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3.2 El divorcio

3.2.3 Causas por las cuales se da el divorcio

3.2.3.1 Discordia conyugal

Ritvo & Glick (2015) mencionan que durante el matrimonio la pareja trabaja en conjunto y establece convenios dentro de la relación, entre los cuales destaca quien va a tener el poder, el tipo de distancia emocional o cercanía que tendrán y el compromiso conyugal que es un aspecto primordial en la vida de la pareja. Esta vivencia continua da paso a que se creen innumerables oportunidad para el conflicto. La discordia conyugal va a ocasionar que se desestabilice el núcleo familiar generando consecuencias psicosociales tanto en la pareja como en cada uno sus miembros.

Toda relación de pareja se va a desarrollar con continuos altibajos, que van a ocasionar que se fortalezca o se debilite la relación. Esto dependerá de las habilidades que tenga la pareja para poder manejar las situaciones conflictivas. Así mismo durante la relación se van a generar situaciones cotidianas, que para cada cónyuge pueden ser o bien agradables o desagradables de afrontar, las cuales no siempre va a resultar fácil de manejar. En esos momentos es donde se va a demostrar si son capaces de soportar pruebas de gran magnitud o si van a quebrarse ante el primer desafío (Ritvo & Glick, 2015).

El enfrentamiento es una situación en donde las necesidades o ideas de una de las partes van a ser percibidas como si fueran más importantes o como si estuviera en oposición a las necesidades e ideas de la otra. Aunque generalmente se ve la disputa como una situación negativa, es un aspecto ineludible en cualquier matrimonio. Sin embargo este aspecto puede ser útil ya que conllevará a que la pareja tome decisiones para poder resolver las diferencias de manera honesta y poner a prueba cuales son las verdaderas necesidades y metas. Cabe resaltar que este tipo de situaciones pueden ser constructivas, aunque por lo general para algunas parejas llega a ser destructiva generando de esta manera una carga emocional en cada uno Dentro de la discordia conyugal se va a generar un conflicto de interés y un conflicto abierto. El conflicto de interés se relaciona con la contradicción de necesidades, deseos o preferencias que tengan dos personas; por otra parte el conflicto abierto esta relacionado a la correlación que van a tener con respecto a estas preferencias. Otra fuente que va a generar discusiones entre los cónyuges es la actitud agresiva, desafiante o incluso violenta que puede tener con su pareja, ocasionando daño en los años venideros

29 Existen dos tipos de conflictos que se pueden desarrollar en el núcleo familiar, en primer lugar está el conflicto funcional que permite que la familia se apoye y pueda cumplir las metas trazadas y mejorar su desempeño, y por otra parte se encuentra el conflicto disfuncional que agravia el desempeño de la familia. Queda claro que las fuentes de confrontación en las relaciones son varias, sin embargo el conflicto de la pareja varía según las necesidades que tengan y las funciones que cumple cada uno en la relación (Arriaga & Villagrán, 2010).

El conflicto prevalece a causa de que cada uno quiere imponer su personalidad, con una clara ausencia de conciencia de pareja, como resultado de la inadecuada madurez emocional, se traduce en poca disponibilidad de escuchar, poca tolerancia, comprensión, falta de respeto por el otro, desconocimiento de la necesidad de un tiempo y un espacio exclusivo para ambos como pareja.

Asimismo, trae consigo problemas de comunicación e impide la acertada resolución de problemas. La relación conyugal es una entidad formada por dos elementos que exige de ambos para su subsistencia, la carga sobre uno solo conduce, más tarde o más temprano al rompimiento. La falta de conciencia del contexto de pareja, es producto de la incidencia de distintos factores como por ejemplo el contexto social, la personalidad, valores y necesidades, de manera que cada uno actúa en pro de sus necesidades particulares (Ritvo & Glick, 2015).

Debido a los problemas generados en el ámbito familiar, las parejas pueden llegar a ser impulsivas, lo que conlleva a que discutan constantemente y las peleas se vuelvan un hábito. Cada uno va a buscar conseguir lo que quiere ocasionando que se dañe la relación y por lo tanto a la pareja. Se van a expresar con su cónyuge mediante gritos, lo que hace posible que la mujer llegue a ser víctima de maltrato, produciendo un serio impacto en el desarrollo personal.

