El 25 de diciembre de 2009 Bernardo Rojas ingresó a Urgencias del Hospital Meissen por una caída que sufrió en la calle y que le lastimó un brazo. Tenía algunos síntomas de deshidratación que no eran delicados. Bernardo fue atendido, le suministraron suero e hicieron un examen general para verificar su estado de salud.
El sábado 26 de diciembre, Augusto, el hijo mayor de Bernardo fue a visitar a su padre al hospital, Bernardo se encontraba en buenas condiciones de salud y estaba a la espera del resultado de unas radiografías que le habían tomado, porque manifestó que le dolía el estómago. Padre e hijo hablaron durante varios minutos y después de un rato Augusto se despidió diciéndole “bueno papá, luego hablamos, me cuenta cualquier cosa…”.
La hija menor de Bernardo se comunicó al Hospital Meissen ese mismo día, para averiguar por su padre y para ir a visitarlo. Las dos personas que la atendieron le dijeron que no sabían quién era el paciente, que no había nadie registrado con ese nombre, posteriormente dijeron que sí, pero que no sabían en qué unidad se encontraba, después de un rato volvieron a asegurar que no sabían y que allá no estaba ningún paciente con el nombre ni con las características que ella mencionaba.
El 27 de diciembre Bernardo llegó al Hospital San Carlos remitido de Meissen, por una complicación que ninguna persona supo explicar, los médicos argumentaron que “se complicó” y por eso ordenaron la remisión a un centro de mayor nivel de atención. Ingresó directamente a la Unidad de Cuidados Intensivos en estado de gravedad.
El lunes 28 de diciembre, la hija menor de Bernardo fue al Hospital San Carlos, extrañada y preocupada por lo sucedido y con la intención de ver a su padre y hablar con él, pero no pudo hacerlo porque cuando llegó, su padre estaba sedado, conectado a más de cuatro máquinas y en un estado supremamente grave. El médico de la Unidad de Cuidados Intensivos le explicó que los órganos de su padre estaban dejando de funcionar y ellos no conocían la razón; y que ya habían practicado exámenes de sangre y otros análisis para diagnosticar qué tenía, pero no encontraron la causa.
El médico también aseguró que la historia clínica que envió el Hospital Meissen cuando remitieron a Bernardo, estaba muy incompleta y no les proporcionaba suficiente información para saber qué podría tener el paciente y tratarlo, y aseguró que bajo esas condiciones era muy difícil hacer algo.
A las 5:10 p.m. Bernardo falleció en la cama 16 de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital San Carlos. Su cuerpo fue trasladado a Medicina Legal para realizar la necropsia y adelantar la investigación
correspondiente, allí permaneció hasta el 29 de diciembre en la noche. El 31 de diciembre de 2009,sin duda, el día menos indicado para despedir a un ser querido, Bernardo fue inhumado hacia el medio día en el norte de la ciudad.
Su familia, amigos y conocidos lo recuerdan como un hombre sencillo, divertido, extremadamente noble, y como un gran ser humano. Ese gran ser humano, sin duda, era el mejor de todos, era mi padre.
CONCLUSIONES
Los errores en la prestación de servicios de salud están trayendo consigo una cantidad de problemas que cada día afectan al país. Esta es una problemática a la que no se le ha dado la suficiente atención e importancia y por ello, cada año aumenta el número de tutelas que reclaman el derecho a un servicio, el número de personas inconformes y el número de pacientes que sufren graves consecuencias a causa de este problema.
La salud en Colombia lleva a cuestas tres grandes problemas: Las fallas en el Sistema de Salud y las EPS; La actual crisis de la salud, producto de la corrupción y la mala práctica médica.
La ley 100 de 1993 ha demostrado fallas estructurales, pues si bien logró crear un sistema unificado de Seguridad Social en Salud y amplió la cobertura del servicio a lugares donde antes no llegaba, también ha generado múltiples problemas, porque la idea de cantidad se ha puesto por encima de la calidad. Hoy en día lo importante no es que el paciente sea bien atendido, diagnosticado y tratado; lo importante es contratar menos personal médico para que las entidades ahorren costos y que de igual forma atiendan un número significativo de pacientes al día, lo cual hace que el tiempo promedio por persona sea de quince o veinte minutos por consulta; un tiempo que no alcanza para que el médico realmente conozca a su paciente y su problema o enfermedad. Esta conducta ha contribuido notablemente a lo que se conoce como la deshumanización de la medicina, porque sin duda, la relación médico-paciente está más deteriorada que nunca.
