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No se han realizado estudios de dinámica poblacional propiamente tal para la especie. Hasta ahora sólo ha habido aportes sobre estimaciones de parámetros poblacionales, los que han tenido un énfasis más cualitativo que cuantitativo, por lo que en este punto faltan más antecedentes.

Venegas (1994), indica que esta especie es común en las zonas forestales de la Región de Magallanes, y hasta abundante al sur de Tierra del Fuego, al Sur del Canal Beagle, particularmente en la Isla Navarino. Esto ocurre porque, en esas

zonas hay una importante superficie de bosques maduros de lenga, la que constituye una especie clave para la nidificación (Saavedra, 1998)

Las estimaciones de población realizadas hasta ahora no permiten evaluar el estado de conservación de las poblaciones existentes. Winkler et al., (1995) indican que la distancia entre parejas es de aproximadamente 2 Km., pero esa información no tiene un sustento de nuestro conocimiento y, de hecho, se han estudiado nidos activos de parejas adyacentes que distaban tan sólo 260 y 350 m entre sí (Ojeda y Chazarreta, sin publicar).

En el centro-sur de Chile, Rageot y Gedda (1978) propusieron que las densidades de esta especie deberían ser mayores en la Cordillera de los Andes que en la de la Costa, ya que en la primera dominan mayormente los Nothofagus spp. En bosques mayormente puros de coihue de Argentina, el carpintero negro mostró densidades de entre 2.2-10 individuos por km./2 (Vuilleumier, 1972; Ralph, 1985). Densidades mayores (24-34/km2) fueron propuestas para bosques caducifolios de Nothofagus, incluyendo lenga pura (Estades, 1997). En un estudio de fragmentación de bosques en Chiloé, se evidenció una tendencia decreciente para las poblaciones del carpintero negro a medida que decrecía el tamaño de los parches de bosque nativo (Willson et al., 1994).

Por último, hay un dato particularmente informativo pero delicado de interpretar y aplicar: a 18 Km. de San Martín de los Andes en Argentina, Short (1970) encontró a este carpintero abundante en bosques poco alterados de coihue y ciprés de la cordillera, y menos abundante en bosques similares pero que habían sido explotados. Este autor contabilizó 13 parejas de carpinteros en bosques de Nothofagus, en un trayecto de 2 Km. de largo por 100 m de ancho, concluyendo que esa especie estaba presente en altas densidades en el sitio muestreado. Esta estimación debe ser tomada con cautela porque el sector recorrido como transecto atravesaba numerosos parches dispersos de ñirre, especie a la cual el carpintero visita con frecuencia, y en grupos numerosos, en busca de alimento. En los ñirrantales puede observarse a diferentes familias o individuos alimentándose muy próximos entre sí, superponiéndose en las márgenes de sus territorios, o hallándose temporalmente fuera de ellos, y manifestándose una mayor tolerancia intraespecífica desde el punto de su territorialidad (Ojeda, 2006; Saavedra, obs. pers., datos no publicados).

La anterior estimación dista en mucho de lo estimado mediante mapeo de territorios en bosques de lenga maduros en Argentina (Chazarreta y Ojeda, 2010). Estudios preliminares indican que cada pareja territorial requiere de entre 60-120 ha para uso regular durante el año, y que existe una gran superposición entre territorios contiguos, lo que deriva en un promedio de unas 90 ha por territorio (Chazarreta y Ojeda, 2010).

En base a los parámetros demográficos que se fueron describiendo para esta especie en Argentina (Ojeda, 2006), como una baja tasa reproductiva y un largo período transcurrido hasta la primera reproducción, postulamos que los individuos

deberían vivir más de 10 años, posiblemente hasta 20, lo cual coincide con lo indicado por Schaltter (com. pers.).

8.1 Desplazamientos y establecimiento territorial

Los carpinteros negros están constantemente desplazándose en el bosque, incluso visitan áreas boscosas ecotonales y bosques aislados, tanto primarios como secundarios (Estades y Temple 1999; Gantz y Rau, 1999; Vergara y Schlatter, 2004; observaciones personales). Estos desplazamientos son superiores a los 10 km. desde el Parque Nacional Nahuelbuta hacia predios forestales de la Empresa Arauco (Rageot y Gedda, 1978). Estos antecedentes apoyan la idea de que se trata de una especie con un ámbito de hogar bastante grande.

El hallazgo de árboles picoteados y otros con cavidades en un fragmento aislado de Araucaria-Lenga adultos y de árboles solitarios (superficie inferior a 1 ha), adyacentes al camino internacional Pino Hachado en la Reserva Nacional Alto Biobío, demuestra que los carpinteros pueden hacer desplazamientos más amplios de lo que se pensaba. Este bosquete se encontró a una distancia de 11 Km. del bosque nativo más cercano. Los bosques nativos Argentinos más próximos están a una distancia mínima de 15 Km.

La primera observación de carpinteros (macho y hembra) en tiempos recientes en el Monumento Natural Cerro Ñielol, (89 ha) Región de la Araucania, en septiembre del año 2000, revela que C. magellanicus realiza desplazamientos superiores a 80 Km., lo que corresponde a la distancia a que se encuentra este sitio con respecto a otros bosques con presencia de la especie (Saavedra, obs. pers.). Por lo cual, es evidente que la especie utilizó fragmentos de bosques nativos con algún grado de continuidad u otros bosques como Rucamanque, que les sirvieron como corredores biológicos o estación para hacer este desplazamiento y llegar finalmente a esa Unidad. Sin embargo, faltan más estudios de campo para ilustrar esta situación.

Roberto Schlatter y J. Ruíz (com. pers.) observaron a una pareja de Campephilus magellanicus (un macho y una hembra adultos) picoteando un árbol vivo y maduro de Encino (Quercus rubur) en la Isla Teja, específicamente, en Avenida Las Encinas, inmediatamente adyacente del camino vehicular y a escasos metros de la Universidad Austral de Chile, en un área urbana de la Isla Teja De acuerdo a Schlatter, los carpinteros negros han sido observadores en varias oportunidades en el Arboretum de la Universidad Austral de Chile, en Isla Teja. También existen observaciones de este tipo para especies leñosas ornamentales en jardines suburbanos de Bariloche y alrededores (Argentina, Ojeda sin publicar). Sin embargo, estos hechos no tienen demasiada importancia para la conservación de la especie, ya que constituyen hechos aislados protagonizados por aves posiblemente muy carentes en alimento o en ejercicio de comportamientos forzados. De ser aplicables o generalizables, la especie no se hubiera perdido, como ha ocurrido, en una gran parte de su distribución original.

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