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Capítulo 2. Marco teórico

2.2 Integración e inclusión educativa

2.2.1 Discapacidad y necesidades educativas especiales

Cuando se habla de calidad educativa se está refiriendo al derecho de todas las personas de tener acceso a la educación. Se debe procurar orientar la educación hacia la equidad, la inclusión y la integración de los alumnos, en este caso se abordará el derecho de las personas con discapacidad, los cuales, a través del tiempo han recibido diversos tratos y diferentes nombres para referirse a ellos. Con las reformas que se han realizado a la educación básica, se busca “mejorar la calidad en la educación y fortalecer la equidad en la prestación del servicio educativo” (García et al, 2000, p.53). De esta manera se asegura que todos los niños, sin importar su condición social, religión, grupo étnico, región en la que viven, puedan acceder a la escuela y participar en el proceso educativo, desarrollando sus potenciales como seres humanos.

Para este fin, el sistema educativo nacional se ha encargado de desarrollar

programas a través de los cuales, grupos de la población en situaciones de marginación o con tendencia al fracaso escolar son atendidos, tal es el caso de los alumnos que requieren apoyos especiales para desarrollar su potencial y alcanzar los propósitos educativos, propiciando la integración a las escuelas regulares de los alumnos con necesidades educativas especiales.

De manera general estos cambios impulsan la actualización de los docentes de educación básica y cambios en el personal de educación especial ya que son parte de la

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escuela regular, teniendo como reto el trabajo colaborativo para promover el desarrollo de todos los alumnos. Antes de abordar el término de integración e inclusión educativa, es importante conocer lo que significa la discapacidad y la visión histórica en cuanto a la atención a las personas con discapacidad.

Según la Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías de la Organización Mundial de la Salud (1980), discapacidad son las

restricciones o impedimentos de las capacidades para realizar alguna actividad dentro de lo que se considera normal. Por su parte la Organización de las Naciones Unidas (1991), en su documento titulado Normas Uniformes sobre la Igualdad de Oportunidades para las personas con discapacidad, reconocen que la palabra discapacidad incluye diferentes limitaciones que se encuentran en el mundo entero. También menciona que la

discapacidad puede tener una forma física, intelectual o sensorial, dolores o incluso una enfermedad mental de carácter permanente o transitorio.

Por otro lado, la organización Panamericana de la Salud (1994) menciona que la discapacidad es una exteriorización de las deficiencias que al ser relacionadas con el contexto social producen desventajas o minusvalías. En las sociedades existe siempre lo que se considera normal y lo que es anormal. Tener ciertas características (físicas, sociales, culturales, intelectuales, escolares, entre otras) y atributos convierten a una persona en normal, el carecer de alguna de estas características convierte a la persona en alguien diferente.

Si se revisa el significado social de la discapacidad, este se tiene que abordar a partir de tres componentes la actitud del mismo: cognitivo, afectivo y conductual. (Curso

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Nacional de Integración Educativa, 2000). El componente cognitivo, se refiere a lo que se piensa de la discapacidad, creencias o conceptos, que pueden caracterizarse de forma negativa (clasificación por su desventaja) y de forma positiva (se relaciona con el respeto y tolerancia a la persona y a aquello que la hace diferente). El componente afectivo tiene relación con la valoración que se hace de la discapacidad, de forma negativa cuando se hace énfasis en ciertas características en tono de desventaja y de forma positiva cuando se toman en cuenta las dificultades y posibilidades. El componente conductual, es la manera en que se dan las interacciones, negativamente cuando hay actitud de rechazo y

positivamente cuando se reconocen las posibilidades y limitaciones propias y de otros interactuando con igualdad.

En la historia encontramos distintas concepciones en torno a las diferencias individuales, como discapacidades físicas, intelectuales o sensoriales:

Dichas concepciones y actitudes se han reflejado en el trato y la atención hacia estas personas: de la eliminación y el rechazo sociales se pasó a la sobreprotección y la segregación, para finalmente aceptar su participación en diferentes contextos sociales (familiar, escuela, trabajo, clubes), (García et al, 2000, p. 35).

Por mucho tiempo, prevaleció la atención médica para estas personas ya que se consideraba necesaria su hospitalización. Aunque algunos pensadores defendían la creación de escuelas especiales o clases especiales en las escuelas regulares sin tener la necesidad de alejar a estos niños de su familia. Cuando se da la reorientación de los servicios de educación especial, del cual se hablará más adelante, este se da por el reconocimiento del derecho de las personas con discapacidad a integrarse de manera

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social y educativa, permitiendo el desarrollo de sus potencialidades. A partir de este hecho se dio un impulso al término de necesidades educativas especiales.

En la Declaración de Salamanca se establecieron los Principios, Políticas y Prácticas para las Necesidades Educativas Especiales y del Marco de Acción en 1994. Basados en este documento, se estableció que un niño que presentaba necesidades educativas especiales era “quien en relación con sus compañeros de grupo, enfrentaba dificultades para desarrollar el aprendizaje de los contenidos consignados en el

currículum escolar, requiriendo que a su proceso educativo se incorporen mayores recursos o recursos diferentes a fin de que logre los fines y objetivos curriculares”. (Orientaciones generales para el funcionamiento de los servicios de educación especial, 2006. P. 9)

Este fue el primer paso que se dio en beneficio de estos alumnos, por lo que se inició su integración en aulas de educación regular. Como el proceso de manera inicial fue de inserción, los directivos de escuelas regulares comenzaron a solicitar personal de educación especial para que los alumnos contaran con el apoyo adecuadamente. Esto provocó una reorientación tanto en el servicio de educación especial como en sus funciones (Memoria Conferencia Nacional Atención Educativa a Menores con Necesidades Educativas Especiales. Equidad para la Diversidad, 1997).