La corrupción del sistema, que impone trabas a los profesionales para que no se pasen de cierto límite ordenando exámenes, remisiones o medicamentos, ha puesto a los colombianos en apuros, pues deben pagar dos y tres consultas para poder ser remitidos a un especialista y para realizarse los exámenes de laboratorio que necesitan. En ocasiones, muchas personas deben gastar dinero para comprar los medicamentos que, por obligación, deben entregar las EPS, y que no cumplen porque “no hay ese medicamento”, “se acabó”, “están incompletos”, etc. El mayor problema es que mientras llegan los medicamentos o mientras se interpone una tutela reclamando un examen o procedimiento especializado, las enfermedades siguen avanzando, poniendo en riesgo la integridad y la vida de la persona.
Una buena medida para controlar estos errores, es poniendo el tema sobre la mesa, para que todo el mundo comprenda su magnitud y para que las autoridades intervengan controlando de manera estricta que todos los protocolos de atención y calidad se cumplan en clínicas y hospitales, así como en las empresas que administran los servicios de salud. Inclusive, si se adecúan sanciones que representen grandes pérdidas
económicas para la empresa o institución, éstas velarán por mantener la calidad en el servicio para no pagar grandes multas o recibir sanciones. Resulta inadmisible que el mismo sistema que fue creado para ofrecer salud a las personas, sea el que menos vele por este aspecto y el que por el contrario, maltrate moral, física y monetariamente a los usuarios. “Primero no herir, es un término frecuentemente citado por Hipócrates. Todo trabajador de asistencia médica está relacionado con él”82.
Por su parte, el correcto ejercicio de la profesión por parte del personal de salud, es fundamental para garantizar la calidad y satisfacción en cuanto al servicio que recibe el paciente. El médico, la enfermera y en general, el personal de salud, debe ser estricto, cuidadoso, seguir los protocolos y poner en práctica todos los recursos que tenga a su alcance para garantizar la correcta y oportuna atención al paciente. De esta manera se reducirá notablemente el número de pacientes que reclama diligencia y acierto del médico. Pues si bien, el profesional no está en capacidad de adivinarlo todo, sí está en la obligación de usar todos los recursos para tratar de determinar lo que padece una persona, sin dejarse llevar por las impresiones, o por la intuición. Este es un protocolo tanto médico, como ético. Bajo ningún motivo se debe ser negligente.
El profesional de la salud debe tener claro que los errores se pueden cometer en cualquier momento, sin embargo, más grave que el error mismo, es no actuar a tiempo para solucionarlo, o no informarlo a sus compañeros, para que trabajando en equipo y compartiendo puntos de vista profesionales, puedan solucionar aquello en lo que se equivocaron.
Los errores por mala práctica médica también pueden evitarse. Por ejemplo, cuando se presenta una falla, ésta podría ser evaluada por la comunidad médica, para determinar qué cambios se pueden implementar en el sistema de atención, y así reducir la probabilidad de que ocurran eventos similares en el futuro83.
Sin embargo, los médicos consideran que son muy pocos los errores que se cometen por mala práctica médica y aseguran que si esto ocurre es como consecuencia de las fallas en el sistema de salud y las EPS que les impide el libre y correcto ejercicio de su profesión.
Por otro lado, interviene el tema de los medios de comunicación, encargados de dar a conocer a la comunidad todos aquellos temas que son de importancia general y que de una u otra manera afectan la vida de todas las personas.
82 Ibíd. Pág. 3.
El papel del periodismo en este caso está muy limitado, debido a que falta una verdadera investigación y análisis del problema de los errores de prestación de servicios de salud en Colombia, pues cada día son más los afectados, son más las personas que no reciben el servicio, muchos de quienes lo reciben sufren una mala experiencia, un daño permanente y otros mueren.
Es importante que los medios de comunicación, a través de un ejercicio periodístico de investigación, hagan visible la problemática, no solo desde los aspectos de la corrupción del sistema y de las grandes sumas de dinero que se pierden como consecuencia de estas prácticas, pues aquí el trabajo del periodismo consiste en indagar, investigar qué ocurre, por qué ocurre y cómo ocurre, para sacar a la luz todas las víctimas de los errores de la salud, no solo contando casos anecdóticos y aislados, sino analizando la situación y llamando la atención de las autoridades, de la comunidad y de todos en general, para poner fin a un problema que lleva años de estar latente en la sociedad, que ha dejado miles de víctimas, pero que las autoridades no cambian.
El problema es tan grave, que las fallas en la prestación de servicios de salud en el país, tienen a Colombia en Cuidados Intensivos.
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