niña Zoila, y con el negro Sebastián Fernández (alias Tin Tan) y el asesi- nato de la niña Celia.
Sobre los ñáñigos, Roche Monte- agudo expresa:
«[…] Nuestro trabajo tiende a que
siendo de dominio público sus prác- ticas, se proceda, excogitando los medios más adecuados, a la com- pleta extinción del Ñañiguismo, que ha venido y viene infi riendo graví- simo agravio a nuestra cultura. Tiempo es ya de procurar la rege- neración de las bajas capas so- ciales del país, destruyendo esos antros do se engendra el crimen nacido de las supersticiones im- portadas y después aumentadas en un medio ambiente delictuoso y abyecto, que pugna con la actual civilización.»14
En otro de los capítulos, dedica- do a «la brujería», refi ere:
«[…] se ha conseguido descubrir
muchos de sus misteriosos procedi- mientos, cuyo salvajismo ha pues- to al desnudo, gracias a la perse- cución que se les hace, sin que en manera alguna pueda afi rmarse que no ejercen una idolatría con- traria a la moral y a la civilización actual, cometiéndose a la sombra de un rito que nada tiene de hu- mano, caníbales crímenes, que han conmovido a esta sociedad, y cuya desaparición debe llevarse a cabo sin tregua ni consideraciones.»15
Otro ejemplo de la visión con- servadora y prejuiciada de algunos agentes de la Policía, resultan los pronunciamientos de uno de los ofi -
14 ROCHEY MONTEAGUDO, Rafael: La policía y sus mis- terios, p. 13. Imprenta La Prueba, La Habana,
1908. 15Ibídem, p. 65.
ciales participantes en el proceso investigativo de la Causa No. 261 de 1910, por asociación ilícita relacio- nada con la práctica de ritos africa- nos. El 22 de abril del propio año, el capitán Félix Pereira, dirigió un informe al juez actuante para expre- sarle el resultado de su pesquisa y su juicio en torno al caso, manifes- tándole:
« […] he logrado recoger la versión
de que en ese antro de incompren- sibles aberraciones y (en) el que se confunden la suciedad y la más rara esplendidez, se predican y proclaman doctrinas absolutamen- te contrarias a la decencia, a la mo- ral contemporánea y a la paz de los hogares. En él, como en todos los de su clase, se dan normas de con- ducta y se proporcionan instruccio- nes tendentes a facilitar el adulte- rio, la mancebía, el aborto […] Mi opinión personal es la de que estas agrupaciones inmorales y funestas constituyen un baldón de la moderna civilización y un peli- gro incesante para la tranquilidad privada y pública.»16
Igualmente, en relación a los es- tudios sobre la delincuencia y la cri- minalidad en nuestro país, Fernando Ortiz e Israel Castellanos, publicarían obras coincidentes en la existencia de razas inferiores, aseverando que el negro curro, brujo y ñáñigo era la trinidad del hampa afrocubana. Si bien Ortiz evolucionó posteriormente en su percepción sobre la crimina- lidad, llegando a comprender que el hampa era refl ejo de las condiciones socio-políticas y económicas del me- dio donde se desempeñaba el indivi-
16Archivo Nacional de la República de Cuba, Au- diencia de la Habana, L 205-10, 1ra Pieza.
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duo; Castellanos persistió en iden- tifi car al negro en su condición de delincuente, y propuso como solu- ción al delito el castigo severo, que tiene su mayor expresión en la pena
capital.17
Los antecedentes científi cos de esta percepción delictivo-criminal sobre el negro en Cuba, tuvieron sus principales fundamentos en la infl uencia de las ideas provenien- tes de la Escuela Positivista Crimi- nológica, cuyos exponentes fueron: César Lombroso, Enrico Ferri y Ra- fael Garófalo. Ellos explicaban el determinismo de algunas personas a delinquir por una predisposición
biológica,18 por lo tanto, percibían
la criminalidad asociada a la infe- rioridad intelectual y sustentan el comportamiento criminal como de origen patológico que, según esta corriente, se refl ejaba en la aparien- cia exterior del delincuente. De esta forma, aislaban al individuo del con- texto en el que vivía como miembro
de una sociedad específi ca.19
En 1904, dos hechos de marca- do dramatismo por su naturaleza y por la cobertura que le dio la pren- sa durante varios meses, reforza- ron el temor a la «barbarie negra»: el
17 DÍAZ MARTÍNEZ, Yolanda: La peligrosa Habana.
Violencia y criminalidad a fi nales del siglo XIX,
pp. 5-6. Editorial de Ciencias Sociales, La Ha- bana, 2005.
18 César Lombroso establece la teoría del criminal nato.
19DÍAZ MARTÍNEZ, Yolanda: Criminalidad y violencia
en la urbe habanera de fi nes del XIX. Precisiones
necesarias al respecto. En: Rabida, p. 3, No. 22,
Huelva, 2003. Esta tendencia desempeñó un pa- pel relevante, para su época, pues independiza la criminología como ciencia y establece su rela- ción con el derecho penal; busca en la fi sonomía del delincuente y los problemas de conducta de tipo patológicos, la respuesta al comportamien- to trasgresor.
intento de violación y asesinato de la niña Celia, y el secuestro y asesinato de la menor Zoila. En ambos casos las victimas fueron niñas blancas y los presuntos responsables, hombres negros. Los implicados, en procesos judiciales marcados por la debilidad y acentuada subjetividad de las prue- bas y testimonios presentados, bajo la infl uencia de una generalizada in- dignación popular, recibieron como sentencia la pena de muerte para algunos y largas condenas de reclu- sión para otros. La severidad de la actuación judicial en estos casos, aún sin la existencia de pruebas su-
fi cientes20, dejó la sensación ante la
opinión pública de «haberse hecho justicia», de «haberse recibido un castigo ejemplar». Sin embargo, los hechos revelaron la predisposición por el color de la piel ante sucesos delictivos de ésta u otra tipología, que continuaron aconteciendo en menor o mayor medida durante los
primeros años del siglo XX.
El rigor evidenciado en las causas
contra negros,21 anteriormente men-
cionadas, se relaciona como tenden- cia con la represión experimentada por el Partido Independiente de Co- lor (PIC) a lo largo de su breve pero
fecunda existencia.22 Esta agrupa-
20 HELG, Aline: Lo que nos corresponde. La lucha de los negros y mulatos por la igualdad en Cuba 1886-1912, pp.154. Ediciones Imagen Contem-
poránea, La Habana, 2000.
21 Principalmente en las causas judiciales por se- cuestro, violación y/o asesinato.
22Algunas de las ideas más importantes conteni- das en el programa de esta agrupación, son las relativas a los derechos de los obreros y los ciu- dadanos; así como algunos aspectos jurídicos, la instrucción pública, y el problema de la tierra y los campesinos. Al contrario de lo esgrimido por las campañas de opinión pública contra este partido y su membresía, el programa de los In- dependientes de Color no era racista, su conte- nido no proponía benefi ciar solo a los cubanos