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Diversos aportes al concepto de innovación social

Capítulo 1. Sobre el concepto de innovación social

1.1. Diversos aportes al concepto de innovación social

Podría afirmarse que fue en el ámbito de la empresa y de los negocios que comenzaron a desarrollarse ideas asociadas a proyectos de innovación social. En este sentido las empresas adaptaron rápidamente la causa de crear valor social a través de emprendimientos denominados responsabilidad so- cial empresarial, responsabilidad ciudadana, sustentabilidad empresarial. De acuerdo con los lineamientos que ha acogido la OIT, la responsabilidad social de las empresas se conoce como «la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medio ambientales en sus opera- ciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores» (Jáuregui, 1998).

Reconociendo que el concepto de responsabilidad social se sustenta en la interacción de elementos sociales, económicos, políticos y ambientales, es fundamental la construcción de una definición integral que dé cuenta de to- dos los matices que la componen. De esta manera, el concepto de responsa-

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bilidad social corporativa evidencia la adopción o integración de valores hu- manos y sociales, enmarcados en dinámicas del mercado mundial, los cuales deben ser reconocidos y asumidos por la empresa. Como lo hace explícito el antiguo Secretario General de las Naciones Unidas, Koffi Annan, para el año 1999, se promovió una visión sistémica, en la cual los pilares sociales y am- bientales sustenten la viabilidad de las empresas, así como de las actividades comerciales. Por su parte, el Libro Verde de la Unión Europea define en 2001, que la responsabilidad social corporativa debe entenderse como: «integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medio- ambientales en sus operaciones comerciales y las relaciones con sus interlocu- tores» (Comisión de las Comunidades Europeas, 2001: 7).

En este sentido muchas empresas comenzaron a fomentar sus estrategias de responsabilidad social en respuesta a diversas presiones sociales, medioam- bientales y económicas, a la vez que esperaban que el compromiso adoptado voluntariamente contribuyera a incrementar su rentabilidad. Al afirmar su res- ponsabilidad social y asumir voluntariamente compromisos, las empresas in- tentaron elevar los niveles de desarrollo social, protección medioambiental y respeto de los derechos humanos. Esta actuación da lugar a la creación de nuevas asociaciones y esferas novedosas para las relaciones existentes en la empresa, con respecto al diálogo social, la igualdad de oportunidades, la pre- visión y la gestión del cambio; la protección de la salud; la protección del me- dio ambiente y el respeto de los derechos fundamentales.

En definitiva, la responsabilidad social en la actividad cotidiana de la em- presa exige un conjunto de políticas y prácticas que: a) apliquen a todas y cada una de todas las operaciones y actividades de la empresa; b) respeten estrictamente, no solamente de palabra, sino el espíritu y la letra de la legis- lación del país; c) corrijan y, en su caso, eliminen los efectos externos dañinos para la sociedad derivados de la actividad de la empresa; d) mitiguen los re- sultados no justos o socialmente inaceptables, aunque quizás legales, deriva- dos de su actividad; e) estén respaldadas por recursos y liderazgo y su cum- plimiento es controlado y medido. Las empresas que tienen un departamento de responsabilidad social corporativa, que hacen buenas obras, que hacen in- formes de responsabilidad social corporativa, pero que en sus políticas y en sus prácticas no incorporan los principios de responsabilidad social corporati- va, no son socialmente responsables (Jáuregui, 1998).

Como punto culmen de todo un proceso de reflexión y de creación de instrumentos de medición, implementación y mejora de indicadores de Res- ponsabilidad Social, varias organizaciones expertas en responsabilidad social corporativa (AA, GRI, Ethos, SA, entre otras) promovieron la definición de la ISO 26000. Esta normativa voluntaria considera, de forma integral y comple- ja, la realidad de las organizaciones en su entorno, proponiendo la responsa- bilidad social en cuanto característica de toda organización por ser parte de una comunidad y un entorno.

