2. El evangelio según Marcos como relato narrativo
2.5. Los personajes de Marcos
2.5.3. Los discípulos y discípulas
El hecho de que sean tomados colectivamente, no debería disminuir en nada la caracterización que hace el narrador de cada uno de ellos y que, en algunos casos, es más compleja que en otros. Si bien Rhoads y compañía asumen estrictamente solo el grupo de los doce como discípulos, se cree conveniente reconocer a las mujeres narradas en el círculo
87 Marguerat-Bourquin, Cómo leer los relatos bíblicos, 115. 88 Ver: Ibíd., 100.
89 Sin embargo, cabe pensar que la ironía de Marcos será relativizada dado que quien ve realmente a Jesús en su muerte es un romano (15, 39). Como se verá más adelante en este trabajo, el centurión es un personaje que sale de la lógica del colectivo antagonista para convertirse en el confesor de la verdadera identidad de Jesús.
íntimo de Jesús también como discípulas, al menos en el sentido amplio de la palabra,91
aunque hay algunas que deben considerarse en el colectivo de pueblo.92
Esto representa, por un lado, la dificultad de hacer una valoración global de los discípulos varones que no haga justicia en relación con las mujeres.93 Y por otro, el tema de reconocer
el lugar realmente existente en la narración.94 Pero no hay que perder de vista, como dice
Dewey:
El Evangelio según Marcos se cuenta, sin embargo, desde una perspectiva masculina. Marcos no menciona las discípulas de Jesús hasta el final cuando los discípulos varones han huido. Utiliza las historias de mujeres no tanto para que las mujeres puedan ser seguidores de Jesús con derecho propio, tanto como para fines didácticos. Él usa a las mujeres para animar a su audiencia, tal vez especialmente a los hombres de su audiencia, a seguir en un discipulado de servicio.”95
91 Respecto de las mujeres en el evangelio según Marcos, ver: Turner, “Las mujeres como modelos de discípulos en el evangelio según Marcos”; Pikaza, “Las mujeres en el evangelio según Marcos”; Dewey, “Women in the Gospel of Mark”; Malbon, “Fallible Followers: Women and Men in the Gospel of Mark”; Pikaza, “Las mujeres en el evangelio según Marcos”; Tosatto, “Figure di fede al femminile nel vangelo di Marco”; Castronovo, “Le donne seguono Gesù e lo annunciano”.
92 Como sostiene Pikaza: “Puede resultar extraño (innecesario) que las citemos aquí, separándolas de los varones, pues se podrá decir que unas y otros van unidas/os en el mensaje y camino de Jesús. Es cierto, pero, a causa de la división social de entonces y de la marginación especial de las mujeres, debemos destacarlas”. (Pikaza, “Las mujeres en el evangelio según Marcos”, 19).
93 Al respecto parece oportuna la conclusión a la que llega Malbon cuando sostiene, lejos de cualquier feminismo intransigente, que “las mujeres y los hombres, discípulos y multitudes, todo ello contribuye a la elaboración de una imagen compuesta y compleja de lo que significa ser un seguidor de Jesús. Los personajes mismos de las mujeres se presentan en un patrón entretejido que se resiste a la reducción a "lo que significan las mujeres para".” (Malbon, “Fallible Followers: Women and Men in the Gospel of Mark”, 47. La traducción es propia).
94 “Parecía que Jesús estaba absolutamente solo, pero no es cierto. Parecía que todos le habían dejado, pero no es así: unas mujeres amigas le han seguido y servido; han creído en él precisamente allí donde los otros (Judas, Pedro, los doce) le han vendido, negado, abandonado. Desde el fondo de la dura soledad de muerte, controlada por varones, emergen ellas, como signo de la verdadera iglesia, formada por aquellos que siguen y sirven a Jesús, en camino de cruz. Ellas son principio y sentido de la iglesia. Ellas son la sorpresa pascual, la expresión máxima del suspense evangélico.” (Pikaza, “Las mujeres en el evangelio según Marcos”, 17. La cursiva es del texto citado).
95 y continúa: “Los invito a ir más allá de la narrativa de Marcos, en primer lugar, para restaurar estas mujeres maravillosas de nuestra memoria y, en segundo lugar, para mantener historias de las mujeres por su propio bien. Todos estamos llamados a ser seguidores de Jesús, disfrutando de las bendiciones del reino de Dios en este tiempo, estar al servicio de los que tienen menos poder que nosotros mismos y, cuando sea necesario, someterse a la persecución de seguir el camino de Dios.” (Dewey, “Women in the Gospel of Mark”, 29. La traducción es propia).
Una vez aclarados los términos en los que podría resumirse el personaje de discípulas, se puede continuar diciendo que estos personajes se encuentran en un eslabón intermedio entre el protagonista y los antagonistas. Es decir, en ellos se da la lucha “entre vivir según los términos de Dios o según los términos humanos.”96 Esta dinámica de conflicto está dada por
el nuevo orden de la soberanía de Dios que todo lo trastoca, y es lo que hace evolucionar a los discípulos, por eso son personajes redondos.
En la lógica del adentro y el afuera, los discípulos al inicio del relato pareciera que están adentro del círculo de los que comprenden a Jesús, pero, poco a poco, van mostrando señales de una ignorancia y de una incapacidad de seguimiento tales, que quedan cada vez más afuera del ámbito de entendimiento del mensaje y acciones de su maestro, acercándose cada vez más a los antagonistas. Esto provoca no sólo la identificación empática del lector/oyente que cree al contemplar a los personajes en su lucha, sino que también le sirve para testear su propio seguimiento en relación a las dificultades (temor, ambición, desconcierto, fracaso, cruz, etc.) y las confirmaciones (lealtad, compasión, liberación, entendimiento, gozo) que experimenta.