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LA VISIÓN DEL UNIVERSO

D

ios sigue recordándonos en el libro de Isaías que Él habita en Sion (Isaías 8:18). Y donde Dios habita, hay una visión tan grande que la mente humana apenas puede comprenderla, ¡incluso con el Espíritu Santo de Dios!

La gran tragedia es cuando la propia Iglesia de Dios se aleja de Él y de esa visión.

Cuando Cristo regrese, ¿adónde enfocará Él nuestra atención? La enfocará en el gobierno de la Familia de Dios. “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6). Este versículo habla sobre el Padre, el

Hijo y el gobierno, el gobierno de la Familia de Dios.

“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo

y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de [el Eterno] de los ejércitos hará esto” (versículo 7). Isaías repite un tema una y otra vez:

el gobierno de la Familia de Dios. ¡No habrá fin para el

aumento de este gobierno! ¡Aumentará por toda la eternidad!

Ante todo, el plan de Dios hoy es enseñar el gobierno de familia a Su Iglesia (los primeros frutos). En segundo lugar, este gobierno será enseñado a todo el mundo por Dios y Sus primeros frutos. En tercer lugar, ¡el gobierno de Dios llenará el universo y nunca dejará de crecer! ¡El paraíso universal de Dios continuará expandiéndose para siempre!

La Fiesta de los Tabernáculos muestra que Dios ahora está enseñando Su gobierno a Su Iglesia. Entonces Dios muestra cómo ese gobierno llenará la Tierra. ¡El propósito de Dios para la “operación Tierra” es preparar a la humanidad para gobernar el universo entero para siempre! Por supuesto, gobernaremos dentro del gobierno de Dios.

El plan de Dios para toda Su Familia realmente

comienza aquí. Si podemos captar esta visión universal,

¡revolucionará nuestras vidas! En este punto, la Familia de Dios ha sido creada. Su propósito es gobernar entonces el universo. Nuestro destino glorioso va mucho más allá de esta Tierra. ¡Necesitamos desesperadamente llenar nuestras mentes con esta visión!

El apóstol Pablo discutió esta misma visión. “Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, O el hijo del hombre, para que le visites? Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos; Todo lo sujetaste bajo sus

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pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada

dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas” (Hebreos 2:6-8). ¿Por qué el hombre? Él fue creado para gobernar “todas

las cosas”, ¡el universo entero! Pero eso aún no es una realidad. Tenemos que estar entrenados para una responsabilidad tan imponente.

Este trabajo será dado solamente a los propios hijos de Dios, nacidos en Su Familia. ¡Este llamado es tan grandioso que debería dejarnos sin aliento! Los ángeles fueron creados por decreto. Dios nunca les dio la oportunidad de ser Sus hijos nacidos. “Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo?” (Hebreos 1:5). Usted y yo debemos elegir vivir el camino de Dios. En el proceso, construimos el carácter mismo de Dios. Somos hijos engendrados de Dios. ¡Nunca podría haber un llamamiento más exaltado! Los ángeles nunca tuvieron la oportunidad de convertirse en hijos engendrados de Dios con el propio carácter de Dios. ¿Nosotros los humanos, comprendemos verdaderamente el llamamiento exaltado que Dios nos ha dado?

Isaías dice que el gobierno de Dios sigue creciendo para siempre. ¿Qué significa eso? ¿Continuará Dios expandiendo Su Familia para siempre? ¡Eso ciertamente parece ser una buena posibilidad!

Muchos de los santos laodicenos de Dios no logran captar esta impresionante visión. ¿Sabe usted por qué? En pocas palabras, ¡es por su problema de gobierno! El Sr. Armstrong probablemente hizo la mayor obra para Dios en la Tierra en casi 2.000 años, en términos de la cantidad de personas involucradas (vea Malaquías 4:5-6,

Mateo 17:10-11, 24:14). ¡Sin embargo, las iglesias laodicenas de Dios niegan esa obra porque no quieren someterse al gobierno de Dios!

Por esta razón los laodicenos no tienen nueva revelación de Dios, mientras que Él ha dado abundante revelación nueva a la Iglesia de Dios de Filadelfia. “En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mateo 11:25). Dios sólo las ha revelado “a los niños”, o sea, a los miembros de la Iglesia que se vuelven como niños pequeños (Mateo 18:1-3). Si no nos sometemos al gobierno de Dios, Dios cierra la puerta para usarnos en Su Obra.

Hay muchas revelaciones que Dios debe darnos en este tiempo del fin. Tenemos un mensaje de advertencia que entregar. Gran parte de éste son malas noticias, a corto plazo.

Sin embargo, la profecía más grande de todas es la visión del universo discutida en Isaías 9. Debe haber algunos tiempos sombríos y pruebas severas antes de que entremos al universo. Pero todas estas pruebas son parte del plan de Dios para llevarnos allí. Debemos mantener esta visión del universo en nuestras mentes, o las pruebas nos desanimarán. Si guardamos esta gloriosa visión del universo en nuestras mentes, ¡nada puede desanimarnos por mucho tiempo!

Imagínese el universo entero lleno de la belleza y la alegría de Dios. Hoy, apenas captamos destellos de esa gloria impresionante. ¡Pronto será la realidad en nuestra existencia diaria!

Desafortunadamente, las iglesias laodicenas de Dios están perdiendo, o han perdido, la visión del universo.

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¡Están deslizándose o sumergiéndose de nuevo en este mundo! Ahora están atascadas en el presente mundo malvado sin visión para sacarlas de él. Todas han aceptado una forma del gobierno de este mundo; no el gobierno de Dios enseñado por el Sr. Armstrong.

Los jóvenes laodicenos son especialmente vulnerables. “¿…que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo

árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los peñascos?” (Isaías 57:5). Antiguamente, los israelitas a veces sacrificaban físicamente a sus propios hijos. Hoy sacrificamos espiritualmente a nuestros jóvenes cuando no les damos una visión inspiradora. Los sacrificamos a la lujuria sexual y la fornicación. ¡Tan sólo la Internet genera entre 10 y 13 mil millones de dólares en negocios de pornografía cada año, sólo en Estados

Unidos! Es el negocio en línea más rentable. También

sacrificamos a nuestros hijos a música demoníaca, drogas y la avaricia. ¡En las naciones de Israel, esto se hace incluso antes de que a nuestros jóvenes se les enseñe a usar sus mentes! Se vuelven tan adictos a la codicia, ¡que nunca se enteran del maravilloso potencial de nuestras mentes semejantes a la de Dios!

El pueblo de Israel hoy se ha olvidado de Dios (versículo 11).

HACER VIVIR EL ESPÍRITU