Datos otorgados por el INEI (2016) reflejan que en este tipo de relaciones conyugales la violencia psicológica representa un 64.2%, por el contrario la violencia física es de un 31.7%, ocasionando que sea denominado problema que afecta a la sociedad. Por otra parte están parejas elusivas, evitan generar un conflicto en el ambiente familiar y esconden los sentimientos negativos, con frecuencia suelen fingir normalidad cuando algo les molesta generando que se acumule dentro de ellos un gran resentimiento. En este tipo de caso ninguno de los individuos expresa realmente lo que piensa o lo que desea, por miedo a generar una disputa u otras reacciones, ocasionando que no lleguen a conocerse uno al otro produciendo insatisfacción consigo mismo, se sienten ansiosos, sin control sobre la situación y delegan la toma de decisiones a su pareja y actúan como si nada les preocupara.

30 3.2.3.2 Desigualdad de poder

En los últimos años se ha generado un cambio importante en cuanto a las relaciones de género en el ámbito público, ya que la mujer ha podido ingresar al ámbito laboral. A pesar de que existe una discriminación laboral y social hacia la mujer, los cambios producidos en el aspecto público han supuesto una indudable mejora. Las mujeres con un trabajo remunerado pueden vivir de manera independiente, ya sea sola, separadas o con hijos.

La desigualdad en la pareja se genera cuando una de las partes comienza a tomar el control sobre la otra, decide cada una de las situaciones y designa cuales son las necesidades primordiales de la familia sin el consentimiento de la otra persona, afectando de esta manera la relación familiar. El poder está en función de la posición estructural que tiene una persona y que le permitiría controlar a la otra, también aporta que las personas más poderosas en las relaciones de pareja usan su poder de formas muy diferentes, y no siempre de la manera más eficaz. El poder se deriva no solo de las contribuciones a la relación de pareja, sino también de las alteraciones fuera de la relación. (Ritvo & Glick, 2015).

Bourdieu (2000) da a conocer que el poder que practican los hombres contra las mujeres también ha sido analizado como una dominación simbólica, en muchos casos el hombre y la mujer realizan funciones complementarias, pero esas funciones no tienen el mismo valor social, ni reportan el mismo estatus.

En una encuesta Uso del Tiempo impulsada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (2011), refleja que la mujer trabaja más que el hombre debido a que existe una desigualdad en relación a la distribución de actividades y tareas del hogar. En la investigación se da a conocer que en una semana la mujer llega a invertir en su hogar 23 horas sin recibir ninguna remuneración, mientras que los hombres dan un total de 14 horas de su tiempo.

Esto representa que la madre de familia dedica un 52% de su tiempo mientras que el hombre solo dedica un total de 24%, ya que el dispone de una oportunidad para generar ingresos a su hogar. Esto ocasiona que los aspectos atribuidos a la mujer sean desvalorados por la sociedad a comparación de los atributos del hombre. La realización de las tareas domésticas no otorga a las mujeres más que un poder muy particular y poco prestigioso, debido a que dicha actividad no tienen la misma consideración social que cualquier otro tipo de actividad laboral que se realice en el ámbito público o se considere como trabajo.

El matrimonio que se encuentra basado en la diferencia de roles, afecta la personalidad femenina, ya que se encasilla a la mujer en la función de cuidadora y la

31 convierte en una persona dependiente en el aspecto económico. Este tipo de consideraciones lleva a la división de roles que favorecerá más a los hombres que a las mujeres por lo cual no se logra una situación en la que pueda crear su propia identidad dentro del matrimonio en condiciones de igualdad.

