Al llegar a esta fase de la presente investigación conviene destacar la singularidad de las narrativas evangélicas para descubrir que no es posible, simplemente, aplicar un método narrativo y extraer conclusiones sin más. Se hace necesario evidenciar, aunque sea con brevedad, que la hermenéutica bíblica tiene parámetros que hay que tener en cuenta para hacer un trabajo interpretativo en sintonía, no sólo con las posibilidades de este trabajo, sino también con la tradición investigativa neotestamentaria actual. En este sentido, vale destacar lo que advierte el estudioso español Agustín del Agua, a quien se sigue especialmente en este apartado, cuando dice:
El modo narrativo de confesar la fe en el conjunto del NT no se debe a un simple hecho generalizado de fenomenología religiosa, sino que tiene su fundamento en la naturaleza experiencial del mensaje cristiano. Éste confiesa y comunica ante todo un acontecimiento: la autorevelación de Dios en Jesucristo desde su encarnación hasta su muerte y resurrección. De ahí que la fe cristiana solo se entienda de verdad contando y recontando su historia.182
Seguir, pues, la convicción de que el modo narrativo es una forma, en parte, privilegiada de confesar la fe supone, en primer lugar, reconocer que es parte integrante de la lógica veterotestamentaria y no un esnobismo metodológico de la crítica literaria actual183.
Entonces, ser fieles al modo de contar desde la atmósfera de producción de los textos resulta indispensable para saber qué posibilidades comunicativas le ofrece el mismo texto al mundo del lector actual. Es decir, rehabilitar significados de unos contextos a otros, como pide la Pontifica Comisión Bíblica184. Esto implica comprender que, si bien el texto
neotestamentario está escrito en griego y en un contexto ciertamente helenizado del Imperio romano, responde a una mentalidad hebrea.
A su vez, ha de tenerse en cuenta que se dijo que este trabajo no contaría sino solamente con los datos contextuales pertinentes para una mayor comprensión del texto en ciertos casos. Sin embargo, se hace evidente la necesidad de mencionar la importancia de la dinámica narrativa del Antiguo Testamento para la experiencia de fe, como contexto de redacción de los evangelistas. Al respecto, del Agua sostiene que,
el AT cumplió para los cristianos una función capital; les sirvió para interpretar como kerigma central el hecho de la muerte y resurrección de Cristo, además de proporcionar los títulos mesiánicos, las transposiciones cristológicas de nombres y representaciones de Dios, los símbolos, imágenes, conceptos, géneros literarios, formas de expresión y pensamiento, etc., necesarias para la primera inculturación cristiana. El cristianismo realizó una trasposición semántica del sentido histórico del AT, tarea que llevó a cabo valiéndose del beneficio de los principios y procedimientos propios del derás. Dicha tradición derásica es el marco adecuado para el análisis histórico-crítico de las formas del NT.185
Es el mismo Agustín del Agua quien aclara el sentido que tiene el derás en el mundo judío y lo oportuno que es para los estudios neotestamentarios:
Para los judíos, derás era la búsqueda del sentido inagotable, pleno de la Biblia, y su actualización para las nuevas circunstancias presentes, basado en el concepto de la Escritura como palabra de Dios, palabra viva que se dirige a los hombres de todos los tiempos. Así
183 “Un estudio narrativo afecta, por tanto, a la «forma del contenido» (=mensaje) de los evangelios, porque la «narración» es […] forma de expresión y elaboración de pensamiento religioso: contar, narrar, es en los evangelios, como en la propia tradición veterotestamentaria y judía, el modelo corriente para elaborar mensaje religioso.” (Ídem, “Eclesiología como discurso narrado: Mt 13,2-52”, 227).
