Muchas personas se conmovieron profundamente con mis declaraciones audaces junto con el terremoto atronador. Por supuesto, sólo dije que podría haber
DIOS CASTIgA CON TERREMOTOS
un gran terremoto alrededor o el 16 de enero de 1994. El 17 de enero es el día en que la Iglesia laodicena comenzó oficialmente. Así que esa fecha también es de gran interés para Dios. El terremoto ocurrió 4½ horas después del 16 de enero, o sea el 17 de enero, ¡esencialmente dos años después del 16 de enero de 1992! Esa es una sorprendente similitud con lo que le sucedió al profeta Amós. Permítanme darles un poco de antecedentes respecto al 16 de enero de una cita en mi libro El mensaje de Malaquías: “El mensaje de Malaquías fue recibido por primera vez por muchas personas el 16 de enero de 1990, el mismo día del aniversario de la muerte del Sr. Armstrong (16 de enero de 1986). No lo planeamos así pero nos alegramos que sucediera de esa manera. Van a ver que la fecha de la muerte del Sr. Armstrong va a adquirir más importancia a medida que pasa el tiempo. John Amos y yo fuimos desasociados el 7 de diciembre de 1989, 40 días antes del aniversario de la muerte del Sr. Armstrong. El número 40 es significativo en la Biblia. El tercer ciclo de 19 años de la obra de la idu finalizó en enero de 1991, el mismo mes del quinto aniversario de la muerte del Sr. Armstrong. En la versión original de El mensaje de Malaquías, hicimos esta pregunta: “¿Veremos algún evento dramático en el mundo o dentro de las iglesias de Dios filadelfina o laodicena?”. ¡La guerra del Golfo Pérsico comenzó el 16 de enero de 1991! Dios considera que la fecha de la muerte del Sr. Armstrong es muy significativa” (énfasis mío en todo).
¡Esa fue también una declaración devastadora de un desastre potencial! ¿Son todos estos eventos que están ocurriendo en o alrededor del 16 de enero sólo una coincidencia?
¿‘DESASTRE NATURAL’?
Los reporteros describen eventos como el terremoto de California como “desastres naturales”. Pero si vemos la Biblia más de cerca, veremos que Dios no ve así tales desastres.
“En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas” (Isaías 29:18). Nuevamente vemos “en aquel tiempo”, refiriéndose al tiempo del fin.
“Por [el Eterno] de los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor” (versículo 6). La palabra “visitada” se traduciría mejor como “castigada”. Dios profetiza que castigará a Israel (principalmente a los pueblos estadounidense y británico, incluyendo Canadá y Australia) en este tiempo del fin con terremotos.
Después del terremoto de Northridge, el humorista Argus Hamilton escribió en el Daily Oklahoman: “El
ochenta por ciento de todos los videos porno se producen en el Valle de San Fernando, la mayoría dentro de una
milla del epicentro. Estos estudios fueron aplastados por el terremoto. Dios tiene una buena puntería” (2 de febrero de 1994).
La pornografía ha crecido enormemente desde entonces. Ahora se filtra en toda fase de nuestra cultura. Es tan común que los periodistas rara vez tratan el tema como el pecado abominable que es.
¿Hemos olvidado lo que Dios dice sobre la pornografía? ¡El apóstol Pedro dijo que si vivimos como Sodoma y Gomorra, moriremos como Sodoma y Gomorra! (2 Pedro 2:6).
DIOS CASTIgA CON TERREMOTOS
¿Cuándo nos despertaremos y veremos que Dios nos está castigando por nuestros pecados? Dios también dice que Él castigará con tormentas, como huracanes devastadores, tornados, sequías e inundaciones. Dios también envía la llama de fuego devorador, como tormentas que han ocurrido en varios lugares alrededor del mundo, devorando kilómetros de tierra, incluyendo bosques y granjas. Y no olvide los incendios causados por eventos como disturbios y terremotos.
Estos desastres no son “desastres naturales”. ¡El único “desastre natural” es el hombre! Él por naturaleza odia
a Dios (Romanos 8:7).
Dios está castigando a Israel con estos desastres, pero Él promete proteger a Su pueblo obediente. No muchas personas están siendo protegidas en estas catástrofes. Eso debería decirnos algo.
La ex senadora Barbara Boxer de California dijo: “California ha sufrido demasiadas tragedias y con demasiada frecuencia”. Estoy de acuerdo. ¿Pero por qué? ¿Por qué todos estos desastres?
Dios está furioso con Israel debido a nuestros pecados. Debemos llegar a comprender eso.
Después del terremoto de 1994 en California, el periódico St. Louis Post-Dispatch publicó un artículo titulado “L.A.’s Children of Fear” [Los hijos del miedo en Los Ángeles], con el subtítulo “Why Is God So Mad at Us?’ Girl Questions” [¿Por qué está Dios tan enojado con nosotros?, pregunta una niña], que decía: “Oscar Abrago, de tres años, ahora duerme con sus zapatos puestos, en caso de que ocurra otro terremoto a media noche, dice su familia”.
“Cada vez que una nueva réplica retumba en el Valle de San Fernando, Aurora Ortega, de 6 años, busca el gran
oso blanco de juguete de su tía y lo abraza hasta mucho después de que el suelo deja de moverse”.
“Y la pequeña Julissa Laredo, de 3 años, con pelo largo de ébano y grandes ojos marrones, ora para que Dios deje de sacudir la casa de su familia, y le pregunta a su madre: ¿‘Por qué está Dios tan enojado con nosotros?”
“Ahora viven en camiones en los patios de la escuela, en carpas hechas de sábanas armadas sobre los campos de béisbol en las escuelas, y dentro de una multitud de refugios en iglesias que han surgido en todo el sur de California”.
“Ellos son los hijos del terremoto, y aunque parece que no hay una buena estimación de cuántos de ellos se han quedado sin hogar, el número fácilmente podría llegar a decenas de miles, dijo un portavoz de la Cruz Roja estadounidense” (21 de enero, 1994).
Esa niña puede entender más sobre la ira de Dios que todos nuestros eruditos mundanos. Dios nos dice que nos volvamos “como niños” (Mateo 18:3). ¡Podríamos evitar un sufrimiento sin precedentes si respondiéramos como lo hizo esta niña! Pero la mayoría de la gente en este mundo está ciega. ¡Se niegan a oír y prestar atención a la advertencia de Dios!