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Capítulo II: Alteraciones en el ritmo del habla

2.3 Alteraciones en el ritmo

2.3.5 Disfemia o tartamudez

También reconocido como disfluencias o espasmofemia, la tartamudez es una alteración en el ritmo del habla que consiste en, una forma interrumpida u obstaculizada del habla, existe una disfluencia y/o las repeticiones rápidas de sonidos, sílabas o palabras, producida por la tensión en los músculos que participan en el proceso del habla.

Como espasmofemia la doctora Begoña (2009) afirma que es la, interrupción, vacilación o disrupción del habla. Puede ser normal, o como en el caso de la tartamudez, puede ser anormal. No se altera el contenido, de lo que se dice, y que puede acompañarse, además de manifestaciones físicas con movimientos de alguna parte de la cara o gesticulación excesiva (p.486).

La tartamudez es una trastorno que consiste en la alteración de la fluidez del habla (disfluencia o disritmia). Se manifiesta por repeticiones de sílabas, palabras o fragmentos de estas, bloqueos verbales.

Algunos ejemplos son los siguientes:

- ¿D- D- D- Dónde vives? (Repetición parcial de la palabra) - ¡SSSSienta ya! (Prolongación del sonido)

Para el pediatra Aguilera (2017) el tartamudeo o espasmofemia es una alteración de la fluencia del discurso. En esta alteración se producen bloqueos y repeticiones de una o varias sílabas, que se pueden acompañar de movimientos de cara, cuello y extremidades, y voz ronca o cambios, de timbre o tono. (p.20).

Asimismo, autores como Azurín (2004) asocian al tartamudeo una alteración que consiste, en alguna medida, en parte de los síntomas de la tartamudez, tales como la balbucencia, que según la autora afirma lo siguiente:

No es este un trastorno de la articulación, Es un trastorno del lenguaje muy frecuente asociado al tartamudeo. Se encuentra principalmente en individuos que han sido forzados en el plano lingüístico o que tienen dificultades para formular correctamente el lenguaje; a a partir de ello aparecen las construcciones inoportunas, repeticiones, falsas sinalefas. El ritmo es sacudido y precipitado. El régimen demasiado rápido (p.67).

2.3.5.1 Tipos de tartamudez

Los investigadores sobre este tipo de alteración en el lenguaje discriminan tipologías para clasificar la disfemia debido a que alguna vez estas pueden ser parte del desarrollo natural del aprendizaje del habla, como también existen otras que son adquiridas o colaterales a otras afecciones cerebrales o neurológicas.

Un estudio llevado a cabo por Calvo, Molina & Gómez (2015), pediatras que investigan el tema, dan alcances sobre la tipificación de la tartamudez.

La disfemia es un trastorno involuntaria de la fluencia de la expresión verbal. Se caracteriza por la repetición de sonidos, sílabas o palabras, los bloqueos al hablar o las pausas prolongadas entre sonidos y palabras.

La disfemia del desarrollo constituye el 80% de los casos. Ocurre en infantes que están desarrollando las habilidades del lenguaje, generalmente entre los tres y los ocho años de edad.

Los mayores casos se inician en el tercer año de vida y a partir de los cinco años, la tendencia de inicio de tartamudeo es muy baja. Las diferencias entre los dos sexos son escasas en los primeros años de vida, mientras que en los adultos la relación hombres-mujeres es de cuatro a uno, lo que indica que las mujeres se recuperan más frecuentemente que los varones. (pp.6-9).

Se advierte que los tipos de la tartamudez dependerán de las causas que lo generan o a la ejecución prosódica, en tal sentido, la bibliografía consultada nos arrojará resultados que podremos utilizar para la comprensión de esta alteración en el habla.

Martinez (2010), sugiere la siguiente clasificación de la disfemia , en relación a la prosodia:

- Tónica: caracterizada por las múltiples interrupciones ocasionadas por espasmos. Durante las interrupciones el paciente muestra rigidez y tensión faciales. Es la que presenta peor diagnóstico.

- Clónica: caracterizada por las repeticiones de sílabas y palabras enteras, mayormente usadas en consonante que en vocal, más todavía en oclusivas y que se dan mayoritariamente a principio que en medio de palabra.