Scharman (2017) declara que es necesario abandonar prejuicios, cambiar estereotipos, especialmente masculinos para que exista un cambio de roles sin afectar el interés de cada uno de los cónyuges para lograr una relación de igualdad. Esto desde luego, requiere esmero y esfuerzo constante. Aunque es posible que algunas mujeres, debido a la educación y la identificación de su papel tradicional continúen realizando las mismas funciones para evitar el conflicto. Otras en cambio pueden considerar que son capaces de realizar estas actividades mejor y más rápidas. Por otra parte el caso de las parejas con dos ingresos, no se observa una transformación automática de los roles de hombres y mujeres. Sin embargo el valor económico de lo que ganan los hombres y mujeres es diferente, por lo cual aunque una mujer y un hombre ganen el mismo salario, el de ella tiene menos valor que el de él, debido a la dominación masculina en el conjunto social.

El rol masculino de proveer a la familia hace que el salario de los hombres siga siendo considerado el principal, el esencial para el sustento de la familia y el de las mujeres va a llegar en segundo plano, será considerado el complementario y menos importante. Por ello la mujer permanece prácticamente rechazada de los cargos de mando, mientras que los hombres siguen dominando el espacio público y el campo de poder en el hogar (Ritvo & Glick, 2015).

Bourdieu (2000) menciona que el poder que tienen los hombres en el matrimonio sobre la mujer se va a ejercer por medio de la comunicación, ocasionando que la mujer ante este tipo de situaciones se sienta atrapada, generando que esta situación se vuelva cotidiana en su vida y comience asimilarlo como un proceso normal.

3.2.3.3 Relaciones extramatrimoniales

La infidelidad en el matrimonio se puede definir como la ruptura de un acuerdo implícito, en donde uno de los cónyuges tiene una relación con un tercero. Este acto puede ser casual o darse de manera permanente, no es necesario que exista un vínculo afectivo ya que la relación extramatrimonial solo puede tener una connotación sexual. La infidelidad será la respuesta a la crisis de pareja, al buscar aquello que su pareja no le brinde ya sea emocional, físico, intelectual y sexual. A causa de la infidelidad la confianza es lo que más se perjudica, debido a que la persona engañada no volverá a creer plenamente en su pareja (Àlex & Plácido, 2002).

32 Aunque el perdón sea la situación que se da posteriormente a este hecho, no implica que el cónyuge afectado acepte la infidelidad llega a esta decisión para evitar consecuencias mayores como la desintegración del grupo familiar y el daño emocional que se ocasionaría en cada uno. “(…) deben considerarse las necesidades que fuerzan al cónyuge inocente a permanecer con el cónyuge adulterino” (Castillo et al, 2013, p. 179). Existe la posibilidad de que el intento de reconciliación fracase a causa de que el cónyuge adultero continúe su relación con un tercero, el sentimiento de culpa ha desaparecido lo que conlleva a que tenga una doble relación que deteriora definitivamente el núcleo familiar.

Camacho (2004) da a conocer que la infidelidad no es un fenómeno homogéneo, propone dos tipos de clasificaciones: la infidelidad accidental, en donde se hace referencia a aquella infidelidad que no estaba planificada cometer y la segunda es la infidelidad pura que consiste en que la persona engañe constantemente a su pareja. La infidelidad ocasiona que se desvirtué el matrimonio y la familia, se pierde la posibilidad de llegar a una relación duradera de manera voluntaria ya que está comprometido moral y físicamente con el otro.

La infidelidad generalmente esta relacionada con el género masculino que con el

femenino, sin embargo Hinostroza afirma que “No cabe ninguna distinción entre el

marido y la mujer” (2011, p. 25).

Por otra parte, Camacho (2004) sostiene que el varón va a ser infiel a su pareja. Su predisposición a la infidelidad está relacionada a las condiciones sociales y culturales al disponer de una mayor libertad para ejercer su sexualidad sin que su imagen se vea agraviada.

Debido al papel que desempeña la mujer en la sociedad es más complicado que pueda ocuparse de una relación fuera del matrimonio. Ya que hay limitantes sociales para que pueda disfrutar de su libertad sexual.

