• No se han encontrado resultados

5. Pregunta de investigación

9.2 El docente como mediador

9.2.1 Lo que el docente lleva a la clase

Con respecto a este factor, se abordarán tres aspectos en particular: el conocimiento de los contenidos, la preparación docente y la personalidad.

9.2.1.1 Conocimiento de los contenidos

Tanto para Freire (1994) como para Ausubel (2005) el docente debe haber asimilado los conocimientos que va a enseñar antes de compartirlos con sus estudiantes, pues para ninguno de los autores es posible que un docente pueda comunicar conocimientos a los estudiantes o dar la retroalimentación pertinente si

9 David Ausubel es un profesor y pedagogo estadounidense. Sus teorías psicopedagógicas fueron un

importante aporte al constructivismo.

10 Liliana Sanjurjo es Doctora en Humanidades y en Ciencias de la Educación. Ha dirigido programas de

investigación con respecto a la formación de docentes y actualmente es profesora en la Universidad Nacional del Rosario (Argentina).

11 Psicólogo nacido en la unión soviética y precursor de la psicología histórico-cultural.

12 Pedagogo brasileño y gran promotor de la pedagogía humanística centrada en la integración entre la

48 no tiene un “conocimiento significativo y propiamente organizado del tema que enseña” (Ausubel, 2005 pág. 433). Al respecto, el autor afirma:

La esencia del proceso del aprendizaje significativo reside en que ideas expresadas simbólicamente son relacionadas de modo no arbitrario y sustancial (no al pie de la letra) con lo que el alumno ya sabe. Por relación sustancial y no arbitraria queremos decir que las ideas se relacionan con algún aspecto existente específicamente relevante de la estructura cognoscitiva... (Ausubel, 2005 pág. 48)

Según lo anterior, no se trata de que el profesor memorice los contenidos puntuales y los presente así nada más a sus estudiantes a manera de discurso recitado, sino que haga lo necesario para que los contenidos a compartir estén mediados por experiencias cercanas a la estructura cognoscitiva de los estudiantes para que pueda promoverse un aprendizaje significativo. De otro lado, el profesor debe conocer a sus estudiantes lo suficiente como para relacionar los contenidos nuevos que va a enseñar con lo que ellos ya dominan del tema.

Freire (1994) sostiene también que el profesor no sólo debe dominar los contenidos que desea enseñar a sus estudiantes sino que también debe reflexionar sobre ellos de forma crítica para de este modo ser aprendiz dentro de su proceso de enseñanza.

Más adelante en el marco teórico se abordará de manera más puntual los conceptos de aprendizaje significativo y pensamiento crítico que tanto Freire (1994) como Ausubel (2005) consideran relevantes.

9.1.1.2 Preparación docente

El hecho de que el profesor conozca y haya asimilado los conocimientos que va a comunicar a sus estudiantes no garantiza que sepa cómo enseñar dichos conocimientos. Ya Krashen (2009) había señalado en el desarrollo de su Hipótesis de Comprensión con respecto a los docentes de una segunda lengua que no es suficiente ser un hablante nativo o conocer exhaustivamente la gramática para merecer el título de profesor; en cambio, un docente se reconoce porque conoce

49

las herramientas para escoger un Input Óptimo, hacerlo comprensible e integrarlo a su práctica pedagógica.13

Es, entonces, necesario que el profesor tenga una preparación docente que complemente el conocimiento de contenidos para que, en palabras de Ausubel (2005), sea “capaz de presentar y organizar con claridad la materia de estudio, de explicar lúcida e incisivamente las ideas y de manipular con eficacia las variables importantes que afectan al aprendizaje”. (pág. 430). Por lo tanto, el docente no sólo debe conocer los contenidos, sino que además tiene la “responsabilidad ética, política y profesional (...) de prepararse, de capacitarse, de graduarse antes de iniciar su actividad docente”. (Freire, 1994 pág. 29).

Díaz Barriga & Hernández Rojas (2010) exploran este aspecto y se encarga de definir las características que debería tener una preparación docente como la que defienden Krashen (2009), Ausubel (2005) y Freire (1994). Díaz Barriga & Hernández Rojas (2010) argumentan que para que tenga sentido haber asimilado los contenidos de su materia, el docente debe ser capaz de reflexionar sobre su forma de pensar y sobre las prácticas pedagógicas de enseñanza de dicha materia. Esto implica que el docente debe saber y saber hacer una serie de prácticas relacionadas con su desempeño como docente tales como problematizar la forma en la que se enseña hoy en día, innovar constantemente en términos de disciplina y psicopedagogía, tener un criterio claro de evaluación y ser capaz de propiciar un ambiente beneficioso para sus estudiantes en el salón de clase.