- Tónico-clónica o mixta: es el tipo más frecuente, porque resulta difícil encontrar un disfémico puro tónico o clónico, la mayoría combinan los dos síntomas (p.1)

- Asimismo, Sangorrín (2005, p.43) citado por Morales, D (2017) establece, en su publicación, la siguiente clasificación:

- Disfemia o tartamudez evolutiva: se inicia en la infancia, entre los 2 y 4 años de edad, y su diagnóstico, precoz resulta primordial, ya que cuando el trastorno persiste durante más de dos años se cronifica –prolongándose incluso hasta la edad adulta– y se complica aún más con la aparición de otros síntomas como logofobia, conductas de evitación, sentimientos y actitudes negativas, hacia la comunicación que afectan severamente a los niveles académico y social del niño (Sangorrín, 2005, p.43). citado por Morales, D (2017)

- Disfemia o tartamudez neurogénica: surge a partir de una lesión o enfermedad cerebral en un hablante que, antes presentaba un habla fluida normal. Las disfluencias suelen mantenerse “estables a lo largo del tiempo y en las distintas situaciones verbales” Sangorrín, (2005, p.43). citado por Morales, D (2017) - Disfemia o tartamudez psicógena: es un caso poco habitual. Se manifiesta en

adultos que han sufrido un episodio estresante; no presenta, por tanto, causa neurológica alguna (Sangorrín, 2005, p.43). citado por Morales, D (2017)

- Disfemia o tartamudez encubierta: el hablante afectado es consciente de sus dificultades para articular de forma, fluida y normal, pero, curiosamente, la dificultad se muestra prácticamente, imperceptible para el oyente. Suelen ser casos de hablantes disfémicos que, han mejorado su fluidez verbal, pero que todavía continúan con ciertos problemas para hablar con fluidez (Sangorrín, 2005, pp. 43-44). citado por Morales, D (2017)

- Por otro lado, el Departamento De Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (2008, p.2), sugieren una clasificación de acuerdo a la etiología de la tartamudez.

- El tartamudeo del desarrollo: El tartamudeo del desarrollo ocurre en los infantes, mientras están desarrollando las habilidades del habla y lenguaje. Algunos estudios manifiestan que la disfemia por desarrollo se suscita porque la habilidad del habla y del lenguaje de los niños no pueden cubrir las

demandas verbales del niño.

- El tartamudeo neurogénico: La disfemia neurogénico puede ocurrir por una lesión cerebral como un después un trauma a la cabeza, un derrame cerebral, u otro tipo de lesión cerebral.

- Con la disfemia de origen nervioso, el cerebro tiene dificultad en coordinar los diferentes mecanismos del habla. Esto es debido a problemas de transmisión de señales entre el cerebro y los nervios o los músculos.

2.3.5.2 Causas

La logopedia ha encontrado distintas maneras de definir las causas de la tartamudez. En el subcapítulo anterior hemos discriminado entre las

sección se tratará de dar mayor alcance sobre las causas específicas de la tartamudez.

Para Morales, D (2017) las causas son multifactoriales, y además considera que la clasificación consensuada entre distintos logopedas incluye distintos criterios salvo las que tienen origen neurológico, debido a que la mayoría de estudios apuntan a factores genéticos, ambientales o constitucionales en

representación del lenguaje. Se da entre estos la herencia genética, los trastornos de lateralidad y la predisposición biológica en los hablantes masculinos como los puntos más significativos. No obstante, distintas investigaciones actuales parecen desmitificar la concepción de la tartamudez como resultado de un trastorno psicopatológico (Brown et al., 2005) citado por Morales, D (2017, p.39).

Algunos autores describen sobre las causas de la tartamudez en relación a los factores orgánicos y manifiestan que se ha hallado en las pruebas de neuroimagen funcional cerebral una mascada diferencia en el volumen de la masa encefálica con respecto a la estructura relacionadas con la fluidez del habla en el cerebro de pacientes disfémicos en comparación de personas fluidas. Igualmente se observó que el volumen de masa encefálica variaba después de la aplicación de un tratamiento.

