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Al Huila, el abuelo le dedicó cerca de 20 canciones, que a simple vista parece poco, pero no lo es. El proceso de componer no era sencillo, muchas veces tenía que hacerlo en el trayecto de un departamento a otro, por las intrincadas carreteras colombianas, y no hay que olvidar que hasta entonces no estaba formado en la notación y lectura musical. Su práctica profesional se basaba en la lectura aural, ‘de oreja’15, y las nociones formales y estilísticas necesarias para el acompañamiento y la ejecución del repertorio popular y tradicional. Pero además está el aspecto ético del oficio de componer, el abuelo le comentó a Echeverry:

Una canción no es cualquier cosa, es mucho de mí mismo. Yo no creo, o al menos desconfío mucho de quienes hablan de 700 y más canciones. En realidad, compongo hace muchos años, ya no recuerdo cuántos, pero si mi repertorio suma siquiera 70 canciones, es mucho. Respeto mucho a la gente, sobre todo a la que tiene por oficio hacer canciones, pero me preocupan bastante los compositores en serie. Una canción no puede procesarse como un overol, un par de zapatos, un brasier…

Su reconocimiento a nivel nacional le valió el afecto de diferentes entidades, alcaldes y gobernadores. En 1958 fue contratado como profesor y director del conjunto musical de la Contraloría General de la Nación y más adelante sería invitado por el gobernador del Huila, Felio Andrade Manrique, a dirigir el Conjunto Folclórico de la Industria Licorera del Huila para promocionar “El primer festival sampedrino promovido, impulsado y auspiciado desde la esfera oficial”. Este evento nos introduce a una faceta importante de la carrera del abuelo que se va a consolidar en la década de 1960 y que lo acompañaría hasta el final de su vida.

1.3. El discurso de lo Folclórico en su labor pedagógica

La familia Tovar Hernández vivió toda su vida cerca de la religión católica. Conchita tenía conexión con las monjas y los curas, por eso supo que en el colegio Santo Tomás de Aquino estaban requiriendo un profesor de música. Según cuenta el abuelo, el director del colegio fue quien le dijo que él era un folclorista, que eso a lo que se dedicaba, tocar guitarra, tiple y bandola y cantar bundes, pasillos, bambucos, pasajes, torbellinos, etcétera, era hacer folclor y fue ahí donde inició su trayectoria como pedagogo.

En 1962, el famoso dueto Los Tolimenses, ganó la “Palma de Oro” en Hollywood con el pasillo Espumas del compositor Jorge Villamil Cordovez. Jorge Ramírez (Emeterio) y Lizardo Díaz Muñoz (Felipe) habían debutado en la televisión nacional 9 años antes, y tocaban con frecuencia la música de ‘El Papi’ Tovar, incluso grabaron en dos de sus discos algunas de sus obras. A su llegada a Bogotá, luego de ganar el certamen en Estados Unidos, fueron agasajados por los coros de ADECOL16 dirigidos por ‘El Papi’ Tovar.

15 Término coloquial usado por los músicos para referirse a la práctica de aprendizaje musical en la que se aprende y ejecuta sin soporte escrito, solamente escuchando y repitiendo.

16Asociación de Artistas de Colombia

25 Ese mismo año, el compositor escribió en el periódico tomasino Juventud en Marcha:

Ninguna ocasión en mi vida se me había presentado con mayor amplitud para, por primera vez, poner mi granito de alma en defensa angustiosa del único legado espiritual artístico que dejaran nuestros abuelos, y hoy (son) criminalmente olvidados por nuestros gobiernos y nuestro pueblo: nuestra querida música autóctona colombiana. […] Entro a pisar los terrenos de los escolásticos en la materia, de los que desearía, a costa de suscitar polémicas, aprender mucho más para poder enseñar, ya que soy en folclor, autodidacta, pero con el amor que hombre alguno le haya tenido a su música, sin nacionalismos de esquina, para cantarla, pedirla, imponerla, y pregonarla a los cuatro vientos, sin prejuicio de ninguna naturaleza y con el orgullo de, entonces sí, poder decir: soy colombiano.

