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Las distorsiones cognitivas

2. Principales conceptos del modelo de Beck

2.8. Las distorsiones cognitivas

Las distorsiones cognitivas serían errores sistemáticos en el pensa- miento de un paciente que mantienen sus conexiones a pesar de la evi- dencia en contra (Coyne y Gotlib, 1983). Serían distorsiones de la reali- dad que se realizan de forma sistemática y que tienen como consecuen- cia un sesgo hacia nosotros mismos (Beck, 1963). Estas distorsiones aparecen en ideas que son relevantes para el problema específico del paciente. Por ejemplo, un paciente depresivo mostrará estas distorsiones en temas relacionados con su valor personal, mientras que un paciente ansioso lo hará en cuestiones relacionadas con el peligro (Beck, 1976). Tal y como plantea Beck (1963,1976) se podrían definir como una cognición que persiste frente a la firme evidencia de lo contrario. Las distorsiones cognitivas conducen a que los individuos saquen conclu- siones erróneas, aunque la percepción que hagan de una situación sea la correcta. Si la situación se percibe de forma equivocada, las distor- siones cognitivas ampliarán el impacto de estas percepciones erróneas (Freeman y cols., 1990).

Las distorsiones cognitivas tienen características parecidas a las de los pensamientos automáticos, en el sentido de que aparecen sin nin- guna reflexión previa o razonamiento, parecen plausibles a los ojos de los pacientes y son menos susceptibles de ser modificadas mediante la razón o mediante evidencia que las contradice que otras formas de ideas no asociadas con una forma de psicopatología en concreto (Beck, 1976).

En la reciente revisión que se hace del tema, Clark, Beck y Alford (1999) destacan la evidencia contradictoria disponible sobre el papel de estos sesgos cognitivos. Aunque parece ser que se dispone de evi- dencia sobre cómo procesan la información los pacientes depresivos (la patología donde más se ha estudiado esta cuestión) esta no es con- sistente. Lo que si parecen concluir Clark y cols. (op. cit., p. 104) es que “dar sentido al mundo y a nosotros mismos, no es un proceso racio- nal, objetivo. Sino que nuestras interpretaciones y estimaciones son en buena medida un producto de los modos y los esquemas que dominan nuestro sistema de procesamiento de la información”.

Disponemos de un amplio sistema de clasificación de las distorsio- nes cognitivas, pero por motivos de espacio vamos a ver exclusiva- mente aquellas más importantes (en Bedrosian & Beck, 1980) o que han sido reproducidas, más frecuentemente, en los manuales al uso.

Inferencia arbitraria: se refiere al proceso de extraer una conclusión

específica en ausencia de evidencia que apoye la conclusión o cuando la evidencia es contraria a la conclusión. Por ejemplo, cuando un paciente dice, sin contexto y sin evidencia, “nadie me quiere”.

Abstracción selectiva: consiste en centrarse en un detalle extraído de

un contexto, ignorando otras características más destacadas de la situa- ción y conceptualizando la experiencia global en base a ese fragmento. Por ejemplo, cuando un paciente ve como un conocido pasa a su lado y no lo saluda y piensa “no me aprecia”, sin darse cuenta que iba depri- sa y no ha mirado hacia él.

Sobregeneralización: se refiere al patrón de extraer una regla general

o conclusión sobre la base de uno o más incidentes aislados y aplicar ese concepto a lo largo de un amplio marco de situaciones, relaciona- das o no. Fundamentalmente, la sobregeneralización está relacionada

con la habilidad, ejecución, o valor que cree poseer un paciente. Por ejemplo, cuando un paciente discute con varias personas y piensa: “nadie me quiere, ni me va a querer, puesto que no tengo valor, ni pue- do gustar a nadie”.

Magnificación y minimización: serían errores en la valoración de la

realidad y reflejan errores al evaluar la significación o la magnitud de un hecho, tan graves como para constituir una distorsión. Por ejem- plo, asumir que es horrible haber discutido con diversas personas (magnificar), y no darle importancia a llevarse bien con otras muchas (minimizar).

Personalización: se refiere a la tendencia del sujeto a aplicarse

hechos externos, mientras que no existe una base para hacer tal cone- xión. Por ejemplo, pensar que uno es culpable de las discusiones que se han tenido.

Pensamiento absolutista, dicotómico: se manifiesta en una tenden-

cia a situar todas las experiencias en una o dos categorías opuestas. Al describirse, el paciente utiliza una categorización negativa extrema, asumiendo una responsabilidad excesiva. Por ejemplo, pensar que “o te quiere todo el mundo, o eres un fracasado”.

Evaluaciones incorrectas en relación a peligro vs. seguridad, que

implican un daño físico y psicosocial. Por ejemplo, anticipar que la gente nos va a abandonar.

Actitudes disfuncionales sobre el placer versus dolor: reflejan las cre-

encias de algunos individuos sobre los prerrequisitos para una verda- dera felicidad o tener éxito. Serían muy similares a las creencias irra- cionales que plantea Ellis tal y como vimos en el capítulo anterior. Por ejemplo, pensar que sólo puedes ser feliz si te quieren y te aprecian los demás.

Cuadro 3. Otras distorsiones cognitivas (a partir de DeRubeis, Tang y Beck, 2001, p. 352)

Olvidar lo positivo Decidir que si una cosa buena ha sucedido, no puede ser importante

Saltar a conclusiones Focalizarse en un aspecto de una situación al decidir cómo comprenderla (i.e., “la razón por la que no me han llamado del trabajo que solicité es porque han decidido no ofrecérmelo”)

Leer la mente Creer que uno sabe lo que otra persona está pensando, sin evidencia que lo sustente Razonamiento emocional Creer que una cosa debe ser verdad, porque lo

siente como si lo fuera

Hacer enunciados de “debo” Decirse a uno mismo lo que debe hacer (o debía haber hecho), cuando es más preciso decir que le gustaría (o desearía) hacer algo

Etiquetado Utilizar una etiqueta (“mala madre; “inútil”) para describir la conducta, y entonces imputar todos los significados que la etiqueta supone

Culpabilización inapropiada Percibir a posteriori algo para determinar lo que uno “debería haber hecho”, incluso aunque fuera imposible saber que era lo mejor que se podía haber hecho en ese momento; ignorar factores condicionantes o los papeles que juegan los demás al determinar el resultado negativo

En diversos trabajos sobre la teoría cognitiva de Beck aparecen otra serie de distorsiones cognitivas que quedan recogidas en el cuadro numero 3 para ampliar este listado inicial.

Pasemos al punto tercero sobre qué consiste la terapia cognitiva estándar.