Las leyes monárquicas dividieron a la población en instituciones de gobierno español y gobierno indígena, a causa del crecimiento poblacional y el escaso número de autoridades.
Con el fin de tener un gobierno unánime, sin embargo los españoles no respetaron las normas y por el contrario sacaron provecho de los grupos subordinados. Así mismo se analizó la administración militar y eclesiástica.
1.6.1. INSTITUCIÓN DEL GOBIERNO ESPAÑOL.
En la parte superior de los encargados de la administración del pueblo lambayecano, se encontraba un corregidor de indígenas para que gobernara la zona, también se tenía un corregidor municipal que ejercía poder sobre los españoles y las poblaciones mixtas de las ciudades y villas. El corregidor de indios ejercía su función por un sueldo inferior a la mitad del que percibía el corregidor municipal de Trujillo160. Los corregidores representaban la mayor
autoridad, algunos eran elegidos por el Rey y otros por el virrey del Perú. Los primeros tenían un gobierno de cinco años y les pagaban 6500 pesos161. Los demás gobernaban dos años y
recibían la mitad del sueldo. Sin embargo lograban alcanzar riquezas por medio de fraude y apropiándose de sueldos designados a los demás administrativos. El informe presentado a José Gálvez por el visitador Antonio de Areche en 1781 figuraba 20 000 pesos de fraude solo en la diócesis de Trujillo, por el contrario en Lambayeque era de 3 413 pesos.162
El objetivo principal del corregidor era vigilar la recaudación del tributo por parte de los encomenderos, hacer cumplir las leyes laborales y velar que los indios no fueran explotados como animales de carga, o en los ingenios y asegurarse que los mitayos recibieran puntualmente su salario. Los corregidores al no cumplir con su labor, el poder recayó en otro grupo político llamado el cabildo.
160 RAMIREZ, Susan, Patriarcas Provinciales. La tenencia de la tierra y la economía del poder en el
Perú colonial, p. 106.
161 RESTREPOMANRIQUE, Daniel, Sociedad y Religión en Trujillo (Perú), 1780-1790, p. 215.
Dentro del cabildo se encontraban dos alcaldes, cinco regidores, un mayordomo del consejo y del cabildo163. Los alcaldes eran quienes realizaban visitas de inspección, escuchaban
los diferentes reclamos, resolvían temas de explotación y abusos, fueron elegidos dentro del mismo consejo y antes que la corona obtuviera el poder, éstos se desempeñaban como tesoreros y representantes del Rey. Los regidores, fueron elegidos por los corregidores, se desempeñaban en el control del orden público y practicaban las buenas costumbres, podían prohibir los juegos de azar, las diversiones nocturnas164. Y el mayordomo por su parte trabajaba junto con los curacas y cabecillas indígenas para recaudar el tributo.
Todo este sistema político de gobierno cambió en gran manera a causa de las reformas borbónicas ya que se instauró una nueva estructura política basada en las intendencias, el siete de Julio de 1784 como parte de los objetivos del visitador Jorge Escobedo, establecido por la real cédula de 1783165. Donde la institución de corregimiento y todo lo que conformaban fue desmembrada. Lambayeque llegó a formar parte de la intendencia de Trujillo. Los partidos fueron la nueva manera de denominar a las provincias, que en 1785 fueron siete: Piura, Saña o Lambayeque, Cajamarca, Trujillo, Chachapoyas, Huamachuco y Pataz166. Es así como el nuevo gobernador político tomaría el nombre de subdelegado.
Básicamente las nuevas ordenanzas significaron el fin de medidas anteriores. Por un lado la desaparición del corregidor y el alcalde dio lugar a la formación de alcabalas que fueron implantadas por José de Areche. Sin embargo las condiciones de vida para la sociedad indígena siguió siendo de lo peor puesto que los que más se beneficiaban eran los españoles, en consecuencia hubo levantamientos a raíz del aumento de impuestos, el más importante fue la rebelión de Túpac Amaru.
163 RESTREPOMANRIQUE, Daniel, Sociedad y Religión en Trujillo (Perú), 1780-1790, p. 226. 164 RAMIREZ, Susan, Patriarcas Provinciales. La tenencia de la tierra y la economía del poder en el
Perú colonial, p. 73.
165 RESTREPOMANRIQUE, Daniel, Sociedad y Religión en Trujillo (Perú), 1780-1790, p. 231.
166 GOMEZCUMPA, José y Teresa VIGIL U, “El común de indios de Lambayeque, siglos XVI-XVIII”, p. 23
1.6.2. INSTITUCIÓN DEL GOBIERNO INDÍGENA.
En primer lugar estaba el cacique, desempeñaba tareas de policía y gobierno municipal: mercados públicos, mantenimiento de la moral, beneficencia pública, tasación y recolección de tributos, establecimientos de servicios personales y mitayos167. Tenía facultades jurisdiccionales, podían conocer de asuntos criminales, que no implicara la pena de muerte. Significa que la corona aun le dio potestad al indígena de ejercer su gobierno como en épocas prehispánicas y así preservar su ayllu. Se le conocía como “intermediario” entre españoles e indígenas, porque algunas veces actuaba en complicidad con el corregidor.
El gobernador, era designado en las poblaciones que carecían de caciques de sangre. Entre sus funciones destacan: debían presentar a los corregidores los padrones de indios, de los muertos, de los nacidos y ausentes168. También “dar los datos sobre los bienes y rentas de las comunidades y pagar los tributos que quedaban saldados con el correspondiente recibo justificado”169. Ante cualquier amenaza u otros problemas debían dar aviso al corregidor.