Figura 6 Fotografía ‘El Papi’ Tovar y los Tolimenses (de izquierda a derecha Lizardo Díaz ‘Felipe’, ‘El Papi´ Tovar, Jorge Ramírez ‘Emeterio’)

26 ‘El Papi’ alternaba su trabajo como docente con el de intérprete, serenatero, director y compositor. Pronto empezó a recibir trabajos en más instituciones, al tiempo que tenía varias apariciones tocando y dirigiendo en radio y televisión. Fue director del conjunto músico- vocal de Phillips Cundinamarca en 1961, profesor de música del colegio Nuestra Señora de la Paz en 1962 y del Liceo Femenino de Cundinamarca en 1963, año en que también dirigió el conjunto músico-vocal de la Caja Agraria y la Estudiantina Publicar Ltda, de la empresa Carvajal & Compañía. En 1965 dio clases en el Colegio Mayor del Rosario, el mismo año conoció al maestro Guillermo Abadía Morales y, para finales de la década, el abuelo empezó a dirigir simultáneamente el Conjunto músico-vocal del Banco de la República y el del Banco de Bogotá, con los que trabajaría en la siguiente década. Mi tío, José Tovar Hernández, quien fue empleado del Banco de la República por más de 10 años, recuerda que:

Él trabajaba en los colegios y las instituciones por horas, entonces en las instituciones nos decían a los empleados ¿usted quiere integrar el conjunto músico-vocal del Banco de la República? Listo las clases son de 12 a 2 todos los días, pero de 12 a 1 era la hora del almuercito. Igual, uno por querer integrar el conjunto entonces se unía y así habían [sic] muchos integrantes, eran como 30 o 40 que en la hora de almuerzo se iban a clase con guitarras, tiples, tambores, bandolas y ahí estaba mi padre enseñando.

Como director de estos grupos, el abuelo no solo estrenó y grabó algunas de sus obras, sino que además viajó por varios departamentos como invitado en diferentes eventos culturales. La tía Inés explica que, cada vez que el Banco de la República abría una nueva sucursal, llevaban al conjunto músico-vocal para que amenizara la inauguración de la nueva oficina. Fue así como el compositor llegó a tocar en Tabatinga, Brasil, y a alternar con agrupaciones como Los Panchos, el Trío La Rosa, el trío Los Tres Diamantes, el Trío San Juan y la Sonora Matancera. Para entonces habrían terminado las serenatas y los trasnochos, habría terminado el silencio estricto que había que guardar en la casa mientras ‘El Papi’ dormía en el día, después de una noche de serenatas y antes de salir a dar clase o dirigir alguno de los grupos.

Figura 8 ‘El Papi’ Tovar dirigiendo al Conjunto músico-vocal de la Caja Agraria en el teatro al aire libre La Media Torta - 1968

27 En cambio, llegaron los viajes, las grabaciones y las giras, y llegó también la necesidad de aprender notación musical para “ingresar a la Orquesta Colombiana del maestro Francisco Cristancho”.

En 1971 la fundación Jorge Eliecer Gaitán le hizo un homenaje como “Uno de los grandes compositores del Huila”. Hasta 1972, el abuelo había aprendido de manera autodidacta a tocar el tiple, la guitarra, la bandola, la organeta, el violín, el banjo y varios instrumentos de percusión, además de componer, arreglar y dirigir. Fue hasta sus cincuenta años que resultó necesario aprender notación musical, de modo que ingresó al Centro de Orientación Musical Francisco Cristancho y a la Academia Luis A. Calvo. Unos meses después de iniciar su formación, pudo empezar a tocar en la llamada Orquesta Colombiana, con cuyos integrantes se encontraba para ensayar todos los sábados en el barrio Divino Salvador de Chapinero, y en algunas ocasiones con la pianista Ruth Marulanda.

