1 ANTECEDENTES
1.1 VARIOS ENFOQUES PARA UNA SOLA DINÁMICA DEL PAISAJE 1
1.1.4 Dinámica del paisaje desde el enfoque humanista 16
El enfoque humanista se caracteriza por considerar al hombre “dentro” de la biosfera. Desde la perspectiva dinámica, Lorzing (2001) se centró en el análisis de la relación entre medio natural e intervención humana, distinguiendo cuatro elementos, como pares contrapuestos dos a dos, que permiten caracterizar cualquier paisaje.
El primer par denominado artificial versus natural y el otro par compuesto por autóctono versus
global (Figura 11).
Figura 11.Interrelación entre los pares opuestos que influyen y explican cualquier tipo de Paisaje Fuente : Lörzing, 2001 1 1..11..44..11 AAuuttóóccttoonnoo – – N Naattuurraall:: P Paaiissaajjeess n naattuurraalleess o o e ell t teerrcceerr p paaiissaajjee
Los ppaaiissaajjeess n naattuurraallees,s en su sentido más amplio, se caracterizan porque la intervención humana, en el pasado o en el presente, no ha llegado a alterar sus patrones paisajísticos así como los procesos ecológicos que se realizan gracias a aquellas. Renuevan de forma constante su funcionalidad, aunque su resiliencia y estabilidad sea relativa (Benson & Roe, 2007; Blashke, 2006; Bolós i Capdevila, 1992)
Los ggrraaddiieenntteess d dee v vaarriiaacciióónn d dee l looss p paaiissaajjeess n naattuurraalleess dependen de las diferencias de distribución de la radiación solar y del agua. La primera genera gradientes de carácter vertical; manifestados a través de la zonalidad latitudinal y altitudinal. La segunda genera grandientes de carácter horizontal, en función de la distancia a los océanos.
Clément (2007) los recualifica, definiéndolos como el TTeerrcceerr PPaaiissaajje,e formado por el conjunto de 1) los rreessiidduuooss aaggrrííccoollaass:: asociados generalmente a las áreas de mayor pendiente, en las que nunca resultó ni técnica ni económicamente viable cultivar 2) los r reessiidduuooss uurrbbaannoos:s asociados a las manchas no urbanas a la espera de ser finalmente urbanizadas y 3) las rreesseerrvvaass:: aquellos territorios que nunca han sufrido procesos de antropización o donde la actividad humana se ha descartado por decisión.
El TTeerrcceerr PPaaiissaajjee lo contempla como el territorio de acogida de la biodiversidad de la biosfera y deben de contemplarse como manchas cuyo dinamismo debe de ser protegido e integrado en toda planificación como espacios necesarios de no intervención, como espacios sin orden, espacios del inconsciente, frente al orden impuesto en los usos urbanos y agrarios.
Desde un punto de vista histórico, estaríamos hablando de la relación que estableció el cazador – recolector con el medio natural, en los términos ya señalados desde el enfoque del metabolismo social (Haberl, 2006).
Hay un punto que es necesario tener en cuenta: antes de que los homínidos aparecieran en la tierra, el equilibrio biológico y ecosistémico estaba muy lejos de existir, estamos hablando de un período dilatado de tiempo, comprendido entre la aparición de la tierra hace unos 4.500 millones de años y la aparición del “hombre moderno” hace unos 30.000 y 200.000 años. Durante este período, la tierra sufrió grandes perturbaciones – nacimiento y hundimiento de montañas, deriva de los continentes, erupciones volcánicas y glaciaciones – pero con la aparición del hombre, se produjo una aceleración de los cambios acaecidos en la tierra, por lo que la escala de análisis debe de reducirse al producirse en períodos muy pequeños (Bolòs i Capdevila, 1992; Di Castri, 1980).
Si relacionamos la edad de la tierra con un año, el 1 de enero se crearía la tierra, el 20 de octubre comenzaría el Paleozoico, el 28 de noviembre la era Secundaria, el 20 de diciembre la era Terciaria y el 31 de diciembre comenzaría y acabaría la era Cuaternaria, la más reciente y en la que ahora nos encontramos (González, 2003).
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1..11..44..22 AAuuttóóccttoonnoo – – A Arrttiiffiicciiaall:: P Paaiissaajjeess t trraaddiicciioonnaalleess o o r ruurraalleess
El estado de la tecnología hasta la Revolución Industrial, supuso la generación de lo que hoy entendemos por ppaaiissaajjeess ttrraaddiicciioonnaalleess oo rruurraallees,s caracterizados por su diversidad y estabilidad; diversidad generada por la realización de soluciones técnicas dependientes de los condicionantes de cada medio natural y estabilidad porque esta transformación era de carácter gradual.
Desde el enfoque del metabolismo social, se trataría de las sociedades agrarias, caracterizadas por la utilización de la biomasa como principal fuente de energía (Haberl, 2006).