- Otra observación que se pudo detallar es que las personas que tartamudean mostraban desactivación de los centros sensoriomotores izquierdos y la sobreactivación de los derechos en el proceso del habla. Igualmente revelan la diferencia del volumen de la masa gris y blanca de los hemisferios izquierdo y derecho en el proceso del habla. (Sangorrín, 2005, p.44). citado por Morales, D (2017)

Una clasificación detallada sobre la alteración en el ritmo del habla como la tartamudez la propone Martínez (2010).

a) Herencia: El papel de la herencia es comúnmente aceptado como una posible causa del tartamudeo.

b) Sexo: Hay coincidencia entre los investigadores en que el porcentaje de varones tartamudos es muy superior al de mujeres (75% de varones), sin que se pueda dar una explicación satisfactoria.

Algunos investigadores afirman que las niñas superan la tartamudez en relación a los niños.

c) Trastornos de lateralización: Existe una relación entre la tartamudez y los sujetos zurdos, sobre todo los mal lateralizados.

d) Trastornos neurológicos: Provocado por las emociones o los estados afectivos violentos.

e) Trastornos en la estructuración temporoespacial: Cualquier disfunción en la adquisición de la motricidad y de la organización del espacio podría generar una alteración del ritmo.

f) Alteraciones lingüísticas: No existe una correlación causa-efecto entre el desarrollo del lenguaje y una alteración en la fluidez verbal, pues la mayoría de los niños y niñas con retrasos del lenguaje no tartamudean y, por otro lado, la mayoría de los niños y niñas con disfemia han seguido un desarrollo del lenguaje aparentemente normal.

g) Factores ambientales: Investigaciones argumentan que este factor está ligada al estrés y a la presión que siente el individuo en su círculo familiar.

2.3.5.3 Diagnóstico

Se puede considerar dentro de la sintomatología de la disfemia o tartamudez distintas características que se pueden detectar en el desarrollo evolutivo del lenguaje, si bien es cierto, dentro del tratamiento pedagógico, el docente no está capacitado ni tampoco es parte de su deber profesional el diagnóstico de las alteraciones en el ritmo del habla como dictamen médico o logopédico, la señalización de las características para tener nociones sobre un estudiante con alteraciones del ritmo del habla pueden ser de mucha importancia dentro de la labor pedagógica.

- El diagnóstico, según Sangorrín (2005) citado por Morales, D (2017). Considera la siguiente especificación:

La persona afectada por disfemia o tartamudez sabe con exactitud aquello que quiere transmitir oralmente, pero, sin embargo, no es capaz de producirlo con fluidez. El síntoma principal de la disfemia es la disrupción de la coarticulación, produciéndose así disfluencias de distinta índole:

repeticiones involuntarias de parte de la sílaba, prolongaciones silenciosas o sonoras de sonidos verbales. Las interrupciones en los movimientos

productores del habla afectan, en consecuencia, al flujo sonoro verbal (p.44). Begoña (2009) clasifica los diversos niveles de tartamudez:

I.-La disfluencia normal

Entre los 18 meses y los siete años de edad, muchos niños pasan por períodos de disfluencia, vinculada ello a sus esfuerzos por aprender a hablar.

Los niños de entre 18 meses y tres años de edad con disfluencia normal suelen repetir los sonidos, las sílabas y las palabras, casi siempre al iniciar una oración. Por lo general, esto ocurre en una de cada diez oraciones.

Después de los tres años de edad, el niño con disfluencia normal no suele repetir sonidos o sílabas sino palabras y frases completas. También es común que usen "expresiones de relleno, que cambien de tema en medio de una oración, que se corrijan y que dejen

oraciones sin terminar. Los niños con lenguaje normal pueden tener disfluencias en cualquier momento, pero ésta tiende a aumentar cuando están cansados, entusiasmados, agitados, o se les está apurando para que hablen. Incluso pueden perder fluidez cuando deben hacer preguntas o responderlas.

Esta disfluencia puede hacerse más frecuente por varios días o semanas o casi desaparecer por semanas o meses y después reaparecer.

Las reacciones de los padres suelen ser más diversas. La mayoría de los padres o no notan estas faltas de fluidez en sus hijos o las consideran normales.

