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TERCERA MATRIZ PERINATAL (MPB 3)

In document Psicologia Transpersonal -Stanislav Grof (página 74-77)

Muchos aspectos importantes de esta compleja matriz experiencial pueden ser comprendidos a partir de su relación con la segunda etapa clínica del parto biológico. En esta etapa prosiguen

las contracciones uterinas, pero al contrario de la anterior, el cuello del útero está ahora dilatado y permite la propulsión del feto hacia el exterior. Esto supone una gran lucha por la supervivencia, aplastantes presiones mecánicas y frecuentemente un alto grado de anoxernia y sofocación. En la fase terminal del parto, el feto puede entrar en contacto íntimo con materias biológicas como la sangre, mucosa, líquido fetal, orina e incluso heces.

Desde el punto de vista experiencial, esta pauta es bastante compleja y ramificada. Además de revivir con realismo diversos aspectos de la lucha en el acto del nacimiento, incluye una amplia gama de fenómenos que tienen lugar en secuencias temáticas típicas. Entre éstas, las más importantes son los elementos de la lucha titánica, experiencias sadomasoquistas, intensa excitación sexual, episodios demoníacos, vínculos escatológicos y el encuentro con el fuego. Todas ellas ocurren en el contexto de una lucha muertenacimiento determinada. El aspecto titánico es perfectamente comprensible, dada la enormidad de las fuerzas que intervienen en esta etapa del parto. La fuerza de las contracciones uterinas, cuya presión oscila entre los 3,5 y los 7 kg, obliga a la débil cabeza del bebé a encajar en la estrecha apertura pélvica. Al enfrentarse a este aspecto de la MPB 3, el sujeto experimenta potentes flujos de energía que se acumulan hasta causar descargas explosivas. Temas simbólicos característicos de esta etapa los constituyen elementos naturales violentos (volcanes, rayos y truenos, terremotos, aguaceros, o huracanes), escenas violentas de guerras o revoluciones y la tecnología de alta potencia (reacciones termonucleares, bombas atómicas y misiles). Una forma mitigada de esta pauta experiencial la constituyen las aventuras arriesgadas: la cacería de animales salvajes o luchas con los mismos, exploraciones emocionantes y la conquista de nuevas fronteras. Se relaciona con imágenes arquetípicas tales como la del juicio final, las azañas extraordinarias de los superhéroes y batallas mitológicas de proporciones cósmicas entre demonios y ángeles o dioses y titanes.

Los aspectos sadomasoquistas de esta matriz reflejan la mezcla de agresión infligida al feto por el aparato reproductor de la mujer, con la furia biológica del bebé ante la sofocación, el dolor y la angustia. Aparecen como temas frecuentes los sacrificios sangrientos, el autosacrificio, la tortura, la ejecución, el asesinato, las prácticas sadomasoquistas y la violación.

La lógica experiencial del componente sexual del proceso muerte-nacimiento es menos evidente. Puede explicarse por observaciones bien documentadas, que indican que la sofocación y el sufrimiento inhumano suelen generar una excitación sexual curiosamente intensa. Los temas eróticos en este nivel se caracterizan por la abrumadora intensidad del anhelo sexual, su calidad mecánica e indiscriminadora, y su naturaleza tortuosa o porno- gráfica. Las experiencias pertenecientes a esta categoría combinan el sexo con la muerte, el peligro, la materia biológica, la agresión, los impulsos autodestructivos, el dolor físico y la espiritualidad (proximidad de la MPB 4).

El hecho de que, en el nivel perinatal, la excitación sexual tenga lugar en un contexto de amenaza vital, angustia, agresión y materia biológica, es esencial para la comprensión de las desviaciones sexuales y otras formas de patología sexual. Más adelante se analizan estos vínculos en mayor detalle.

Los elementos demoníacos de esta etapa del proceso muertenacimiento pueden representar problemas específicos tanto para el terapeuta como para el paciente. La asombrosa cualidad del material en cuestión puede conducir a cierta resistencia a enfrentarse al mismo. Los temas más comunes que se observan en este caso consisten en elementos del aquelarre (noche de Walpurgis), orgías satánicas o misas negras y de tentaciones. El común deno- minador de la experiencia del nacimiento en esta etapa y del aquelarre o misa negra lo constituye la peculiar amalgama de muerte, desviación sexual, miedo, agresión, escatología e impulsos espirituales distorsionados.