Este ritmo lento de consolidación espacial constituyó el marco de vida de varias generaciones – estaríamos de un período que se extiende desde el Neolítico hasta finales del s.XVIII –, permitiendo
fijarse en la memoria colectiva de toda una localidad, región y país (Antrop, 2006; Antrop, 2005; Van Eetvelde & Antrop, 2004; Fairbrother, 2002; Ayuga & García, 2001; Palang et al., 2001; Antrop, 1997).
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1..11..44..33 GGlloobbaall – – A Arrttiiffiicciiaall:: P Paaiissaajjeess r raacciioonnaalleess,, n nuueevvooss o o mmooddeerrnnooss
El desarrollo de la Revolución Industrial con la utilización principalmente de la energía de origen fósil y de carácter importado tanto en el tiempo como en el espacio (Haberl, 2006), generó la creación de los ppaaiissaajjeess rraacciioonnaalleess,, nnuueevvooss oo mmooddeerrnnooss, caracterizados por su homogeneidad, ya que el desarrollo tecnológico permitió obviar los condicionantes impuestos por cada medio natural. Emergen de esta forma unos paisajes caracterizados por su aterritorialidad, independizados del lugar, que no traducen ni las características físicas e históricas del territorio sobre el que se asientan (Muñoz, 2007).
Este tipo de paisajes se caracterizan por presentar ciclos cortos, muy dinámicos, con una gran capacidad de recrear o generar paisajes radicalmente nuevos en muy poco tiempo (Antrop, 2005; Van Eetvelde & Antrop, 2004; Palang et al., 2001).
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1..11..44..44 GGlloobbaall – – N Naattuurraall:: PPaaiissaajjeess iiddeeaalliizzaaddooss
Los ppaaiissaajjeess iiddeeaalliizzaaddooss, se enraízan en lo que ha latido en todas las utopías occidentales: el paraíso terrenal del que fue desterrado el hombre. La idea de un jjaarrddíín,n en el que alguna vez fuimos felices y podríamos volver a serlo (Calvo Serraller, 1993). Los ppaaiissaajjeess iiddeeaalliizzaaddooss pertenecen a la memoria colectiva occidental, constituyendo uno de los temas recurrentes en todas las artes plásticas y cuya manifestación espacial asociada ha estado íntimamente ligada a la historia de la jardinería (Jellicoe & Jellicoe, 1975).
Si la idea de un jardín nos resulta incómoda, el psicólogo Stephen Kaplan (1995), analizó el efecto positivo que los ppaaiissaajjeess n naattuurraalleess ejercen sobre las personas ya que conectan con nuestra memoria ancestral y cómo en tiempos remotos nos relacionábamos con el espacio. Basándose en los estudios de Williams James (1892) define la atención voluntaria como aquella que requiere un esfuerzo de voluntad ya que implica mantener la atención en una cosa en particular durante un período de tiempo, con el objetivo de obtener la máxima efectividad – en términos de capacidad para solucionar problemas – pero ocasionando fatiga en los individuos.
La causa de la fatiga se fundamenta en la perspectiva evolutiva, ya que el hombre para sobrevivir ha necesitado estar alerta, pendiente de los elementos del paisaje que lo circunda (animales salvajes, cavernas, peligros, sangre… etc.), sin focalizar la atención en ningún objeto o cosa en particular, lo que es sinónimo de la atención involuntaria, que no requiere esfuerzo alguno y no genera fatiga.
Por tanto el hombre necesita contactar con la naturaleza para entrar en estados de atención involuntaria y de esta forma eliminar la fatiga y restaurar su efectividad. Cuatro son los elementos que todo espacio con capacidad restauradora debe poseer:
Estar lejos. No tiene por qué ser sinónimo de lejanía poseyendo un carácter más conceptual que físico. Espacios en principio asociados a los típicos destinos vacacionales ‐ el mar o el campo – o a los más accesibles en la vida cotidiana de las ciudades: parques y jardines.
Extensión. Puede ser sinónimo de grandes extensiones de territorio, que conformen una unidad pero también pueden ser pequeñas extensiones de terreno que por sí mismas generen la sensación de ser un mundo aparte. Este concepto también puede ser de carácter conceptual, como los elementos históricos que permiten que los individuos se sientan conectados con tiempos y paisajes pasados, que en sí mismos constituyen mundos aparte.
Compatibilidad entre el medio y las inclinaciones humanas. La relación con los entornos naturales puede ser muy variada, Kaplan (1995) distingue cinco papeles primigenios, aunque el número es infinito: el depredador (cazadores y pescadores), el paseante (senderistas y remeros) el domesticador (jardineros) el contemplativo (avistadores de aves y visitadores de zoos) y el superviviente (constructores de refugios, realizadores de hogueras).