En un intento por escapar de la órbita meramente empresarial hubo defi- niciones de innovación social desde otros ámbitos. Por ejemplo, The National Endowment for Science, Technology and the Arts NESTA, define la innovación social como:

Es explícitamente para el bien social y público. Es la innovación inspirada por el deseo de satisfacer las necesidades sociales que pueden ser descui- dadas por las formas tradicionales de provisión del mercado privado y que a menudo han sido mal atendidas o resueltas por los servicios organizados por el Estado. La innovación social puede tener lugar dentro o fuera de los servicios públicos. Pueden ser desarrolladas por los sectores público, privado o de terceros, o de los usuarios y las comunidades pero igualmente, cierto grado de innovación desarrollado por estos sectores no se puede considerar como la innovación social, ya que no aborda directamente los desafíos so- ciales más importantes (Murray, Gaulier-Grice & Mulgan, 2010: 10).

A su vez, la Fundación de la Innovación Bankiter FIB propuso que la Inno- vación Social fuera el método para lograr un nuevo modelo, que no solo apli- caba para la creación o mejora de productos y servicios, sino que la extendía a muchas otras áreas. En este sentido, destacaba la vinculación de este con- cepto marco al campo de las mejoras sociales y los cambios que podían ope- rarse en este sentido. Ello da cuenta de un concepto dinámico, pautado por la acción social en donde el rol fundamental lo tienen los actores facilitadores, también denominados agentes sociales o stakeholders (FIB, 2009).

Por su parte, The Open Book of Social Innovation (Murray, Gaulier-Grice & Mulgan, 2010: 6), definió la Innovación Social como «las nuevas ideas (pro- ductos, servicios y modelos) que al mismo tiempo pueden satisfacer las nece- sidades sociales y crear nuevas relaciones sociales o colaboraciones. En otras palabras, son las innovaciones que son buenas para la sociedad y que mejo- ran la capacidad de la sociedad para actuar». No obstante, el libro también ofrece otras definiciones del concepto. Por ejemplo, la definición sobre inno- vación social de la Universidad de Stanford propuesta por Phills, Deiglmeier y Miller (2008), gira en torno a la concepción de construir un curso de acción que permita atender las necesidades y problemáticas sociales a partir de tres elementos fundamentales: la eficacia, la eficiencia y la sostenibilidad. Este curso de acción debe estar orientado a aportar beneficios a la sociedad com- prendida como un todo, y no a ciertos intereses particulares.

De acuerdo al análisis que realizaron Villa y López (2012), cualquiera sea la definición del concepto, por más amplias que sean, suelen encontrarse en- tre ellas algunos aspectos comunes:

— La innovación social debe ser gestionada por los actores facilitadores, quienes pueden revestir características diferentes. Pueden ser institu- ciones gestionadas por el gobierno, o bien ONGs sin fines de lucro y

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los nuevos emprendedores sociales. No obstante sus particularidades, todos ellos deben llevar adelante acciones siguiendo patrones comunes tales como: garantizar que los emprendimientos creados sean sosteni- bles y sustentables en el tiempo, proveer bienes y servicios asequibles y críticos para aumentar el nivel de vida de los más desfavorecidos, im- plementar soluciones creativas e ingeniosas, además de contar con una gran capacidad de organización y proactividad.

— La innovación debe, ante todo, resolver un problema social. La innova- ción se presenta como una iniciativa que intenta dar una respuesta de forma novedosa a un problema o situación social.

— La solución debe ser eficaz, eficiente, sostenible y justa. Existen por tanto, algunas características esenciales: eficaz: que se logren los ob- jetivos pretendidos; eficiente, que lo haga sin dispendios de recursos; sostenible, que perdure en el tiempo y que sea respetuosa con el me- dio ambiente; y justa, equitativa, que promueva una distribución basa- da en la justicia social.

— El aporte de la innovación social debe añadir valor, así como dirigirse a los intereses de la sociedad en su conjunto, y no a los intereses par- ticulares.

— La innovación social es un proceso, no es algo puntual, sino un recorri- do por distintas etapas de germinación de ideas, materialización, pri- meros resultados, institucionalización y, en última instancia, de trans- formación social.