La faceta escatológica del proceso muerte-nacimiento cuenta con bases biológicas naturales, en cuanto a que en las últimas etapas del nacimiento, el bebé entra en contacto íntimo con heces y otras materias biológicas. Sin embargo, estas experiencias se ca-

racterizan por superar sobradamente cualquier otra sensación experimentada por el recién nacido. Pueden incluir la sensación de revolcarse en un estercolero, la de andar a gatas por las cloacas, comer heces, beber sangre u orina, o imágenes repugnantes de putrefacción. El elemento del fuego se puede experimentar en su forma ordinaria, como identificación con víctimas inmoladas, o como forma arquetípica del fuego purificador (pirocatarsis), que parece destruir todo lo corrupto y descompuesto del individuo, en anticipación de su renacimiento espiritual. Éste es el elemento menos comprensible del simbolismo del nacimiento. Su concomitante biológico podría consistir en la sobrestimulación culminante del recién nacido, debida a los «disparos» indiscriminados de las neuronas periféricas. Es interesante detectar su correspondencia experiencia) en la madre parturienta, quien en esta etapa suele tener la sensación de que su vagina está ardiendo. En este punto cabe mencionar que, al arder, lo sólido se convierte en energía; a la experiencia del fuego la acompaña la muerte del ego, después de lo cual el individuo, en lugar de identificarse filosóficamente con la materia sólida, lo hace con pautas de energía.

El simbolismo religioso y mitológico de esta matriz extrae especialmente su contenido de aquellos sistemas que glorifican el sacrificio o el autosacrificio. Las escenas de sacrificios rituales precolombinos son bastante frecuentes, como las visiones de la crucifixión o la identificación con Jesucristo, así como de la adoración de la terrible diosa Kali, Coatlicue, o Rangda. Las escenas de culto satánico y la noche de Walpurgis ya se han mencionado. Hay otro grupo de imágenes que se relacionan con los rituales y ceremonias religiosos, en los que se combina el sexo con la danza rítmica salvaje, tales como el culto fálico, los ritos de fertilidad, u otras ceremonias aborígenes tribales. Un símbolo clásico de la transición de la MPB 3 a la MPB 4 lo constituye la legendaria ave Fénix, cuya antigua forma perece en las llamas y de las cenizas emerge una nueva forma que se eleva hacia el sol.

Varias características importantes diferencian esta pauta experiencia], de la descrita anteriormente como constelación sin salida. En este caso la situación no parece irremediable y el sujeto no se siente imposibilitado; participa activamente, con la sensación de que su sufrimiento tiene una dirección y un propósito determinados. En términos religiosos, esta situación sería más parecida al concepto de purgatorio que al de infierno. Además, el sujeto no juega exclusivamente el papel de víctima inútil. Es un observador, que puede identificarse simultáneamente con ambos bandos, hasta el punto en que pueda resultarle difícil distinguir si él es el agresor o la víctima. Mientras que la situación sin salida la domina plenamente el sufrimiento, la experiencia de la lucha de la muerte- nacimiento representa la frontera entre la agonía y el éxtasis y la fusión de ambos. Parece apropiado identificar este tipo de experiencia como «éxtasis volcánico», en contraste con el «éxtasis oceánico» de la unión cósmica.

Unas características experienciales específicas vinculan la MPB 3 a los sistemas COEX, formados por recuerdos de experiencias sensuales y sexuales intensas y precarias, luchas y combates, aventuras emocionantes pero peligrosas, violación y orgías sexuales, o situaciones en las que interviene materia biológica. También existen conexiones similares con las experiencias transpersonales de este género.

En cuanto a las zonas erógenas freudianas, esta matriz está relacionada con las actividades fisiológicas que producen una sensación de alivio y relajación repentinos, después de un prolongado período de tensión. A nivel oral, el acto de masticar y tragar comida (o por el contrario de vomitar); en los niveles anal y uretrino, los procesos de defecación y micción; y en el nivel genital, el acercamiento creciente al orgasmo sexual y la sensación de la partu- rienta en la segunda etapa del parto.

In document Psicologia Transpersonal -Stanislav Grof (página 74-77)