La actividad extractiva de los recursos bentónicos costeros en la III Región, monitoreadas durante el transcurso de esta Pesca de Investigación, no registró diferencia alguna con lo observado antes de instaurarse esta misma, es decir, la presión de pesca ejercida mayormente sobre lapas, erizo y pulpos, es realizada preferentemente por pescadores artesanales pertenecientes a la categoría de buzo o recolectores de orilla4. Los recorridos realizados por el borde costero, sumado a lo observado en cada
una de las plantas de proceso inscritas en este estudio, establece sistemas de extracción bien definidos según la zona. Por un lado, la presión de pesca en el sector sur de la región, esto es entre Chañaral de Aceituno y Carrizal Bajo (Comunas de Freirina y Huasco) es ejercida en su mayoría por buzos mariscadores, que como lo establecen Tapia et al. (2003), cuentan con una inversión consistente de su embarcación y equipo de buceo; apoyados por los ayudantes de buzo (tele y/o remero). Por su parte la actividad extractiva en la zona centro y norte de la región (Comunas de Copiapó, Caldera y Chañaral), la realizan generalmente grupos de buzos y recolectores de orilla que se desplazan en vehículos, prescindiendo de botes, teles y remeros, disminuyendo considerablemente los costos de operación, que según Tapia et al. (op. cit.), alcanzaría en al menos un 50% de lo requerido, si fuesen en una embarcación.
A pesar de considerarse que se captó toda la información referida a las personas que habiéndose inscrito en la pesca de investigación, realizaron actividad extractiva de los recursos objetivos durante el período que se extendió este estudio (191 personas), también es posible establecer que este número puede ser mayor, debido a que no todo los extractores inscritos en esta pesca de investigación, entregaron su producción a las plantas de proceso adscritas al estudio en cuestión. Situación que se escapa al programa planificado al inicio del proyecto y que pretendía captar la actividad de todos los buzos y recolectores de orilla a través de la encuesta en plantas pesqueras. Dos escenarios se observaron frente a este hecho. Por un lado, los extractores se dirigen a vender directamente a otras plantas pesqueras, frente a la conveniencia de que en estas empresas no se descontaba los $100 por kilogramo de producto vendido, como había sido acordado entre extractor e Industrial, y por otro, en reiteradas oportunidades se observó que algún extractor llegó con los tres recursos objetivo a la planta pesquera, pero que sin embargo, sólo parte de estos eran comercializados en ella, mientras que el resto, principalmente erizo, eran destinado al consumo local, por lo que al no ser desembarcado del vehículo que lo transportaba no pudo ser monitoreado.
Por otro lado, a pesar de que los resultados de este estudio, permitirán la regularización de 130 personas, que antes de ser decretada esta Pesca de Investigación trabajaban en forma ilegal, dando origen al concepto de “superbuzo”5, se considera que aún seguirán existiendo un porcentaje no
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Desde el punto biológico, las observaciones y análisis que se realizaron sobre el recurso pulpo, durante el período informado, indicaron que la mayor proporción de machos en la pesquería se encuentran en concordancia con las registradas por Cortez et al. (1998) y Olguín (2001, 2002), en términos de que se congregaría un mayor número de machos para asegurar el apareamiento. Takeda (1990) (citado en Olguín, 2002) agrega que existe una predominancia de machos en poblaciones en que los individuos alcanzan pesos superiores a 1 kg. A lo anterior se debe agregar la información proporcionada por buzos mariscadores, que establecen una menor depredación por parte de estos sobre las hembras anidadas, especialmente en los meses informados en este estudio. La estrategia de la especie parecería consistir en aprovechar al máximo los primeros períodos de puesta, minimizando la mortalidad de la descendencia para morir después (Pereiro y Bravo de Laguna, 1979).
La presencia de hembras en todos los estados (inmaduros a desovados), durante el período informado, y en especial el registro de un alto porcentaje de hembras en “desove inminente” indicando una actividad reproductiva constante, también ha sido reportado por Olivares et al. (1996), Cortez et al. (1998) y Olguín (2001, 2002) para la zona norte del país (I a III Región).
Los resultados del presente informe coincidentes con los trabajos mencionados anteriormente, permiten inferir que el período de veda impuesto para el pulpo del norte en los meses de junio y julio para la región de Atacama se encuentra bien asignado. Sin embargo, a la luz de los resultados de los meses siguiente es necesario realizar estudios mas acuciosos y con mayor exactitud al empleado en esta ocasión (análisis macroscópico) para establecer una posible ampliación de la veda, esto planteado desde el punto de vista que la intensidad reproductiva manifiesta niveles similares en mayo y agosto. Lo que si es claro, es el hecho de que se debe procurar una mayor protección a las hembras y para ello se debe considerar una revisión de las medidas de ordenamiento que rigen en esta pesquería.
Finalmente no se puede obviar los temas vinculados a la cultura y la identidad, esto se manifiesta en el hecho de que un numero no menor de inscritos en este estudio, colocara el sector donde normalmente trabaja como su caleta base, a pesar de no estar oficialmente reconocido como caleta por la Armada de Chile o por el Servicio Nacional de Pesca, lo que habla de sentido de pertenencia territorial, como señala Alburquerque (2011) la propia transformación de los factores de la competitividad basados en la calidad, diversidad y flexibilidad, llevan a establecer fuertes vinculaciones con los diferentes territorios y ámbitos locales, teniendo en cuenta las diversidades culturales e históricas, los distintos contextos medioambientales, mercados de trabajo locales y la calidad y articulación de los distintos sistemas locales.