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Artículo 23: De las comunidades organizadas.

2.9. Las distintas luchas en el país, por las radios comunitarias

A partir del reconocimiento del papel que juega la radio comunitaria a nivel social, no sólo en el país, sino a nivel de Latinoamérica y mundial, (AMARC) se ha dedicado a crear y desarrollar “los principios de un marco regulatorio democrático sobre radio y televisión comunitaria, para la elaboración, aprobación e implementación de regulaciones sobre radiodifusión comunitaria que sean compatibles con los estándares internacionales de Derechos Humanos y el más amplio respeto a los derechos a la comunicación e información y la libertad de expresión.”

Según (AMARC) los resultados de la investigación “Mejores prácticas sobre marcos regulatorios en radiodifusión comunitaria” con la participación de 29 países –entre ellos Colombia- tuvo como fin

una herramienta útil para que la sociedad civil incida en la definición de políticas públicas y marcos regulatorios en radiodifusión orientadas a lograr el reconocimiento y garantizar el ejercicio de los derechos a la libertad de expresión e información a través de los medios comunitarios.” Este documento se ha convertido en un insumo y es “estándar internacional de referencia para orientar la aprobación de marcos regulatorios de radiodifusión más justos, democráticos y respetuosos de la libertad de expresión”. (Programa de Legislaciones y Derecho a la comunicación de AMARC-ALC).” (Naciones Unidas, 2007)

Entre las distintas radios comunitarias que en Colombia han venido luchando por ser reconocidas, apoyadas formalmente y que su papel ha demostrado el inmenso valor del trabajo con poblaciones, muchas veces en conflicto, se encuentran:

2.9.1 Asociación Red de Emisoras Comunitarias del Magdalena Medio, AREDMAG – Colombia

La región del Magdalena Medio, en Colombia, ha sido afectada profundamente por el conflicto armado que se desarrolla en el país. Se ha llevado a cabo el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio cuyo objetivo ha sido impedir el avance del conflicto y paliar los efectos del mismo en la población civil, incorporando en su estrategia acciones de comunicación y cultura.

Una de las organizaciones comunitarias (no gubernamental) que se dedicó y continua con su labor buscando el desarrollo humano sostenible y la paz digna a través de actividades educativas, culturales, con el desarrollo de la radiodifusión sonora y la participación de la comunidad: es la Red de emisoras comunitarias AREMAG (Asociación de emisoras comunitarias del Magdalena Medio). En esta región se fortalecieron y crearon emisoras comunitarias en 29 municipios: se integraron las que ya contaban con una emisora establecida y otros municipios se propusieron crear su propia emisora.

Entre los objetivos (AREDMAG, 2004) se encuentran:

“Contribuir al fortalecimiento de las emisoras comunitarias de la región del Magdalena Medio y demás regiones del país; Impulsar en las emisoras asociadas y en las comunidades acciones educativas, culturales, recreativas, económicas y artísticas que afirmen una identidad cultural propia; adelantar actividades, gestionar y ejecutar proyectos que permitan la sostenibilidad financiera y social de la Red y sus asociados”.

AREDMAG entonces ha alcanzado a desarrollar y fortalecer procesos comunitarios de gran importancia en la región, además de alcanzar un posicionamiento y un reconocimiento desde lo local, a las radios comunitarias, a partir de su responsabilidad social como medio de comunicación.

“El ejercicio de estas emisoras comunitarias les ha permitido primero ser un ejemplo para otras emisoras, y segundo, luchar porque propuestas regionales obtengan la aprobación para continuar con el fortalecimiento de la cultura política en el territorio, facilitando la participación ciudadana, y establecer vínculos de trabajo no solo a nivel local y regional, sino latinoamericano”. (AREDMAG, 2004)

2.9.2. La reconstrucción del Eje Cafetero

El 25 de enero de 1999 un terremoto de gran magnitud, tuvo resultados catastróficos en 28 municipios del Eje Cafetero del país, localizados en 5 departamentos, (zona centro occidental del país), dejando alrededor de dos mil muertos, miles de heridos y medio millón de personas damnificadas. La infraestructura pública, social y económica de esos 28 municipios fue profundamente afectada.

