo que el sujeto cree haber superado las barreras del sufrimiento individual y estar experimentando el dolor de la totalidad de un grupo de individuos, de toda la humanidad, o incluso del conjunto de la vida. La identificación experiencia) con soldados heridos o moribundos, prisioneros en campos de concentración o mazmorras, judíos o antiguos cristianos perseguidos, madres e hijos en el

parto, o con animales atacados y descuartizados, constituyen casos típicos. A las expe- riencias de este nivel, habitualmente las acompañan dramáticas manifestaciones fisiológicas, tales como diversos grados de sofocación, palpitaciones y aceleración del pulso, náuseas y vómitos, variaciones en el color de la complexión, oscilaciones de la temperatura corporal, erupciones y hematonas cutáneos espontáneos, contracciones nerviosas, temblores, contorsiones u otros fenómenos motrices.

Mientras que en el nivel biográfico de autoexploración, sólo los que han estado muy próximos a la muerte reviven dicha amenaza, en este nivel del inconsciente el tema de la muerte es universal y domina plenamente el panorama. Las personas que no hayan estado a punto de perder la vida, ni haya peligrado la integridad de su cuerpo, pueden entrar en este reino experiencia) directamente. Los demás suelen revivir sus traumas graves, operaciones o accidentes de un modo más profundo, convirtiéndose en la propia expriencia de morir descrita anteriormente.

La confrontación experiencial con la muerte, a esta profundidad de la autoexploración, suele estar íntimamente entrelazada con diversos fenómenos vinculados al proceso de nacimiento. Los sujetos afectados por este tipo de experiencias no sólo tienen la sensación de estar realizando el esfuerzo propio del nacimiento, o del parto, sino que además manifiestan numerosos cambios fisiológicos típicos de las circunstancias. Es frecuente que los sujetos vuelvan experiencialmente al estado fetal y revivan varios aspectos de su nacimiento biológico, con abundantes detalles específicos y comprobables. La muerte puede estar representada por una identificación simultánea o alternativa con ancianos, enfermos o moribundos. A pesar de que no podemos reducir la totalidad de la gama experiencial que tiene lugar en este nivel al reavivamiento del nacimiento biológico, el trauma del parto parece representar una parte importante del corazón de dicho proceso. Por ello califico esta área del inconsciente como perinatal.2

La conexión entre el nacimiento biológico y la experiencia de morir y nacer descrita anteriormente es muy profunda y específica. Esto nos permite servirnos de las etapas del parto biológico, para la construcción de un modelo conceptual, que nos ayude a comprender la dinámica del inconsciente en el nivel perinatal. Las experiencias del proceso muerte-nacimiento tienen lugar en grupos temáticos típicos, cuyas características básicas pueden derivarse lógicamente de ciertos aspectos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos de las etapas correspondientes del parto. Como se verá más adelante, la visión que nos ofrece el modelo del nacimiento facilita una nueva percepción interna de la arquitectura dinámica de diversas psicopatologías y ofrece posibilidades terapéuticas revolucionarias.

A pesar de sus íntimos contactos con el nacimiento, el proceso perinatal va más allá de la biología, con importantes dimensiones filosóficas y espirituales. Por consiguiente, no debe ser interpretado de un modo concretizante y reduccionista. Al individuo que esté plenamente inmerso en la dinámica de este nivel del inconsciente, ya sea experiencialmente o como investigador, el nacimiento podrá parecerle un principio omniexplicativo. En mi opinión, el enfoque desde el proceso del nacimiento constituye un modelo de utilidad limitada a los fenómenos de cierto nivel específico del insconciente. Cuando el proceso de autoexplicación entra en los reinos transpersonales, es preciso superarlo y reemplazarlo por un nuevo enfoque.

Hay ciertas características importantes del proceso muerte-nacimiento que indican claramente que las experiencias perinatales no se pueden reducir al acto de revivir el nacimiento biológico. Las secuencias experienciales de naturaleza perinatal están dotadas de aspectos emocionales y psicosomáticos específicos. Sin embargo, también producen

transformaciones fundamentales de la personalidad. Un encuentro experiencial profundo con el nacimiento y la muerte se asocia regularmente con una crisis existencial de proporciones extraordinarias, durante la cual el individuo cuestiona seriamente el significado de la existencia, así como sus valores básicos y estrategias vitales. Dicha crisis sólo se puede resolver estableciendo un contacto profundo con las dimensiones espirituales intrínsecas de la psique y los elementos del inconsciente colectivo. La transformación de la personalidad resultante parece ser comparable a los cambios que se han descrito, como producidos a consecuencia de la participación en misterios de antiguos templos, ritos de iniciación, o ritos aborígenes de paso. Por consiguiente, el nivel perinatal del inconsciente representa una intersección importante entre el inconsciente individual y el colectivo, o entre la psicología tradicional y el misticismo o la psicología transpersonal.

Las experiencias de la muerte y del renacer, que reflejan el nivel perinatal del inconsciente, son muy valiosas y complejas. Se manifiestan en cuatro pautas o constelaciones experienciales típicas. Existe una estrecha correspondencia entre estos grupos temáticos y las etapas clínicas del proceso del nacimiento biológico. Ha sido de gran utilidad para la teoría y la práctica del trabajo experiencial profundo postular la existencia de matrices dinámicas hipotéticas, que gobiernan los procesos relacionados con el nivel perinatal del inconsciente, denominadas matrices perinatales básicas (MPB).

Además de poseer su propio contenido emocional y psicosomático, estas matrices también funcionan como principios organizadores del material de otros niveles del inconsciente. Desde el nivel biográfico, los elementos de sistemas COEX importantes que tratan de abusos y violaciones físicas, amenazas, separaciones, dolor o sofocación, se relacionan íntimamente con aspectos específicos de las MPB. El desplegamiento perinatal también se asocia frecuentemente con diversos elementos transpersonales, tales como las visiones arquetípicas de la madre sancionadora o la gran diosa, el infierno, el purgatorio, el cielo o el paraíso, escenas mitológicas o históricas, la identificación con animales y experiencias de encarnaciones anteriores. Al igual que en las diversas capas de los sistemas COEX, los vínculos de conexión están dotados de las mismas emociones o sensaciones físicas y/o circunstacias similares. Las matrices perinatales tienen también relaciones específicas con diversos aspectos de las actividades en las áreas erógenas freudinas: oral, anal, uretrina y fálica.

A continuación analizaré brevemente las bases biológicas de las MPB individuales, sus características experienciales, su función como principios organizadores para otros tipos de experiencia y su conexión con actividades en varias zonas erógenas. En el cuadro 1 aparece una sinopsis de las mismas.

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