II. E L ACTO DE SER Y LA ESENCIA
5. Las distintas nociones de “ente” 60
La noción de ente es muy temprana en la historia de la filosofía, puesto que aparece con Parménides, es decir, con un presocrático; desde entonces no se ha dejado de usar para referirse a lo real, si bien la filosofía moderna prefiere el término “sustancia” –así desde Descartes hasta Hegel, al menos–. Luego reapa- rece con insistencia en Heidegger.
Aristóteles advierte que “el ente se dice de muchas maneras”, es decir, que no es un término unívoco ni equívoco sino, como se dirá más tarde, “análogo”. El mismo Aristóteles distingue cuatro modos de decir el ente, modos que se mantendrán durante la filosofía medieval en la tradición aristotélica al menos hasta Duns Escoto, para el que “ente” es un concepto unívoco.
Pero, sea o no análogo, no siempre se ha objetivado con la misma operación intelectual y, por tanto, no siempre ha tenido el mismo significado. Además, incluso cuando se dice que es un concepto, tampoco se lo ha entendido del mismo modo; por ejemplo, si según santo Tomás, ente se toma del acto de ser, no es posible que signifique lo mismo que en Aristóteles, pues Aristóteles no descubrió este sentido del acto. Por eso, siquiera brevemente, es oportuno hacer un recorrido por los avatares de esta noción50.
Para explicar el significado de “ente” en Parménides, Polo apela a la historia de la filosofía, que se corresponde, con sus más y sus menos, con el ejercicio de las distintas operaciones de la inteligencia. Por eso, piensa, “filosofar es pararse a pensar. Es entonces cuando empieza a notarse un modo de vida creciente, un crecimiento que puede ser vivido, ejercido. Por eso la teoría del conocimiento muestra un estricto paralelismo con la historia de la filosofía y con la temática de las grandes disciplinas filosóficas: la Física, la Metafísica y la Lógica”51.
Como la primera operación es la abstracción, la filosofía comienza tratando de conocer el fundamento con esa operación: “la inteligencia empieza como em- pezó la filosofía, por la abstracción. La abstracción es la articulación presencial del tiempo, o la asistencia estática a la unicidad presencial. Esto es Tales y los presocráticos”52.
El conocimiento objetivo puede expresarse mediante el lenguaje gracias a los hábitos, que son lingüísticos. ¿Cómo se expresan los abstractos? La respues-
50 “El ente se dice de muchas maneras… En esta capital sentencia aristotélica se contiene, de
modo más preciso y radical, la idea de que la realidad –el ente mismo– no es completamente aferrable por nuestro pensamiento y, por lo tanto, que el intento de alcanzar su interna estructura se diversifica en una multitud de líneas de acercamiento, a las que corresponden diversos tipos de expresiones lingüísticas”; A. Llano, Metafísica y lenguaje, p. 148.
51 L. Polo, Curso de teoría del conocimiento, II, p. 218. 52 L. Polo, Curso de teoría del conocimiento, II, p. 218.
ta es la siguiente: “el primer nivel lingüístico habitual se corresponde con la abstracción. Ese lenguaje da lugar a los nombres (los abstractos son nominales en cuanto que son presentes) y a los verbos (en cuanto que la presencia articula el tiempo) […]. Ahora bien, nombres y verbos no aparecen disociados, y por tanto, no pertenece a este nivel el verbo ‘es’ como verbo copulativo”53. En con-
creto, “la physis es la primera objetivación del fundar en presente. Lingüística- mente […] la noción de physis aparece en Tales como un sentido verbal intrín- secamente unida a un sentido nominal. Es una génesis en la que lo nominal y lo verbal de la génesis coinciden. Tales dice que la physis es el agua […] esto sig- nifica dos cosas: en primer lugar que ‘todo’ procede del agua (éste es el sentido verbal, el brotar) […]; en segundo, que si todo procede del agua, todo ‘es’ agua (éste es el sentido nominal, que suelo llamar consistencial […])54. Para manifes-
tar esa “coincidencia” entre lo verbal y lo nominal, Polo se refiere al agua como
physis con la expresión “agua-agúa”, porque así como la unidad “lluvia-llueve”
expresa que si no llueve (verbo) no puede haber lluvia (nombre), si no “agúa”, no hay “agua” ya que “aguar” (verbo) es el brotar del “agua” (nombre).
Verbo-nombre es una expresión lingüística del abstracto; pero también pue- de expresarse de otro modo: “es el participio de presente, o el gerundio estabili- zado. Physis significa ‘estar fisicando’ […]. En la noción de ‘estar’ tenemos la presencia; en el ‘lloviendo’ [siguiendo el ejemplo lluvia-llueve], la verbalidad estrictamente vinculada a la presencia”55.