El país se propuso la reconstrucción de esta región con un modelo alternativo “que vinculó a la sociedad civil como socio del Estado y operó bajo principios de eficiencia, celeridad y transparencia. Este modelo restableció las condiciones físicas y sociales en un tiempo récord de tres años y generó las bases para reemprender el desarrollo en la región. (Acción Social, 2003)

En este proyecto de reconstrucción

“El tema social y la participación no fueron componentes de la reconstrucción, sino su esencia. Su descanso en un alto nivel de participación de las comunidades (…) las comunidades se convirtieron en actores del proceso y en la estrategia de comunicación planteada se trabajó con varios medios, entre ellos la radio comunitaria.” (Acción Social, 2003)

La organización no gubernamental Viva la Ciudadanía, tuvo a cargo el proyecto de comunicación para la reconstrucción, con la colaboración de la sociedad civil y el estado. Viva la Ciudadanía lideró el proceso, pero el diseño del proyecto, fue fruto de una discusión colectiva que propuso diversas iniciativas de comunicación en albergues, en los barrios; la radio comunitaria estuvo presente junto con otros medios alternativos. Esta comunicación directa que cubrió los barrios, las instituciones, lo doméstico y a los artistas populares, fue determinante para que el proyecto desde su inicio “tuviera un sesgo hacia la comunicación comunitaria, entendida como el fortalecimiento de la capacidad de las comunidades para hacer circular en una forma competente sus propios sentidos.” (Acción Social, 2003) El proyecto integró tres componentes: “plan de medios masivos, apoyo a iniciativas locales de comunicación; y una red de reeditores, bajo el enfoque de

de reconstrucción estuvo pensada como movilización social, en construir articulaciones colectivas, donde la información llegara a los afectados.” (Corredor., 2003)

El plan de medios masivos produjo un periódico informativo semanal y gratuito, “El ejemplar” con información sobre trabajos de reconstrucción, obras, etc. Un programa radial “La hora del Enlace” de una hora de duración, formó cadena con tres medios comerciales y nueve radios comunitarias (el marco legal de la reconstrucción del Eje Cafetero permitió realizar esta cadena, porque la legislación colombiana no lo contempla). Ambos productos, El Ejemplar y La Hora del Enlace, se diseñaron con la participación de periodistas, comunicadores y representantes de las comunidades. Con el tiempo, las comunidades necesitaron aún más información, y se lanzó al aire una radionovela “Los nuevos vecinos” como una herramienta de recuperación psico-afectiva, “porque los procesos de reconstrucción no son sólo reconstruir casas y viviendas, se trata de generar identidad, sentimientos de pertenencia y de socialización de información en las comunidades”. (Acción Social, 2003)

Otras iniciativas comunitarias de comunicación, se implementaron con las radios comunitarias de la región. En estrecho contacto con la red de editores, cuenta (Corredor., 2003), que:

“un grupo que tuvo la capacidad de readecuar mensajes en sus comunidades, no solamente multiplicarlos o repetirlos, sino que tuvieran formas, comprensiones y decisiones adecuadas para actuar en función del proceso de la reconstrucción, logró convertirse en una especie de bisagra entre el plan de medios de comunicación y el fondo de proyectos de comunicación. A los reeditores era importante proveerlos de información, pero al mismo tiempo ellos venían, en muchos casos, enlazados con estas iniciativas de base comunitarias”.

Evaluando esta experiencia (Corredor., 2003) concluye destacando la colaboración entre lo comunitario y lo comercial, que:

“No siempre fue fácil, pero desde el diseño original, el proyecto partía de entender que los medios masivos comerciales tenían potenciales y limitaciones, y los medios comunitarios tenían potenciales y limitaciones; no se enganchó en una pelea de si lo uno o lo otro, sino que usó lo que era pertinente para cada caso(…)se entendió que en comunicación la apuesta de fondo tiene que ver con el manejo de los lenguajes propios de cada medio, competir de manera profesional usando el lenguaje de cada medio, sean comunitarios o masivos, o si son una cadena comercial o si es una pequeña emisora comunitaria, o un canal local, o el canal regional o el canal nacional”. (Corredor., 2003)

En el Eje Cafetero se tomó conciencia sobre el desarrollo de la radio comunitaria, su intervención durante el sismo y después de la tragedia porque sólo continuaron trabajando las radios comunitarias “cuando para la comercial y los medios masivos el show ya había terminado.” (Corredor., 2003)

Las radios comunitarias de los 28 municipios afectados por el sismo supieron aprovechar recursos, se fortalecieron y potenciaron su actividad “con el hecho mismo de propiciar una programación convergente, descubrieron nuevas formas para mejorar instalaciones y equipos e inclusive se estima que se dejaron semillas para las estaciones universitarias de la región.” (Acción Social, 2003)