La cantidad de personas susceptibles de ser cribadas en España es muy ele- vada. Según las estimaciones realizadas, habría casi 1.300.000 españoles sus- ceptibles de ser cribados en un programa de detección precoz del cáncer de pulmón. Las diferencias en cuanto al número de sujetos a cribar son grandes en números absolutos entre las diferentes Comunidades Autónomas, lo que es lógico ya que habrá más cantidad de fumadores en las Comunidades Au- tónomas de más población y menos en las de menos población.
En términos relativos, las Comunidades Autónomas con mayor por- centaje de hombres y mujeres susceptibles de ser cribados son respectiva- mente Ceuta y Melilla (24,74%) y Cantabria (9,41%). Entre las diferentes Comunidades Autónomas no hay grandes diferencias en los porcentajes de población susceptible de ser cribada indicando por tanto que previsiblemen- te no habría un mayor beneficio de implantar un hipotético cribado en unas Comunidades Autónomas frente a otras.
En cuanto a las cifras obtenidas, no dejan de ser una estimación más o menos válida, aunque tiene limitaciones. Una de ellas es que la información correspondiente al hábito tabáquico de las personas entre 50 y 74 años es una estimación, ya que no se ha podido obtener esta información desglo- sada por Comunidades Autónomas. El porcentaje de fumadores entre esas edades se ha estimado multiplicando el porcentaje de fumadores para todas las edades en cada Comunidad Autónoma por el porcentaje de sujetos que fuman más de 20 cig/día (también para todas las edades). Es previsible, y así lo indican los datos de intensidad del consumo de tabaco para toda España, que entre 50 y 74 años haya menos fumadores y de menos intensidad que si se considera a la población mayor de 18 años, por lo que el número de suje- tos a cribar va a estar sobreestimado, posiblemente en torno a un 10%, si se tienen en cuenta los descensos en la intensidad del consumo por edad para toda la población española (ver tablas 13 y 14).
Se ha indicado que aproximadamente un 15% de todos los grandes fumadores desarrollarán cáncer de pulmón (12). Se podría haber hecho este cálculo con los individuos susceptibles de cribado para estimar el número de casos que se podrían detectar en cada Comunidad Autónoma, pero se ha optado por no hacerlo ya que no serían unos datos muy robustos.
5.5.1. Aspectos organizativos
A pesar de que se ha indicado que el cribado del cáncer de pulmón con to- mografía computarizada no ha demostrado mejorar la mortalidad por esta enfermedad, se ha considerado interesante hacer una estimación del núme- ro de pacientes anuales que podrían ser cribados con LDCT en un tomógra- fo dedicado a tal efecto.
Radiólogos consultados han indicado que durante una jornada podrían ser explorados unos 20 pacientes con una tomografía computarizada sin contraste con la finalidad de detectar nódulos pulmonares en un programa de cribado de cáncer de pulmón. Asumiendo un doble turno, esto supondría 40 pacientes diarios. Un año tiene 220 días laborables aproximadamente, por lo que durante un año podrían explorarse 220 * 40 = 8.800 pacientes.
Este número de pacientes, a pesar de parecer grande, no lo es en térmi- nos relativos si se tiene en cuenta el número de pacientes en riesgo que pre- senta cada Comunidad Autónoma (ver sección de resultados de contextuali- zación). Por poner un ejemplo, en Galicia existen unas 76.000 personas para cribar. Asumiendo un cribado bianual se cribarían con cada tomógrafo dedi- cado 17.600 personas. Esto implica que harían falta al menos 4,3 tomógrafos, o más bien 5, para realizar el cribado de cáncer de pulmón. A todo este coste de material, estructuras, personal dedicado, etc., habría que sumarle el coste adicional del manejo de falsos positivos que, asumiendo que solo fuese un 5 %, significarían un total de 1.900 falsos positivos anuales (38.000 personas cribadas en un año x 0.05), algo tremendamente difícil de manejar cuando se derivasen a los hospitales para hacerles las pruebas complementarias.
Otro aspecto muy importante a tener en cuenta en un posible cribado del cáncer de pulmón sería cómo se localizan los fumadores de más de 20 cigarrillos/día entre 50 y 74 años. No hay ninguna base de datos que iden- tifique a esas personas dentro de un marco poblacional. La única posibili- dad sería a través de historias clínicas hospitalarias o de historias médicas de empresa. La localización de esos fumadores sería muy difícil y no todos ellos desearán participar en un programa de cribado de cáncer de pulmón. Este aspecto logístico también complicaría la realización de un programa de cribado, siendo además la participación elevada un elemento clave en el éxito de cualquier programa de cribado. A pesar de esto, el hecho de que les sea detectado un cáncer de pulmón disminuye la participación por el miedo de los propios pacientes. De todos los estudios incluidos solo uno recupera la información correspondiente al grado de participación durante el segui- miento, siendo ésta del 99 % (76).
Los costes económicos y organizativos del cribado de cáncer de pul- món indican que habría que ser muy cuidadoso a la hora de plantearlo. In- cluso si se demostrase la efectividad de la LDCT sería necesario un estudio muy riguroso de coste/beneficio o de coste/utilidad para ver cuál sería el valor añadido del cribado de cáncer de pulmón.
No debemos olvidar que quizá sería mucho más beneficioso para la población invertir el dinero del cribado (varios millones de euros) en la pro- moción del abandono del tabaco y evitar su inicio en los jóvenes. Además de evitar cáncer de pulmón se evitarían enfermedades respiratorias y car- diovasculares, que probablemente generarán un beneficio mucho mayor a las personas y al sistema sanitario que si se detecta precozmente cualquier enfermedad provocada por el tabaco.