Por último se encontraba el alcalde de naturales. La diferencia fundamental con los caciques radicaba en la ausencia de sangre dinástica y que el cargo no se transmitía hereditariamente170. Además, disponía de un procurador, uno o dos alguaciles, un carcelero, un
verdugo y un escribano quipocamayoc. Podían conocer de pequeñas causas judiciales y castigar delitos de poca importancia171. Sus funciones eran pequeñas en comparación al cacique y
gobernador.
También hubo la administración militar y se formó con el fin de proteger al obispado y al virreinato peruano para defender los recursos ultramarinos que se comercializaban172. A su vez representaba una manera de seguridad ante los levantamientos indígenas y sobretodo las sublevaciones como la de Túpac Amaru. En un inicio con el gobierno del virrey Amat no se dispuso de armamento sofisticado y de batallones propiamente equipados, ya que las milicias
167 ESPINOZA SORIANO, Waldemar: “El alcalde mayor indígena en el virreinato del Perú”, anuario de estudios americanos, XVII (1960) 253-254).
168 DIAZ REMENTERIA, Carlos: El Cacique en el Virreinato del Perú, Estudio histórico-jurídico, publicaciones del seminario de Antropología Americana, Sevilla 1972, p. 65.
169 DIAZ REMENTERIA, Carlos: El Cacique en el Virreinato del Perú, Estudio histórico-jurídico, publicaciones del seminario de Antropología Americana, Sevilla 1972, p. 70.
170 PERALTA RUIZ, Victor. Estructura agraria y vida campesina en Lambayeque, siglo XVIII, p. 139. 171 PERALTA RUIZ, Victor. Estructura agraria y vida campesina en Lambayeque, siglo XVIII, p. 140. 172PERALTA RUIZ, Victor. Estructura agraria y vida campesina en Lambayeque, siglo XVIII, p. 140.
eran con gente del pueblo173 . Sin embargo con el gobierno del virrey Teodoro Croix 1784-1790
se empezaron a reformar los armamentos y se establecieron batallones y cuarteles fijos, para Lambayeque se dispuso con 14 compañías y 1 040 hombres174. Se pudo ver que todo giraba en favor de los españoles ya que temían ser atacados por el pueblo quien se estaba revelando a raíz de las explotaciones y alza de impuestos.
En cuanto a la administración eclesiástica Lambayeque en 1609 llegó a formar parte del obispado Trujillo, que estuvo dividida entre el obispado de Quito y la arquidiócesis de Lima175, donde se estableció un gobierno que giraba en relación al obispo y al cabildo. En base al primero podía presentar los candidatos para ocupar parroquias, podía administrar los ingresos y las primicias económicas. El cabildo se encargaba de juzgar delitos del clero, resolver conflictos de tributos y económicos176. Básicamente en el siglo XVII el mayor control político, económico y social recayó en manos de la iglesia que se apropiaba de tributos y rentas.
Sin embargo en el siglo XVIII el poder eclesiástico sufre una decadencia a causa de las reformas borbónicas que buscaban que el poder radicara en la corona, en efecto se dio la expulsión de los jesuitas en 1759 -1764 cuando hizo público la promulgación el virrey Amat177. Estos cambios repercutieron en la Región de Lambayeque puesto que Baltasar Martínez de Compañón tras su visita en 1779 reorganizó la administración política donde el control de ingresos y elección de vicarios radicaría en el cabildo eclesiástico y ya no en el obispo. También Se ejecutó un plan de materiales hacia la construcción de caminos, fundación de pueblos y reconstrucción de la catedral de Lambayeque que fue destruida a causa de los desastres naturales178. Se consideró que Compañón hizo mejoras en beneficio de la comunidad indígena a raíz de las malas condiciones de vida por las que atravesaban y por el aprovechamiento que tenía la iglesia ante el fraude en los tributos y primicias.
Con las reformas borbónicas se establecieron nuevas ideas políticas de gobierno, donde accedían a cargos públicos no solamente españoles sino también criollos. Esto significa que se buscó la igualdad de los derechos. Este acercamiento de alguna manera condujo un mayor
173RESTREPOMANRIQUE, Daniel, Sociedad y Religión en Trujillo (Perú), 1780-1790, p. 230. 174RESTREPOMANRIQUE, Daniel, Sociedad y Religión en Trujillo (Perú), 1780-1790, p.230. 175CASTAÑEDAMURGA, Juan, Templos Virreinales de los valles de Lambayeque, p. 23. 176RESTREPOMANRIQUE, Daniel, Sociedad y Religión en Trujillo (Perú), 1780-1790, p. 229. 177 RESTREPOMANRIQUE, Daniel, Sociedad y Religión en Trujillo (Perú), 1780-1790, p. 254. 178RESTREPOMANRIQUE, Daniel, Sociedad y Religión en Trujillo (Perú), 1780-1790, p. 259.
vínculo con las otras castas de indígenas, pardos y negros, es decir hubo mayores relaciones culturales y sociales.
De otra parte la iglesia perdió poder político pero no religioso. Carlos Laso señala que los eclesiásticos denunciaban temas de vicios, ociosidad, de honor, el lujo sin límites y una profunda indiferencia a las obligaciones de la religión179. Dejó de ser la atadura de los pueblos con relación al control tributario, a lo cual estuvieron subordinados por mucho tiempo.