Algunos padres, sin embargo, pueden mostrar extrema sensibilidad al desarrollo del lenguaje de sus hijos y preocuparse innecesariamente por lo que es un comportamiento normal. Estos padres, los preocupados en exceso, recurren a foniatras o logopedas para la evaluación del menor.

II.-La tartamudez leve

Al igual que la disfluencia normal, la tartamudez leve puede empezar en cualquier momento, pero es más frecuente entre los 3 y 5 años, cuando el niño comienza a formular frases de dos palabras. Los niños con tartamudez leve pueden demostrar las mismas

repeticiones de sonidos, sílabas y palabras que los niños con disfluencia normal, pero suelen repetirlos más veces o prolongan letras en cada ocasión que lo hacen.

Pueden, por ejemplo, parpadear o cerrar los ojos, mirar hacia un costado o tensar la boca al tartamudear. Otro signo de tartamudez leve es la persistencia cada vez mayor de las

trabas normales. Como se dijo anteriormente, las faltas de fluidez normales suelen surgir por unos días para después desaparecer.

En esta etapa del trastorno, el niño puede incluso preguntar a los padres por qué le cuesta tanto hablar.

La reacción de los padres a la tartamudez leve varía. En su mayoría, se sentirán al menos poco preocupados y se preguntarán qué deben hacer. Unos pocos ni se darán cuenta de que existe un problema. Otros podrán sentirse muy preocupados, pero negarlo en un

principio.

III.-La tartamudez grave o severa

Los niños con tartamudez grave dan muestras de signo físico de tensión y lucha por esconder su tartamudez y evitan hablar. Aunque la tartamudez grave es más frecuente entre los niños mayores, puede surgir en cualquier momento entre el año y medio y los siete años de edad. Puede parecer después de un período de tartamudez leve de meses o hasta años de duración. En otros casos, surge de repente, sin que la preceda un período de tartamudez leve.

La tartamudez grave se caracteriza por la disfluencia de lenguaje en casi todas las expresiones verbales del niño. El tartamudeo dura aproximadamente un segundo,

normalmente. El alargamiento de los sonidos y los bloqueos verbales ocurren

frecuentemente. El niño que padece de tartamudez grave puede, al igual que el niño con tartamudez leve, manifestar actitudes relacionadas con la tartamudez, tales como cerrar los ojos, parpadear, apartar la vista o tensar los músculos de la boca y otras partes de la cara. Mucho de su tensión se puede advertir por la manera en que la voz se le atipla o agudiza al repetir o alargar los sonidos.

La tartamudez grave es más probable que persista, especialmente en aquellos niños que han tartamudeado por un año y medio o más, aunque algunos irán recuperándose de

manera espontánea. La frustración y la vergüenza que genera esta dificultad pueden infundir en el niño el miedo a hablar. El niño con tartamudez grave suele mostrarse nervioso o defensivo en situaciones donde espera que le pidan que hable. Aunque es probable que tartamudee todos los días, se le notará más algunos días que otros.

Los padres de estos niños se sienten preocupados y solicitan información para poder ayudar a sus hijos. Se les debe informar que la tartamudez de sus hijos es multifactorial (p. 488).

La anterior clasificación para el diagnóstico coincide con la Fundación Americana de la Tartamudez, quienes clasifican de forma similar la disfluencia (tartamudez).

La tartamudez y la fonación

Durante la tartamudez la laringe está agitada por movimientos o sacudidas por una tensión prefonética con fonación tónica o clónica, emisión ruidosa, explosiva de las sílabas o palabras.

- Es frecuente la explosión dura de la voz. - Golpe de Glotis

- Modulación exagerada de la altura de la voz

- Alteración del ritmo de las aberturas glóticas aisladas.

La tartamudez y la articulación

La dificultad de la articulación se irradia en los músculos mímicos del cuello y aún de los miembros superiores. Se puede observar lo siguiente.

- La articulación de las consonantes explosivas (p, b, f, d, k) se pronuncia con una fuerza exagerada.

- La ausencia de sincronismo entre los diversos tiempos articulatorios es permanente, donde se produce una falta de ritmo, el clonus y accidentes tónicos.

- Las palabras largas tienen más dificultad que las cortas.

- La dificultad en articular es más frecuente en consonante que en vocales. - Emite interjecciones.

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