• No se han encontrado resultados

Diversidad en las categorías de interpretación de sus propias prácticas

2. El método utilizado: Ver, Juzgar y Actuar

3.2. Interpretación de las divergencias de las experiencias

3.2.1. Diversidad en las categorías de interpretación de sus propias prácticas

a) Norma y Eduardo Espinosa: El Reino de Dios

Nos recuerda Norma Ferrigno.: “A mí me queda mucho el tema ese del camino, como la vida… el mundo camina. Y bueno, nosotros lo tenemos claro, camina hacia el Reino y todos caminamos hacia el Reino”.536 Así expresa su conexión con el núcleo central del mensaje y actividad de Jesús tal como aparece en los evangelios.537 En primer lugar la categoría que da sentido es el Reino: hacia él nos dirigimos, los cristianos y los no cristianos, todo el mundo, y esto se concreta en un itinerario. Aparecen algunos aspectos subrayados: que la convocatoria al Reino es universal, que supone un itinerario, que tiene vinculación con la vida misma y que es al mismo tiempo una expectativa futura.538 “El Reino es para los creyentes la expectativa escatológica del mundo. Por otra parte el mundo es el lugar donde se realiza el Reino”.539 La vinculación con la acción solidaria es inmediata: “El Reino se ilumina desde sus

destinatarios que son los pobres aludidos en la primera de las bienaventuranzas”540 y sólo los que se han comprometido con los necesitados entrarán al Reino definitivo (Mt 25, 34). Este aspecto también queda subrayado por el significado central que Eduardo Espinosa le otorga al relato de los discípulos de Emaus. En palabras de M. Etckholt:

“Los discípulos invitan al extraño a quedarse con ellos. Al cruzar del umbral se intensifica esta imprevista comunidad en el camino: en la hospitalidad, experimentan la «gracia del invitado», porque el «invitado deja entrar a Dios». (…) Los discípulos invitan al extraño y comparten la

536

Cap. 2, 49.

537

Cf. R. DEVILLE; P. GRELOT, “Reino”, en X., LÉON-DUFOUR X. (Dir.), Vocabulario de Teología Bíblica, Barcelona, Herder, 1990, 762-767, 764.

538

Cf. C.FLORISTÁN, “Jesús, el Reino y la Iglesia”, en TAMAYO ACOSTA J.J. (Dir.) 10 palabras claves sobre Jesús de Nazareth, Navarra 1999, Verbo Divino, 249-293, 260-268.

539

Cf. Ibid., 291,

540

comida. En ella se intensifica la hospitalidad, que no deja las cosas igual, sino que permite a las historias evolucionar juntas”.541

En el camino, la comunidad imprevista al comienzo hace presente a Jesús mismo, y esto se intensifica al compartir el pan, el pan cotidiano y el pan eucarístico, de tal manera que sus vidas se entremezclan y crecen juntas. Este itinerario puede identificarse en la vida del matrimonio Espinosa: ellos han sabido invitar a los vecinos

aun desconocidos por ellos y por la parroquia a formar parte de las pequeñas comunidades o a participar de la 1º Campaña de la Cordialidad del Comercio Barrial. Junto a ellos han leído la Palabra, compartido Eucaristías y Oraciones Interreligiosas en la Parroquia, y compartido cenas en distintas casas y ágapes fraternos en la Parroquia también. Estas experiencias han configurado su presencia en el barrio y en la misma parroquia a lo largo de muchos años, hasta el día de hoy, en que la comunidad los ayuda en sus tareas cotidianas y los visita cuando están enfermos,542 dándose así una circularidad de roles entre las diversas presencias en el camino.

b) María Alicia Brunero: Jesús Solidario

Precisar una categoría clave en Brunero es difícil porque dada su formación teológica académica ella se mueve con mucha naturalidad en el terreno conceptual. De esta manera no surgen de las entrevistas alguna categoría preponderante, aunque explicita que Dios es un Misterio y Dios nos ama. Pero este amor o amor de caridad cristiana será explicitado a través de una categoría humana: la solidaridad. Aunque no muy desarrollado, si está presente esta referencia en sus escritos:

“Jesús de Nazaret nos legó mucho ejemplo. Hablaba como «quien tiene autoridad» porque no se desarraigó de su pueblo, porque asumió plenamente su condición humana, porque fue solidario, porque ello lo llevó a una muerte redentora”.543

541

M.ECKHOLT, “La gracia del invitado. Hacia una hermenéutica teológica del camino de Emaus. Hitos de una dogmática fundamental intercultural”, Revista Teología 84 (2004) 9-25, 20 y 21.