Aprender notación musical le abrió las puertas no solo de la Orquesta Colombiana, sino también del circuito de festivales y concursos de composición en los que participó siendo ya un compositor de renombre en todo el país. Así, en 1978, 1980 y 1982 obtuvo el segundo puesto en el concurso nacional de composición Jorge Villamil Cordovez, y en 1983 el primer y tercer puestos en el Reinado Nacional del Bambuco, con las obras Sentimiento y Rosario. Pese a que en su práctica musical siguió haciendo música popular, el trabajo del abuelo como cultor y defensor de las músicas tradicionales y “folclóricas” fue volviéndose su preocupación central, tanto en su rol como compositor, como en su labor docente, en donde llegó a formar y dirigir a cientos de músicos empíricos y no profesionales durante el resto de su vida, a quienes también inculcó “el amor y el orgullo” por nuestras músicas.

Su cercanía con los círculos de poder en el Huila no le impidió reflexionar sobre el deber de las instituciones en la construcción de un sentido cívico y patriótico, y en el desarrollo de la

Figura 9 Recorte de prensa, homenaje de la Fundación Jorge Eliecer Gaitán a ‘El Papi’ Tovar

28 identidad cultural, el arraigo popular y el interés de defender “lo nuestro” cómo máximo patrimonio, de ahí su emblemática frase “Dé a sus hijos la oportunidad de conocer la música colombiana que ellos se encargaran de quererla y defenderla en su justa grandeza”. Algunas de sus reflexiones fueron publicadas en periódicos regionales tituladas como Versos críticos

para el Sr. Alcalde y la ciudadanía, Coplas para el Sr. Alcalde, El tráfico, Coplas críticas al transporte urbano, Coplas críticas a las empresas transportadoras y Coplas a los buses intermunicipales. Pero no solo sentó su postura de manera poética, también reconoció el

papel de la industria musical en la falta de incentivo y fomento para las tradiciones musicales autóctonas, decía:

Otras cosas son nuestras composiciones de hoy, ya que no tienen aquella inspiración de antaño, pues los dueños de las fábricas de discos sólo aceptan y apetecen la letra grotesca y de doble sentido que ya degeneran en lo ridículo y ruin, impregnando así la mentalidad infantil de fanfarrias y sonsonetes letrísticos […] y nuestro pueblo embebido en su ignorancia las acepta, las gusta, y en esta forma , aparte de que no conjura esta amoralidad, va perdiendo día a día el sentido de lo bello que es lo nuestro; mientras nuestros más calificados compositores van muriendo lentamente en la conciencia del pueblo y quedarán para siempre sumidos en el polvo del olvido por la insensatez de nuestros gobernantes, sin que el fruto de su musa, divina, patriótica, folclórica y amorosa les sirva de lenitivo en la esquina del más allá con un responso, mientras los dueños de fábricas de discos disfrutan la ignorancia del pueblo.

A comienzo de la década de 1980 recibe “El Taitapuro de plata” en un homenaje llevado a cabo en el club cívico de Neiva, y empieza a dirigir el Conjunto músico-vocal de Siemens S.A. y el del Banco de Caldas. En 1981 recibe también el máximo trofeo que por decreto de la Gobernación del Huila se concede a los artistas que cada año se han destacado: “El Tambor de oro”, y un año después es homenajeado por SAYCO “En reconocimiento a su actividad profesional, como aporte al folclor y arte nacional”. Durante toda esa década, habiendo sido declarado fuera de concurso de varios certámenes en Huila, empieza a ser invitado a algunos festivales, esta vez como jurado, primero del Concurso Departamental de Rajaleñas José Antonio Cuellar ‘Rumichaca’ en 1983 -ese año y el siguiente ganó el primer puesto en el Concurso Nacional de Bandola-, luego sería jurado en el Festival Mono Núñez (1984 y 1993), y el concurso COLONO DE ORO (1986 y 1987). En 1986 suceden dos cosas importantes: por un lado, la Alcaldía Especial de Neiva le otorgó la medalla de oro “Diego de Ospina y Medinilla” por su “mérito artístico”, y por otro, ‘el Papi’ Tovar lanza su primera producción independiente, el álbum ‘Sentimiento musical Vol.1’, que es presentado el 22 de mayo en la Casa del Huila, en Bogotá. Al respecto, varios medios de comunicación impresos hicieron sus respectivas notas resaltando la labor del compositor en la difusión de las músicas vernáculas andinas y comentando a los intérpretes más destacados de su música, entre los que se cuentan, -además de los que ya han sido expuestos aquí- el dueto Garzón y Collazos, La Sinfónica Departamental del Huila, el dueto Silva y Villalba, y los cantantes Martha Senn y Gerardo Arellano.