Un docente que cumple con las características propuestas por Díaz Barriga & Hernández Rojas (2010) se convierte en lo que Giroux (1990) describe como un “intelectual transformativo” (1990, pág. 175), pues es un docente que concibe su labor como un ejercicio intelectual y no como un oficio que se reduce meramente a entrenar a sus estudiantes para adquirir habilidades prácticas, en el que la

13

Traducción y parafraseo de las autoras. Texto original: si pl ei g a ati e speake of a la guage does not in of itself qualify one as a teacher of that language. Conscious and extensive knowledge of grammar does not make one a language teacher either. Rather, the defining characteristic of a good teacher is someone who can make input comprehensible to a non-native speaker, regardless of his or her level of

50

docencia se industrializa para convertirse en un ejercicio que se limita a la repetición del contenido y que no fomenta en los estudiantes ni la reflexión ni el pensamiento crítico.

9.1.1.3 Personalidad

Como ya se había dicho, el dominio de los conocimientos por parte del profesor es fundamental, Freire (1994) y Ausubel (2005) están convencidos de que esto no garantiza totalmente el éxito de un docente, particularmente en lo que respecta a la relación con sus estudiantes. Es por esto que ambos autores le dan importancia a algunos aspectos de la personalidad para explicar por qué el modelo de autoridad y los estilos de enseñanza de algunos profesores tienen una respuesta afectiva más o menos favorable de parte de sus estudiantes, que repercute irremediablemente en el éxito o fracaso de la práctica pedagógica de los docentes. Como se vio en el capítulo relacionado con la lectura, el proceso transaccional de lectura está fundamentado en el hecho de que cada lector es único y que su relación con el texto depende de sus características individuales. Sin embargo, es importante recalcar que el docente es también un lector y, por lo tanto, se entenderá que él también es un ser individual con una personalidad y unas características únicas que influyen no sólo en su relación con el texto, cualquiera que sea la naturaleza de este (para el caso particular de este trabajo, con el texto literario) sino también en su relación con sus estudiantes y en su práctica pedagógica.

Según Ausubel (2005), hay varios aspectos de la personalidad del profesor que influyen en el buen desempeño de su práctica pedagógica como su entusiasmo, su amabilidad, su eficiencia y su imaginación. Sin embargo, los más importantes son su cordialidad, su compresión y “su grado de compromiso o de participación del yo en el desarrollo intelectual de sus alumnos y en su capacidad para generar excitación intelectual y motivación intrínseca para aprender” (pág. 430), pues es ese compromiso el que lo motiva a conocer los contenidos de su materia y a mejorar cada vez más su preparación docente.

51

Por su parte, Freire (1994) destaca cuatro cualidades de la personalidad del docente que resaltan los mismos aspectos que defiende Ausubel (2005): la humildad, la amorosidad, la valentía y la tolerancia.

En primer lugar, la humildad implica confianza y respeto. El docente que posee esta cualidad está abierto a escuchar a quien acuda a él, comprender que puede cometer errores y prestar atención a su sentido común cuando éste le sugiere que puede estar extralimitándose (pág. 61). En segundo lugar, la amorosidad implica lucha. El docente que posee esta cualidad, por un lado, expresa afecto por sus estudiantes, y por otro, traslada esta amorosidad al campo del proceso de enseñanza, convirtiéndola en lo que Freire (1994) denomina un “amor armado” (pág. 62), es decir, un amor por la docencia que lo impulsa a luchar por el ejercicio justo de la misma. Por su parte, la valentía implica el control de los propios miedos. El docente que posee esta cualidad reconoce y acepta sus temores para así enfrentarse a ellos mediante la reflexión en el campo de la práctica pedagógica. Por último, la tolerancia implica “respeto, disciplina y ética” (pág. 65). El docente que posee esta cualidad sabe convivir y respetar las diferencias para así poder aprender de ellas y con ellas.

Un profesor cuya personalidad coincida con lo descrito por Ausubel (2005) y Freire (1994) se caracteriza porque sus palabras son coherentes con sus actos y, en ese sentido, tendrá más posibilidades de obtener una respuesta afectiva favorable por parte de sus estudiantes, quienes lo admirarán y respetarán al percibir en él o ella un compromiso real por su labor.

Por el contrario, un docente que no sabe reconocer los aciertos de sus estudiantes, que tiene favoritismos, que tiene un temperamento irascible y que no está comprometido de forma personal con el desarrollo de sus estudiantes, no va a lograr una buena relación con ellos, lo cual afectará su práctica pedagógica. Además, según Ausubel (2005) los profesores “no deberían poseer personalidades inestables o destructivas” (2005, pág. 431) puesto que trabajan con jóvenes que aún son altamente impresionables.

52

El conocimiento de los contenidos, la preparación docente y la personalidad son aspectos que el docente lleva a la clase y que ayudan a construir su práctica pedagógica. Por eso ha sido necesario tenerlas en cuenta para tener un poco más de claridad sobre la forma como pueden influir en lo que el docente hace en la clase.

Documento similar