Aplicando esto al caso de Parménides, la physis debe entenderse así: “dice Parménides: ‘el ente es’. ¿Qué quiere decir ‘el ente es’? Que ‘ente’ es un nom- bre en intrínseca relación con un verbo: es […] ‘Ente-es’ significa ‘estar sien- do’. El ente está brotando en estricta presencia y por tanto consiste en entidad nominal”56. El ente parmeníaco presenta graves dificultades, porque conduce a
la unicidad, impide pensar el cambio, etc. Pero, como primera noción de ente, es un hallazgo importante: “éste es el sentido de la abstracción en la filosofía presocrática. La solidaridad intrínseca entre lo nominal y lo verbal es, con todo, genial, y está justificado asombrarse ante ella. Ahora bien, ¿se puede ser menos que esto? Aunque ‘estar siendo’ no es el conocimiento suficiente del ente, es el conocimiento inicial”57.
El error, según Polo, consiste en creer que se ha conocido algo con una ope- ración en la que ese conocimiento no es posible. Existe una solidaridad entre operación y objeto pensado que es preciso conocer para comprender qué quiere
53 L. Polo, Curso de teoría del conocimiento, II, p. 219. 54 L. Polo, Curso de teoría del conocimiento, II, p. 220. 55 L. Polo, Curso de teoría del conocimiento, II, p. 221. 56 L. Polo, Curso de teoría del conocimiento, II, p. 221. 57 L. Polo, Curso de teoría del conocimiento, II, p. 222.
decir un filósofo, y si lo que dice es verdadero o no lo es58. Dentro de las diver-
sas nociones de ente, “hay una noción abstracta de ente, y así lo dice Tomás de Aquino: ‘id quod primo cadit sub aprehensione intellectus est ens’. El ente en tanto que se objetiva en el nivel abstracto (el ente no se objetiva sólo en tal ni- vel) ofrece la inseparación nominal-verbal. ‘Id quod est’ es la transcripción lingüística. El ‘id’ es el sentido nominal del ‘est’. Aquí el ‘est’ no es cópula alguna, sino verbo. Tomás de Aquino dice que ‘est’ es ‘verbum activum’”59.
Entendido como abstracto, el ente no significa “lo que es o existe”, en el sen- tido que puede tener en una proposición o como expresión de un juicio. A este nivel no hace falta apelar al juicio, porque entonces no puede ser “lo primero” que aprehende el intelecto; en cambio, si es un abstracto, puede serlo, porque la abstracción es la primera operación de la inteligencia. Esto evita muchos pro- blemas a la hora de comprender esta noción y el modo de objetivarla. Sobre todo, evita pensar que el ‘es’ es un predicado, cuya unión o relación con el suje- to –la esencia– no se acaba de explicar bien. Como abstracto “ente” significa “lo que es”, siendo el “es” el brotar del “lo”, su génesis: “estar siendo”, pero teniendo en cuenta que “estar” es la presencia mental, el acto intelectual, y que “siendo” es la “asistencia estática a la unicidad presencial” correspondiente a la articulación del tiempo. En este sentido, todo objeto abstracto es “ente”, y por eso en él “se vienen a resolver todas las demás concepciones”60.
Ya tenemos una primera noción de ente. Pero hay que avanzar porque “el ente no se objetiva sólo en este nivel”, es decir, hay otras nociones más elevadas y perfectas, puesto que corresponden a niveles superiores de intelección.
En la tradición aristotélico-tomista, y en general a lo largo de la historia de la filosofía, no se distingue entre el abstracto y el concepto; Polo piensa que se trata de dos objetivaciones distintas, correspondientes a dos operaciones tam- bién distintas. Una de las razones para proponer esta distinción es que el abs- tracto no es universal y el concepto sí lo es. Si se admite esta distinción, es más fácil comprender por qué se dice que el concepto de ente es un concepto “tras- cendental”, no un concepto como los demás, pues posee la máxima extensión y, al mismo tiempo, la máxima comprehensión. Máxima extensión junto con
58 “En rigor, cualquier acto intelectual conoce sin error lo que conoce. El error está en sostener
que conoce lo que no conoce: que conoce más (menos) de lo que conoce. En el conocimiento que se lleva adelante mediante objetos, o sea, ateniéndose al límite mental, la limitación de lo objetivo no quiere decir que los objetos ‘puedan’ conocer más de lo que conocen y que ‘de hecho’ no lo conocen (por las razones que fueran), porque entonces las operaciones que los poseen no serían plenamente operaciones, sino a medias… En rigor, ninguna operación se equivoca. El error con- siste en no conmensurar el tema al acto intelectual con que es conocido”; J. M. Posada, La física
de causas en Leonardo Polo, p. 448.
59 L. Polo, Curso de teoría del conocimiento, II, p. 221. 60 Tomás de Aquino, De Veritate, q. 1, a. 1.
máxima comprehensión es, o bien lo propio de un concepto muy especial, o una contradicción, puesto que si se admite que los conceptos se forman por abstrac- ción, parece imposible formar un concepto sin abstraer nada. Si por abstraer se entiende dejar de lado, separar, ¿cómo puede haber un concepto que lo contiene todo?