184 Ver: Pontificia Comisión Bíblica, “La interpretación de la Biblia en la Iglesia”, Apartado 1. B. 2. 185 Del Agua, “Interpretación del Nuevo testamento y métodos”, 8.
también, los cristianos comparten con los midrasistas judíos el valor del Antiguo Testamento -matriz siempre fecunda en nuevas interpretaciones- como palabra de Dios. Se expresó esta convicción a través de la fórmula (enunciado teológico) «según las Escrituras» (1Cor 15,3-5). Tomando, de esta manera la Escritura como un todo, la predicación apostólica primitiva expresó en la única forma que le era posible, que el camino de Jesús había acontecido conforme al designio de Dios.186
Por esto, “el relato de los evangelios debe resituarse en el medio intelectual propio de la tradición narrativa de Israel, porque sólo en dicho medio destacan las peculiaridades de la forma narrativa de pensamiento utilizada por los evangelistas.”187 En este sentido, vale
precisar que, si bien no fue objetivo de este trabajo un estudio ni de fuentes, ni histórico- crítico de las formas, así como tampoco se dio lugar al análisis de la intertextualidad en tanto estrategia narrativa; sí se tomará en cuenta que los aportes de otras metodologías aplicadas a los textos evangélicos ayudan a evidenciar la continuidad disruptiva entre Antiguo y Nuevo testamento, como también con la literatura extrabíblica que reclama una comprensión cada vez más cabal del mensaje.
En el caso de la pasión según Marcos, esta apreciación resulta pertinente porque es, como se ha dicho, el primer relato de pasión que ha llegado a nuestros días, y porque la tarea del redactor del evangelio fue la de hilvanar las tradiciones previas en un texto unificado, aunque la crítica literaria siga analizando cómo fue este fenómeno188. Conviene, entonces, asumir
que
el «método narrativo» intenta interpretar en la actualidad las narraciones bíblicas con ayuda de la teoría literaria antigua y moderna, es decir, se interesa por la narración como un texto literario que puede ser analizado en términos literarios: trama, personajes, hechos, punto de vista… Sin embargo, el modelo teológico narrativo propio del NT en general cuenta el acontecimiento de Jesús y los orígenes de la Iglesia cristiana en clave de cumplimiento de las Escrituras.189
Por ello, se hace necesario no desconocer lo que el relato de la pasión provoca a partir de sus señales literarias en el lector/oyente ideal o implícito, es decir los primeros creyentes en
186 Ídem, “El “derás” cristológico”, 254.
187 Del Agua, “Interpretación del Nuevo testamento y métodos”, 19. 188 Ver: Gnilka, El evangelio según Marcos, 21-30.
Jesús190. Y en ese sentido “la unión, pues, de experiencia de fe y AT da lugar al relato
cristiano de índole derásica,”191 como sostiene del Agua.
En efecto, “el estudio narrativo de un evangelio es ante todo un estudio semántico en busca del significado y, por tanto, del mensaje contenido en su relato, cualquiera [sic] sean sus procedimientos literarios.”192 A esto último se abocó en gran parte el capítulo precedente.
Sin embargo, en el presente capítulo se pretende ofrecer una valoración de conjunto de las implicaciones que el relato de la pasión tuvo y tiene para la experiencia de fe de los creyentes en Jesús. Por otra parte, es posible, también, preguntarle a esta investigación: ¿por qué haber introducido el tema de la fe narrada según el esquema veterotestamentario ahora y no al inicio? Bien. En primer lugar, porque es necesario precisar, en el momento de ir a la semántica del texto evangélico, que el marco lógico desde donde se debe hacer interpretación en el análisis narrativo es, como se dijo, el del método midrásico. No el del relato moderno que, al descifrar el mecanismo de ficcionalización de la realidad, agudiza el conflicto positivista de correlación entre historia y verdad. De allí que existan serias críticas a la aplicación de los análisis modernos a los textos antiguos sin tener en cuenta el medio intelectual de producción. En segundo lugar, porque leer/oír el relato de la memoria sobre Jesús y querer comprenderlo mejor es un acto humano que busca un acceso al texto más allá del texto, justamente, por la mediación de la fe. Por ello, el evangelio “no es una demostración abstracta, sino la narración de la verdad de una vida que hay que transmitir como acontecimiento de experiencia de fe.”193
2. La función y los efectos del relato de la pasión en la experiencia de fe en el misterio