29 Pese a que el acervo musical del compositor podría dar para completar incluso 4 volúmenes más, el siguiente álbum grabado por él llegaría muchos años después e incluiría algunas de las canciones que fueron presentadas en el primer álbum. En 1988, el abuelo es invitado al programa televisivo Valores Humanos, dirigido por Jota Mario Valencia, y una vez más, además de hablar de sus obras y su trayectoria, hace un llamado de atención a los gobernantes para que cuiden y ayuden a promover las músicas colombianas desde la infancia y les den espacios de promoción como lo tiene la otra música popular, dicho llamado es el mismo que hacía en 1962:

Es verdaderamente lamentable que mientras nos debatimos en un mundo de asperezas políticas, por falta de espiritualidad, mientras en todas partes del mundo es obligación aprender su música autóctona, aquí no nos hayan enseñado a querer la nuestra porque no hay verdadero espíritu colombianista, más si damos cabida en nuestros medios de difusión a otra música en proporciones desiguales a la nuestra.

En noviembre de 1990, el abuelo visitaría la ciudad de Miami en Estados Unidos, por invitación del Dr. Félix Ospina, director del famoso programa Buenos días, Colombia, con el cual recibiría un homenaje junto a su amigo, el guitarrista Gentil Montaña y Benigno ‘El Mono’ Núñez; a su llegada a la ciudad recibe el reconocimiento de ‘Visitante distinguido’. En su regreso a Bogotá, ‘El Papi’ Tovar estaba próximo a cumplir la edad de pensión y buscaba completar las semanas de cotización que le faltaban. Por ello empieza a trabajar en

30 el Instituto Huilense de Cultura en 1992, y dos años después presenta al Conservatorio Departamental de Música y Canto del Huila una propuesta de “Programa de Educación Musical para la Población Infantil” en el que sugiere, entre otras cosas “que los niños del grupo se estén presentando continuamente, programados por el Instituto en los parques, centros culturales y colegios, en actos especiales, a fin de que adquieran más conciencia coreográfica, sonido y acople”. Con sus grupos se presentaría, en varias oportunidades, en las “Noches del Huila”, en el teatro Colón de Bogotá y en otros eventos en el teatro Pigoanza en Neiva.

El sábado 24 de agosto de 1996, la familia vive una tragedia inesperada. Para la década de 1990, mis tías y tíos ya se habían casado y el único que aún vivía con sus padres era el tío Juan, el menor de los hijos varones del matrimonio. Un viernes José estaba de visita acompañando a su hermano en las diligencias de su empresa, y recuerda que “al día siguiente yo ya me iba, porque yo tenía vuelo para irme para Cali, y ‘Juanchito’ desayunó con mi mamita y conmigo. Entonces me dijo - Tengo un partido de fútbol a medio día, camine me acompaña. Y yo le respondí, no, papito, yo tengo que irme para Cali porque yo tengo partido el domingo” De modo que los hermanos se separaron. El menor, Juan, fue a su partido mientras José alistaba sus maletas y se dirigía al aeropuerto. A mediodía, al celular del tío José le entró una llamada y luego otra y otra más “me dijeron - vea tío que usted no puede viajar, ‘Juancho’ tuvo un accidente. Y luego Hernán Barbosa, el esposo de mi hermanita Diva me dijo –José, no piense en viajar porque ‘Juancho’ se murió."

31 Al principio mis tíos intentaron ocultar el verdadero estado de Juan a Conchita, mientras ‘El Papi’ Tovar lograba llegar a Bogotá, pero ella lo presentía. Luego de las exequias la pareja no quería vivir más en la casa de la capital, de repente el frío se había vuelto más espeso e insoportable, así que ‘Conchita’ y ‘El Papi’ deciden irse a Medellín, en donde vivirían sus últimos años de vida junto a su hija Luisa y cerca de su hija Bernardita.

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