No sólo se trataba de preocuparse por el saber qué tipo de discapacidad presentaba el alumno, sino que se requería ayudar a que estos aprendieran dentro del aula regular. La tarea principal ya no sería atender a los alumnos por separado, en grupos integrados o en un centro específico, en turno alterno, sino brindar asesoría al docente de la escuela

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regular para atenderlos al mismo tiempo que al resto del grupo (Orientaciones generales para el funcionamiento de los servicios de educación especial, 2006).

2.2.2 Integración e inclusión educativa

...Podríamos hablar de Integración Educativa: cuando todos los niños en edad escolar, independientemente de su condición y sus capacidades, pudieran acceder en la escuela regular y disponer allí de los servicios necesarios para garantizar su desarrollo y aquellos aprendizajes que les permitan en la edad adulta, ser activos socialmente y gozar de la igualdad de oportunidades que la constitución de nuestro país proclama... (Puigdellívol, 2001, pág. 102).

Es a partir de la década de los sesentas cuando se empieza a concebir a la

discapacidad de manera diferente, denominada “corriente normalizadora”. Este enfoque defiende el derecho de las personas con discapacidad a tener una vida común como el resto en todos los ámbitos. Bank- Mikkelsen elaboró el término, el cual fue desarrollado, posteriormente por Beng Nirje. Wolf Wolfensberger la define como “la utilización de términos tan normativos como sea posible, de acuerdo con cada cultura, para conseguir o mantener conductas o características personales tan cercanas como sea posible a las normas culturales del medio donde viva la persona” (Hernández y Contreras, 2007, p. 8). Sus principios son:

• Convencimiento absoluto de que toda persona, independientemente de su edad y del grado de discapacidad, es capaz de aprender y enriquecerse en su desarrollo humano (p. 8).

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Toda persona tiene la misma dignidad, los mismos derechos humanos y legales

que el resto de los ciudadanos. Las deficiencias se relacionan con el medio social, cultural y familiar (p.9).

• La corriente normalizadora cuestiona la separación entre los sistemas de

educación regular y educación especial; el lugar de estudio de los alumnos con discapacidad debería ser, en la medida de lo posible, la escuela regular (p. 9). La integración educativa no significa la desaparición de educación especial, sino que la consolida, ya que además de que los alumnos son atendidos en escuelas regulares, evitando el etiquetaje, se beneficia a los demás alumnos de la institución con nuevos elementos para favorecer su aprendizaje. Si se pretende que los alumnos que presentan necesidades educativas especiales lleven una vida normal, se requiere que asistan a una escuela regular donde convivan con compañeros de su edad y lleven el mismo

curriculum. Como mencionan García, et al, (2000, p. 55): “si las necesidades educativas de los alumnos, se pueden representar en un continuo, la educación especial se debe entender como un elemento más del conjunto de servicios con los que se busca dar respuesta a las necesidades educativas especiales”.

Desde diferentes ámbitos, la integración educativa se entiende de distinta manera. Para las políticas educativas, es un esfuerzo del gobierno para que los alumnos que son atendidos dentro de educación especial, accedan al sistema regular. Para la filosofía, busca proporcionar ambientes normalizadores a niños con discapacidad para lograr la igualdad de oportunidades. Para los centros escolares, busca mejorar la calidad educativa, buscando todos los recursos para la atención de los alumnos tengan o no necesidades

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educativas especiales. Para la práctica educativa, significa un esfuerzo conjunto entre los involucrados en el proceso de aprendizaje para mejorar la enseñanza de los alumnos.

La integración educativa abarca tres puntos principales (García, et al, 2000): a) La posibilidad de que los niños con necesidades educativas especiales aprendan

en la misma escuela y en la misma aula que los demás niños (compartir espacios educativos, variando los apoyos que se ofrezcan).

b) La necesidad de ofrecerles todo el apoyo que requieran, lo cual implica realizar adecuaciones curriculares para que las necesidades específicas de cada niño puedan ser satisfechas, (tomar a la evaluación como un punto de partida, donde no sólo se consideren características sino posibilidades y cambios que se necesitan).

c) La importancia de que el niño y/o el maestro reciban el apoyo y la orientación del personal de educación especial, siempre que sea necesario, (no se trata de

desaparecer las escuelas de educación especial, sino de trabajar en conjunto con las familias y maestros).

Por otro lado, en los últimos tiempos se ha hecho mención de lo que es la inclusión educativa, este término hace referencia a la atención a la diversidad de los alumnos mediante respuestas educativas dentro de la escuela y el aula. Así que la educación inclusiva, pretende ofrecer respuestas educativas a todos los alumnos de una escuela, sin importar sus características físicas, intelectuales, situación cultural, religión, posición social, etnia, etc. Lo anterior significa que la educación inclusiva, va mas allá de

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la integración de los alumnos con discapacidad, se interesa en resolver las dificultades que los alumnos presentan en las instituciones educativas promoviendo la diversidad.

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