A diferencia del hombre la justificación que tiene la mujer para ser infiel es el amor, ya que ella buscara en otra persona cariño, comprensión o amor que tal vez no le demuestra su cónyuge en el hogar. Cuando la mujer llega a traicionar decide terminar la relación con su cónyuge ya que no puede dividir su amor entre dos personas. 3.2.3.4 Adicciones

La Real Academia Española (2014) define que la adicción es depender ya sea de sustancias o actividades que terminan alterando y perjudicando la salud física y emocional

33 Cuando uno de los cónyuges presenta conductas adictivas se volverá una persona irresponsable, presentará trastornos de conducta, la concentración y el juicio se deterioran (Jiménez, Huidobro & Martínez, 2010).

Si en el ambiente familiar hay una persona con problemas de adicción de cualquier naturaleza se genera un ambiente negativo y circunstancias desagradables entre los cónyuges. Es probable que frecuentemente los miembros de la familia sufran maltrato verbal o físico, afectando de esta manera la relación que tiene con su pareja. Debido a esta situación disminuye la comunicación ya que se evitará cualquier contacto con la persona para no generar un conflicto (Armando, 2006).

Otra de las consecuencias de las adicciones son los problemas económicos. La persona que tiene la adicción invierte gran parte de sus recursos y tiempo en adquirir aquello que necesita produciendo inestabilidad financiera en el hogar. La pareja va a tener que lidiar con esta situación en repetidas ocasiones. Esto genera que la convivencia se vuelve difícil y el resultado es la desintegración de la unidad familiar. 3.2.3.5 Problemas económicos

La estabilidad económica es un pilar sobre el que se sostiene y estructura la familia. La responsabilidad económica recae sobre uno de los cónyuges, principalmente el hombre es el encargado de velar por los otros miembros de la familia; durante el matrimonio las parejas enfrentan inestabilidad económica, hay hogares que resolverán estas dificultades pero otros no soportan dicha situación.

Toda relación tiene problemas, pero cuando se presenta pocos ingresos económicos se desarrolla una situación de crisis, que anteriormente no estaba presente en la relación, esto genera tensión entre los cónyuges que tienen que cumplir diversas responsabilidades.

Cuando ocurren este tipo de situaciones una de las partes tomara el papel de víctima generando contención entre ambos. La escases de recursos hace que cualquier gasto por más mínimo que sea se tome como irresponsable ante la situación que se atraviesa ya que deben mantener un status (Ritvo & Glick, 2015).El problema económico en si puede llegar a tener solución, sin embargo si la relación de la pareja se ha visto deteriorada anteriormente puede que este aspecto los afecte aún más. 3.2.3.6 Falta de comunicación

Scharman (2017) determina que cada persona tiene una forma particular de comunicar, a esto le define como el estilo de comunicación; ya sea verbal o no verbal. Se establecen señales, códigos, signos propios que ayudan a filtrar e interpretar el significado permitiendo que se complete el proceso de comunicación.

34 En la vida de pareja la comunicación se acentúa en la primera etapa de su relación, se hace profunda facilitando el entendimiento y resulta relativamente fácil por el deseo de compartir información con el compañero. No significa que el mensaje sea más autentico o verdadero, sino que el deseo de compartir es más intenso (Arriaga & Villagrán, 2010)

Sin embargo, es posible que algunas parejas tengan dificultades al momento de expresar los objetivos individuales durante el proceso de consolidación de la relación. Existirán conflictos, intentos fallidos al afrontar y entender diversas situaciones, generando que en ciertas ocasiones se persuada a la pareja para que acepte que uno tiene la razón.

Las necesidades individuales en oposición a las necesidades de pareja entran en conflicto al anteponer los intereses personales de una manera egoísta ocasionando falta de interés en conciliar los desacuerdos llegando a lastimarse el uno a otro (Arriaga & Villagrán, 2010).

Podemos considerar que el conflicto es inevitable y en diferentes ocasiones puede provocar una ruptura en la relación de la pareja (Ritvo & Glick, 2015).

En la sociedad peruana el conflicto en las relaciones humanas es un aspecto inevitable, sin embargo cuando traspasa al núcleo familiar se van a generar situaciones de violencia que incluyen la fuerza y los golpes para resolver las diferencias. Esta forma de resolver y lidiar con los conflictos de pareja, indican que existe una deficiencia en la comunicación.

3.3 Madres de Familia de la congregación SUD y su relación con el divorcio

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