542

Este aspecto no aparece en las entrevistas ni en las encuestas, pero puede afirmarse a partir de la Observación Participante. En una conversación informal, uno de los sacerdotes de la parroquia refiere que está al tanto de que más de cien personas de la parroquia lo visitaron a Eduardo en el hospital, con ocasión de una operación.

543

Así percibe que la reflexión sobre la Trinidad nos enfrenta al compromiso de ser comunidad, y que Jesús nos dio ejemplo con su vida, con su coherencia moral, con su trabajo solidario, y con una vida comprometida con su pueblo y su historia.544 Así podemos percibirlo en el compromiso de la autora con los derechos humanos en el país. Jesús mismo se sintió solidario con los ignorantes y extraviados.545 Es el mismo Jesús que nos elige para dar frutos y frutos abundantes546 que supone la unidad entre el amor a Dios –que no vemos– y el amor al prójimo −que vemos−.547

Esta experiencia está concretizada en Brunero en su vocación docente y en el compromiso con el gremio docente al cual adhiere. También subraya que es Jesús mismo el que está dentro y delante de nosotros cada vez que ayudamos a alguien, de tal manera que el amor que expresamos hacia el otro es un verdadero acto de fe en Jesús, aunque se encuentre con la respuesta indiferente del prójimo.548 Es decir, entiende que el mensaje del Evangelio es un mensaje de comunión y no de oposición, que permite que cada uno redescubra su propio yo y lo ponga al servicio de los demás.

c) Juan Carr: La pasión y resurrección

En Carr sí hay una categoría central de interpretación: es el binomio pasión- resurrección. Esto está presente en las entrevistas y también lo explicita en su libro:

“Quizás esto me viene de la influencia del Evangelio, por haber sido formado por los curas pasionistas. Donde hay pasión, como el dolor, tiene que haber una posibilidad de resurrección”.549

A través del binomio pasión-resurrección Carr logra centrar la experiencia cristiana550 y, aunque parezca escandaloso, esta clave le permite captar lo que ya hay de celebración en la historia,551 y constituirse en un hombre de esperanza. Al decir de J. Sobrino:

544

Cf. M.A.BRUNERO, Ética de la solidaridad, 158.

545

Cf. M.A.BRUNERO,Tiempo de santidad, 29-30.

546

Cf. M.A.BRUNERO, Tiempo de oración), 53

547

Cf. M.A.BRUNERO,Tiempo de santidad, 43. M.A.BRUNERO, La moral de los cristianos no es un yugo, 203-204.

548

Cf. M.A.BRUNERO,Tiempo de morir, 32.

549

J.CARR;Y.KINIGSBERG, Perdonen mi optimismo, 57-58.

550

Cf. J.SOBRINO, La fe desde las víctimas. Ensayo desde las víctimas, Madrid, Trotta, 1999, 59.

551

“Si el ser humano no fuera por naturaleza un «ser de esperanza» o si no pudiera realizarla a lo largo de la historia y sus vaivenes, en esa mediada los textos de la resurrección se le harían incomprensibles”.552

Y esa esperanza en la intervención de Dios se hace cada vez más central cuando la crisis se agrava y, al mismo tiempo, nos exige estar dispuestos a trabajar por ella: “se trata de anunciar la verdad de una buena noticia: se ha hecho justicia a una víctima, y se trata de hacer realidad esa verdad”.553 De esta manera se acompaña, acontecen signos del paso de la muerte a la resurrección, es decir, “ponerse al servicio de la resurrección es trabajar siempre… al servicio de los ideales escatológicos: justicia, paz, solidaridad, vida de los débiles, comunidad, dignidad, celebración”.554 Provocar

resurrecciones parciales que nos remiten a la resurrección final. Es ser capaces de ver la historia del propio sufrimiento en la perspectiva del sufrimiento ajeno. Y todo este proceso vivido desde la unión con Cristo, asumiendo todo desde Cristo, encontrado en ello, el sentido de la propia vida.

El signo mayor, formalmente hablando, será aquel que es impensable para esa generación, “aquel bien que exprese lo que históricamente parece imposible”,555 en la perspectiva de Carr, consistiría en superar la fragmentación social que no nos permite trabajar en conjunto para el bien del que padece, signo que aún no se hace presente en nuestra nación. En esta línea se percibe el aporte del todo suma de Carr, la necesidad del trabajo articulador de la Red: la unidad al servicio del otro sería un gran signo de comunión nacional, un gran signo de presencia resucitada.

En conclusión, la solidaridad evangelizadora tiene distintos ingresos

conceptuales y no se evidencia la necesidad de homogeneizar los discursos pastorales en alguna de estas tres opciones, ya que cada una de ellas tiene los elementos requeridos para favorecer que se concrete una praxis cristiana análoga.

552

Cf. Ibid., 61.

553

Cf. Ibid., 77. Subrayado propio del texto.

554

Ibid., 79.

555